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MIJAS

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(MA). Municipio de la comarca Costa del Sol, de 148 km 2  y 56.836 h. (2005), tras un rápido crecimiento, con un 40% de extranjeros, casi la mitad de Reino Unido. Tiene tres núcleos, Mijas pueblo, a 428 metros sobre el nivel del mar, al pié de la Sierra y a 30 km. de Málaga; Las Lagunas, en el litoral; y La Cala, centro de 12 km. de costa.

Situación y emplazamiento.  Esta singularidad demográfica se explica en gran parte por la localización y la historia. Primero, a solo 7 km. de una costa (Fuengirola) con buenas playas (Calahonda, Cala del Moral, Chaparral, Butibamba, Artola?) y un clima mediterráneo-subtropical (media anual de 18.5 Cº y media del mes más ?frío?, enero,  de 12.5), de veranos secos, aunque su término está surcado por los ríos Ojén y Pasadas, que forman el Fuengirola. El emplazamiento está al pie de la Sierra de Mijas, abundante en mármol, a casi 500 m., dominando el litoral, con antiguas funciones de vigía y defensa, y un casco antiguo de trazas moriscas, cerca de la ruta Málaga-Cádiz y en el camino hacia Coín. Reúne así una oferta territorial para un origen temprano y una evolución, más bien geoestratégica, con agricultura y minería principalmente, hasta ese crecimiento demográfico reciente y especial que busca clima benigno, playas, historia y tipismo.

La Bética y al-Ándalus.  Estas tierras son de antigua ocupación prehistórica en cuevas y abrigos de la Sierra, sobre todo en los húmedos travertinos. En época tartésica hubo quizás algún núcleo de comercio con fenicios y griegos, así como explotaciones mineras en la sierra, accediendo desde los cursos fluviales, en cuyas desembocaduras, concretamente del Fuengirola, se hallan vestigios de entonces. Se menciona una fortaleza, Tamisa, de defensa costera en época romana (formando parte de la Bética y en el convento jurídico de Gades) y se sabe que existe un ramal hasta la calzada de la costa. Explotación de mármoles, cerámicas, monedas, tejar del Algarrobo, villas de Butibamba, Acebedo y el Chaparral atestiguan una cierta importancia de Tamisa,  cuyo nombre se transforma en árabe, como Mixas, con una equis de sonido similar a la jota, como en los casos de Xerez  o México.  

Tras la crisis visigoda y el malestar social y económico, la islamización tiene lugar en el 714, inmediatamente después de Málaga, y aunque el gobierno es árabe o bereber, la mayoría de la población se mantiene allí, incluso siguiendo con su religión (mozárabes). Participan en las luchas de Omar Ben Hafsun, de Bobastro (Ronda), quien se apodera de algunas fortalezas costeras, recuperadas por Abderramán III, califa de al-Ándalus, incrementándose la islamización y arabización, pero con tolerancia hacia las otras dos creencias monoteístas. La economía se basaba en la agricultura con diversos cultivos, granados, albaricoques y otras frutas, así como moreras para elaborar seda y el  aprovechamiento de este clima litoral para la caña de azúcar. Durante el Califato de Córdoba se integra en una especie de provincia o cora, denominada Rayya, precedente de Málaga, pero con capital en Archidona. Hacia 1031 se incluye en la taifa de Algeciras-Málaga y, en 1086, pertenece a la de los Banu Zirí granadinos, para pasar en el XIII  al reino almohade de Málaga y, después, al estado nazarita hasta la conquista castellana a finales del XV.

Mijas en la Edad Moderna.  En mayo de 1485 se conquista Ronda y en seguida capitulan los pueblos de la comarca (Monda, Tolox, Casarabonela, Gaucín, Montejaque, Casares, Benaoján, etc. con mantenimiento de la población autóctona), bajando el ejército a la costa para tomar Marbella y Fuengirola y arrasar Benalmádena, resistiendo sólo Mijas y Osunilla al oeste de Málaga. Ésta es conquistada en agosto de 1487, trasladándose una semana después parte de la población mijeña, creyendo que serían respetados como en los otros pueblos, pero son hechos esclavos. No obstante, permanecen muchos y luego regresan otros, mientras que de los 50 colonos cristianos algunos se marchan, entre otras cosas por la inseguridad de las costas, que explica la construcción de torres vigías (la primera en Cala  del Moral en 1496), como Calahonda, Calaburras, etc.

A finales del XVII la población era de unos 4.000 h. y, aparte la agricultura, se explotaban las canteras de mármol y jaspe o ágata morisca de la Sierra, utilizados en importantes edificios como las catedrales de Málaga y  Sevilla o el palacio arzobispal de esta ciudad. Todo eso decae, al parecer, según Miñano (1827), ?porque la antigua población estaba arruinada por los graves censos que penaban sobre ella; que las tierras de labranza pertenecían a comunidades y mayorazgos, y que se componía de jornaleros y mendigos los dos tercios del vecindario?. Lo que podría decirse de muchos lugares de Andalucía, especialmente del antiguo Reino nazarí, grabado en su censo desde la conquista.

Antes, la guerra napoleónica tiene repercusiones en Mijas y, después, en 1831, también los intentos del general Torrijos contra el absolutismo, contando 4.033 h. en 1842, es decir, menos que en 1787. El Diccionario de Madoz, de mediados del XIX, señala esos efectivos en 718 casas ?de mediana construcción?, destacando la parroquia de la Concepción, dos ermitas (Remedios y San Sebastián) y un paseo con Alameda. Se cita el anejo de Fuengirola y una  economía agraria de secano y regadío con la trilogía mediterránea (cereal, aceite y vid), más leguminosas, hortalizas y frutas, sobre todo higos y pasas, mientras la pesca (sardinas, boquerones besugos, bonitos, etc.) no parece que fuera más allá del consumo local. Sin embargo, es importante la fabricación de papel (nueve fábricas de estraza y una de  blanco), aprovechando los acuíferos serranos, así como 16 molinos harineros y cuatro de aceite. En 1884, Mijas sufre una gran riada, recordada en una placa de la calle Carril, y a finales del XIX la vid, una de las principales riquezas de la zona, casi desaparece con la filoxera.

Historia reciente. Durante la primera mitad del XX, la población (5.702 y 7.175 h. en 1900 y 1950, respectivamente) crece menos de lo natural (diferencia natalidad-mortalidad), indicando alguna emigración. Pues se trata de una economía agraria casi de autoconsumo, principalmente de regadío: unos 200 km. de acequias, norias, pozos, además de molinos y batanes. A partir de esa fecha el turismo va cambiando la economía y el paisaje agrario y urbano, con la transformación de las parcelas de cultivo en urbanizaciones. Los empleos aumentan espectacularmente en construcción y servicios, atrayendo habitantes de las comarcas limítrofes y de otros lugares de Andalucía, que engrosan los censos, junto con los procedentes del extranjero, gran parte de ellos jubilados. Primero (9.327 h. en 1970) con crecimientos similares a los naturales, pero luego con índices medios anuales del 40 por mil (1981, casi 15.000 h.)  hasta un máximo de 70 entre 1981 y 1991 (31.680 h.), para desacelerar después (46. 232 en el 2001 y media anual aproximada de 37 por mil) y volver a subir hasta 2005 (56.836 h. y  50 por mil).

Plano urbano, monumentos y turismo. El núcleo urbano de Mijas se encuentra situado en la parte norte de su municipio con la denominación de Mijas Pueblo, representando el asentamiento originario y cabecera municipal. La evolución económica (que, como se ha dicho, convierte en las últimas décadas a este municipio agrario en un enclave turístico de la Costa del Sol) modifica la distribución, pues la ciudad sólo acoge al 6,2% de la población total municipal (datos censales de 2004), formando parte de una estructura urbana caracterizada fundamentalmente por un desarrollo territorial de tipo polinuclear y disperso, compuesto por diversos lugares (como los de Las Lagunas, La Cala o la zona de la costa).

Mijas Pueblo, por tanto, se extiende de forma alargada y longitudinalmente, siguiendo las curvas de nivel a lo largo de las laderas de fuertes pendientes de la sierra del mismo nombre. Se encuentra delimitado por el Parque Empresarial Sierra, Muñequeras y Mijas Nueva, en su borde oeste; por Osunilla, Huerta Alta y Buenavista en la zona este; por los nuevos edificaciones en la autopista A-387 (sobre la carretera de Mijas a Fuengirola) y la zona de Entrerríos-Mijas golf, al sur, que agrupa a diversos espacios diseminados como Valtocado, La Alquería y el Hornillo; y por las estribaciones de la sierra al norte. Como ejes estructurantes y de comunicación intramunicipal norte-sur y este-oeste, sobresalen la ya citada A-387 y la A-368 (de Mijas a Benalmádena), que se cruzan en la gasolinera existente a la entrada de Mijas Pueblo.

El plano se ve condicionado por su implantación en una abrupta topografía y se pueden observar dos partes diferenciadas. Por un lado, en la parte oeste de su casco urbano se hace presente su pasado como ciudad andalusí, caracterizada por un tejido urbano en el que predominan las casas de poca altura (una o dos plantas) con una estructura formada por largas calles, comunicadas por otras cortas y empinadas, entre las que destacan la del Carril, Barrio Santana o de Campos; con otras más estrechas como Cañada, del Agua, de Cristóbal, Fuente de Algarrobo, del Muro, etc. Y plazas: Siete Caños, Jiménez Alarcón o la propia de la Constitución, donde  encontramos los monumentos más representativos. La otra parte de la ciudad se distingue en la zona este y presenta un mejor trazado, más moderno, en torno a la Carretera de la Variante, la calle Málaga o la avenida de México.

La villa originaria posee un aspecto típicamente andaluz (calles estrechas, casas blancas, balcones, rejas, flores?), que le vale algún premio de embellecimiento. En la parte alta quedan restos de la antigua fortaleza andalusí, cuyo entorno se llena de jardines y flores, acondicionándose un mirador con vistas panorámicas de la costa. Allí se encuentra el Auditorio Municipal, donde se celebran eventos culturales, sobre todo en verano; y en la parte baja de la muralla se localiza la plaza de la Constitución con fuentes y bancos, hechos con las piedras arrastradas en la inundación de 1884.

Cerca también de la muralla se sitúa la parroquia de la Concepción (con buen artesonado mudéjar en la nave central), en el lugar de una mezquita construida durante el Califato de Córdoba, consagrada al culto cristiano tras la conquista y transformada posteriormente con el añadido de una torre mudéjar en 1510, aunque no se terminó totalmente hasta 1655. Las antiguas ermitas de San Sebastián (se reedifica en 1674) y de los Remedios (más conocida como Santa Ana; en un entorno está la plaza de los Siete Caños, típico andaluz de cal, rejas y flores, rehecha a principios del XVIII) son citadas por Madoz a mediados del XIX. También destaca la arruinada iglesia del convento de los Carmelitas, ya inexistente, al igual que el Hospital Real (construido en la plazuela de la Torre de la Vela, donde hoy se encuentra el coso taurino). En las afueras del casco histórico existen otras ermitas: la de la patrona Virgen de la Peña, excavada en roca en 1548; la de San Antón, en el partido de Osunilla, la del Calvario en las faldas de la Sierra, ambas del XVIII, y la del Puerto, del XIX, en la carretera a Benalmádena.

Hay un ambiente turístico abigarrado con tiendas de recuerdos, tascas y terrazas y un singular servicio de burrotaxis, desde cuya parada (a la entrada de la ciudad por la empinada vía desde Fuengirola) se recorren las típicas callejas del centro. Las posibilidades de ocio y deporte son muchas, parapente, ala delta, senderismo, montaña, golf, carreras de caballos (en el hipódromo Costa el Sol, con 50 ha de superficie, en el Chaparral, a 30 km. del aeropuerto Picasso), puerto deportivo de Cabopino y 12 km. de playas con pequeñas calas, entre las que destacan por servicios, infraestructuras y actividades la Dorada  y Butibamba.

La oferta cultural es importante y, además del auditorio, hay varios museos: el etnológico en el antiguo  Ayuntamiento, el ?Carromato de Max?, de miniaturas, único en su clase, y el Taurino. El flamenco está bien presente, la artesanía se mantiene ya un tanto artificialmente (espartería e hilo) y la gastronomía tradicional reúne productos del campo y la mar. La romería de San Antón apenas mantiene el recuerdo del mundo rural, mientras la feria de Agosto expresa más la actualidad mijeña, sin olvidar las patronales de la Virgen de la Peña, basada en la leyenda de una aparición a dos pastorcillos.

Economía, población y área de influencia.  Mijas,  junto con otros ocho municipios (Fuengirola, Ojén, Istán Marbella, Benahavís, Estepona, Casares y Manilva), integra la Comarca Costa del Sol y, como toda ella, experimenta en las últimas décadas un gran dinamismo desde el punto de vista económico, demográfico y urbanístico. La base económica se sostiene en el desarrollo del terciario, que, a su vez, se apoya en el turismo, contando con unas 1.850 plazas hoteleras, 109 restaurantes, 1.405 comercios, 37 oficinas bancarias y todo tipo de infraestructuras y equipamientos sociales (según datos del 2003). La renta familiar disponible por habitante se sitúa entre 9.300 y 10.200 euros,  y la renta media es de 15.426 euros (una de las más altas de la provincia y superior a la de Andalucía, 14.159 en el año 2003). Pero las tasas oficiales de empleo se mantienen bajas (44,9%, aunque debemos considerar la población jubilada) y el paro alto (15,9%), por lo que indica la existencia de fuertes contrastes de poder adquisitivo entre sus habitantes, los residentes extranjeros europeos con los procedentes de otros continentes (sudamericanos, norteafricanos,?) y los propios andaluces.

Por otra, la expansión demográfica de Mijas es evidente, con saldo natural y migratorio positivo, en relación, por un lado, con una estructura joven (los mayores de 65 años representan el 14.2% y los menores de 20 el 22,6% en 2004) y dinámica (crecimiento natural de 7.5 por mil, cuando la media andaluza es de 3.3). Y, por otro, con el numeroso grupo de ciudadanos extranjeros asentados en la localidad (37% de la población en el 2005), especialmente británicos, a los que les siguen otras nacionalidades, sobre todo europeas (alemanes, daneses, belgas, etc?), atraídos por la alta calidad de vida de la zona: numerosas horas de sol al año, temperaturas agradables, playas, paisajes, sierra, etc.

El gran desarrollo turístico,  impulso económico y demográfico del municipio, se asienta tanto en una oferta costera de playas como por el emplazamiento serrano de su casco urbano antiguo, que mantiene su tipismo de clásico pueblo andaluz, encalado, de origen morisco, visita obligada para cualquier turista, que alberga el centro administrativo y los monumentos ya mencionados.

Por toda la ciudad hay un cierto aire de zoco oriental que desprenden las numerosas tiendas que ocupan todo el casco antiguo y que se debe a la disposición del pequeño comercio artesanal y de artículos de lujo (joyas, piel?) en sus estrechas calles. Desde cualquier punto del pueblo se puede ver la blanca ermita del Puerto, situada a un nivel más alto hasta la cual llegan los famosos burros-taxis, uno de los reclamos turísticos más demandados y conocidos de Mijas.

Al sur del término municipal, los núcleos de Las Lagunas, en Mijas Costa, es la parte más moderna, y donde  confluyen la mayoría de los servicios municipales, la zona industrial y comercial y una parte de las urbanizaciones.  La Cala, núcleo costero y centro de los 12 km. de costa, es zona plenamente dedicada al turismo de sol y playa y residencial. Allí se encuentra el Museo de las Torres Vigías, que alberga, además de un centro de interpretación de las atalayas que de este tipo hay en el término municipal (Torre de Calaburras, Torre Vieja, Torre Nueva y Torre de Calahonda), la historia pormenorizada del desembarco de Torrijos en la costa mijeña y muestra, asimismo, en qué consisten las distintas artes de pesca mediante utensilios relacionados con esta actividad.

En este contexto, la agricultura cuenta poco con un 12% del territorio (1.716 ha), sobresaliendo en regadío los aguacates (450 ha) y, en secano, el olivar (240 ha) y los cereales de forraje. Otros indicadores económicos son 37 oficinas bancarias,  24.000 líneas telefónicas (una cada 2.4 habitantes) y casi 8.000 de ADSL en el 2005. [ Gabriel Cano / Francisca Ruiz Rodríguez / Ángel Luis Lucendo Monedero ].

 

 
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