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MARBELLA

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(MA). Ciudad situada a 22 m. sobre el nivel del mar y a 57 km. de Málaga, en un municipio de 114.3 km 2  y una población en el 2005 de 124.333 h. (extranjeros la quinta parte); localizados sobre todo en la misma Marbella, pero también en San Pedro de Alcántara, puerto Banús y multitud de urbanizaciones, destacando Nueva Andalucía y Las Chapas.

Situación y emplazamiento. Marbella está en el centro de una bahía al pie de la Sierra Blanca, que alcanza una altura máxima de 1.270 m. al oeste de la ciudad y cerca del río Verde, que, con el Ojén, Guadaiza, Guadalmina y otros, compone el sistema hídrico del término, posibilitando una agricultura a lo largo de la llanura litoral y los entrantes fluviales. Todo ello bajo un clima mediterráneo, casi subtropical al abrigo de las sierras, de 18,5º de temperatura media anual, de las más altas de Andalucía, inviernos prácticamente inexistentes (12º C enero), veranos secos y calurosos (25,5 agosto), aunque menos que en el Valle del Guadalquivir (Sevilla y Córdoba, 28) y precipitaciones medias anuales inferiores a 500 milímetros, con máximos en otoño. Es decir, buenas condiciones climáticas para la agricultura, que en fechas recientes se convierte en el más importantes recurso de Marbella y su costa: el atractivo turístico, que aporta también historia, monumentos, cultura, fiestas, gastronomía, etc. Lógicamente su situación portuaria ha proporcionado un cierto valor estratégico y, sobre todo, recursos pesqueros, uno de los principales valores histórico.

La Marbella bética y andalusí.  En el término, especialmente en las estribaciones montañosas, existen yacimientos paleolíticos y neolíticos y se habla de una fundación de tirios o fenicios en relación con la pesca y el comercio. Se relaciona también con la Salduba, o ciudad de la sal, citada por Plinio y Pomponio Mela, existiendo restos de la época de la bética, como la Villa romana de Río Verde con ricos mosaicos del siglo I a.C. Entonces pertenece al convento jurídico de Cádiz y se considera zona de descanso y expansión de patricios romanos.

Como toda la Bética, se islamiza a partir de 711, formando parte de la cora califal de Málaga, y en el siglo XI está en la taifa de Algeciras-Málaga primero, y en la de los Banu Zirí granadinos después, constituyendo su límite occidental y siendo un puerto de cierta importancia. En el siglo XIII pertenece al reino almohade y, luego, al estado nazarí, sabiéndose que en su castillo reside el rey Alhamar II. Dice de ella el geógrafo Idrisí en el siglo XIII que es "una villa pequeña, pero bien habitada y cuyo territorio produce higos en abundancia". En el XIV, Ibn Battuta escribe que "Marbelah es una ciudad, en donde los alimentos abundan", lo que señala un nombre árabe deformado por el castellano; si bien alguna teoría apela a la denominación Mararbal de un supuesto fundador cartaginés.

Asediado el reino granadino, el alcalde marbellí Mohamed Abuneza entrega en 1485 la ciudad a Fernando el Católico a cambio de que se respete la vida y hacienda de sus habitantes, y aún a principios del siglo XVII pervive en Marbella una importante morería, según el historiador francés Lapeyre.

Historia moderna y reciente. Se sabe que en esas fechas había una rica agricultura, sobre todo de caña de azúcar, de origen andalusí, y así lo destaca el viajero francés Bertaut en 1659, reparando en un ingenio azucarero cerca de Marbella, por donde hay caña, "que tiene dentro una cierta sustancia y un agua muy dulce". El siglo XVIII es de auge, con el desarrollo del barrio de San Francisco, y se prolonga en el XIX con la minería de hierro y la instalación de los altos hornos de la Concepción y el Ángel, sostenidos por "riquísimas y grandes masas de hierro magnético" de las Sierras.

Ambos establecimientos se hallaban en la orilla derecha del Verde y pertenecían a la familia Heredia y a Juan Ejiró, respectivamente, casas de comercio de Málaga. Dependen de la primera fundición (tres altos hornos, fraguas, máquinas de viento y vapor") más de 130 familias, sin contar los trabajadores de las minas de hierro y carbón, aparte transportistas de barcos y caballerías. De la segunda viven 20 familias, aunque la población también cuenta con diez molinos harineros, uno de aceite, pesca (sardina y caballa, además de abundantes mariscos) y "otros oficios mecánicos indispensables a un pueblo de su crecido vecindario". El mismo Madoz menciona la navegación portuaria con más de 500 buques entrados y otros tantos salidos, con una tripulación de casi 4.000, en el bienio 1844-1845, exportándose, sobre todo, hierro y otros minerales (1,3 millones de arrobas), higos, pasas y pescado salado, destacando en las entradas 2,5 millones de reales de vellón en dicho bienio.

Señala también Madoz la existencia de un gran ingenio de azúcar, ya inservible, porque la agricultura de mediados del siglo XIX es la trilogía mediterránea, más los dos productos de exportación citados y leguminosas, frutas (especialmente naranjas, limones y uvas) y hortalizas, contándose con una cierta cabaña de cabras, vacas y cerdos y algunas zonas de pastos. Sin embargo, el bosque (alcornoques, encinas, quejigos y pinos) había retrocedido considerablemente como combustible de las fundiciones (en parte vendidos a la Constancia, desde la propiedad comunal) y, también, para labor; concretamente el antiguo monte de Chapas, repartido a censo enfitéutico entre los vecinos. El abundante esparto (matorral propio de las zonas secas) era "en otro tiempo ramo de comercio de alguna consideración".

Por esas fechas Marbella cuenta con 5.100 h. en casi mil casas ("de bonito aspecto"), y calles aseadas, destacando la plaza de la Constitución, la fortaleza árabe, restos de murallas y torreones, más el paseo de la Alameda en la misma orilla del mar. Se cita en el Diccionario  de Madoz  escuelas, academias, un hospital, una parroquia, varias ermitas y tres conventos desafectados y, en su término, las ruinas del castillo de San Luis y varias torres.

Años después, el conocimiento privilegiado sobre expectativas económicas, lleva al marqués del Duero a crear en 1860 la Colonia de San Pedro de Alcántara "que un año después cuenta con más de 500 h." para una explotación agroindustrial azucarera "obteniendo un convenio con el Ministerio de Fomento y la cesión de 12 ha de regadío y 48 de secano entre San Pedro y el Guadaiza", que en 1875 es adquirida por los marqueses de la Gándara y de Guadalmina. La población municipal, muy lejos de las cifras actuales, se duplica entre 1787 (4.820) y 1887 (8.324).

Pero hasta 1960 los efectivos demográficos (12.156 h.) aumentan poco, porque, tras la crisis minera y el traslado del auge siderúrgico a la zona cantábrica, la ciudad se estanca viviendo de la pesca, la agricultura y alguna fabricación derivada (harina, alcoholes, aguardientes, salazones). Será a partir de mediados del siglo XX cuando el turismo vaya cambiando totalmente su economía y la población pasa de los 12.000 h. citados a los 60.000 h. de 1980 y los más de 120.000 actuales. Es decir, un índice aproximado de incremento anual superior al 30 por mil, que triplica el crecimiento vegetativo, indicando una fuerte inmigración desde los pueblos cercanos y otras comarcas andaluzas, aparte de los extranjeros.

El plano urbano.  A grandes rasgos, la estructura urbana de la ciudad de Marbella es un espacio que se extiende de forma lineal a lo largo de unos 25 km. de extensión y cinco km. de ancho, enmarcado y limitado por elementos físicos y humanos. Entre los primeros, destacan dos importantes barreras naturales que se extienden de Oeste a Este: al Norte, un cordón montañoso que corresponde al extremo occidental de la Cordillera Penibética; y al Sur, el litoral del Mar Mediterráneo.

Esta configuración natural determina, a su vez, que las principales infraestructuras de comunicaciones del municipio corran paralelas a los anteriores elementos físicos, añadiendo un nuevo límite a lo urbano: el espacio edificado queda encerrado en los ejes viarios y fuertemente condicionado por la pronunciada orografía, puesto que, además, la red viaria se estructura con un modelo morfológico y funcional en forma de "peine" que conecta la comunicaciones principales (la carretera nacional N-340, la autopista A-7 y la autovía de peaje AP-7) en sentido Oeste-Este con las interiores en sentido Norte-Sur.

La suma de determinantes naturales y humanos ha dado lugar a un territorio muy urbanizado, continuo y concentrado en la franja litoral más próxima a la línea de costa. Y se caracteriza por tener una organización espacial heterogénea y asimétrica, derivada de la yuxtaposición de los núcleos residenciales tradicionales con las numerosas urbanizaciones y campos de golf distribuidos de forma inconexa y dispersa; entre los que podemos identificar diferentes zonas.

Así, en el centro se localiza el propio núcleo urbano de Marbella y su área de expansión. Tradicionalmente, la ciudad se dibuja en torno a la carretera nacional N-340,  elemento vertebrador fundamental. Como prolongación de las calles Ricardo Soriano, Ramón y Cajal y Severo Ochoa, dicho eje facilita las comunicaciones viarias Este-Oeste y las conexiones con la red externa, aunque supone más bien una barrera transversal a los flujos Norte-Sur, principalmente del centro histórico al litoral y las playas. Esta carencia es asumida por la ronda de circunvalación (formada por las avenidas General López Domínguez, Canovas del Castillo y Arias de Velasco, y la calle San Bernabé) que sirve como cierre y complemento de la N-340 en el interior del núcleo, convirtiéndola en una pieza importante del sistema viario urbano, puesto que absorbe y distribuye gran parte el tráfico diario interno.

Morfológicamente, la ciudad original preturística es un triangulo de trama irregular de calles estrechas, muy al estilo árabe, delimitado por tres antiguas puertas de entrada a la ciudad: la de Málaga (al Este), la de Ronda (al Norte) y la de la Mar (al Sur). Y, actualmente, por las avenidas Ricardo Soriano, Ramón y Cajal (al Oeste) y Doctor Maíz Viñals (al Este), plaza Puente de Málaga (Sur) y la calle Salvador Rueda (Norte), que mantiene prácticamente inalterada su trama y tipología, en la que podemos identificar el Ayuntamiento, el mercado municipal, la ermita del Santo Cristo, la iglesia de la Encarnación o los restos del castillo junto al convento de la Santísima Trinidad.

Posteriormente, la ciudad crece alrededor del casco antiguo, apareciendo al Norte, primero, los barrios Alto y de San Francisco y, más recientemente, los de Leganitos, El Pilar o Miraflores, cerrados por el trazado de la A-7; al Noreste por las barriadas periféricas de bloques exentos como el "Barrio" Nuevo, la Divina Pastora, o incluso más al Este, Las Albarizas; y hacia el mar, a lo largo del ensanche de la Alameda (siglo XVIII), construido entre La Marina y el casco histórico en el suelo robado a usos industriales, como el minero o el portuario del desaparecido muelle de hierro.

Por su lado, en la parte occidental del término se encuentran los núcleos urbanos secundarios de San Pedro de Alcántara y Puerto Banús. El gran crecimiento de estos enclaves hacia Marbella y entre ellos, impulsados por la actividad turística privada, convierte al eje Marbella-San Pedro en una verdadera conurbación jalonada de numerosas urbanizaciones y barrios dormitorios a lo largo del litoral. En la parte más occidental de este espacio se encuentra la antigua colonia agrícola de San Pedro de Alcántara, que presenta una estructura urbana diseñada en retícula por      el marqués del Duero en 1860. Delimitada al Sur por la prolongación de la N-340, que si bien permite el tráfico en la dirección Oeste-Este (en su transito urbano a través de las avenidas Hermanos Álvarez Quintero, Luis Braille, Norberto Goizueta y José Luis Carrillo Benítez), supone una barrera en los flujos entre la zona costera y la población de la zona norte que se realizan a través de la carretera de circunvalación, las avenidas Pablo Ruiz Picasso, Príncipe de Asturias y Virgen del Rocío y el camino de la Granadilla. Por el Este, el límite y frontera al crecimiento de San Pedro es históricamente el río Guadaiza.

Más a oriente, delimitados por los ríos Verde y el Guadaiza (a Este y Oeste, respectivamente), se hayan Puerto Banús y Nueva Andalucía, que se configura como un punto de conexión y articulación entre San Pedro, las urbanizaciones satélite de Puerto Banús y Marbella, a través de la N-340. Este espacio presenta una alta congestión de la red viaria derivada de la competencia entre el uso que de ella hacen los residentes y los numerosos visitantes que, especialmente en épocas estacionales, son atraídos por las actividades de ocio y los grandes centros y zonas comerciales allí concentrados.

Todo ese territorio contrasta con la zona oriental de Marbella, cuya principal característica morfológica es la ausencia de una estructura urbana continua y consolidada en la que se encuentran diferentes urbanizaciones residenciales turísticas, hoteles, centros comerciales y recreativos (esencialmente campos de golf), que se suceden a lo largo de la autovía A-7 sin conexiones entre ellas (estructura en forma de "peine") y carentes de equipamientos y servicios; es el caso de los Monteros, las Chapas y Elviria.

Monumentos y atractivo turístico.  Más de una guía se refiere a que, a pesar de la piqueta y el más que rápido crecimiento reciente, Marbella conserva un centro histórico importante, formado por la antigua medina andalusí amurallada, con calles estrechas, retorcidas, adarves, casas encaladas, etc., constituyendo hoy, como en toda nuestra  Comunidad, un paisaje urbano claramente andaluz.

El antiguo castillo musulmán se encuentra prácticamente incorporado a la parte antigua y quedan alguna torre (en las calles Carmen-Trinidad), lienzos de muralla y la plaza de la Puerta de Ronda, acceso de la medina. Sin duda, la plaza de los Naranjos constituye el rincón urbano más atractivo, con jardines y edificios históricos, principalmente el Ayuntamiento (del XVI, con un artesonado mudéjar en el Salón de Sesiones, y un Museo de piezas romanas, visigodas y andalusíes), la Casa del Corregidor, con destacable balconada, y la ermita de Santiago, del XV. En elHospital de San Juan de Dios (siglo XVI) hay un artesonado mudéjar (estilo que también aparece en el antiguo Fuerte de San Luis, hoy hotel), la iglesia de la Encarnación es una muestra del barroco andaluz y el convento de la Trinidad encierra un admirable claustro. Otra plaza mencionable es la de Altamirano, donde se ubica la casa de los Cano-Saldaña, del siglo XVI, y en la calle Ancha, la residencia de Lesseps, ingeniero del Canal de Suez.

Muchas de las edificaciones y urbanizaciones posteriores ofrecen un estilo andaluz en general y hay palacetes de magnates árabes, cuya forma y decoración no desentonan en el conjunto. Numerosos campos de golf (unos 15), puertos deportivos (especialmente Puerto Banús, atraque de lujosos yates y repleto de boutiques), famosas clínicas de reposo, casino, multitud de hoteles y restaurantes, lugares de ocio, tiendas, pequeños zocos en el casco antiguo, el paseo marítimo... componen una oferta turística excepcional y marcan el paisaje. Es conocido el carácter cosmopolita y, según alguna guía, babélico de Marbella, cita de una parte de la alta sociedad mundial. Pero también existen fiestas y celebraciones, como en toda Andalucía: Semana Santa, Virgen del Carmen, ferias (San Bernabé), romerías, flamenco"Y hay una buena oferta cultural (Premio de Novela, Bienal Internacional de Arte")

Economía, población y área de influencia. Marbella es quizás uno de los núcleos andaluces que más transformaciones socioeconómicas y demográficas experimenta en la mitad del siglo pasado. Representa el mejor exponente del modelo económico y de desarrollo urbanístico basado en el turismo de "sol y playa" gracias a unas magníficas condiciones climáticas y un litoral benigno. Ello la ha convertido en un auténtico "territorio turístico" y el centro funcional y de ocio más importante en la Costa de Sol, de cuya comarca es cabecera.

¿Cómo es que donde antes había un pequeño pueblo de pescadores se encuentra hoy uno de los lugares de vacaciones más importantes y conocidos de todo el Mediterráneo" Ese drástico cambio se debe a una evolución conjunta de lo demográfico y lo económico. Así, para conocer la magnitud del primero de ellos baste decir que si en 1950 Marbella apenas contaba con poco más de 10.000 h. (1.000 más que veinte años antes), a partir de entonces la población comienza a aumentar de forma muy rápida: en 1970 cuenta con casi 30.000 h. (un 140% más, con un crecimiento medio del 8,3%); en 1981 duplica la cifra anterior (con un 6,3% de crecimiento anual medio); en 1991 Marbella ya multiplica su población de 1950 por 8,7; y en el año 2001 pasa a ser la novena ciudad andaluza con más de 100.000 h. En la actualidad mantiene un ritmo de crecimiento del 2,6%, alcanzando los 125.000 residentes en 2005. Estos datos se deben, por un lado, a la existencia de un contingente demográfico joven (el 24% de la población tiene menos de 20 años y sólo un 10,7 % más de 65); y, por otro, a la contribución de la inmigración (del entorno y otras comarcas andaluzas, además de los extranjeros, que suponen el 22% del total de habitantes de la ciudad ).

Como se menciona anteriormente, el crecimiento demográfico de Marbella es paralelo a la introducción de las actividades turísticas que modifican las estructuras económicas originales, pasando de la dependencia de lo agrario a la del sector servicios "que en la actualidad absorbe casi el 80% de mano de obra" y, en menor medida, de la construcción "con un 15% de la misma", quedando la industria y la agricultura como actividades marginales. Sin embargo, el modelo original de "sol y playa" se ha sustituido progresivamente por otro basado fundamentalmente en la oferta de turismo residencial y de calidad, cuya expresión material es la proliferación de numerosos campos de golf, que comenzaron siendo un reclamo de valor añadido y prestigio que aprovechan las grandes instalaciones hoteleras. Pero luego, la expansión inmobiliaria y la posterior restricción de su uso a los residentes genera la construcción de nuevas instalaciones, dando lugar, así, a un círculo vicioso, con el consiguiente consumo indiscriminado de territorio.

De ahí la escasa planificación de estas actuaciones "por encima de lo sostenible en términos naturales y urbanísticos", en las que se echa en falta una ordenación y crecimiento controlado de las tramas urbanas que frene la excesiva privatización del territorio, causa del aumento de la inaccesibilidad al litoral para la población en general ("Memoria de Información del Plan General de Ordenación Urbanística de Marbella", 2006). Y supone hoy uno de los problemas de mayor calado el deterioro ambiental producto de la eliminación de las zonas verdes y usos agrícolas a favor del "cemento".

El potencial turístico de Marbella "cuenta con casi 14.000 plazas hoteleras y 1.000 en pensiones" no es el único de los factores que la convierten en el centro de la comarca de la Costa del Sol. Los principales servicios públicos y privados para la población residente en este ámbito, así como los equipamientos e infraestructuras viarias más importantes de la costa, se localizan en esta ciudad. Entre los primeros sobresalen las oficinas de las diferentes administraciones públicas (local, provincial y autonómica) como las de justicia, Servicio Andaluz de Empleo, notarios, seguros...; mientras que entre los segundos se encuentran el hospital comarcal y varios privados, los dos centros comerciales más importantes del entorno (La Cañada y el Corte Inglés) e instalaciones deportivas bien conocidas como Puerto Banús y, como se ha expuesto anteriormente, numerosos campos de golf.

Todo ello refuerza la centralidad de Marbella no sólo sobre Istán, Benahavís u Ojén, sino también respecto a Fuenguirola, Estepona o Mijas. Toda esta atracción funcional que Marbella ejerce sobre su área de influencia "y el exterior" demanda mejoras en las infraestructuras viarias, puesto que, al ser este un elemento fuertemente condicionado por las sierras litorales y el borde costero, la red principal se reduce a los ejes de la N-340 y de la Autovía de la Costa del Sol (A-7). Con grandes problemas de estrangulamientos derivados de las conexiones con la red viaria interior que repercuten en la movilidad diaria de la población de núcleos y urbanizaciones en sentido Norte-Sur (de la playa a las sierras o al interior de la provincia), debido al diseño ya citado de dichas infraestructuras. [ Gabriel Cano  / Francisca Ruiz Rodríguez  / Ángel Luis Lucendo Monedero ].

 

Para más información, visite Wikanda: http://www.wikanda.es/wiki/Marbella

 

 
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