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TÉRMINO
- FIBRAS VEGETALES, ARTESANíAS DE
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  • La técnica de los asientos de enea  Expandir
  • Antes de comenzar a realizar el asiento de la silla –o, como se dice en el oficio, echar la enea o echar el fondo–, es necesario humedecer el material a emplear durante dos o tres horas. Mientras se trabaja, debe estar siempre cubierto por un plástico o paño húmedo, a fin de que no se reseque, puesto que entonces resulta más difícil de manejar y puede producir cortes en las manos del artesano. Convenientemente reblandecida, hay que eliminar de cada hoja de enea la parte del nacimiento, inservible por ser acolchada y demasiado gruesa. A continuación, se va rajando cada una en sentido longitudinal para conseguir unas tiras finas. Así preparadas, se cogen juntas varias tiras, retorciéndolas con las manos hasta formar un cordón suficientemente grueso.
        El trabajo comienza anudando este cordón a una de las esquinas del asiento de la silla. Cuando el asiento tiene forma trapezoidal, es decir, con el travesaño horizontal delantero de mayor longitud que el trasero, el artesano empieza por las esquinas delanteras dando varias vueltas o cruces con la enea por cada una, con el propósito de igualar así la diferencia de longitud de ambos travesaños. A partir de aquí, va rodeando los cuatro ángulos, pasando de uno a otro siguiendo el sentido de las agujas del reloj. La enea debe estar más retorcida en los cruces o vueltas y tener siempre el mismo grosor. A medida que se avanza, con la pata de cabra se van apretando los cordones al máximo, a fin de que queden totalmente tensos y unidos. Agotado un cordón de enea, hay que anudarlo con uno nuevo y se prosigue la labor de igual manera, hasta que en el centro del asiento quede un hueco por cubrir de unos 10 x 12 cm. Entonces se voltea la silla para así, boca abajo, proceder a aumentar el relleno en las cuatro esquinas a base de introducir tiras de enea seca dobladas, con la ayuda de la pata de cabra.
        Para ir cerrando el centro, se vuelve a colocar la silla derecha y se continúa pasando la enea, comenzando por los laterales. Cuando el orificio es ya demasiado pequeño, se recurre a una gran aguja de madera enhebrada con fibra de enea. Una vez cerrado todo el fondo, se pone de nuevo la silla al revés para introducir el último cabo, previamente trenzado, en el interior del fondo del asiento. Acto seguido, se entrelazan los cabos de enea que quedan en el centro y se corta el sobrante. Para finalizar, puede agregarse aún más enea en el fondo, valiéndose ahora de una pata de cabra de mayor tamaño, con idea de que el asiento resulte más mullido y confortable. Esta enea debe estar bien seca antes de introducirla, pues de lo contrario podría pudrir el interior del asiento.

    Esther Fernández de Paz
 
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