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LUCíA, PACO DE

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(algeciras, cádiz, 1947-Tulum, México, 2014).  Músico. Nombre artístico de Francisco Sánchez Gómez. Hijo de Antonio Sánchez, un instrumentista andaluz que se ganaba la vida en las salas de fiesta, y de Luzía Gomes, una portuguesa emigrada a Algeciras en los años treinta del siglo XX. Su padre compaginaba el comercio en un puesto del mercado de abastos con el toque de guitarra, bandurria o incluso violín. De hecho, llega a acompañar a artistas de la talla de Antonio El Chaqueta y Antonio El Flecha. El flamencólogo Dohn Pohren relata su presencia en juergas y reuniones flamencas, o en las veladas de un cabaret llamado El Pasaje Andaluz, en compañía de otros artistas como los Chaqueta y El Flecha, Antonio Jarrita, Brillantina de Cádiz, Paco Laberinto o Churrurú de la Isla. Paco era el menor de cinco hermanos: María (1935) y Antonio (1942) no se dedican al arte, pero sí lo hacen el guitarrista Ramón (1938) y el cantaor Pepe (1945), estos últimos bajo el seudónimo respectivo de Ramón de Algeciras y Pepe de Lucía.

Algeciras. Paco estudia en el colegio de Isidoro Visuara, en el barrio algecireño de La Bajadilla, hasta que el padre decide enseñarle el oficio de la guitarra para que se ganase la vida en un ambiente en donde sobran cantaores pero faltan tocaores. De esa forja, surgen figuras como Ramón, que muy pronto sale de gira con Valderrama. Pero el genio de Paco se hace notar incluso mucho antes de presentarse junto a su hermano Pepe en el concurso de Jerez de 1962, bajo el nombre artístico de Los Chiquitos de Algeciras. Ambos habían debutado en la radio, hacia 1958, pero habían menudeado sus apariciones públicas, a veces bajo el nombre de Paco y Pepe de Algeciras: "El 26 de junio de 1960 "reseña Luis Soler en su libro "Flamencos del Campo de Gibraltar"" actúa en la Plaza de Toros de Algeciras junto con Rafael El Tuerto, Roque Jarrito, Flores El Gaditano, Chato Méndez, Dominguillo, Joaquín Jarrito, y sus hermanos Ramón y Pepe de Algeciras. Por aquel entonces se celebra en el Casino Cinema un homenaje al pianista Fernando Portilla, y Paco participa junto al tenor Pedro Terol y Jarrito. Benítez Reyes contaba que a Paco lo ponen de telonero dada su juventud, era un niño, qué alboroto no formaría tocando, que la mitad del público, tras la actuación de Paco, se levantó de los asientos y se fue con él". Graban un primer disco y buscan suerte en Madrid, con tres epés en Hispavox antes de grabar el álbum Cante flamenco tradicional  (1963), "en el que por primera vez se habla de Paco de Lucía y no de Paco de Algeciras, sobrenombre que se reserva Pepe", según reseñan José Manuel Gamboa y Faustino Núñez. Para ambos, las puertas de la fama habían empezado a abrirse en el concurso de Jerez, celebrado los días 8, 9 y 10 de mayo de 1962, en el Teatro Villamarta y al que concurren bajo ese mismo apelativo artístico. Paco gana un premio especial de guitarra, premiado con 4.000 pesetas y creado exprofeso dado que aún no había cumplido 14 años. Pepe, en cambio, se hace con el de malagueñas, dotado con 35.000 pesetas.

Primera gira, primeros discos. A partir de ahí y gracias al finiquito recibido por el hermano Antonio como botones del Hotel Cristina de Algeciras, la familia se instala en Madrid. Y el padre, el patriarca, se niega a que sus hijos actúen en tablaos, como tiene que hacer él mismo para ganarse la vida. Los chiquitos intervienen en la película Antonio en la Cuevas de Nerja  (1963), que Fernando Pallarés rueda a mayor gloria del bailarín. Antes, Pepe ya había salido de gira con la compañía de José Greco, por Estados Unidos. Paco se incorpora a dicha tournée, cuyo primer guitarrista era Ricardo Mondrego, con quien llega a grabar tres discos. Hasta entonces, Paco solía interpretar las falsetas de Niño Ricardo, el guitarrista favorito de su hermano Ramón. Sin embargo, a raíz de un encuentro en Nueva York con Sabicas, este le recomienda que hiciera sus propias falsetas y el menor de los Lucía le hace caso a pies juntillas. Bajo ese tono de aprendizaje, junto a Mondrego o a Ramón de Algeciras, cabe emplazar sus primeras grabaciones, con guiños hacia el folclore americano o el repertorio de canciones populares recopiladas por Federico García Lorca. A la herencia magistral de Niño Ricardo y de Sabicas, Paco sumará la del maestro de ambos, Ramón Montoya. Coetáneo de Manolo Sanlúcar y de Víctor Monge "Serranito", entre otros guitarristas de altura, el músico algecireño dejará a su vez huella en una generación posterior que incluye intérpretes de la talla de Vicente Amigo, Gerardo Núñez o Rafael Riqueni.

Camarón. En 1968, junto a Pedro Iturralde, acude al Festival de Jazz de Berlín y graba con él unos primeros amagos de fusión entre jazz y flamenco. Poco después, El Niño de la Portuguesa conoce a Camarón de la Isla, José Monge Cruz, recién desembarcado en Madrid. Sobre su primer encuentro corren varias versiones, pero Paco asegura que lo descubre cuando estaba grabando guitarras con Paco el del Castor y Enrique Escudero, para un disco de Bambino: "En el estudio entró un desconocido que tenía catorce años y venía de San Femando a Madrid por primera vez "escribe el guitarrista algecireño poco después de la muerte del de la Isla". Era Camarón. Bambino nos dijo que le tocásemos un poquito para que lo escuchase el director musical de Columbia, a ver si le hace un disco. Paco y Enrique estaban cansados y no les apetecía tocar. Yo tenía dieciséis años y tal vez por solidaridad le acompañé. José empezó a cantar por soleá. Era una soleá tradicional y él se parecía a Mairena pero estaba muy bien. El tipo de la compañía comentó que eso no vendía y no interesaba. No te preocupes, yo te hago un disco, le dije. Y ya no nos vimos más". Entonces, en ese momento, no le impresionó. Le llamó la atención, pero poco más: "Algún tiempo después "explica Paco de viva voz" volvimos a encontrarnos casualmente en las calles de Jerez. Eran las cinco de la madrugada. Comenzamos a tomar copas y fuimos a desayunar a casa de Parilla. Empezamos a tocar y a cantar, estuvimos todo el día de fiesta, y allí me di cuenta de lo que era Camarón, me enamoré de Camarón para siempre". Camarón, huérfano de padre en aquel entonces, cantaba en Torres Bermejas y se incorpora al clan de los Lucía, controlando su carrera y administrando su vida cotidiana. La familia de los Lucía, así es, siempre gusta del cante y descubre en Camarón una continua sorpresa inaudita: "El cantaor isleño "apunta Andrés Rodríguez" descubre así al padre de los Lucía, Antonio Sánchez. La atracción es mutua. Antonio Sánchez adivina en José un cantaor con un tremendo potencial vocal. Camarón intuye que Sánchez, preocupado entonces por inculcar a sus hijos la disciplina de la guitarra flamenca, puede enseñarle a pulir su cante. José quiere aprender de Antonio Sánchez la base musical necesaria para adaptar el cante a su personalidad y transformar el género desde su raíz". De su mano, el cantaor llega a la división flamenca de Phillips para grabar un disco con coplas tradicionales y dos letras escritas por José Blas Vega. Desde su primer disco juntos, en 1968, el guitarrista algecireño le acompañó durante buena parte de su aventura flamenca: "Su manera de cantar "contestó Paco cuando le preguntaron por su mejor recuerdo de Camarón". Era el mejor, el más importante cantaor que ha habido. Ha cantado tan bien, tan por encima de todos los demás...". Hasta 1977, graban diez discos juntos. A partir de esa fecha, sus colaboraciones se distancian pero su influencia en Camarón quizás fuera mayor que la que el propio Monge se hubiera atrevido a admitir. Algo se ha escrito ya en torno a esta relación tumultuosa que se mantiene desde sus inicios hasta el último disco o la presencia que ambos comparten a bordo de la película Sevillanas , de Carlos Saura: "El Camarón de la Isla ha traído al flamenco una nueva estética a las entonaciones, como Paco de Lucía un nuevo tratamiento y horizonte a las falsetas", según opina el escritor jerezano Manuel Ríos Ruiz. "Para mí "declaraba Paco a Nacho Sáenz de Tejada" hacer un disco con Camarón era importantísimo, como una sensación de estar vivo, de estar creando. Era una aventura; de lo más excitante que me ha pasado". Tras aquella larga serie de discos, que en buena parte se titularon El Camarón de la Isla con la colaboración especial de Paco de Lucía y que incluyen "Arte y majestad" (1975) y "Rosamaría" (1976) o "Castillo de Arena" (1977), el cantaor se distancia del padre de Paco, que deja de ejercer como productor suyo a partir de La Leyenda del Tiempo (Ricardo Pachón, 1978), aunque el guitarrista le seguirá acompañando hasta el último momento, ya que produce su disco postrero, Potro de rabia y miel  (1992).

Música clásica. Paco había proseguido su carrera en solitario, con discos de la talla de Fuente y caudal , en donde aparece su célebre rumba"Entre dos aguas", que llega al primer lugar de los 40 Principales, o "Almoraima", con su impecable rondeña "la cueva del Gato". En ese intervalo, se convierte en el primer flamenco que actúe en el exclusivo Teatro Real de Madrid y traduce al flamenco la música de Manuel de Falla, despertando la ira del maestro Andrés Segovia. No será su única incursión en el ámbito clásico, dado que posteriormente interpreta el "Concierto de Aranjuez", de Joaquín Rodrigo y varias piezas de la suite "Iberia" de Isaac Albéniz, interpretadas con Juan Manuel Cañizares y con su sobrino José María Bandera, que esta vez despierta las críticas de Narciso Yepes. Imperturbable, Paco se limita a replicar: "Dentro de la música clásica, hay de todo. Hay puristas como los hay en la música flamenca, en el jazz, en todos los estratos musicales hay puristas. Entonces, de pronto para un clásico el que un flamenco se meta a tocar clásico es como un intruso que se mete donde no le llaman; como me dijo Yepes de "El concierto de Aranjuez", que cualquier alumno suyo lo tocaba mejor que yo. Pero ha habido mucha gente dentro del clásico que está como loca con la versión mía del "Concierto", pero después están esos puristas que ya puedes hacerlo como Dios, que nunca van a admitirlo porque tienen una serie de costumbres, de maneras de tocar, que si no las haces de esa manera, si no pones la mano al revés como toca la mayoría de los clásicos, que la mayoría los dejan mancos. Cuando empiezan a tocar, lo hacen forzados. Conozco a un montón de chavales que están mancos, que no pueden tocar de cómo le colocan la mano, no es natural. Y si no entras por el aro, inmediatamente te descalifican".

Jazz. Paco se había forjado acompañando humildemente a cantaores "algunos de la talla de Fosforito o Antonio Mairena, pero otros no tanto", pero a partir de finales de los setenta profundiza en la fusión jazzística con una serie de conciertos junto a John Mclaughlin, Al Dimeola y Larry Coryell, entablando estrecha amistad y devoción con Chick Corea. Hasta su irrupción en este ámbito, dentro del jazz existe el llamado "spanish tingle", perceptible desde la pieza "Tía Juana", grabada por Morton en 1924. A partir de ahora, habrá un antes y un después en el flamenco, pero un antes y un después en el jazz, confundiéndose a menudo las fronteras entre ambos ritmos, aunque Paco se define constantemente como flamenco. La estética del jazz y su sentido de la improvisación los traslada Paco a un sexteto del que forman parte sus hermanos Ramón y Pepe, algún bailaor ocasional "desde El Grilo al polivalente Manolo Soler", el percusionista Rubem Dantas, los vientos de Jorge Pardo y el bajo de Carlos Benavent. Con todos ellos, graba en 1981, Sólo quiero caminar , como presentación oficial de una fórmula artística que duraría 20 años, con discos de la talla de Siroco o Ziryab . Una larga historia en cuyo transcurso y de la mano de Dantas incorpora el cajón peruano al instrumental flamenco al uso.

Entre Canastera y El Potro. Pero Paco y Camarón siguen en contacto. Las fotos de su álbum personal incluirían las imágenes de aquellos dos seminiños correteando Madrid y medio mundo, volviendo a San Fernando para que la madre de Camarón le cantase a Paco, hasta la boda con Chispa, en 1976, en la que Paco y Ramón se ausentan por respeto cuando se inicia el ritual gitano. Su memoria común incluye escenas jovenzuelas, como cuando se lanzan desnudos a un lago helado en Alemania una secuencia que Paco Cepero le dijo a Francisco Peregil que aún conserva filmada durante una gira del llamado Festival Gitano. Dicen que fue en Alemania, cuando se pusieron a crear entre ambos "Canastera", que pretende ser la patente de un cante nuevo, basado en la variante de un palo antiguo, presumiblemente un fandango de Huelva rematado por un ritmo semejante al que Paco de Lucía utiliza en la ejecución final de su rondeña: "Ese era ya un ritmo que yo hacía en la guitarra al terminar la rondeña "matiza Paco de Lucía". Se le puso la letra y como el estribillo decía canastera, le pusimos ese nombre, pero no había intención previa de hacer un cante nuevo. No nos lo habíamos planteado de entrada, pero una vez grabado le dije a Camarón que por qué no podía ser aquello un cante nuevo, que por qué no pueden crearse nuevos palos, como antiguamente ocurría. Alguien tuvo que crear el mirabrás, por ejemplo". Después del reencuentro que supuso Como el agua , Camarón y Paco trabajan juntos, con la escolta de Tomatito, en Calle Real (1983) "Pepe no interviene" y Viviré (1984), con el sextet de Paco en pleno, salvo Ramón de Algeciras, quien se mantiene ausente y distanciado del cantaor. En 1986, aparece Te lo dice Camarón , quien comparte créditos con Antonio Humanes, y Paco de Lucía vuelve a ausentarse de la grabación. Al año siguiente, Ricardo Pachón rescata grabaciones propias para producirle Flamenco vivo . Sus relaciones son más o menos constantes pero en absoluto fáciles. Tras enfurruñarse con Paco en 1989, Camarón vuelve a grabar aquel año con Pachón como productor, lo que Gamboa califica como el disco más costoso de la historia del arte jondo. Se trata del superventas Soy gitano , en que se intenta recobrar el espíritu de La leyenda del tiempo , diez años más tarde de la edición de aquel título histórico. Fue entonces cuando se apalabra la dirección de Potro de rabia y miel , que Camarón graba en penosas condiciones físicas y con el auxilio material de Paco, consciente del testamento artístico que supone aquella nueva obra conjunta: "José estaba muy enfermo "precisó mucho tiempo después a Ana Bueno". Nos costó mucho trabajo. Parecía que José se iba a romper en cada grito. Esperábamos horas y horas a que se sintiera bien. Pero salió bonito". Poco antes de su muerte y con ánimo comercial, se inicia una extraña polémica en la que el entorno de Camarón de la Isla parecía sorprenderse de que sólo tuviera 17 temas registrados a su nombre, exigiendo que se le cediera la autoría de todas las interpretaciones del cantaor, una nómina que no sólo incluía letristas contemporáneos "el propio Paco, su hermano Pepe, su padre Antonio, o Carlos Lencero, Juan Luis Guerra, Kiko Veneno o Joaquín El Canastero, por poner ejemplos diversos", sino también autores clásicos "Omar Keiam, Federico García Lorca o Fernando Villalón":  "A mí nada me ha hecho más daño, en la vida, como eso. Lo que me unió con Camarón fue una dedicación tan grande, tan pura, tan de afición, tan por el arte, que de pronto, que se muera, en el momento de su muerte, en que todo el mundo está con esa pena y que de pronto dentro de ese apasionamiento del mundo gitano, de ese dolor, que aparezca mi nombre vinculado al engaño, a que yo lo engañé. Y de la manera en que se hizo. Y cómo se hizo. Aquello me ha dejado sin dormir meses. Me he tirado durante meses, por la noche, dando vueltas y vueltas en la cama. Con un dolor, con una angustia, que yo no puedo olvidar", aseveraba.

Luto y frescura. El fin de siglo supuso para Paco una bisagra, un fin de etapa que concluye con un homenaje póstumo a su madre, fallecida en 1997 en una década trágica que también se lleva a José y a su hermana María. El resultado de aquella catarsis fue un disco titulado Luzía , un estremecimiento, un ajuste de cuentas, un harakiri. Luego, en 2004, vino Cositas buenas , una resurrección de la alegría que incluso rescata y recompone una añeja grabación con Camarón, en un disco producido por Javier Limón. Aquel disco y la gira subsiguiente suponen la disolución del septeto, cuyos músicos fueron parcialmente heredados por Chick Corea. Pero lo cierto es que Paco es capaz de no quedarse estancado en la fórmula de su antiguo septeto y busca claves nuevas, ya fuera la armónica prodigiosa del bluesman Antonio Serrano o la guitarra disciplinada de Niño Josele, por donde brinca la voz de Montse Cortés. Premios de la Música, grammys de todas las hechuras, giras ciclópeas, conciertos ocasionales, el doctorado honoris causa por la Universidad de Cádiz y el Premio Príncipe de Asturias de las Artes constituyen su palmarés. Tiene cinco hijos de sus relaciones sucesivas con Casilda Varela y con Gabriela Canseco. En sus últimos dos discos, incluso se atreve a cantar, quizá porque siempre quiso hacerlo, aunque fuera tan tímido que tuvo que esconderse detrás de la guitarra. En mayo de 2010 es nombrado doctor  honoris causa   por el Berklee College of Music de Boston (Estados Unidos), considerada como la mejor universidad del planeta para los músicos. [ Juan José Téllez ].

 

 
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