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TÉRMINO
- ANDALUCÍA
  ANEXOS
 
  • La música de al-Ándalus  Expandir
  • La música de al-Ándalus se desarrolló en la Península Ibérica en la etapa de dominación musulmana (711-1492), y en la etapa morisca (1492-1609) manteniéndose viva hasta la actualidad, gracias a la tradición oral, en los países islámicos del Próximo Oriente y norte de África. Las polémicas suscitadas en torno a la influencia de la poesía y la música andalusí como origen de la europea, se verán reflejadas en la abundancia de publicaciones sobre este tema, especialmente entre 1920 a 1950, participando en ellas mismas figuras como Julián Rivera, Higinio Anglés, Ramón Menéndez Pidal, Nikl y una larga lista de autores. El folclore, primero, y la etnomusicología, musicología y antropología musical después, abordarán una serie de temas, hoy en día sin concluir, que abarcan desde las transcripciones musicales, la historia, el análisis musical, la contextualización, simbolismo, estructuras, iconografía musical, organología, etc.
        La rica tradición musical de al-Ándalus en la Edad Media se pone de manifiesto en el aprecio y protección a la música de soberanos como Abderrahmán I, Al–Hakam I o Abderrahmán II, quien colmó de honores y recompensas a Ziryab* en el siglo IX. El mecenazgo de la música lo compartían, junto a los reyes, los grandes magnates y los altos cargos de la administración y el ejército. Los nombres de Ibn al-Kattani* , maestro que enseñaba a las futuras esclavas cantantes escritura, gramática y literatura, o de los filósofos y teóricos musicales Ibn Bachcha (Avempace) en Zaragoza, o Ibn Ruxd (Averroes* ), eran apreciados en los círculos intelectuales y en las fuentes narrativas.
        Las formas poético-musicales más importantes que creó la cultura de al-Ándalus, y que se han conservado en el norte de África y otros países del Próximo Oriente, fueron la moaxaja, el zéjel* y la nuba* .
        Las moaxajas son composiciones poético-musicales creadas en la escuela de al-Ándalus de corta duración, secuenciales, cuya invención se atribuye a Muqaddam de Cabra* , a finales del siglo IX. Estas obras, a grandes rasgos, constaban de seis partes que rimaban entre sí, llamadas qufl o vueltas, y de cinco partes más denominadas bayt, que no precisaban rima común. Su esquema más habitual sería: AA  bbbAA  cccAA  dddAA  eeeAA  fffAAA (Jarcha *).
        Podían presentar variantes de este esquema, en ocasiones el qufl inicial faltaba, denominándose la moaxaja calva o acéfala (aqra). El qufl final, conocido con el nombre de jarcha (salida, cierre) podía estar en árabe vulgar o en romance hispánico, a diferencia del resto de la moaxaja escrita en árabe clásico. La jarcha consta, generalmente, de cuatro versos en forma de cuarteta, rimando únicamente los versos pares. También se encuentran dísticos isosilábicos y trísticos, más escasas son las quintillas, sextinas, septinas y octavas, por lo general, según Solá-Sole y otros, la rima es consonantismo imperfecto, aunque algunos autores, como R. Balbín o Emilio García Gómez* , la califican de asonantismo. Los versos de las jarchas romances son en su mayoría paroxítonos o llanos, lo que está muy de acuerdo con su recitado o canto. En las jarchas se ponen de manifiesto factores sociológicos, la convivencia de distintas culturas y lenguas, y estéticos e ideológicos, así como la intrusión de lo popular en lo clásico y cortesano.
        Las moaxajas siguen en los países islámicos como formas musicales vivas, inspirando nuevas composiciones, y formando parte del repertorio de los intérpretes, aunque han adoptado las lenguas dialectales respectivas. Se podrían distinguir cuatro tipos de repertorios: las moaxajas árabes con jarchas en romance creadas en al-Ándalus, las moaxajas de la tradición hebraico-hispana conservadas en la famosa Gueniza de Fostat, y las moaxajas conservadas y evolucionadas en el norte de África y los repertorios del Próximo Oriente.
        El zéjel es una forma poético musical originaria de al-Ándalus, en su modalidad más simple, formada de un tríptico monorrimo con estribillo, escrito en árabe dialectal (dialecto hispanoárabe). En su forma musical era cantado con alternancia de coro y solista, el verso de vuelta avisaba para la entrada del coro, siendo una estructura de corta duración secuencial. La figura más destacada de este género fue Ibn Guzmán* (muerto en 1160), siendo de mencionar el místico granadino ax-Xuxtarí* (muerto en 1269), Ibn al-Jatib de Loja* (muerto en 1374) e Ibn Zamrak* (muerto en 1393), entre otros. El zéjel tuvo una gran difusión fuera de las fronteras de al-Ándalus, en el mundo musulmán y en la Europa medieval, especialmente en la primera etapa de la lírica trovadoresca y en algunas Cantigas a Santa María del rey Alfonso X El Sabio, según indica Ramón Menéndez Pidal. El hecho de estar escritos en el dialecto árabe andalusí será de gran trascendencia en el estudio la dialectología árabe como para la lingüística histórica hispánica, siendo uno de los temas que, por su carácter polémico, ha generado una mayor bibliografía, tanto en las tendencias difusionistas como en los estudios lingüísticos históricos y estructuralistas, entre otras tendencias.

    La nuba es una estructura musical de larga duración de la escuela de al-Ándalus. En líneas generales, se articula mediante un preludio instrumental –que recoge los diversos temas que aparecerán después en la nuba* –, distintos fragmentos cantados e interludios instrumentales, junto a otro elemento de coherencia como el ritmo, que pasa paulatinamente de lento a prestísimo al final. La tradición remonta el origen de la nuba a la figura de Ziryab. Aunque se hayan aprovechado e insertado poemas o fragmentos melódicos anteriores, la forma actual que se conserva en el norte de África es fundamentalmente bajo medieval y del periodo nazarí. Abu Abd Allah Muhammad b. al-Hasan al-Hayak, que vivió en Tetuán en el siglo XVIII, realizó una recopilación de nubas en 1799, conocida como Mamat al–Hik.
    El musicólogo Mahmoud Guettat caracteriza a estas formas como típicamente del Magreb o del Mediterráneo occidental, con influencias de la música de al-Ándalus –en algunos lugares mayoritarias–, pero también con elementos de la música beduina, bereber, turca, oriental y autóctonas. Se denomina m1f (tradicional) en Libia, Túnez y en la región de Constantina; sana (obra artística) en Argelia, e 1t (instrumentos) o tarab (emoción) en Marruecos. Las nubas del Magreb han tenido una serie de recopilaciones a lo largo de su historia como obras teóricas y
    narrativas. En la Edad Media existía la nuba oriental, diferenciada de la occidental, aunque el término nuba ha sido reemplazado por el wasla en el Próximo Oriente o fsil en Turquía.
    Las estructuras poéticas más utilizadas son la qasda, moaxaja y zéjel. Además existen en el Magreb otras nubas populares y religiosas que suelen tomar el nombre del wal o santón al que están dedicadas. Igualmente los judíos del norte de África conservan un repertorio de nubas de origen andalusí.

    Reynaldo Fernández Manzano
  • Ciudades andaluzas  Expandir
  •     “¿Quién no ha edificado alguna vez con la imaginación su palacio morisco; quién no ha levantado durante una hora de éxtasis un paraíso terrestre en la ladera de una colina de naranjos, adonde todas las cosas sonríen con una promesa de dicha?”, exclama Quinet ante la Alhambra. Granada, para los románticos, es la Alhambra; como Córdoba es la Mezquita; porque en aquella ciudad, lo mismo que en ésta, el recuerdo de una civilización desaparecida es imperioso para el viajero sentimental. Pero, a diferencia de lo que ocurría en Italia, ese recuerdo se mezcla con el muelle abandono del ambiente; y el recuerdo histórico pasa a ser voluptuosidad, como la muelle sensación de placer inconcreto tiene alguna raíz pretérita. No me atrevo, sin embargo, a decir que un placer individual pueda a veces confundirse con la imponente masa de la historia, aunque desee, por mi parte, que algún historiador sensible nos dé cualquier día una historia de los placeres.
        Medio ascéticas por la melancolía de las ruinas, por la tradición de un pueblo hundido en el olvido, medio voluptuosas por su realidad tentadora, estas ciudades andaluzas de monumentos memorables tienen sobre todo para nuestra sensibilidad algunos rincones de recogimiento ancestral. Son esos jardinillos de columnas marmóreas y blancos muros, que guardan en su oculto alentar unos mirtos, unos laureles, unos rosales y acaso algún ciprés o palmera; pero, sobre todo, encierra aquello que en Andalucía es tan necesario como el aire: un estanque donde el agua verde sueña cara al cielo, entre el sosegado silencio del jardín. Ese silencio no tiene par en sitio alguno. No es el suyo el muerto silencio monástico, tampoco es el silencio de los parajes ruinosos, retirados hace largo tiempo de la vida; ni es el silencio de la habitación a solas con los sueños y pensamientos de su morador. Participa de todos ellos y es además el silencio elocuente que rodea a las tácitas voces de la naturaleza. Las cosas parecen calladas al irrumpir entre ellas nuestro cuerpo; mas presentimos que al retirarnos el hondo coloquio volverá a brotar. Y si el agua de la fuente late con un lento suspiro, la sensación de un eco rezagado es más aguda aún. Acaso si esa voz nos habla sea su lenguaje una invitación para sumirnos en aquel diálogo de la naturaleza; piedra, vegetal y agua sueñan, aman y desfallecen bajo el profundo cielo andaluz. Pero hay en tal invitación una seducción peligrosa: la seducción de la inmovilidad. ¿No es ésa la seducción de Córdoba, de Granada? Gautier, el ruidoso, huye de Córdoba, apenas ha visto la Mezquita; el silencio lo anula. Las tertulias granadinas lo retienen más tiempo entre el Generalife y la Alhambra; y, a pesar de todo, traza de la vida granadina, descuido, ocio, placer, un cuadro bastante exacto, que podemos extender a toda la Andalucía romántica.

    Luis Cernuda
    De Cinco miradas críticas sobre Andalucia.
  • Bética. Cronología  Expandir
  • 348 a.C    Segundo tratado entre Roma y Cartago.

    237 a.C.    Desembarco de Amílcar Barca en Gades. Inicio de la conquista cartaginesa.

    226 a.C.    Tratado del Ebro entre Roma y Cartago.

    218-01 a.C
      Segunda Guerra Púnica.

    214 a.C.
        Combates en el Alto Guadalquivir.

    207 a.C. 
       Fundación de Itálica.

    206 a.C.
        Expulsión de las últimas fuerzas de Cártago.

    197 a.C.    M. Helvio es elegido pretor de la Ulterior.

    151 a.C. 
       Claudio Marcelo funda Corduba.

    82-72 a.C. 
       Guerra sertoriana.

    49-45 a.C.
        Guerra Civil romana

    45 a.C.
        Batalla de Munda.

    27 a.C.
        División de la Ulterior en Bética (que permanece bajo el control del Senado) y Lusitania.

    70 d.C.    Vespasiano concede el ius Latii a Hispania.

    122 d.C 
       Adriano visita Hispania.

    409 d.C.
        Vándalos, suevos y alanos cruzan los Pirineos.

    417 d.C.  
       Los visigodos liberan Hispania para Roma.

    552 d.C.    Bizancio desembarca en Malaka.
  • Identidad geográfica de Andalucía  Expandir
  • Andalucía es el único territorio europeo con fachadas mediterránea y atlántica y el más próximo al norte de África, lo que explica parte de su historia, el carácter de encrucijada y de crisol de culturas, que hacen de esta tierra un temprano ejemplo de mestizaje, a lo que parece caminar el mundo en el siglo XXI. En un enfoque pragmático de presente y futuro, esa singularidad no está suficientemente aprovechada en los enlaces con los arcos europeos y el Estrecho; como tampoco con Latinoamérica en diversos aspectos.
        Otra seña de identidad es la continuidad territorial, que arranca desde la época romana como percepción de un espacio diferenciado y unos pueblos de avanzada civilización, con el río Guadalquivir –Betis, entonces– como eje articulador y el Guadiana como límite. Posteriormente esa frontera septentrional se fue retrotrayendo hasta aproximarse a la divisoria de cuencas hidrográficas, coincidiendo sensiblemente los reinos almohades de Almería, Granada, Jaén, Córdoba, Sevilla y Málaga con la delimitación actual, fijada definitivamente en 1833.
        Esa divisoria hace que la mayor parte de la cuenca del Guadalquivir (casi el 98% de las aguas) discurra por territorio andaluz, más la totalidad de la Cuenca Sur y los ríos autóctonos Guadalete, Barbate, Tinto, Odiel y Piedras. Un total del 95% de nuestra Comunidad, que podría estar transferido según la Constitución y el Estatuto, a fin de una gestión conjunta con otras competencias relacionadas con el recurso del agua, tan importante en el mundo mediterráneo, de irregularidades anuales y estacionales.
        Y es que Andalucía se inserta en ese clima de inviernos suaves y veranos calurosos y secos, pero con matices; producidos por el relieve, la exposición a los vientos dominantes y la transversalidad, que producen grandes diferencias, como por ejemplo las conocidas entre las precipitaciones de Grazalema y Cabo de Gata, aunque en similar latitud. O pasar de las nieves del Mulhacén al subtrópico de Almuñécar en una distancia de 100 km.
        Unidad y variedad, con repercusiones en paisajes y recursos, es también, por lo tanto, una peculiaridad, dependiendo de la escala; así desde más allá de Despeñaperros el habla andaluza se distingue enseguida, pero no se notan las diferencias entre comarcas, ciudades o barrios como se puede apreciar desde aquí. Y, hablando de Despeñaperros, es algo más que un símbolo de frontera, porque Sierra Morena –abrupta, poco poblada tradicionalmente y de espesa vegetación– ha constituído a lo largo de la historia un fuerte obstáculo de comunicación con la Meseta.
        Y aún podríamos señalar otros elementos de identificación, como cierta flora y vegetación, la gran cantidad de espacios protegidos o la red urbana. Ésta, de fuerte impronta histórica, presenta hoy una buena cantidad de grandes y medianas urbes regularmente repartidas por el territorio, algunas eran o son las agrociudades, significativa denominación usada sólo para Andalucía.

    Gabriel Cano
  • La Bética de Estrabón  Expandir
  •     [...] Así pues, esta región es moderadamente rica, pero la que se encuentra a continuación mirando hacia la aurora y el sureste no permite exageración comparada con toda la tierra habitada por su feracidad y por los bienes provenientes de la tierra y la mar. [3.1.6.12-15] ... Y éstos son reconocidos como los más sabios de entre los iberos, también hacen uso de la escritura y poseen libros de su memoria histórica, poemas y leyes versificadas de seis mil versos, según dicen. [1.6.27-31] ... La extensión de la región no es mayor de dos mil estadios en lo que a longitud y anchura toca. En cambio, sus ciudades son extraordinarias en cantidad, pues incluso hablan de doscientas. Las más conocidas son las levantadas cerca de los ríos, los esteros y el mar a causa de sus ventajas. Ha crecido muchísimo Córdoba, fundación de Marcelo, y por su fama y pujanza también la ciudad de los Gaditanos –ésta por la navegación y por alinearse con los romanos en alianzas, la otra por la feracidad y extensión de la región, ayudando también, en gran parte, el río Betis; la habitaron desde el principio hombres escogidos de entre los romanos y los indígenas; y he aquí que fue ésta la primera colonia que los romanos enviaron a estos lugares. Después de ésta y la de los Gaditanos es ilustre Hispalis, también ella colonia de los romanos: todavía hoy permanece su mercado, pero en consideración y por haberse establecido recientemente como colonos los soldados de César descuella Betis, aunque no tenga una población brillante. [2.1.9-26] ... Después de éstas, Itálica e Ilipa a orillas del Betis, y más lejos Astigis, Carmon y Obulcon, e incluso aquéllas en las que los hijos de Pompeyo fueron vencidos, Munda, Ategua, Urson, Tuccis, Ulia y Aspavia: todas éstas no se encuentran lejos de Córdoba. [2.2.1-2.2.6] ... El Betis se encuentra muy poblado en sus riberas y se navega casi mil doscientos estadios desde el mar hasta Córdoba y lugares un poco más al norte. Y lo cierto es que se encuentra magníficamente trabajada tanto la zona ribereña como los islotes que hay en el río. [2.3.1-2.3.5] ... La misma Turdetania se encuentra admirablemente favorecida; siendo ella misma fértil e igualmente riquísima dobla estas ventajas con la exportación; el excedente de los frutos se vende fácilmente con una buen número de barcos mercantes. [2.4.1-5] ... De Turdetania se exporta mucho trigo y vino, y aceite no solamente mucho, sino incluso de altísima calidad; se exporta cera, miel, pez, mucha cochinilla y bermellón no peor que el de la tierra de Sínope. La fabricación de barcos se organiza allí mismo con madera de la región, hay minas de sal entre ellos y no pocas corrientes de ríos salinos; y no poco saladero de carne y pescado no solamente de allí, sino también de la costa de más allá de las columnas, no peor que el del Ponto. Al principio también comenzaron con abundancia de telas, pero ahora son más numerosas sus lanas que las de los coraxios. También su belleza es exagerada: los carneros para montas los venden por lo menos en un talento. Incluso hay un exceso de tejidos ligeros que producen los Salacietas. [2.6.1-14] ... El tamaño y el número de barcos revela la abundancia de los bienes que se exportan desde la Turdetania: pues sus naves más grandes arriban hasta Dicearquia y Ostia, puerto de Roma; en número rivalizan casi con los Libios. [2.6.32-37] ... Y a pesar de que la mencionada región está dotada de tan grandes bienes, no menos la admiraría uno, si no reconociera también la riqueza en la minería; de tales cosas está llena toda la región de los Íberos, pero no toda es fértil ni próspera de este modo y especialmente la que proporciona metales. Cosa rara es en ambas cosas tener recursos, y raro es también que en un espacio reducido la misma tierra abunde en toda clase de metales. [2.8.1-8] ... Pero el oro no solamente es excavado, sino también recogido. [2.8.13-14]

    Estrabón
    De Geografía (Traducción Marcelo Lorente Líndez).
  • Andalucía contemporánea. Cronología  Expandir
  • 1808    Guerra de la Independencia. El 19 de julio, derrota del ejército francés en Bailén.

    1810 
       El 5 de febrero, inicio del sitio de Cádiz por el ejército francés, que durará dos años. Auge de la prensa en Cádiz al calor de la libertad de expresión.

    1812
        El 19 de marzo, aprobación de la Constitución liberal de Cádiz. Los franceses abandonan Andalucía.

    1820    Sublevación del general Riego en Las Cabezas de San Juan (Sevilla), que inicia un trienio liberal en España.

    1823     Los Cien Mil Hijos de San Luis, ejército absolutista francés, llegan hasta Cádiz y liquidan el régimen liberal español. Crecimiento del bandolerismo.

    1831    Fracaso de la sublevación liberal de Torrijos en Malaga. Ejecución del general y, el 26 de mayo, ajusticiamiento de Mariana Pineda, que muere a garrote vil, en Granada.

    1833    Restablecimiento del régimen liberal. El granadino Javier de Burgos crea las provincias con la actual configuración, siguiendo el modelo centralista francés.

    1835 
       El gaditano Juan Álvarez de Mendizábal impulsa la primera Desamortización. Las fincas vendidas por el Estado en Andalucía representan el 24% del total español. Movimiento anticentralista que en Andalucía lleva a la creación de la Junta Suprema soberana.

    1842    Expansión de la siderurgia andaluza. Málaga produce el 72% de la fundición española.

    1846    Fundación del Banco de Cádiz, que desarrolla gran actividad en los años siguientes.

    1852    Inicio de las obras del ferrocarril de Jerez a El Puerto de Santa María y Cádiz, que diversas circunstancias retrasan. La línea se abre en 1861.

    1857  
      Sublevación agraria en El Arahal, Sevilla.

    1860
        Auge de las exportaciones de vino de Jerez, que alcanzan las 200.000 botas, y de la minería en la provincia de Almería, que registra incluso inmigración.

    1861 
       Sublevación agraria con centro en Loja, seis mil campesinos ocupan la comarca y obligan a intervenir al Ejército.

    1867    Comienza a editarse el Diario de Cádiz.

    1868    El 17 de septiembre, sublevación de la escuadra española en Cádiz, se inicia la revolución Gloriosa. El 27, derrota del ejército de Isabel II junto al puente de Alcolea de Córdoba.

    1869
        José Genaro Villanova, empresario catalán, se hace cargo de las minas de Los Arrayanes e inicia su explotación intensiva.

    1872    Congreso de la I Internacional en Córdoba, primer congreso anarquista mundial por el triunfo en él de las tesis libertarias.

    1873 
       Proclamación de la I República Española el 11 de febrero. En julio, el almeriense Nicolás Salmerón es su tercer presidente. En septiembre, el gaditano Emilio Castelar es el cuarto presidente. En julio-agosto sublevación cantonalista en numerosas ciudades andaluzas. En Cádiz la lidera Fermín Salvoechea. Interviene contra los republicanos el general granadino Manuel Pavía.

    1875    Antonio Cánovas del Castillo, jefe de Gobierno. Se inicia su larga etapa de influencia en la política española, aunque con paulatina desvinculación con Andalucía. Inicio del apogeo del caciquismo.

    1880  
      Las reservas procedentes de las sucursales andaluzas suponen el 28% de los depósitos del Banco de España, porcentaje que irá disminuyendo paulatinamente.

    1882
        Comienza la expansión del azúcar de remolacha en Granada con el ingenio de Juan López Rubio en Santa Fe.

    1883
        Proyecto de Constitución federal para Andalucía, aprobado en Antequera por los republicanos andaluces. Sucesos de La Mano Negra en Jerez y su comarca.

    1884    Terremotos en la provincia de Granada. 800 muertos y 4.400 casas destruidas.

    1885    El 5 de julio nace en Casares (Málaga) Blas Infante. Se intensifica la emigración almeriense a Argelia.

    1888    Dura represión, con docenas de muertos, de las manifestaciones contra la contaminación por calcinaciones al aire libre en las minas de Riotinto (Huelva).

    1892 
       Ocupación campesina de Jerez de la Frontera. Crisis triguera y crisis vinícola provocada por la presencia de la filoxera en gran parte de Andalucía.

    1899
        Aparece en Sevilla El Correo de Andalucía.

    1902    El hambre azota el campo andaluz.

    1905    Artículos de Azorín en El Imparcial: ‘La Andalucía Trágica’.

    1913    Nace en Córdoba la Federación Nacional de Obreros Agricultores, FNOA, que ejercerá fuerte influencia en el campo andaluz.

    1915
        Aparición de Ideal Andaluz, de Blas Infante. Estreno de El Amor Brujo, de Manuel de Falla.

    1918
        Asamblea andalucista en Ronda. Nacen la bandera y el escudo de Andalucía. Inicio del agitado ‘trienio bolchevique’ en el campo andaluz.

    1923
        En septiembre, inicio de la dictadura del jerezano Primo de Rivera, quien clausura los centros andaluces.

    1924    Comienza a emitir Radio Club Sevillano, primera emisora andaluza.

    1927
        Ortega y Gasset publica en El Sol su discutida ‘Teoría de Andalucía’.

    1929
        Exposición Iberoamericana de Sevilla. Aparece ABC de Sevilla.

    1931
        El 14 de abril, proclamación de la II República tras el triunfo de las candidaturas republicanas en las ciudades dos días antes. Nace la Junta Liberalista de Andalucía. Niceto Alcalá-Zamora, cordobés, primer presidente. Inicio de la reforma agraria.

    1932
        Fracasa el 10 de agosto un intento de golpe de Estado con centro en Sevilla y encabezado por el general Sanjurjo. Aparece en Granada el diario Ideal.

    1933 
       En enero, fracaso de una sublevación anarquista. En Andalucía, trágicos sucesos en Casas Viejas. Asamblea andalucista en Córdoba: estreno del himno de Andalucía. Se aprueba el Anteproyecto de Bases para el Estatuto de Andalucía. José Antonio Primo de Rivera, nacido en Cádiz, funda Falange Española.

    1934 
       Alejandro Lerroux, cordobés, jefe de gobierno. Alta incidencia de la huelga de campesinos (5-11 de junio) en Andalucía.

    1936
        Febrero: elecciones generales, en las que el Frente Popular triunfa en las ocho provincias andaluzas. Inicio de la Guerra Civil el 18 de julio. Queipo de Llano controla Sevilla y la baja Andalucía e inicia sus charlas nocturnas por Radio Sevilla, que mantendrá hasta 1938. Fusilamiento de Blas Infante en la madrugada del 10 al 11 de julio en Sevilla, y de Federico García Lorca en Granada el 19 de agosto. En diciembre, 3.000 ‘camisas negras’ italianos desembarcan en el puerto de Cádiz. Fracasa en los mismos días la contraofensiva republicana en el frente de Córdoba.

    1937 
       Entrada de las tropas franquistas en Málaga en febrero. En mayo, los alemanes bombardean Almería.

    1939    Concluye la Guerra Civil española. Muere en el exilio Antonio Machado.

    1941    Se crea en Sevilla la empresa Abengoa.

    1946 
       Crecimiento del maquis en las sierras andaluzas. Oleadas de muertes por inanición en el campo andaluz.

    1953    Inicio del Plan Jaén para reactivar la economía de la provincia.

    1964    La renta por persona desciende en Andalucía a sus niveles más bajos en relación al conjunto del Estado, 64%. Se intensifica la emigración a Cataluña, Madrid y Centroeuropa.

    1970
        Incremento de las protestas obreras en Andalucía. La huelga de la construcción en Granada origina tres muertos.

    1976
        Primer Congreso de Historia de Andalucía, con sesiones en Córdoba, Sevilla, Granada y Málaga.

    1977  
      Primeras elecciones democráticas al Congreso. Triunfo del PSOE en Andalucía, que obtiene 27 escaños por 26 de UCD y 6 del PCE. En el primer gobierno democrático de Adolfo Suárez, un andaluz, Manuel Clavero, ocupa el Ministerio de las Regiones. 4 de diciembre: más de un millón de andaluces se manifiestan en Andalucía, Cataluña y Madrid en petición de Autonomía política. Muere en Málaga el joven sindicalista José Manuel García Caparrós. Vicente Aleixandre, Premio Nobel de Literatura.

    1978
        Aprobación por el gobierno central de la preautonomía andaluza. El 27 de mayo nace la Junta de Andalucía en Cádiz y Plácido Fernández Viagas se convierte en el primer presidente andaluz. Congreso de Cultura Andaluza en Córdoba. El 4 de diciembre, Pacto de Antequera pro autonomía andaluza, con amplio respaldo de partidos políticos. Dos días después, la nueva constitución es refrendada masivamente en Andalucía.

    1979
        Nuevas elecciones legislativas, que en Andalucía gana el PSOE, y primeras elecciones municipales. El pacto PSOE-PCE-PSA lleva a la izquierda a todas las grandes ciudades andaluzas. En junio, Rafael Escuredo es elegido nuevo presidente de la preautonomía andaluza. Se inicia la redacción del futuro Estatuto de Autonomía.

    1980
        Paso atrás de UCD en relación a la autonomía andaluza. Dimisión de Manuel Clavero. El 28 de febrero, referéndum de iniciativa autonómica para valorar la voluntad autonomista de los andaluces. El sí triunfa holgadamente en las ocho provincias, pero no hay victoria legal porque en Almería los síes no superan el 50% del censo. 12 de junio: fracasan las proposiciones de ley presentadas en el Congreso para repetir el referéndum autonómico. 11 de noviembre: el pleno del Congreso aprueba la reforma de la ley de referéndum, que desbloquea el camino de la autonomía andaluza.

    1981
        23 de febrero: intento de golpe de Estado, con escasa repercusión en Andalucía.  20 de octubre: referéndum autonómico en Andalucía. El proyecto de Estatuto es aprobado con el 89% de los votos y un 53,5% de participación.

    1982    En mayo, primeras elecciones autonómicas. Mayoría absoluta del PSOE. Rafael Escuredo, primer presidente de la Comunidad Autónoma. 30 de junio: Sevilla capital de la comunidad por 79 votos a favor, 4 en contra y 24 abstenciones. En octubre, elecciones generales, en las que el PSOE obtiene mayoría absoluta. Felipe González, nuevo presidente del Gobierno.

    1983 
       El 23 de febrero el Gobierno central aprueba la intervención en el grupo empresarial Rumasa, con amplia presencia en Andalucía y encabezado por el jerezano José María Ruiz Mateos. Muerte de Antonio Mairena. Primer atentado mortal de ETA en Andalucía, en el que muere el médico de la prisión de El Puerto de Santa María.

    1984    En marzo, dimisión de Rafael Escuredo como presidente de la Comunidad, acosado por su propio partido, que no transfiere competencias agrarias, lo que dificulta el debate sobre la reforma agraria. En noviembre, aprobación de la Ley de Reforma Agraria. Primer Plan Económico para Andalucía, PEA. Se implanta el Plan de Empleo Rural (PER).

    1985    El 16 de octubre, primeras expropiaciones -12 grandes fincas- en cumplimiento de la Ley de Reforma Agraria.

    1986    Amplio triunfo en Andalucía del sí a la OTAN en el referéndum convocado por Felipe González.

    1987    Inicio de las obras de la futura Exposición Universal de Sevilla de 1992.

    1988    Julio Anguita, hasta ahora alcalde de Córdoba, nuevo líder estatal del PCE. Incidentes en diversas ciudades andaluzas contra la minoría gitana: 30 casas incendiadas en Martos.

    1989
        Inicio de emisiones de Canal Sur Televisión y Canal Sur Radio.

    1990    Primer acuerdo entre Junta y Sindicatos en Andalucía. Elecciones autonómicas con mayoría absoluta para el PSOE. Manuel Chaves, nuevo presidente andaluz.

    1991    Mueren cuatro personas al estallar un paquete bomba enviado por ETA a la prisión Sevilla-1. Inicio de la inmigración masiva desde el norte de África a las costas andaluzas.

    1992    Comienza a funcionar el AVE Madrid-Sevilla. Exposición Universal de Sevilla.

    1993    Honda repercusión de la crisis mundial en el sector industrial de Andalucía.

    1994 
       Elecciones autonómicas en las que el PSOE pierde la mayoría absoluta. Pinza entre PP e IU, que controlan el Parlamento andaluz.

    1995
        Elecciones municipales. El PP pasa a controlar la mayoría de las grandes
        ciudades andaluzas, entre ellas Sevilla, Málaga, Córdoba y Granada.

    1996
        Elecciones autonómicas: el PSOE no obtiene la mayoría absoluta y se inicia una etapa de colaboración con el PA que durará ocho años.

    1998
        Catástrofe ecológica de Aznalcóllar, al romperse una balsa de líquidos contaminantes de las minas y verter al río Guadiamar, que cruza el Parque de Doñana. ETA asesina en Sevilla al concejal del PP Alberto Jiménez-Becerril y a su esposa.

    2000    Asesinato del presidente del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, Luis Portero, en Granada; y del médico Antonio Muñoz Cariñanos, en Sevilla, con lo que son once las personas asesinadas por ETA en Andalucía en una década. Graves incidentes raciales en El Ejido contra inmigrantes, tras matar un magrebí a dos agricultores.

    2002
        Por primera vez, Andalucía alcanza los 2,5 millones de trabajadores afiliados a la Seguridad Social.

    2003    Elecciones municipales: el PP recupera Granada y Almería, y una coalición PSOE-IU pasa a gobernar en Sevilla. Inauguración del Museo Picasso en Málaga.

    2004 
       Las elecciones generales del 14 de marzo y las europeas del 13 de junio dan el triunfo al PSOE, que pasa a gobernar en Madrid y en Andalucía vuelve a tener mayoría absoluta.
  • Estatuto de Autonomía  Expandir
  • Artículo 1º.
        1. Andalucía, como expresión de su identidad histórica y en el ejercicio del derecho al autogobierno que la Constitución reconoce a toda nacionalidad, se constituye en Comunidad Autónoma, en el marco de la unidad indisoluble de la Nación española, patria común indivisible de todos los españoles.
        2. El Estatuto de Autonomía aspira a hacer realidad los principios de libertad, igualdad y justicia para todos los andaluces, en el marco de igualdad  y solidaridad con las demás nacionalidades y regiones de España.
        3. Los poderes de la Comunidad Autónoma emanan de la Constitución y del pueblo andaluz en los términos del presente Estatuto.

    (Ley Orgánica 6/1981, de 30 de diciembre, Estatuto de Autonomía para Andalucía)
  • La Autonomía  Expandir
  •  El Estatuto andaluz de autonomía no fue, desde luego, una panacea, pero un camino alentador empezaba así a concretarse. Por primera vez desde hacía muchos años, los andaluces se sienten protagonistas de su propia historia, se reconocen sin ambages en el adecuado espejo de una incontestable realidad histórica. Es como si se hubiese hecho balance de lo vivido y se perfilara el horizonte de lo que queda por vivir. Cuando Andalucía elige mayoritariamente su derecho a autogobernarse, está cancelando una larga cadena de asfixias culturales, está reencontrándose con lo mejor de sí misma. Desde los movimientos junteros del XIX hasta la actual Junta de Andalucía, ha transcurrido más de un siglo de hallazgos y pérdidas de nuestra identificación cultural. Pero quiero creer que hoy, finalmente, se está procediendo a una paulatina rehabilitación conceptual de Andalucía. Al menos han ido estableciendo los cimientos necesarios para que los intérpretes de la –digamos– genuina cultura andaluza invaliden sus tópicos más perturbadores. Lo que empezó referido a una serie de tentativas individuales, acabó fundamentando una empresa mayoritaria. Cuando se liquiden los últimos lastres que mantuvieron a la región en un subdesarrollo poco menos que endémico, empezará a consolidarse definitivamente el renovado patrimonio cultural que esgrimirá Andalucía en el nuevo milenio. Ojalá lo consigamos entre todos.

    José Manuel Caballero Bonald
    De A propósito de la cultura andaluza.
  • Unas palabras sobre la cultura andaluza  Expandir
  •     ¿Es la más antigua o la más reciente de las culturas peninsulares? Las respuestas varían según el punto de vista que adoptemos. Si traemos su origen del mítico Tartesos y de la Bética romana, es la cultura más antigua de España. Si nos atenemos a la realidad de una Andalucía que sólo se configuró como tal tras la conquista de Granada y que experimentó una castellanización en lengua, religión, instituciones y costumbres, entonces es la más reciente; sin embargo, es evidente que por una serie de rodeos y vericuetos difíciles de conocer bien, muchos elementos de la Antigüedad y muchísimos de la época medieval islámica son hoy elementos vivos en la cultura andaluza.
        Precisemos –para explicar las pervivencias del pasado– que, además de otros indudables factores, por ejemplo, la influencia del marco geográfico, aspectos culturales muy diversos no necesitan la continuidad de una masa de población para sobrevivir; bastaría la persistencia de minorías –hecho que sucedió– para transmitir técnicas y artesanías. Incluso había entre los conquistadores muchos rasgos islámicos, productos de la vitalidad que en un tiempo tuvo el mudejarismo castellano. Así pues, el papel integrador de la cultura andaluza, su capacidad para armonizar elementos procedentes de medios muy diversos y llegar a síntesis originales es una constante a través de su historia, aunque quizás fue en la Edad Media y en el alba de los tiempos modernos cuando produjo sus frutos más granados. La Mezquita de Córdoba, la Giralda de Sevilla y la Alhambra de Granada son los monumentos más famosos del arte hispanomusulmán. En los tres se encuentra expresado en forma plástica este mencionado sincretismo: la mezquita contiene en su interior una catedral cristiana; a la Giralda le dan la fisonomía que todos conocemos los cuerpos renacentistas superpuestos en el siglo XVI, y con los palacios nazaríes de la Alhambra convive, en relaciones de buena vecindad, el palacio de Carlos V, edificado por mandato del emperador.
        La cultura andaluza de la época califal fue esplendorosa, y su brillo resalta más porque en aquel siglo X el resto de Europa atravesaba una profunda depresión material e intelectual. Este fue, sin duda, un momento de plenitud en nuestra historia. Como Símbolo podríamos elegir los centenares de miles de volúmenes de la biblioteca de Al Hakam II, en una época en que, en la Europa cristiana, los más famosos cenobios apenas poseían unos pocos cientos de códices. Con posterioridad, la cultura cristiana y la islámica siguieron caminos divergentes; se afianzó la primera, mientras la segunda empezó a decaer por distintos motivos. Ya  a fines del califato, Almanzor instauró un clima de intransigencia religiosa, pero sería con los almorávides, y más aún con los almohades, cuando el panorama espiritual cambió por completo. Dos nombres que han dejado honda huella en el pensamiento universal sintetizan este choque entre la intolerancia religiosa y el anhelo de un pensamiento sin trabas: Averroes Y Maimónides. Los dos murieron lejos de su Andalucía natal en un destierro impuesto por las circunstancias.
        Mientras al finalizar el Medioevo disminuían los contactos con el norte de África y el Oriente Próximo, tanto por el eclipse parcial del Islam norteafricano como por la exacerbación de las oposiciones político-religiosas, la apertura de los caminos atlánticos dio un nuevo impulso a la cultura andaluza, que en este caso aparece más como donante que como receptora. En un principio, la aportación americana parece más pobre que la islámica. Poco, casi nada, llegó a tierras andaluzas de las culturas inca y azteca, maya y chibcha. La influencia fue más bien indirecta; la aventura americana creó un foco de prosperidad en la Baja Andalucía, la riqueza estimuló las inversiones, el mecenazgo, se multiplicaron las construcciones, los centros de instrucción, las imprentas, y de un establecimiento tipográfico sevillano, el de los Cromberger, salieron en 1539 el material y los operarios que llevaron a México el revolucionario invento, un siglo antes de que lo tuviera Boston, primera ciudad con imprenta en la América anglosajona. Los especialistas reconocen que muchos rasgos básicos de la cultura hispanoamericana actual, empezando por el lenguaje, son de origen andaluz, lo que se explica porque la emigración andaluza, reforzada por la de elementos afines (extremeños y canarios), fue preponderante en el siglo XVI.
        Gracias a su posición privilegiada en el conjunto del Imperio hispano, la cultura andaluza del siglo del siglo XVI compite en brillo con la del siglo X. De entonces datan las cuatro universidades andaluzas: Sevilla, Granada, Baeza y Osuna. En estas universidades y en renombrados colegios se formaron generaciones de escritores andaluces. En las tablas elaboradas por el sociólogo Juan Linz se advierte que en el siglo XVI hubo, dentro del conjunto español, un marcado predominio andaluz, que, sin desaparecer en el XVII, se atenuó en beneficio de Madrid. En esta pléyade de escritores están representados todos los géneros: la filología con Antonio de Nebrija, la erudición con Rodrigo Caro y Nicolás Antonio, la historia con Ortiz de Zúñiga y Hurtado de Mendoza, la genealogía con Argote de Molina, el teatro con Juan de la Cueva y Lope de Rueda, la  mística con Fray Luís de Granada, la filosofía con Francisco Suárez, la poesía con Herrera, Góngora y tantos otros. Menos destacadas que las Humanidades, las ciencias fisicomatemáticas y naturales, impulsadas por los descubrimientos, también presentan nombres como Álvaro Alonso Barba, el matemático sanluqueño Hugo de Omerique y los cosmógrafos que trabajaban en la Casa de Contratación sevillana.
        Para comprender bien esta primacía andaluza durante el Renacimiento y el primer Barroco hay que tener en cuenta, junto a las condiciones favorables creadas por el comercio de Indias, la circunstancia de que Andalucía siempre ha sido un país muy urbanizado, un país con muchas ciudades, grandes y medianas, con  todos los incentivos culturales que esto trae consigo, así se explica, por ejemplo, la abundancia y riqueza de construcciones, eclesiásticas y civiles . En ellas trabajaron gentes de las más variadas procedencias; Zurbarán era extremeño, Velázquez tenía abuelos portugueses, la familia de Alonso Cano, llegó a Granada desde la Mancha, Roelas era oriundo de Flandes, lo mismo que Nicolás Antonio y Hugo de Omerique, por no citar los numerosos artistas y humanistas italianos que influyeron de manera determinante en muchas facetas culturales. La lista completa sería interminable.
        El siglo XVII presenta unas peculiaridades nuevas. Así, en el aspecto literario, el casi monopolio sevillano se diluye y aparece una escuela granadina, y, en Córdoba, Góngora es por sí solo un mundo poético, en el cual se verifica algo que es consustancial con la cultura de Andalucía: la coexistencia de una corriente culta y otra popular. Ninguno más culto que el Góngora de las Soledades; ninguno más cerca del pueblo que el Góngora de las Letrillas. Ese milagro sólo puede ocurrir en tierras del sur, donde la rigidez estamental estaba muy atenuada, donde el jornalero era pobre pero libre, sin huellas de antiguas servidumbres, donde las clases sociales confraternizaban en las múltiples ocasiones de fiestas y regocijos públicos. Quizás por eso la espontaneidad, la locuacidad y la alegría también eran vistas como características propias del andaluz.
        La crisis del XVII repercutió negativamente en la cultura andaluza. Después de Murillo la pintura sólo cuenta con epígonos, y la escultura, aún contando con figuras distinguidas, inició un claro declive después de la muerte de Martínez Montañés (1649). Mejor se defendió la arquitectura, que prosiguió las vías personalísimas trazadas por el barroco andaluz, se internó en las frondosidades del rococó y todavía en pleno siglo XVIII produjo obras tan notables como la sacristía de la cartuja de Granada. En cuanto a este último siglo, la cultura andaluza, considerada en sus estratos elevados, se despersonaliza un poco, carece de figuras extraordinarias; es como un punto muerto entre la edad clásica y la contemporánea, aunque hubo dos momentos en los que se colocó en el centro de la actividad intelectual de España. Uno, a comienzos de siglo, gracias a las actividades de la Regia Sociedad Médica Hispalense y a la polémica que suscitó contra los enemigos de la ciencia moderna; el otro, a fines del mismo, con la constitución de un grupo de reformistas en torno a pablo de Olavide, asistente de Sevilla, grupo en el que, juntamente con andaluces, colaboraban elementos foráneos, como Jovellanos, Forner o el propio Olavide, que era peruano.
        No fue, pues, un mero azar que las Cortes de 1810 se reunieran en Cádiz y que allí se promulgara la Constitución de 1812. Esta ciudad no era sólo la fortaleza más inexpugnable; era la patria de Cadalso, era la ciudad en la que, en plena guerra contra el teatro desencadenada en toda España por los reaccionarios, se representaban tragedias  de Voltaire; era parte de aquella Andalucía que seguía siendo el centro económico y cultural de España, la que tenía proporcionalmente más publicaciones periódicas y la que ingresaba más dinero en las arcas públicas.
        Tras la retirada de las tropas napoleónicas y la pérdida de la mayor parte de las colonias americanas, las cosas no fueron a mejor. El declive económico llevó consigo una mayor proletarización, la inquietud social, la emigración, el aumento del analfabetismo…. A pesar de ello, fue en el siglo XIX cuando se inicia la formación de una autoconciencia de la personalidad cultural andaluza. En un primer momento mucho tuvieron que ver en ello los viajeros extranjeros que desde el siglo anterior habían “encontrado” y divulgado el “encanto” de Andalucía. El cante flamenco, cuyos orígenes siguen sumidos en el misterio, comienza a ser mencionado en torno a 1800. Es cierto que también entonces comenzaron a delinearse los rasgos de la extendida Andalucía de pandereta, pero debajo de esos trazos caricaturescos había unos hechos innegables basados en el descubrimiento de la peculiaridad del hombre andaluz. Después serían intelectuales propios, quienes, desde campos muy diversos, se dedicaron a profundizar con seriedad y rigor científico en el pasado y en el presente de su cultura: arabistas e historiadores, como Simonet, Gayangos, Lafuente Alcántara, Guichot…, sin olvidar la labor de hebraístas como Amador de los Ríos; la literatura costumbrista, que encuentra su precedente en las Cartas de Blanco White y en el transcurso del tiempo fue engrosando sus estantes con las obras de Fernán Caballero, Estébanez Calderón, Juan Valera, el teatro de los Quintero y tantos otros cuya relación sería interminable, los folcloristas, entre cuyos pioneros figuró Machado Álvarez, el padre de la excelsa pareja de poetas sevillanos; sociólogos, como Sales y Ferré; y los teóricos agrarios de la escuela georgista, a los que mucho debe el pensamiento de Blas Infante.
        En los últimos tiempos, la cultura andaluza, en sus dos vertientes popular –así, la pujanza del flamenco lo ha convertido en un fenómeno cultural que sobrepasa nuestras fronteras- y culta, presenta la paradoja singular de que en una época en la que han predominado los momentos críticos, aparece con un brillo que no cede al de ningún otro de su milenaria historia. Cuando se contemple a distancia, con la debida perspectiva, la cultura andaluza de los últimos cien años, asombrará que en un tiempo que, dentro de las dimensiones temporales de la historia, puede calificarse de breve, hayan surgido genios como Picasso, Falla, Juan Ramón, García Lorca, los Machado, Cernuda, Alberti, Aleixandre y un largísimo etcétera, no pocos de ellos forzados a emigrar, pero permaneciendo radicalmente andaluces en su personalidad y en su obra.
        De este rapidísimo recorrido a través de la cultura andaluza pueden extraerse, aunque sea también de modo somero, algunas conclusiones acerca de sus características:
            Es una cultura de múltiples y, en parte, lejanas raíces. En lo fundamental es hoy una parcela básica de la cultura española, como ésta es, a su vez, un sector de la cultura latinocristiana occidental; pero hay en ella una indiscutible herencia afroasiática por su largo contacto con el islam, una veta hebraica, resonancias americanas y ecos de las principales culturas europeas, fruto todo ello de su larga y agitada historia, de sus múltiples contactos, de su capacidad de asimilación.
            Cultura humanística, que ha relegado muy a segundo plano los saberes científicos y técnicos, con gran detrimento de la economía y el nivel de vida. Este retraso no se debe a incapacidad sino a una serie de factores entre los que hay que contar la escasa difusión que hasta fechas recientes tuvieron las enseñanzas de tecnología y ciencias aplicadas. Algo que de cara a un futuro debe conocer un cambio positivo gracias a los esfuerzos que se hacen en la creación de las infraestructuras necesarias para cubrir este evidente déficit.
        Y, para no hacer más largas estas páginas, terminaré diciendo que la cultura andaluza siempre ha transparentado un ansia de libertad, una lucha por la libertad. No porque en Andalucía hayan faltado, opresión, fanatismo, y situaciones injustas;  pero siempre se han elevado voces en pro de la libertad humana: la de Maimónedes en el destierro; la del fogoso y apasionado fray Bartolomé de las Casas con su defensa de los indios americanos; la de Francisco Suárez, cuya Defensio fidei catholicae fue quemada públicamente en París y Londres por su postura contraria al absolutismo regio; la de los monjes sevillanos de San Isidoro que emigraron a tierras protestantes y redactaron una traducción castellana de la Biblia; la de los médicos de la Regia Sociedad Hispalense que lucharon por la libertad de la ciencia; la de los constitucionalistas de Cádiz… y los nombres más recientes que están en la memoria de todos.

    Antonio Domínguez Ortiz
    De Andalucía una tierra del Sur.
  • El Sur  Expandir
  • Horizonte de paz.
    Horizonte de tierra,
    horizonte de luz,
    horizonte de mar.
    ¡Bienestar de horizonte!

    Los ojos son felices
    mirando sin mirar.

    Las manos son dichosas
    llegando sin llegar.

    La boca está contenta
    cantando sin cantar.

    ¡Placidez de horizonte!
    Horizonte sin más,
    horizonte de gracia,
    horizonte de amor.
    Horizonte final.


    Juan Ramón Jiménez
    De Canción.
 
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