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MANRIQUE, JORGE

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(¿segura de la sierra?, jaén, hacia 1440-santa maría del campo, cuenca, 1479). Poeta. Aunque muere joven y su obra es escasa, sólo una de sus composiciones, las Coplas a la muerte de su padre , le valen su ingreso en la posteridad y su consagración como uno de los autores clásicos, insustituibles, con posición central en la historia de la literatura española. Con las Coplas , de las que brotan versos memorables a través de los siglos, no sólo depura y culmina Manrique el estilo y la composición lírica de su tiempo, sino que inaugura una nueva actitud ante la poesía, entendida ya como hecho de superación individual y no como un alarde cortesano de retórica y erudición, como era costumbre entre los poetas de palacio. A finales ya de la Edad Media (último cuarto del siglo XV), en la Castilla asolada por la guerra civil de las casas nobiliarias, Jorge Manrique prefigura ya al poeta de la Edad Moderna: el que habla y compone sobre sus sentimientos particulares.

De lo poco que se sabe sobre su vida, nada hay sobre su intimidad y todo son datos sobre su existencia social y pública. Sobre su lugar de nacimiento sólo existen conjeturas. Tradicionalmente se han disputado la cuna del poeta dos lugares bastante apartados entre sí, Paredes de Navas, en Palencia, y Segura de la Sierra, en Jaén. Durante mucho tiempo se ha dado por seguro su nacimiento en la villa palentina; pero desde los estudios de Genaro Navarro («Segura de la Sierra, lugar de nacimiento de Jorge Manrique», Boletín del Instituto de Estudios Giennenses , XLIV, 1965) la opción más probable para fijar el nacimiento de Jorge Manrique es Segura de la Sierra, como aseguran los trabajos más rigurosos sobre la vida y obra del poeta, como los de Vicente Beltrán.

A lo largo de su corta vida, Jorge Manrique actúa fundamentalmente en acontecimientos militares, como correspondía a un miembro de una de las primeras familias nobiliarias más importantes del Reino de Castilla, los Lara. El suyo fue un linaje apegado al poder desde los tiempos de Fernán González, el primer conde soberano. Sus antepasados inmediatos son nombres destacados de la alta nobleza en los reinados de Enrique III y Juan II; entre ellos figuran Juan García Manrique, arzobispo de Santiago, el adelantado de Castilla Gómez Manrique o el adelantado de León Pedro Manrique, abuelo del poeta. Y ya en época de los Reyes Católicos, su padre, Rodrigo Manrique, fue una figura prominente hasta su muerte, desempeñando el cargo de maestre de la poderosa orden de Santiago. A él irán dedicadas las célebres Coplas , las que hicieron de Jorge Manrique un poeta inmortal.

Como miembro de la alta nobleza al servicio de la corte real, Jorge Manrique, al igual que sus antepasados, fue hombre de armas y letras. Es hijo, sobrino y hermano de poetas, entre los cuales destaca su tío Gómez Manrique, uno de los mejores poetas del siglo XV castellano, y que quedará finalmente oscurecido a la sombra de su sobrino Jorge. En cuanto al aspecto militar, por las crónicas de la época se sabe que Manrique se involucra activamente en la guerra civil entre el rey y la nobleza, y participa, por ejemplo, en el sitio de Montizón (1465-1467), la toma de Sabiote (1473), el sitio de Canales (1474), la conquista de Alcaraz (mayo de 1475), la ocupación de Ciudad Real (verano de 1475) o la batalla de Uclés (1476). En 1478 se le encomienda comandar las tropas que acosan el marquesado de Villena, y en el asedio del castillo de Garcimuñoz, en un enfrentamiento secundario, resulta herido, y muere poco después, el 24 de abril de 1479, en Santa María del Campo (Cuenca).

Poco antes, en 1476, había tenido lugar un suceso que acarreó importantes consecuencias para la relación de la familia Manrique con los reyes, y que hay que tener en cuenta para entender el contexto vital de la composición de las Coplas a la muerte de su padre . Los Reyes Católicos encomendaron la ciudad de Baeza al conde de Cabra y éste a su hijo Diego, mariscal de Castilla, quien destierra a los Benavides, parientes y aliados de Rodrigo Manrique. Inmediatamente Jorge Manrique acude al auxilio de sus parientes con unas tropas que intentan apoderarse de la ciudad y es hecho preso bajo la acusación de desacato. Meses después le es devuelto el favor real y es exculpado, pero las excelentes relaciones de los Manrique con los monarcas ya no volverían a ser las mismas. Cuando su padre muere en noviembre de 1476, la reina Isabel se opone a la pretensión de la familia Manrique de que el primogénito de don Rodrigo, Pedro Manrique, herede el maestrazgo de la orden de Santiago. La soberana de Castilla consigue que el capítulo que debía nombrar sucesor entregara la administración de la orden a los monarcas, y un año después a Alonso de Cárdenas, un antiguo rival de Rodrigo Manrique. De este descontento surge la necesidad de reponer la dignidad del padre, y Jorge Manrique, ya en su madurez poética y al final de su corta vida, compone las famosas Coplas a la muerte de su padre , sin saber probablemente que estaba erigiendo uno de los grandes monumentos poéticos de la lengua de Castilla.

Pero no son las Coplas lo único que escribe Jorge Manrique, aunque éstas sí sean lo que de su obra ha sobrevivido el paso de los siglos. Manrique cultiva también los géneros propios de la poesía culta de su tiempo; coplas circunstanciales, memoriales, preguntas y respuestas, poemas alegóricos... Es cierto que ninguna de estas composiciones tiene el valor intemporal de las Coplas a la muerte de su padre , pero en ellas puede apreciarse la ruptura estética que Jorge Manrique asume con respecto a las tradiciones literarias de su siglo, lo que magistralmente culmina en su obra de madurez, las célebres coplas a su padre.

La originalidad de las coplas manriqueñas, aparte de su valor doctrinal, que es apreciado ya desde los poetas del Renacimiento, hay que encontrarla en la composición y el estilo. En Manrique no hay ya desmesura en el artificio literario, sino una perfecta armonía entre el tema (y los lugares comunes a los que recurre) y el sentimiento. Domina en las Coplas la sinceridad emotiva y la sencillez de la expresión, y una serenidad que anuncia ya el arquetipo del hombre renacentista, alejado del tremendismo medieval con el que se solían escribir las elegías de su época, que sin duda le habrían servido de referencia. Jorge Manrique es el primer lírico que transmite la sinceridad de sus sentimientos en la historia de la literatura española. Como Garcilaso de la Vega, otro poeta de letras y armas, muere joven (sin llegar a cumplir los 40 años), y apenas un puñado de versos (también le bastó una obra corta al propio Garcilaso, a San Juan de la Cruz o a fray Luis de León) le sirvieron para lograr la fama imperecedera. [ Jesús Chacón ].

 

 
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