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HUÉSCAR, COMARCA DE

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(GR). Está formada por seis municipios (Castilléjar, Castril, Galera, Huéscar, Orce y Puebla de Don Fabrique), tiene una extensión superficial de 1.810 km 2  y una población total de 17.541 h. en 2005. Se localiza en el noreste de la provincia de Granada, sobre una hoya intramontana rodeada al Noreste por las sierras de Cazorla, Segura, Castril, Seca y la Sagra (donde se localiza el punto más elevado a 2.383 m., dominando prácticamente toda la comarca), al Norte por las Sierras de Orce y de María y la Hoya de Baza al Sur. Se constituye como una débil área funcional, donde el municipio de Huéscar, con poco más de 8.000 h., ejerce de capital a pesar de que posee un reducido poder de atracción. El marcado carácter marginal, periférico y mal articulado por la deficiente conectividad entre los municipios (pero muy bien comunicada con el exterior a través del enlace de la A-330 con la autovía A-92) le ha llevado a tener una clara influencia de la vecina y potente Baza, con la que se establecen importantes vínculos para el abastecimiento de servicios tanto públicos como privados. No obstante, la identificación y la autoadscripción de sus habitantes a este territorio comarcal es una de las razones que con mayor fuerza fundamentan la delimitación de este espacio, sin olvidar que también es partido judicial y es comarca de la Junta de Andalucía en 1983.

Clima y paisaje. Su localización condiciona las características climáticas de la comarca, de tipo continental, algo riguroso y extremado, de inviernos fríos con frecuentes y largas heladas y veranos calurosos, a veces acompañados de irregulares tormentas. Otro rasgo característico es la escasez de precipitaciones, con una media inferior a los 400 milímetros anuales y tan solo 48 días de lluvia al año. La elevada altitud media (en torno a los 1.000 m.), la escasez de precipitaciones y las características edafológicas (con suelos pobres) reducen la vegetación arbórea a algunas franjas cerca de las irregulares corrientes fluviales. Sirvan de ejemplos los casos de las orillas de los ríos Guardal y Galera, donde se encuentran grandes masas de álamos, sauces, fresnos y juncos, que contrastan con la general ausencia de vegetación. Otros restos arbóreos se encuentran en las zonas montañosas periféricas, donde crece el pino carrasco o salgareño, encinas o quejigos, etc. Pero sin duda la belleza y calidad paisajística y ecológica de esta comarca queda de manifiesto en el Parque Natural de la Sierra de Castril * , localizado en el municipio del mismo nombre y que se configura como una especie de frontera entre las masas de bosques del norte de Andalucía y los parajes semiáridos de Granada y Almería.

Ocupación milenaria.  Su situación geográfica, que la configura como corredor natural o pasillo alto de comunicación del sureste peninsular, le lleva a ser lugar de paso y de asentamiento de multitud de civilizaciones que saben aprovechar la situación estratégica de la comarca. Es poblada de manera ininterrumpida desde hace más de 4.000 años, como demuestran los numerosos yacimientos arqueológicos, incluso puede ser lugar del hombre más antiguo de Europa (Orce). Algunos de ellos son Castellón Alto "testigo de la ocupación de los argáricos en los cerros escarpados cercanos al río Castilléjar" y la necrópolis de Tútugi "considerada la mayor necrópolis de la cultura ibera en toda la Península", ambos en Galera. Muy reconocida y famosa es la diosa de Galera, del siglo VII a.C. y que simboliza a Astarte, divinidad fenicia de la fertilidad. Vestigios de la época romana, que se ubicaron en los mismos lugares ocupados por las poblaciones ibéricas, se encuentran sobre todo en la vega del río Huéscar, pero hay constancia de su ocupación en todos los municipios.

Durante la época musulmana la comarca se configura como la frontera oriental y de aquella larga época queda como herencia el entramado de cascos urbanos, los sistemas de riego (como el de Castril) con la construcción de  albercas y acequias que permanecen casi sin alteraciones hasta la actualidad y numerosos restos arquitectónicos (como las atalayas de Galera y Orce, entre otras, o el castillo de Castril y el de Orce). Estas tierras pertenecen a la cora o provincia califal de Xauén (Jaén), taifa de Granada y de Almería posteriormente y de nuevo reino de Jaén en la época almohade del XIII, incorporándose después al reino nazarí de Granada hasta la conquista de los Reyes Católicos a finales del XV, siendo luego una comarca donde la sublevación morisca tiene bastante importancia.

De siglos posteriores queda un discreto pero valioso patrimonio histórico artístico que hoy en día está experimentando iniciativas de revalorización. Son años de menor esplendor, de pérdida de población y de penurias que se trata de revitalizar con la llegada de algunos pobladores (castellanos, aragoneses, murcianos, andaluces y navarros), que contribuyen a incrementar la riqueza cultural de estas tierras.

Hoy en día, las características de la población comarcal demuestran sin duda un hecho muy frecuente en Andalucía y que marca claramente a los municipios del interior de la región, como es, en la década de los cincuenta y sesenta, el conocido éxodo rural y el consecuente envejecimiento de la población. Así, mientras que en el censo de 1960 los habitantes de la comarca se acercaban a los 36.000, hoy en día, según los últimos datos de 2005, son tan sólo 17.500. Estas cifras son el resultado de décadas de crecimiento vegetativo negativo cuya situación se viene agravando sobre todo en los últimos años. Así, en 1981 el crecimiento era reducido pero aún positivo (del 2,0%), mientras que ya a finales de los noventa era negativo, situándose en -3,4 y en la actualidad es ya del -4,22, siendo además la situación más preocupante en los municipios de menor tamaño, como los casos de Galera y Castilléjar, que con 1.127 y 1.606 h. presentan tasas de crecimiento de -20,97 e incluso -24,25%, respectivamente. Ante estos hechos, el envejecimiento de la población es especialmente alarmante. En todos los municipios la proporción de mayores de 65 años (de media un 25%) es superior a la de menores de 20 (un 10%), salvo en el caso de la capital, donde los valores son más próximos entres sí.

Agricultura y ganadería. Sin duda, los rasgos de la economía "comarca eminentemente agrícola y ganadera" son causa y a su vez consecuencia de las hechos anteriormente descritos. Uno de los pilares tradicionales ha sido la agricultura de secano con el cereal (trigo y cebada), olivar y legumbres como cultivos principales. El regadío está poco extendido y puede decirse que se reduce a las vegas de los ríos Castril y Galera. Las exigencias del mercado y que algunos de los productos no tenían salida comercial lleva a que se estén desarrollando una serie de proyectos consistentes, sobre todo, en la introducción de la agricultura ecológica para tratar de revalorizar el sector. Por otro lado, la actividad pecuaria es otra de las bases de la economía y se centra en la producción ovina (de entre ellas, la raza "segureña" "perfectamente adaptada a las duras condiciones de pastos escasos" está especialmente valorada por su calidad), caprina y porcina, según orden de importancia.

En general, la actividad agropecuaria tiene en la comarca multitud de problemas que son necesarios solventar. La supervivencia económica pasa por el necesario fortalecimiento de la industria asociada a esta producción, donde la ausencia de una cultura empresarial es uno de sus mayores problemas. Para ello, es necesario la diferenciación de la producción a través de la calidad para poder estar en las redes de comercialización de un mercado cada vez más competitivo donde la cantidad y calidad de la oferta es mayor. La modernización de las instalaciones y el apoyo a la comercialización de los productos cárnicos (sobre todo cordero segureño y cerdo) son las principales acciones a de­sarrollar. A ello es necesario unir una mayor cualificación de los trabajadores, promocionar la cultura del asociacionismo, facilitar el acceso de empresas y población a nuevas tecnologías y conocimientos, etc.

En este contexto y hasta hace relativamente pocos años, la actividad agropecuaria mantenía ocupada a cerca de la mitad de los trabajadores de la comarca; de hecho, al principio de los noventa se situaba en torno al 43%. Hoy en día esta proporción se ha visto reducida al 26,5%. El ya mencionado éxodo rural, el envejecimiento de la población y el escaso reemplazo generacional en estas labores está provocando cambios en la estructura del mercado de trabajo, incrementando los efectivos en otros sectores, fundamentalmente la construcción.

Por tanto es necesario contribuir a la diversificación de las actividades económicas y en este sentido se entiende que el incremento del sector turístico es un factor no sólo de diversificación sino también de generación de empleo. El desarrollo de esta actividad turística pasa por la potenciación y puesta en valor del patrimonio natural e histórico de la comarca. En el primer caso, casi la totalidad de los proyectos están vinculados al Parque Natural de Castril y en el segundo se están desarrollando programas que conciben el patrimonio como vehículo de desarrollo, realizando una importante labor de protección de los centros históricos de los municipios y de los numerosos restos, anteriormente descritos, testigos de una larga ocupación en estas tierras. En concreto, las viviendas trogloditas son otros de los reclamos turísticos (son cuevas artificiales que los jornaleros de la comarca creaban para que les sirvieran como viviendas), a cuya singularidad y belleza se le une que no existen dos iguales, ya que debían adaptarse a las particularidades del terreno y a la forma de hacer de quien las ocupara.

Pero sin duda uno de los valores más importantes de la comarca y que atrae a numerosos e importantes científicos, así como turistas y curiosos, es la existencia en la comarca de los famosos yacimientos paleontológicos donde se encuentra la mayor concentración de huesos fósiles de mamíferos cuaternarios conocida hasta el momento en el conjunto de Eurasia. El estudio de la evolución de los homínidos y su llegada a Europa tiene un obligado referente en los restos del conocido "hombre de Orce". Al incuestionable e incalculable valor científico de estos hallazgos y a la densidad de los estudios hechos y por hacer, hay que añadir otra serie de actividades que pueden contribuir a generar otras fuentes de riqueza para la comarca, como es la creación de una serie de iniciativas culturales y turísticas, entre las que destaca la puesta en marcha de un futuro parque temático sobre la evolución del hombre en Europa.

En definitiva, la población y las entidades públicas deben realizar un especial esfuerzo por fortalecer la industria agropecuaria y diversificar su actividad económica  mediante el aprovechamiento de la agricultura ecológica, el sector turístico y la difusión de los valores medioambientales, etc., de tal manera que pueda contribuir al desarrollo territorial y sobre todo a fijar su población en la comarca, permitiendo el rejuvenecimiento de la misma y el necesario reemplazo generacional. [ Reyes Manuela González Relaño ].

 

 
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