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HIXAM II

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Califa de Córdoba (976-1009). Su largo mandato de 33 años no representa un poder efectivo, ni siquiera cuando en 996, a instancias de su madre, Subh * , intenta recuperarlo, pero fracasa en el intento. Utiliza el sobrenombre de al-Muayyad. Mantenido como figura decorativa,  llevarán de hecho las riendas del país Almanzor * y sus hijos Abd al-Malik al-Muzaffar * y Abderrahmán Sanchuelo * . En 976, cuando muere su padre al-Hakam I * , es un menor. Aunque defendido por su tutor, Almanzor. Los grandes fatas o eslavos de la corte son partidarios de su tío al-Muguira, hermano del califa fallecido, por la continuidad que supondría. Al-Mushafi * el canciller y Almanzor apoyan al heredero oficial, Hixam, usando los contingentes bereberes del ejército califal. Se trata de un califa al que pueden controlar. Almanzor elimina directamente al príncipe al-Muguira. Tras el acto de prestar juramento al nuevo califa, Hixam II, al-Mushafi sigue manteniendo su puesto de canciller mientras que Almanzor es nombrado ministro. Los grandes fatas de la familia omeya son cambiados por otros amiríes, favorables a Almanzor. Éste había realizado ya una carrera fulgurante con el apoyo de la sultana madre, Subh. A partir de 976 comenzará a socavar el poder de al-Mushafi, un bereber compañero de juegos en la infancia del califa fallecido, al-Hakam II, y que no cuenta con el apoyo del tercer personaje relevante de la corte, el general Gálib * . Éste será elevado de inmediato por Almanzor a la categoría de du-l-wizaratyn ("doble ministro") antes de realizar en 977 una campaña militar de verano a la zona intermedia entre el Duero y el Tajo, en la frontera gobernada y controlada por Gálib. A la vuelta a Córdoba éste es nombrado Sahib al-madina , gobernador de la capital, desplazando a un hijo de al-Mushafi. El canciller, en 978, intenta ganarse al general proponiendo que su hija Asmá se case con un hijo de Gálib. Enterado de la maniobra, Almanzor se interpone y pide la mano de Asmá, con la que se casa, siendo siempre la favorita del mandatario. Ese mismo año, con implicación directa de Subh, se le fija a Almanzor el mismo salario que al canciller al-Mushafi y la categoría administrativa de du-l-wizaratayn . Poco después de volver de la aceifa o campaña militar de verano del mismo año, el canciller es acusado de malversación de fondos e ingresado en prisión, donde muere cinco años más tarde, estrangulado o envenenado. Su puesto de háchib  o canciller lo ocupa Almanzor.

En 979 se da un intento de reacción ante el poder del nuevo canciller. Cuentan con otro nieto de Abderrahmán III * para destronar al califa Hixam II. En el movimiento están los partidarios de al-Mushafi, los grandes fatás omeyas desplazados del poder y un buen número de miembros de la aristocracia árabe andalusí, como un hijo del famoso Mundir b. Said al-Baluti * , juez de an-Násir. La conjura es descubierta y los participantes en ella presentados como herejes, con lo que Almanzor se proclama ante los alfaquíes malikíes como campeón de la ortodoxia. A partir de ese momento el canciller se va separando de la sultana madre, Subh, y empieza a construirse Medina Azahira, una ciudad administrativa que sustituirá a la Medina Azahara levantada por Abderrahmán III como centro del poder político de al-Ándalus. Para escenificar mejor la situación la nueva ciudad se levanta en el lado opuesto a Medina Azahara respecto al centro de Córdoba. El año 981 marca el fin del general Gálib: Almanzor trae del norte de África nuevos contingentes de mercenarios bereberes, que reemplazarán en el ejército a las tropas de recluta andalusíes. Gálib reúne a sus tropas y con ayuda castellana y navarra se enfrenta a Almanzor. Pero es derrotado y muere en lo que los cronistas afines a Almanzor denominan la Batalla de la Traición: según ellos el general de la Frontera quería dar un golpe de Estado. A partir de ese momento se produce lo que las crónicas omeyas definen como la wahxa , la "suplantación": Muhammad b. Abi Ámir adopta títulos califales como el de Almanzor por el que es conocido, mawlaya , "mi señor" en el sentido usado por los califas omeyas, o malik karim , "honrado soberano". Su nombre aparece en las monedas o en las invocaciones religiosas de las mezquitas, inaugura Medina Azahira trasladando a ellas el Tesoro Público y la administración andalusí. Al mismo tiempo anuncia que el califa Hixam II quiere dedicarse a la salvación de su alma y delega en él todas las funciones de gobierno.

Campañas de Almanzor. Los años siguientes son de dominio completo de un Almanzor victorioso que cuenta con un país próspero y unas arcas del Estado repletas. Con un aparato de espionaje muy sofisticado reprime cualquier oposición, expurga la biblioteca de al-Hakam II y emprende un amplio programa de obras públicas y de campañas contra los infieles. Incluso llega a nombrar a su hijo Abd al-Malik como sucesor a título de canciller. Lo que no le impide ejecutar a otro hijo, Abd Allah, que hace un mínimo movimiento de oposición hacia su padre en la Frontera Superior en 989. Cuando en 996 la sultana madre, Subh, intenta un movimiento para devolverle a su hijo el poder efectivo, será descubierta de inmediato e Hixam II sanciona la delegación completa de poderes en Almanzor. La política de al-Ándalus la marca él. Las 52 campañas militares que lleva a cabo contra los reinos del norte peninsular terminarán por socavar el statu quo  que Abderrahmán III había establecido en el país. A la larga la reacción cristiana favorecerá la formación de núcleos políticos más estables: el ataque a Barcelona en 985 terminará por alumbrar un condado independiente de los monarcas francos; el del 998 contra Santiago de Compostela, detenido por voluntad de Almanzor ante la tumba del Apóstol, será una destacada contribución a su culto en el lugar y las consecuencias políticas que trae a largo plazo. Por más que en tiempos de Almanzor haya que registrar victoria tras victoria: en el año 1.000 derrota en Cervera a una coalición de castellanos, leoneses y navarros encabezada por Sancho García, el conde de Castilla. Luego saquea Burgos y ataca Pamplona. Dos años más tarde, en campaña por la Rioja, incendia San Millán de la Cogolla. En la vuelta hacia Córdoba, muere por enfermedad en Medinaceli.

En cuanto al norte de África, este periodo del califa Hixam II es una base para los constantes reclutamientos de tropas por parte de Almanzor. Los elementos bereberes que dos décadas después de su muerte se harán con el poder en algunos de los reinos de taifas * llegan a la Península entonces. A este dato hemos de añadir la debilidad que introduce en el Estado su gobierno efectivo, por el dispendio de recursos económicos o la ruptura del sistema social que lo sustenta. Almanzor es consciente del sistema de gobierno que había establecido, como consta en los consejos que da a su hijo y sucesor Abd al-Malik al-Muzaffar en el lecho de muerte. Al-Muzaffar los sigue, aunque ha de hacer frente a intrigas de los antiguos grandes personajes de la corte, a los que va desterrando de la capital. Sus enfrentamientos con los reinos del norte de la Península se saldarán con victorias, aunque termina muriendo antes de comenzar una campaña invernal contra Castilla en 1008. Quizás de un proceso cardiovascular o envenenado por su hermano, que va a sucederle, Abderrahmán Sanchuelo. Éste recibe su sobrenombre, despectivo, por ser su madre, Abda, nieta de Sancho Garcés II de Navarra. Las medidas que toma nada más llegar al poder como canciller van a arrastrarlo a su inmediato final: en manos de los mercenarios norteafricanos del ejército califal impone en la corte una berberización amplia de indumentarias y usos; al mes de su nombramiento obtiene de Hixam II la designación como príncipe heredero. En contra de la opinión de todos promueve una aceifa contra los cristianos en pleno invierno, en enero de 1009. Estando fuera de Córdoba, una revuelta, quizás financiada por la madre de su hermano y antecesor, instala en el trono a un bisnieto de Abderrahmán III an-Násir: Muhammad b. Hixam b. Abd al-Yabbar, que gobernará con el nombre de Muhammad II al-Mahdi * . Hixam II abdica en él. El nuevo califa anuncia poco después que su antecesor ha muerto. De vuelta a Córdoba Abderrahmán Sanchuelo es asesinado. En noviembre de ese mismo año de 1009, el califa Muhammad II es sustituido por otro bisnieto de an-Násir, Sulaymán al-Mustaín * que, apoyado por los bereberes, se mantendrá en el poder poco más de medio año. En junio de 1010 Muhammad II al-Mahdi es proclamado de nuevo califa en Córdoba. A su muerte, ocurrida un mes más tarde, los habitantes de la ciudad proclaman de nuevo a un Hixam II que reaparece en escena. Desde el mes de noviembre de ese mismo año los bereberes, con Sulaymán al-Mustaín al frente, someten a la capital a un largo asedio que termina con el saqueo de Córdoba de mayo de 1013. Entonces es cuando debe tener lugar la muerte del califa Hixam II. Aunque años más tarde el monarca abbadí de Sevilla, ya a comienzos de los reinos de taifas, lo hace aparecer de nuevo. Aunque nadie lo cree: este falso Hixam, según la noticia que corre por todo al-Ándalus, es al parecer un tal Jalaf, esterero de Calatrava, o al menos así lo llaman todos. [ Rafael Valencia ].

 

 
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