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CON LA COLABORACIÓN DE



 
TÉRMINO
- AYALA, FRANCISCO
  ANEXOS
 
  • El hechizado  Expandir
  •  Y ya tenemos al Indio González Lobo en compañía de la enana doña Antoñita camino del Alcázar. A su lado siempre, atraviesa patios, cancelas, portales, guardias, corredores, antecámaras. Quedó atrás la Plaza de Armas, donde evolucionaba un escuadrón de caballería; quedó atrás la ancha galería, abierta a la derecha sobre un patio, y adornada a la izquierda la pared con un cuadro de una batalla famosa, que no se detuvo a mirar, pero del que le quedó en los ojos la apretada multitud de las compañías de un tercio que, desde una perspectiva bien dispuesta, se dirigían, escalonadas en retorcidas filas, hacia la alta, cerrada, defendida ciudadela… Y ahora la enorme puerta cuyas dos hojas de roble se abrieron ante ellos en llegando a lo alto de la escalera, había vuelto a cerrarse a sus espaldas. Las alfombras acallaban sus pasos, imponiéndoles circunspección, y los espejos adelantaban su vista hacia el interior de desoladas estancias sumidas en penumbras.
     La mano de doña Antoñita trepó hasta la cerradura de una lustrosa puerta, y sus dedos blandos se adhirieron al reluciente metal de la empuñadura, haciéndola girar sin ruido. Entonces, de improviso, González Lobo se encontró ante el Rey.
      “Su Majestad –nos dice– estaba sentado en un grandísimo sillón, sobre un estrado, y apoyaba los pies sobre un cojín de seda color tabaco, puesto encima de un escabel. A su lado, reposaba un perrillo blanco”. Describe –y es asombroso que en tan breve espacio pueda apercibirse así de todo, y guardarlo en el recuerdo– desde sus piernas flacas y colgantes hasta el lacio, descolorido cabello. Nos informa de cómo el encaje de Malinas que adornaba su pecho estaba humedecido por las babas infatigables que fluían de sus labios; nos hace saber que eran de plata las hebillas de sus zapatos, que su ropa era de terciopelo negro. “El rico hábito de que Su Majestad estaba vestido –escribe González– despedía un fuerte hedor a orines; luego he sabido la incontinencia que le aquejaba.” Con igual simplicidad imperturbable sigue puntualizando a lo largo de tres folios todos los detalles que retuvo su increíble memoria cerca de la cámara, y del modo como estaba alhajada. Respecto de la visita misma, que debiera haber sido, precisamente, lo memorable para él, sólo consignaba estas palabras, con las que, por cierto, pone término a su dilatado manuscrito: “Viendo en la puerta a un desconocido, se sobresaltó el canecillo, y su Majestad pareció inquietarse. Pero al divisar luego la cabeza de su Enana, que se me adelantaba y me precedía, recuperó su actitud de sosiego. Doña Antoñita se le acercó al oído, y le habló algunas palabras. Su Majestad quiso mostrarme benevolencia, y me dio a besar la mano; pero antes de que alcanzara a tomársela saltó a ella un curioso monito que alrededor andaba jugando, y distrajo su Real atención en demanda de caricias. Entonces entendí yo la oportunidad, y me retiré en respetuoso silencio”.

    Francisco Ayala
    De Los usurpadores.

  • Un escritor se asoma al final de siglo  Expandir
  •  Cuando se tiene la edad que tengo yo, colocarse ante la perspectiva de la venidera centuria equivale un poco a detenerse como Moisés a contemplar desde lejos la tierra de Canaán; aun cuando esto, en mi caso –debo confesarlo–, sin la ilusión vicaria con que el patriarca bíblico vislumbraba un futuro que ya no sería el suyo, pues ciertamente la experiencia vivida en el presente siglo y lo que la historia enseña acerca de los pasados no me permite hacerme demasiadas ilusiones sobre la aptitud del ser humano para reconstruir sobre el terreno de la realidad el Paraíso perdido de sus ensueños.
     Ha sido la mía una larga vida de escritor público, comenzada antes de cumplir los 17 años de mi edad y prolongada sin muchas pausas hasta la fecha de hoy. Durante ella he dirigido una atención constante hacia el desenvolvimiento de los acontecimientos en torno mío a la vez que procuraba expresar mi visión del mundo en obras de imaginación literaria. Así, mi labor escrita presenta dos grandes vertientes: por un lado, la del comentario encaminado a interpretar el curso de la historia donde me encuentro sumergido, y por el otro, la plasmación artística de mis intuiciones acerca de lo que pueda ser la realidad esencial. Esta última vertiente, específicamente literaria, contiene también un sector de tipo teórico-crítico que responde a mi actividad docente, pues la mayor parte de mi carrera profesional ha estado dedicada, como enseñante, a los estudios literarios. Con todo no he de ocultar –y más de una vez lo he declarado– que es en la creación imaginaria donde creo hallarme en terreno más propio, y donde espero que mis esfuerzos creativos puedan alcanzar alguna perduración. Pero, en definitiva, el conjunto de lo producido y publicado por mí en direcciones diversas presenta una íntima trabazón y remite en último extremo a la individual personalidad del autor. […]
     Vuelve uno, pues, los ojos a su pasado haciendo balance de lo vivido en el prolongadísimo lapso que corre entre el final de la Segunda Guerra Mundial hasta estos años últimos cuando, aflojadas por fin las tensiones del poder político-militar, parecemos estar empezando a desprendernos del encorsetamiento impuesto por la compartida dominación rival entre las dos “superpotencias” que se tenían repartido el mundo, y se reciben con alivio esperanzador las señales de que éste vuelve a ponerse en movimiento buscando un nuevo orden. Se trata, como indicaba al comienzo, de la firme promesa de un futuro mejor, ya no para uno mismo, claro está, sino para las generaciones que son todavía jóvenes y para las venideras, promesa que ya no podrá ser la de la utópica felicidad universal soñada por progresistas de toda laya, pero sí la de una existencia humana provista de sentido y orientada hacia el cumplimiento de valores razonables en una sociedad cuyos rasgos particulares son todavía difíciles de anticipar, pero que sin duda se parecerá muy poco a aquella que hemos vivido hasta el presente.

    Francisco Ayala
    De El escritor en su siglo.

  • Susana saliendo del baño  Expandir
  •  Los dos grifos de níquel –raras aves agarradas a la piel tersa de la bañera– miraban pensativos, ya sin agua caliente y fría, el abandono dramático de su cabeza. Cabeza de algas verdirrojas que flotaban huyendo de la concavidad de porcelana.
     El agua, ni caliente ni fría, cantaba en sus orejas, rosadas y tiernas caracolas, una canción de azogue. Temblaba en el baño para desviar sus formas; le multiplicaba cada perfil en líquidas ondulaciones, y cercenaba su garganta con un hilo verde: la cabeza, muerta –¡muertos los ojos en un sueño marítimo!– sobre bandeja de cristal.
     Un minuto, elástico e intermitente.
     Surgió un brazo, como una señal. Surcado de venas y chorreando. (Los cinco dedos, cinco raíces clavadas en la esponja). Se abrió la mano, y la esponja –estrella rubia– naufragó en una tibia aurora de carne y porcelana.
     La mano adaptó su caricia húmeda a la curva del contorno. Nació en aquel mapa claro la isla de un hombro. Y el cuello, metálico. Sobre el pecho –hoja de mapamundi– dos hemisferios temblorosos con agua y carmín. El vientre en ángulo y las rodillas paralelas…
     Susana, pisando el agua, saltó una pierna sobre el borde con gesto audaz de ciclista, para poner su pie, azul y rosa, en flexible tablero de corcho, sin color ni ­temperatura.
     Alta, quieta ya (mientras el agua, libre de la cadena, se precipitaba cantando su condenación por tubos de órgano), era admirada del espejo, confinado en su elipse celuloide; del rizado lavabo en que se aburría un jabón negro, y del asiento redondo y vegetal.
     Se cubrió de largos pliegues blancos. Arriba, la cabeza: mojada y trágica medusa. Abajo, los pies, apuntados triangularmente.
     El espejo sonreía, como una ventana, sobre la mesa de cristal.

    Francisco Ayala
    De El boxeador y un ángel.

  • Escritor universal  Expandir
  • A pesar de la extraordinaria calidad de la literatura española del siglo XX, pocos son los escritores que merecen el calificativo de universales. Entre estos pocos corresponde a Francisco Ayala un lugar de honor. No sólo porque su propia peripecia vital le haya encaminado a los lugares más distantes del planeta, o porque deliberadamente haya adoptado esa perspectiva abierta en algunos de los títulos que le convierten en habitante de espacios y tiempos abiertos –En qué mundo vivimos, De mis pasos en la tierra, El escritor en su siglo–, sino, sobre todo, porque su escritura –la obra creativa de ficción, pero también la ensayística– participa de un estilo y de una cosmovisión verdaderamente universales. Ayala ha sabido, desde sus primeros relatos de vanguardia, transcender el caso, la peripecia y la anécdota –sin por ello prescindir de la dimensión histórica del acontecer– en busca del sentido y de lo esencial humano.

    M.A.V.M.

  • Glorioso triunfo de Ayala  Expandir
  • Glorioso triunfo del príncipe Arjona, relato escrito en 1980, es una libre reescritura que parte de la Bhagavad-Gita pero que –independientemente de la fidelidad (que es grande) con que refleja los dogmas mayores del hinduismo– sirve de ocasión a Ayala para ofrecernos, desde otro sesgo, algunas de sus intuiciones esenciales sobre la realidad humana.
     La Baghavdad-Gita nos presenta al héroe vencedor de los Kaurava en el sagrado campo de Kuru, gracias al dios Krisna que se le aparece como auriga en su carro de guerra y le revela una síntesis de los principios del hinduismo. En Glorioso triunfo encontramos un protagonista esencialmente humano guiado por otro ser radicalmente humano, su preceptor, el sabio Sendar, quien le muestra la senda de una vida digna abierta a la muerte, que el propio Sendar afrontará en la misma batalla a la que anima a su discípulo. Nada, pues, de mágico, de sobrenatural, de prodigioso, en el relato de Ayala. O mejor: la misma vida del hombre como mágica, sobrenatural y prodigiosa. Ninguna fuente de sabiduría ajena al hombre mismo; ningún otro elemento que podamos poner en juego más que la propia condición humana. Ningún ilusorio consuelo. La sabiduría del desapego de gozo y dolor, que el relato hindú atribuye a la inmortalidad de un espíritu eterno y único, subyacente en el espejismo de la multiplicidad, es aquí sustituida por una aceptación de que somos seres-para-la-muerte, con matices que nos recuerdan al Heidegger de Ser y Tiempo.
     Arjuna lucha y vence, aunque debe pagar el precio de la victoria: la muerte de adversarios y seguidores, entre ellos el sabio Sendar. Después de esa gran batalla Arjuna ser otro y sabrá arrojar las cenizas de su maestro al Ganges sin consternación. Aceptará su destino, gobernando en paz y con justicia. Cuando le fue posible, abandonó el trono y se retiró al desierto. Pero –hemos de suponer– ya no llevaba consigo, en su mente, el apego al mundo, ni fue su retirada una huida.
     Tal es verdaderamente –y no la victoria de Kurutsetra– el Glorioso triunfo del príncipe Arjuna: aceptar su destino; actuar con ecuanimidad; buscar un orden pacífico y justo, superar los engaños de los sentidos, la avidez de placeres, el miedo al dolor, aceptar la muerte para vivir con dignidad y reconocer que sólo es invulnerable quien ya está muerto. Pero que, tal vez, en esa total extinción, en esa nada, se alcance la felicidad prometida del nirvana. Ayala es, por encima de toda consideración, un escritor ejemplar: un clásico, un modelo digno de imitación. La aceptación de sus circunstancias vitales, la sabia distancia que adopta ante una felicidad que sabe efímera y un dolor que proclama inevitable, la capacidad de indicarnos el camino desde nuestra situación histórica hacia la radical pregunta por el Ser –y hacerlo de manera tan hermosa–, su conformidad ante la fatalidad de la muerte le han hecho ya, de alguna manera, inmortal. En ello consiste el glorioso triunfo de Francisco Ayala.

    Manuel Ángel Vázquez Medel

  • Francisco Ayala. Cronología  Expandir
  • 1906 16 de marzo: Nace en Granada en la calle Canales, 11. Hijo de don Francisco Ayala Arroyo, natural de Málaga, y de doña María de la Luz García-Duarte González.

    1911 Comienza su etapa escolar en el Colegio de Niñas Nobles, en Granada.

    1912-14  Se traslada con su familia al Carmen de la Cruz Blanca en el Albaicín, y más tarde a San Miguel Baja, 18, cerca de Puerta Real.

    1916 Hace el examen de ingreso en el Instituto de Segunda Enseñanza de Granada. Comienza a escribir versos y estudia pintura. “Mis actividades literarias siguieron en continuo aumento [...] mi vocación era irrefrenable”.

    1922 Traslado de la familia a Madrid, donde termina el Bachillerato, en el Instituto San Isidro. Vive en una casa cerca del Retiro.

    1923 Comienza simultáneamente las carreras de Filosofía y Letras y de Derecho en la Universidad de Madrid.

    1925 Publica su primera novela: Tragicomedia de un hombre sin espíritu. La crítica le dedica elogiosas reseñas en El Sol y Heraldo de Madrid.

    1926 Aparece su segunda novela, de corte tradicional, como la anterior: Historia de un amanecer.

    1926-30  Etapa de escritura vanguardista, con diversos relatos publicados en revistas (especialmente Revista de Occidente y La Gaceta Literaria, entre otras), que, agrupados, darán lugar a varios libros.

    1929 Recibe el título de Licenciado en Derecho por la Universidad de Madrid. Hace el servicio militar en la Brigada Obrera y Topográfica del Estado Mayor (Madrid). Publica El boxeador y un ángel e Indagación del cinema.

    1930-31  Reside en Alemania becado en un plan de ampliación de estudios. En enero de 1931 se casa con la chilena Etelvina Silva Vargas, a la que había conocido en Berlín. Publica (1930) Cazador en el alba. Su último relato, ‘Erika en el invierno’, ha sido reconocido como la premonición de un gran creador e intelectual que intuía el invierno negro en que se sumiría Europa. En 1930 regresa a Madrid y recibe el Doctorado en Derecho por la Universidad de Madrid.

    1932 Aparece El derecho social en la constitución de la República española. Gana las oposiciones al Cuerpo de Oficiales Letrados del Congreso de los Diputados, así como una Cátedra de Derecho en Canarias, aunque ejerce como ayudante de Cátedra en Madrid.

    1936 Realiza una gira de conferencias por Uruguay, Argentina, Paraguay y Chile; regresa a España tras el comienzo de la Guerra Civil.

    1936-39  Sirve a la República como funcionario del Ministerio de Estado. Ocupa el puesto de secretario-consejero de la legación en Praga.

    1939 Sale de España y, tras un breve paréntesis en Francia, sigue viaje a América. Se instala en Buenos Aires, colabora en La Nación, revista Sur y otras publicaciones. Mantiene su labor de traductor. Ejerce como profesor de sociología en la Universidad del Litoral. Publica el relato ‘Diálogo de los muertos’, primer escrito de posguerra.

    1941 Publica El pensamiento vivo de Saavedra Fajardo y El problema del liberalismo.

    1942 Publica Oppenheimer.

    1943 Historia de la libertad.

    1944 Publica: Los políticos; Una doble experiencia política: España e Italia, junto con Renato Treves; Razón del mundo; Histrionismo y representación.

    1945 Se traslada a Río de Janeiro para dictar un curso de Sociología en una escuela de funcionarios públicos. A pesar de residir en Brasil sólo un año, resulta decisivo para su vida y su obra. Publica Ensayo sobre la libertad y Jovellanos.

    1947 Funda Realidad. Revista de Ideas (1947-1949) en la que ocupa el cargo de Secretario; la dirigirá su amigo el pensador Francisco Romero. Publica Tratado de Sociología.

    1949 Aparecen en Buenos Aires sus libros Los usurpadores y La cabeza del cordero.

    1950 Comienza una gira de conferencias y el Rector de la Universidad de Río Piedras (Puerto Rico) le propone quedarse para organizar el curso básico de Sociología. Dirige la editorial Universitaria y funda la revista La Torre. En la isla publica La invención del Quijote.

    1951 La Princeton University lo invita para enseñar un curso de Literatura; volverá posteriormente. Realiza diversos viajes por Europa y Oriente entre 1951 y 1956. La Universidad Nacional de México publica Ensayos de sociología política.

    1952 Publica Introducción a las ciencias sociales.

    1953 Derechos de la persona individual para una sociedad de masas.

    1955 Aparece en Madrid Historia de macacos.

    1956 Se traslada a Estados Unidos y fija su residencia en Nueva York. Será profesor de literatura española e hispanoamericana en diferentes Universidades: Princeton, New Brunswick, Bryn Mawr College, New York University, The University of Chicago y Brooklyn College de la CUNY. Publica El escritor en la sociedad de masas y Breve teoría de la traducción.

    1958 Publica La crisis actual de la enseñanza; La integración social en América y Muertes de perro, su novela de mayor repercusión.

    1959 Aparece Tecnología y libertad.

    1960 Vuelve a España por primera vez tras la Guerra Civil; a partir de este año regresará periódicamente. Comienza una serie de giras dando conferencias. Publica Experiencia e invención.

    1962 El fondo del vaso se plantea como continuación y a la vez como cuestionamiento de su novela Muertes de perro.

    1963 Publica El as de Bastos; Realidad y ensueño; El problema del liberalismo; De este mundo y el otro, y, con H.A. Murena, La evasión de los intelectuales.

    1965 Publica Mis mejores páginas, España a la fecha, El rapto y Problemas de la traducción.

    1966 Aparecen De raptos, violaciones y otras inconveniencias y Cuentos.

    1968 Se publica por primera vez en España Muertes de perro, que había tenido problemas con la censura.

    1969 Aparecen sus Obras narrativas completas, editadas fuera de España al no pasar la censura La cabeza del cordero.

    1970 Varios periódicos españoles publican una ‘Salutación a Francisco Ayala’, lo subscriben: Vicente Aleixandre, Dámaso Alonso, Buero Vallejo, José Luis Cano, Camilo José Cela, Miguel Delibes, Paulino Garagorri, Carmen Laforet, Pedro Laín Entralgo, Rafael Lapesa, Francisco Yndurain y Alonso Zamora Vicente. Publica Reflexiones sobre la estructura narrativa.

    1971 Publica El jardín de las delicias, El Lazarillo reexaminado. Nuevo examen de algunos aspectos, y Cazador en el alba y otras imaginaciones.

    1972 Recibe el Premio de la Crítica por El jardín de las delicias. Publica El Hechizado y otros cuentos; Los ensayos. Teoría y crítica literaria; Confrontaciones; Hoy ya es ayer. La editorial Seix-Barral reedita gran parte de su obra de ficción (“Hoy es en España donde tienen mis obras mayor difusión”). La revista Ínsula le dedica un número homenaje. Se incorpora a la universidad española para dictar conferencias.

    1973 Dicta en el Instituto Alemán de Madrid, Barcelona y Lisboa sendas conferencias con ocasión del centenario de Thomas Mann, de quien había traducido varias obras.

    1974 Publica El rapto, Fragancia de jazmines y Diálogo entre el amor y un viejo; Cervantes y Quevedo; La novela: Galdós y Unamuno.

    1975 En junio inaugura los “Coloquios sobre la Novela Contemporánea Española”, organizados por la Fundación Juan March (Madrid). Publlica El escritor y su imagen y El escritor y el cine.

    1976 A sus 70 años recibe un homenaje en Nueva York (30 de abril).

    1977 Se jubila como profesor y recibe por Northwestern University el título de “Doctor in Litterature”. La revista Cuadernos Hispanoamericanos publica un número-homenaje. Publica España a la fecha.

    1978 El jardín de las delicias. El tiempo y yo (edición ampliada del primer libro a cargo de Carolyn Richmond, el segundo es nuevo); Galdós en su tiempo; La cabeza del cordero. Espasa-Calpe reedita gran parte de sus obras de ficción.

    1980 Establece su residencia definitiva en Madrid, y se incorpora de lleno a la vida intelectual del país. Su firma aparece de modo continuado en diversos periódicos y revistas, especialmente en El País.

    1981 El querubín difunto (edición privada y no venal de un relato inédito por su 75 aniversario). Pronuncia el discurso de graduación en la Universidad Panamericana de Puerto Rico.

    1982 Comienza la publicación de sus “memorias” con un primer volumen, Recuerdos y olvidos (1. Del Paraíso al destierro); además, en este mismo año, publica De triunfos y penas; De raptos, violaciones, macacos y demás inconveniencias; con Rosario Hiriart, Conversaciones con Francisco Ayala.

    1983 Recibe el Premio Nacional de Narrativa por sus Recuerdos y olvidos. El 15 de diciembre es elegido Académico de Número de la Real Academia Española. Publica Recuerdos y olvidos (2. El exilio); Palabras y letras.

    1984 El 25 de noviembre pronuncia su discurso de ingreso en la RAE: ‘La retórica del periodismo’; contestó al mismo Rafael Lapesa. Publica La estructura narrativa y otras experiencias literarias.

    1985 La retórica del periodismo y otras retóricas.

    1986 Inaugura la “Cátedra Juan Carlos I de España” en la New York University, con el estudio “Continuidad y cambio en la sociedad española”. Publica La imagen de España.

    1987 Recibe la Medalla de Oro de la Ciudad de Granada.

    1988 Le es otorgado el Premio Nacional de las Letras Españolas. Es nombrado Doctor honoris causa por la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid. Publica Recuerdos y olvidos (1. Del paraíso al destierro. 2. El exilio. 3. Retornos); El jardín de las malicias; El escritor y el cine; Mi cuarto a espadas.

    1989 Recibe el Premio de las Letras Andaluzas. Publica Las plumas del fénix. Estudios de literatura española.

    1990 La revista Letras Peninsulares le dedica un número homenaje. Publica El escritor en su siglo; Relatos granadinos.

    1991 Le es otorgado el Premio Cervantes de Literatura.

    1992 Forma parte del recién crea­do Patronato del Instituto Cervantes, en calidad de vocal. Publica El tiempo y yo, o El mundo a la espalda; Contra el poder y otros ensayos; Los ursurpadores.

    1993 Edición de su Narrativa Completa.

    1994 Investidura como Doctor Honoris Causa por las Universidades de Sevilla y Granada.

    1995 Ediciones de Historia de Macacos y El fondo del vaso a cargo de Carolyn Richmond y N.R. Orringer, respectivamente.

    1996 Candidatura al Premio Nobel de Literatura con importante apoyo internacional. Investidura como Doctor Honoris Causa por la Universidad de Toulouse-Le Mirail. Edición del Boletín El Jardín de las Delicias. Publicaciones: En qué mundo vivimos, El escritor y el cine, De mis pasos en la tierra.

    1997 Renovación de la Candidatura al Premio Nobel de Literatura. Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes. Investidura como Doctor Honoris Causa por la UNED. Homenaje de la Feria del Libro de Huelva y edición en esta ciudad de Glorioso Triunfo del Príncipe Arjuna.

    1998 Edición del volumen Francisco Ayala y las Vanguardias y de Francisco Ayala: el escritor en su siglo. Premio Príncipe de Asturias de Letras. Firma en Granada del Protocolo de constitución de la Fundación Francisco Ayala.

    1999 Número monográfico de Ínsula: ‘Francisco Ayala, el sentido y los sentidos’. Medalla de Oro de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Inicio de la “Biblioteca Ayala” en Alianza Editorial. Simposio Internacional en Granada ‘Francisco Ayala, escritor Universal’.

    2001 Premio Abril Martorell a la Concordia. Doctor honoris causa por la Universidad Carlos III. Presentación del volumen Francisco Ayala, escritor Universal.

    2002 Medalla de Oro al Mérito al Trabajo. Medalla de Oro de la Real Academia de Bellas Artes de Granada. Nombramiento como Socio de Honor de la Asociación de la Prensa de Madrid.

    2003 Nombramiento como Socio de Honor de la Asociación de la Prensa de Granada. Se presenta el cortometraje 1939, libre adaptación de Diálogo de los muertos, por Juan Antonio Barrero de Marcos.

    2004 Programa de Canal Sur sobre Ayala en la serie ‘Hijos de Andalucía’. Simposio Internacional ‘Francisco Ayala y América’ en la Universidad Internacional de Andalucía. Inicio de las actividades encaminadas al Centenario.

 
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