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NÍJAR

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(AL). Extenso municipio (600 km2) en la Comarca Campo de Tabernas-Níjar, con 24.435 h. en varias entidades y poblaciones dispersas. El núcleo histórico, en torno a los 3.000, se sitúa a 356 m. sobre el nivel del mar y a 33 km. de Almería.

Situación y emplazamiento. Componen el término una sucesión de montañas y valles desde el norte con la parte oriental de la Sierra de Alhamilla (alcanzando los 1.387 m. en el pico Colativí). Luego una extensa llanura de sedimentación centrada por las ramblas de Artal y  Morales, con la Serrata como divisoria. Después, la Sierra de Gata (volcánica y mineralizada, Rodalquilar sobre todo), que deriva al mar ramblas y torrentes, formando playas y calas. En principio la extensa llanura sería poco aprovechable en un clima subdesértico de hasta 200 milímetros anuales de lluvias, sin embargo, hoy suponen un campo importante de cultivos en plástico y, también, una oferta turística importante, sumándose al tradicional sol y playa unos valores históricos y ecológicos considerables. La alta humedad relativa y la precipitación oculta posibilitan una vegetación adaptada a la aridez, como el palmito, el lentisco o el azufaifo; si bien los diferentes paisajes de montañas y valles  introducen bastante variedad y endemismos. No en vano una parte del municipio se halla protegido con la figura del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar * , que comprende una zona marítima con más de mil especies entre flora y fauna, y una pradera de posidonias.

Historia. De Los Millares a al-Ándalus. La mineralización y la situación en el centro de las rutas antiguas Mediterráneo-Estrecho de Gibraltar explican una temprana ocupación. En efecto, hace unos 4.000 años tiene lugar por estos parajes (necrópolis del Barranquete, Inox?) la Cultura de Los Millares * (con centro en Sierra de Gádor), de grandes construcciones pétreas, economía agrícola en los oasis de las ramblas, comercio con pueblos de Oriente y comienzo de tratamiento mineral de las Sierras como transición a la edad de los metales. Así empieza la cultura de El Argar * (con avances urbanísticos, sociales y vías de comunicación), basada en la minería y con bastante influencia de Tartessos y del Oriente mediterráneo, convirtiéndose en esas rutas un centro con un punto de referencia muy claro, el promontorio de las Ágatas (como al parecer le llamaban los fenicios). De la época cartaginesa parece datar un templo en el Cabo dedicado a una diosa marítima, quizás tartésica, que los griegos atribuyeron a Afrodita y que los romanos adjudican a Venus, de donde quizás el Promontorium Veneris .

Como toda Andalucía, estos pueblos se islamizan a principios del siglo VIII. Primero existe una especie de República de Pechina, de bastante actividad comercial con el norte de África; pero los ataques normandos del siglo IX  llevan a Abderramán II a ordenar la construcción de fortalezas en la costa; una de ellas es la Ribat del Cabo de Gata, en combinación con la de La Chanca. Y a finales del siglo IX se fundan una serie de plazas fortificadas; una de ellas, Níjar. Se sabe que Jayrán fue gobernador de Almanzor, que la taifa de Almería estuvo regida por Zuahyr Almotacín hasta casi finales del XI y con gestión almorávide hasta mediados del XII, en que Almería es asediada vanamente por la heroica defensa andalusí, por los reyes Alfonso VI y VII. Entonces tiene lugar un desembarco de genoveses (1147) que da hoy nombre a una playa; pero, reconquistada luego por los almohades, Almería se convierte en la capital de un reino hasta que a mediados del siglo XIII todas estas tierras forman parte del extenso estado nazarita de Granada. Entonces se erigen los castillos de Huebro, Inox y Tartal, varias torres vigías costeras, la fortaleza de Rodalquilar y se conoce la existencia de al-Hawan (Agua Amarga) y del fondeadero de Chávala (San Pedro). Los campos de Níjar producían ya hortalizas y frutos tempranos; y también Ibn al-Jatib en el siglo XIV elogia la ?tierra blanca?, de la que se fabrica una colorista cerámica en talleres familiares; y se sabe, asimismo, de una artesanía textil, que ha llegado hasta hoy, las ?jarapas?, además de cortinas, mantas de colores y otros tejidos.

En 1488 Níjar capitula con su taha (Turrillas y Lucainena) ante los ejércitos de los Reyes Católicos, manteniéndose la mayoría de la población autóctona, como en todo el Reino nazarita, ya que los acuerdos de Granada de 1492 aseguraban la libertad de culto, pero los incumplimientos dan lugar a revueltas, como la de 1501. Al año siguiente se obliga a los mudéjares a que abandonen sus creencias y la mayoría se convierten en morisco o ?cristianos nuevos?, que se sublevan, ante repetidos problemas, en 1568 (Guerra o rebelion de las Alpujarras), acabando con las expulsión parcial a partir de 1570. Pero algunos son eximidos, otros se dispersaron por las Sierras, muchos regresaron y bastantes fueron esclavizados. Eso sucede en el castillo de Inox con 3.000 moriscos; mientras muchos repobladores (de Cazorla y Murcia sobre todo) abandonan las tierras y se marchan.

Decadencia y despoblación.  Después no se sabe mucho de estos lugares, sino los peligros de la piratería y el uso por parte de rebaños ganaderos procedentes de Granada y Baza, aprovechando las rutas de la trashumancia nazarí. A mediados del siglo XVIII se refuerzan varias torres y el fuerte de Rodalquilar, construyéndose los de San Felipe, 1771, San José, San Ramón y San Francisco, que contribuyen a la consolidación de núcleos (Fernán Núñez, Pozo de los Frailes, Escollos, Cala Higuera; y el pesquero de Almadraba en cabo de Gata ). A finales del siglo XVIII se crea el marquesado de Campohermoso y se intensifica la ganadería y la cerealicultura.

Níjar a mediados del XIX. Según Pascual Madoz, Níjar contaba en 1842 con 5.090 h. en tres barrios separados (con un total de 800 viviendas, más 500 casas en el campo, generalmente todas ellas pequeñas y de una planta) con dos plazas, Constitución y Mercado, dos fuentes, tres escuelas, Pósito, varios paseos naturales ?bastante deliciosos?, la iglesia parroquial y tres ermitas (y otras tantas en el campo). También, se cita la construcción desde 1841 de ?un gigantesco pantano, ya casi concluído?, con capacidad de 27 hm 3 , que recogería las aguas de Alhamilla y regaría todo el campo hasta el mar. Existía entonces algún regadío, heredado de al-Ándalus, y las escasas producciones eran principalmente de cereales y alguna fruta. Se producía barrilla, se explotaban minas de plomo en la Sierra del Pinar; y, además de ganadería, se extraía la tierra blanca (sobre todo de Calafiguera) para la loza de la Cartuja de Sevilla); había talleres de vidrio y de tejidos (?de buen gusto?) y tres tintorerías de colores finos.

Historia reciente.  El pantano es inaugurado en 1850 y presenta hoy un impresionante muro de contención de piedra de cantería, pero no cumple su objetivo de regar los terrenos del Marquesado de Campohermoso y los llanos de El Artal, pasándose a otro ciclo económico, el minero, que, como vimos, cuenta con antecedentes. Así, a finales del siglo XIX y principios del XX se recupera esa actividad  basada en el plomo, con nuevas tecnologías, infraestructuras (ferrocarriles, cables, descargaderos?) y cierto crecimiento de población. En 1887 había 14.158 (tras la incorporación de Huebro y Turrillas ) y en 1900, 12.558 (luego de independizare la última entidad citada). Pero después desciende y en 1930 (10.382 h.) acaba la fase del plomo y empieza la del oro de Rodalquilar (también el hierro en durante las dos guerras mundiales), donde se construye un poblado ( que llega al millar de habitantes), abandonado en los años sesenta, quedando hoy como un buen ejemplo de arqueología industrial. Después se sufre la emigración, sobre todo a Cataluña, pese a la recuperación agraria, tras las captaciones y colonización del IRYDA, con un sistema mixto secano-regadío (producción de uvas, almendras, aceitunas, higos y miel), conservándose los sistemas moriscos de riego en las laderas (naranjos, hortalizas, frutas?) También se mantiene la artesanía (esparto, telares y cerámica); mientras la pesca tradicional añadía poco a la economía. Entre 1930 y 1981 (11.023 h.) la población crece a una media anual aproximada del uno por mil indicando claramente emigración. En cambio, hasta el 2005 los efectivos demográficos (24.435 h) se duplican sobradamente, por la apertura de un nuevo ciclo expansivo con cultivos de invernaderos y turismo, como veremos en otro apartado.

Plano, monumentos y turismo. Una de las principales particularidades del término de Níjar es la existencia de un número importante de núcleos de población (treinta en concreto) entre los cuales la Villa de Níjar representa la cabecera municipal. Probablemente ha contribuido a ello no sólo el hecho de que sea el municipio más grande de la provincia, con 600 km 2 , sino que además presente diversos ámbitos morfoestructurales y socioeconómicos.

La multitud de pueblos de Níjar se agrupan en dos unidades territoriales diferentes: por un lado, la Sierra Alhamilla y Campo de Níjar en los que se ubican los grandes núcleos del interior (vinculados al cultivo de productos hortofrutícolas bajo plástico o invernaderos surgidos de la política del I.N.C.), que presentan una trama urbana de carácter ortogonal, y suman el 90% de la población total del municipio. Es el caso de Campohermoso (7.663 h.), San Isidro (5.086 h.) y Villa de Níjar (2.924 h.), donde las características del medio ha condicionado el crecimiento, desarrollado hacía el sureste y de forma lineal. La otra unidad territorial, totalmente distinta, es el litoral o Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar que tiene un relieve de acantilados de singular belleza y una serie de núcleos de población  pequeños que viven del turismo (y en menor medida de la pesca) entre los que podemos diferenciar dos tipos: por un lado, los costeros (San José que es el más poblado con 809 h.) de tipo lineal y, por otro, los del interior (Rodalquilar, Las Hortichuelas, Fernán Pérez?), en forma de estrella.

Hasta el XVIII sólo existe la villa heredera de al-Ándalus (Nixar, hoy con 2.500 h.) y desde luego el legado es apreciable, aprovechado además por diferentes Guías e informaciones , que destacan el atractivo turístico de un pueblo blanco andaluz sobre el verde del vergel u oasis de su vega. La trama del centro (especialmente los barrios de Portillo y Atalaya) son callejas estrechas, retorcidas, adarves. Y casas de apariencia africana (cúbicas con pocos huecos, terrazas?), encaladas, con rejas artísticas, flores, e interiores con arcos, alfanjías (vigas de madera) y patios, aunque la vivienda más impersonal pugna por conquistar espacios. En la Glorieta, y sobre la antigua mezquita, se halla la parroquia de la Anunciación, del XVI, con artesonado mudéjar y espadaña del siglo XIX; más arriba, quedan restos de la atalaya árabe y, en medio, algunos talleres artesanos, que mantienen la tradición de la jarapa (manta de retales de algodón de vistosos colores) y la cerámica morisca.

También la gastronomía tiene que ver con la historia (las pastas artesanas llamadas ?gurullos? y postres de origen andalusí), la cercanía del mar (moragas de sardinas) y la caza. Se celebra una feria de otoño, las patronales de San Sebastián, la fiesta de los Chisperos en San Antón y la romería de Huebros con batalla de Moros y Cristianos. Además, la Semana Santa y las celebraciones marineras (Cabo de Gata, Isleta el Moro?) y, desde luego, hay bastante afición al flamenco, especialmente al fandango de Níjar. Y, como dijimos, este amplio término ofrece valores ecológicos e históricos, que se organizan en itinerarios turísticos. Así las Rutas Árabes, la Minera, y el itinerario de Cabo de Gata.

Economía, población y área de influencia.  Este municipio costero de la comarca de Almería ha experimentado en las últimas décadas un gran auge demográfico y económico. El extenso término municipal cuenta con 36 núcleos y una población de 24.435 h. en el año 2005, habiendo crecido un 69,5% con respecto a 1995. La evolución demográfica positiva, tanto de su dinámica natural como migratoria, explica por una parte la existencia de una estructura muy joven (24% de la población es menor de 20 años frente al 8,9 de población mayor a 65 años); y por otra, el elevado número de extranjeros residentes (el 31,7 % del total), procedentes en un 60% de Marruecos.

Sin embargo, el elevado crecimiento económico de Níjar no se ha traducido todavía en una alta renta media declarada, que es de 10.378,60 euros, inferior a la media andaluza que se sitúa en 14.159,60 euros (año 2003). Esto se debe a que la base económica del municipio se sostiene principalmente en la actividad agraria y en un incipiente sector turístico. De una parte, el desarrollo económico proviene de una agricultura intensiva, innovadora y muy avanzada tecnológicamente. La agricultura bajo invernaderos se ha convertido en la más productiva de la provincia, tras la zona del Campo de Dalías, aunque en estos momentos se enfrenta al problema de la falta y calidad de las aguas de sus acuíferos. El término municipal nijareño cuenta con más de 6.000 ha invernadas, con una producción anual que supera los 350 mil euros y de la que depende el 90% de la población. Por otra, la actividad turística es la segunda fuente de ingresos, contando para ello con buenos equipamientos e infraestructuras (14 hoteles con 488 plazas, 25 pensiones con 746 plazas). Destaca el núcleo de San José (que tiene puerto deportivo) y también son importantes los núcleos de Las Negras, Los Escullos, La Isleta del Moro, Agua Amarga y Rodalquilar. Todos ellos en el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, y en donde el visitante puede disfrutar no sólo del sol y de las aguas cristalinas de sus playas sino también de paisajes y parajes naturales de grandes valores ecológicos tanto terrestres como submarinos.

No obstante estas actividades punteras conviven con las más tradicionales de menor valor añadido. Así, todavía se mantiene el cultivo de frutales, sobre todo el naranjo y principalmente maíz, cebada, alfalfa, ajos, patatas, habas, tomate y pimiento. Subsiste el sistema de balates, canales y acequias que legan los moriscos, el riego 'a manta' controlado por un 'relojero' que abre y cierra las ?parás? del agua, en un paisaje de cortijos, eras y molinos. La ganadería, de pequeños rebaños de ovino, cabra y porcino, en corrales, perdurando la costumbre de la matanza. Igualmente se conserva la pesca artesanal, con pocos pero expertos profesionales.

Además, perdura la actividad artesanal del esparto, el telar y la cerámica, que da vida a los bazares de Níjar.  Entre ellas destaca la artesanía textil de las jarapas, producto típico de la zona que consiste en una original manta de diversos tamaños y utilidades, con urdimbre de algodón, tejida a base de listas cuya trama se forma con tiras de tela de colores, obtenidas de retales de ropa usada; la cerámica de larga tradición en la comarca, y una de las mejores muestras de la persistencia árabe, 'de diseño y factura oriental' (Gerald Brenan). Hoy siguen trabajando cinco talleres u oficios de cerámica en la parte baja del pueblo y el régimen artesanal familiar está aún vivo y el trabajo manual se nota en todo el proceso con la técnica más antigua heredada de los árabes. También se obtiene la pieza típica de Níjar en muflas u hornos modernos que algunos artesanos comienzan a utilizar, y que da como resultado un  acabado más perfecto y duradero, obtenido mediante un proceso más sencillo y menos contaminante pero que no dejará las muescas características del proceso tradicional. Además los jóvenes alfareros, síntoma de una tradición que sigue viva, han probado a salir del esquema conocido y abordan nuevas formas y motivos con evidente éxito. Sin abandonar la tradición ni desechar nuevos conceptos, tanto unos como otros cuecen un variado repertorio de piezas que van desde mosaicos, escenas, platos y jarras capaces de combinar lo sajón con lo morisco, pasando por sofisticadas piezas con acabados en negro, mates o texturados, hasta la figura trabajada en volumen. Por último, sobresale la industria del plástico, mientras que la minería ha quedado reducida a nada, a pesar de que se poseen yacimientos de plomo, plata y antimonio, principalmente en la zona del Valle de Rodalquilar, donde antes hubo famosas explotaciones de oro. [ Gabriel Cano / Francisca Ruiz Rodríguez / Ángel Luis Lucendo Monedero ].

 

Para más información, visite Almeríapedia: http://almeriapedia.wikanda.es/wiki/N%C3%ADjar


 

 
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