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ROMERO DE TORRES, JULIO

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(córdoba, 1874-1930). Pintor. Julio Romero de Torres es uno de las figuras más importantes de la pintura española y, sin duda, el pintor cordobés más destacado desde Antonio del Castillo. Nace el 9 de noviembre de 1874 en el caserón familiar que su familia posee en la Plaza del Potro y es hijo del también pintor Rafael Romero Barros, director del Museo Provincial de Bellas Artes y artista bastante conocido en su época. El joven Romero de Torres cuenta con una elaborada educación artística. Asiste a las clase del Instituto Góngora, en la plaza de las Tendillas, estudia solfeo y recibe clases magistrales de pintura de su padre y hermano. De su progenitor, de quien también recibe clases en la Escuela de Bellas Artes de Córdoba, hereda el gusto por el realismo y el simbolismo de inspiración modernista, dos tendencias que caracterizan la pintura de todas sus etapas. A esta formación hay que añadirle una poderosa capacidad de observación del entorno, que le permite desarrollar desde sus años más tempranos una visión muy avanzada de la sexualidad, la mujer, la prostitución, la religiosidad, etc., plasmada en sus cuadros para poner en tela de juicio las convenciones más arraigadas de la provinciana sociedad cordobesa.  

Primeros éxitos. Pese a que se quiere ver en Romero de Torres un pintor folclorista y superficial, demasiado apegado a la sugerente carnalidad de ?la mujer morena?, lo cierto es que las primeras obras de Julio Romero de Torres suponen verdaderos escándalos en su época. Aunque su primer cuadro conocido es La huerta de los Morales , de 1890, y obtiene diversos éxitos en las exposiciones nacionales de 1895, 1899 y 1904, en las que consigue una mención honorífica y dos medallas de bronce, su nombre no empieza a ser conocido hasta 1906. En la edición de la Exposición Nacional de ese año, el jurado rechaza su cuadro Vividoras del amor  por considerarlo inmoral. Con crudeza y realismo, Romero de Torres retrata a cuatro jóvenes prostitutas que en actitud indolente esperan a sus clientes en la puerta de una mancebía. Ésta es una escena común en la Córdoba de principios de siglo XX, pero el puritanismo religioso de la sociedad se empeña en ignorarlo. Pese a que el cuadro es rechazado, nadie duda de la veracidad del tema de Julio Romero de Torres, quien comienza a ser conocido y valorado en los círculos intelectuales de la capital.

Al año siguiente, en 1907, presenta una serie de obras a la muestra de los independientes del Círculo de Bellas Artes. En 1908, de forma paradójica, Romero de Torres obtiene la primera medalla en la Exposición Nacional. Pese a que el cuadro La Musa gitana representa a una mujer desnuda de mirada provocativa, el jurado se libera de la estrechez de miras que había mostrado dos años antes y galardona la obra del cordobés con la máxima distinción. Meses antes, Julio Romero de Torres había viajado por Francia, Inglaterra, Italia, Inglaterra y Países Bajos y, sin duda, había conocido la Olimpia de Manet, un cuadro que escandaliza a la sociedad parisina y del que es deudor LaMusa gitana . A esa misma edición de 1908 presenta El amor sagrado y el amor profano y Nuestra señora de Andalucía . Estos dos cuadros son dos buenos ejemplos de por qué a Julio Romero de Torres se le llama a menudo un pintor prerrafaelita. El artista recupera el entorno clásico y la composición renacentista de los prerrafaelitas ingleses, sobre todo de Millais y Rossetti, pero a ello suma claras dosis de crítica religiosa. En el amor sagrado y el amor profano se contrapone la mujer bella y sexualmente plena con la beata reprimida y enlutada. En la segunda obra, Nuestra Señora de Andalucía , encarnada en una guapa mujer, es adorada como si se tratara de una Virgen. En esta rama interpretativa de la obra de Julio Romero de Torres, destaca la aportacion que en 2002 realiza Carmelo Casaño Salido con su ensayo El simbolismo critico de Julio Romero de Torres .

También en 1908, el artista recibe el primer premio de la Exposición de Barcelona con Retablo de amor y, en 1913, se adjudica la Exposición Internacional de Múnich. De ese mismo año de 1913 son La Gracia , El Pecado , Poema de Córdoba , Venus de la poesía y La consagración de la copla . Ésta obra es considerada, por el enorme número de personajes y por el retrato de conjunto de la sociedad cordobesa, la obra más destacada del pintor y la culminación de su personal prerrafaelismo. Después de que sus cuadros no obtuvieran los reconocimientos esperados en 1912 y 1915, Romero de Torres decide no presentarse más a las exposiciones nacionales.

Madurez y reconocimiento. En 1915, el pintor se instala con su familia en Madrid y al año siguiente comienza a trabajar como profesor de Ropaje en la Academia de Bellas Artes de San Fernando. En el plano personal, disfruta de importantes amistades en la bohemia madrileña, sobre todo de Ramón Gómez de la Serna y de Valle Inclán, este último inseparable amigo del pintor. También comparte amistad con dos destacadas mujeres del momento, las dos andaluzas, Margarita Nelken y Colombine. La simple amistad del pintor con dos mujeres tan avanzadas permite descartar cualquier concepción ?sexista? de la pintura julioromerista. En 1918 realiza una exposición individual en el Majestic Hall de Bilbao, obteniendo un gran éxito con Carceleras y La saeta . El año siguiente, su cuadro La Musa gitana se expone en París en el marco de la Exposición de Arte Español y es aclamado por la crítica gala. Lo mismo ocurre con Marta y María , un cuadro religioso que levanta admiración en Londres. En 1922, viaja a Argentina acompañado por su hermano Enrique. Allí celebra una muestra individual que cuenta en el catálogo con un espléndido texto de Valle Inclán y que le reporta uno de los éxitos más sonados de su vida. Posteriormente, en 1929, exhibe su obra en la Exposición Iberoamericana de Sevilla. Durante todos estos años, el pintor desarrolla una actividad frenética. Dibuja una gran cantidad de cuadros y carteles, a menudo de una calidad inferior a las obras que lo consagraron, y el enorme ritmo de trabajo acaba mermando su salud.

Últimos meses. A principios de 1930, agotado y afectado por una enfermedad hepática, Julio Romero de Torres vuelve con su familia a Córdoba. En su estudio de la Plaza del Potro, entre los meses de enero y febrero, realiza su obra más conocida, La chiquita piconera , una obra que, sin embargo, no hace justicia a la riqueza y la complejidad simbólica de su obra anterior. Al morir el 10 de mayo de 1930, su ciudad le dedica una multitudinaria despedida. Las tiendas y tabernas de Córdoba cierran y miles de personas acompañan al féretro al cementerio. Su viuda, Francisca Pellicer, y sus hijos ?Rafael, Amalia y María? deciden donar al Ayuntamiento de Córdoba las obras presentadas el año anterior en la Exposición Iberoamericana. Esta donación es la base del actual Museo Julio Romero de Torres en Córdoba.

Siendo la mujer, enigmática y alegórica, la protagonista esencial de la obra de Julio Romero de Torres, después de la muerte del pintor son muchas las mujeres que reclaman el honor de haber sido modelo del pintor. Entre ellas, la más conocida es María Teresa López, que es retratada en obras como La chiquita piconera y La Fuensanta . Este último cuadro es utilizado en 1953 por la Casa de la Moneda y Timbre para ilustrar los billetes de 100 pesetas, en circulación hasta 1978. María Teresa López murió en Palma del Río (Córdoba) en 2003. || Romero de Torres, Enrique. (córdoba, 1872-1956). Pintor. Junto con su padre, el pintor Romero Barros * , y su hermano, Enrique Romero de Torres es el otro miembro más destacado de esta ilustre familia de artistas cordobeses. Aunque en su juventud cultiva la pintura con éxito, en 1907 abandona la creación para dedicarse a la investigación y a la gestión del Museo de Bellas Artes de Córdoba. En este museo es primer restaurador hasta 1917, fecha en la que es nombrado director. Permanece en el cargo hasta 1941. Durante su mandato, el Museo de la ciudad vive la etapa más dorada de su historia, al tiempo que realiza una defensa encarnizada del patrimonio local. Redacta los catálogos históricos-artísticos de la provincia de Cádiz (1907) y Jaén (1913) y pertenece a diversas academias, como la de San Fernando (1896), la de Historia (1899), la de Córdoba (1904) o la de Sevilla (1934). Es nombrado Hijo Predilecto de la Provincia de Córdoba (1943) y recibe en 1955 la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio. [ Pablo Santiago Chiquero ].

 

 
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