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ROQUETAS DE MAR

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(AL). Municipio de 60 km2 en la Comarca Poniente almeriense, con 71.740 h. en el 2006, la mitad aproximadamente en la cabecera municipal (a 10 m. sobre el nivel del mar y a 20 km. de la capital) y la otra parte en siete entidades: Aguadulce (13.000 h.), Campillo del Moro (más de 7.000 h.), Parador de las Hortichuelas (6.000 h.), Urbanización de Roquetas (3.000 h.); y entre otras tres, unos 5.000 h.

Situación y emplazamiento. Se localiza en el borde oriental costero de una extensa plataforma, denominada Campo de Dalías *, al pie de la Sierra de Gádor, montaña del sistema penibético, predominantemente caliza, que proporciona surgencias de agua y contribuye a la alimentación de uno de los más importantes acuíferos de Andalucía, de casi 1.000 km 2  y 1.000 hectómetros cúbicos de reserva natural. Esta extensa llanura de 30.000 ha procede de la sedimentación pliocena (depositada al pie de la Sierra), que en la era cuaternaria, se ve afectada por avances y retrocesos del mar. Así se elabora una superficie de abrasión marina,  con costra en una parte, cubierta posteriormente con otros materiales eólicos y lacustres; en general una capa edáfica poco productiva.

Tampoco el clima es apto para la agricultura, excepto en lo que era una especie de oasis en el suroeste de Gádor, donde se asentaba la antigua población de Dalías. Se trata de una clima mediterráneo subdesértico, con precipitaciones en torno a 200 mm, al año, temperatura media de 18º C, inviernos casi inexistentes (la media del mes de enero no baja de los 12) y veranos calurosos. De modo que se trataba de unas tierras secas, con malos suelos, agua oculta y vegetación esteparia; pero ese clima y sus costas se han convertido en posibilidades explotadas recientemente para cultivos de invernaderos y turismo de sol y playa. Tradicionalmente se trataba de una oferta de fondeadero abrigado en el Golfo de Almería, actividades pesqueras y explotaciones salineras, aprovechado zonas lacustres y la fuerte insolación.

Historia.  Este campo árido ha sido ocupado por poblaciones dispersas desde el Neolítico y existen algunos restos de la cultura de el Argar (1.500 a C ). Se admite que era un puerto fundado por fenicios para comerciar con minerales de la Sierra y que en época de la Bética coincidía con la Turania, citada por Antonino, entre Roquetas y Aguadulce. Se repite que, por una inundación, la población se trasladaría a una zona rocosa, originando el actual emplazamiento.

En el período andalusí se comienza a explotar las salinas, que proporcionan buenas ventas, mientras el puerto de la cercana Almería fue importante desde el Califato. Entonces Roquetas  pertenece primero a la cora o provincia de Pechina (con establecimiento de un grupo de yemeníes, belicosos con el Ccalifa) y a la Taifa del XI de los Zuhayr de Almería. En el XII se construyen torres para defender a pescadores y marinos (Torrequebrada, Castillico) y en el XIII se integraba en el reino almohade de la capital y, hasta finales del XV, al reino nazarita de Granada, erigiéndose también defensas como la de Punta Entinas, Cerrillos, Esparto y el mismo castillo del pueblo, conocido hoy como Santa Ana. Conquistadas estas tierras por Castilla, parte de su población permanece o regresa tras algunas expulsiones.

Poco se sabe de la historia posterior, sino el mantenimiento de la pesca y las salinas, que pasan a monopolio de la Corona, como otras de Andalucía (Bahía de Cádiz, sobre todo) con pingües beneficios. En el XVIII se roturan algunas tierras para una agricultura de subsistencia y se fija una cierta población desde Enix (a cuyo municipio pertenece Roquetas hasta finales del XVIII) y Fénix, existiendo una zona de vides, Los Parrales, por Torrequebrada. En 1757 se construyó la iglesia parroquial y en el censo de 1787 se registran 1.619 h.

En 1842 había 2.200, en 500 casas, y en el Diccionario  de Madoz se citan los restos de los castillos de Santa Ana y los Bajos, así como unos muros de un cuartel del XVIII, careciendo el término de arbolado, salvo higueras, y se producía cebada, maíz y algunas legumbres, habiéndose descuidado el cultivo de la barrilla. La principal actividad era la pesca (a la que se dedicaban 40 barcos y barquillas, tripulados por 104 hombres), abundando el boquerón o anchoa y la pescada, que se exportaba por la arriería de Berja, Dalías, Laujar y Fondón y otros pueblos de la inmediaciones de Gádor, salándose cuando sobraba. Se mencionan tres landes, que hacían viajes por la costa, y  las buenas condiciones de la rada. Al suroeste de la población  se hallaba la fábrica de salinas, ?propiedad del Gobierno?, con varias habitaciones para los empleados, una ermita  y ?un gran corral descubierto para depositar la sal, que se estrae de unas pozas o charcos, formados con caballones  de retama y barro; se llenan de agua llovediza en el invierno y se cuajan con los soles de abril, mayo y junio, convirtiéndose en sal de buena calidad?

Historia contemporánea.  En la segunda mitad del siglo XIX se da alguna actividad de embarques de minerales en el puerto, sobre todo de plomo argentífero de la Sierra de Gádor hacia  puertos franceses (Marsella, Burdeos, Nantes), pero la crisis de la extracción se refleja en la bajada demográfica tras 1860 (2.693 h.), para contar 2.283 en 1900.  Poco cambia su economía tradicional hasta mediados del siglo XX. En 1950 había 3.811 habitantes, por lo que el crecimiento medio anual en medio siglo es de 1%, más o menos el incremento natural (nacimientos menos defunciones). Pero en 1960 el censo recoge una cifra total de 7.059 h. (6% anual) y va creciendo la población hasta  rozar los 20.000 en 1981, para registrar 71.740 en el 2006. Es decir, un crecimiento medio anual de más del 30% durante medio siglo, por una fuerte inmigración procedente sobre todo de las Alpujarras primero, y de forma posterior del norte de África y Europa oriental.

La atracción se debe a dos hechos: la agricultura forzada y el turismo. Sobre lo primero, y siguiendo al profesor Márquez de Huelva, se sabe que esta extensa llanura suscitó el interés de algún viajero, como Richard Ford, a mediados del siglo XIX, observando cómo podría ponerse en riego fácilmente. En los años treinta del XX las técnicas del enarenado llegaron a Balerma procedentes de la costa granadina, pionera mundial por cierto de este sistema, solucionándose los dos principales problemas planteados, mediante la extracción de agua y el añadido de suelo sobre la costra. Entonces interviene el Instituto Nacional de Colonización; al parecer, en principio, para solucionar problemas ante una compañía eléctrica  con tarifas prohibitivas para el riego.

En 1941 se detectan las grandes posibilidades del acuífero y en 1953 comienza la colonización mediante la perforación de pozos (y no, como era usual en las grandes extensiones, por medio de embalses) para cultivos resistentes a la salinidad, como la cebada y el maíz. Pero fracasa el intento, porque los suelos donde se inicia el proceso (Aguadulce y Roquetas precisamente) eran también salinos, volviéndose a los enarenados, que desde finales de los cincuenta se extienden por todo el Campo, a partir de esos dos lugares, superando la iniciativa privada a la estatal, transformándose  más de 10.000 ha. Un paso más es, ya en los sesenta, la instalación de grandes invernaderos de plástico para proteger los enarenados de las brisas marinas y la humedad nocturna y conseguir una precocidad en los cultivos (tomates, judías, pimientos, pepinos, frutas, flores?) para llegar a los mercados de otoño. Así se ha cubierto la zona de un mar de plástico, que se extiende por otras comarcas litorales, aprovechando un clima, que potencia el  crecimiento de las plantas. Más recientemente el turismo interviene en su economía, aprovechando el clima subtropical, la insolación y los 16 km. de playas, declarándose Aguadulce Centro de Interés Turístico en 1964 y, luego, se construyen la urbanizaciones de Roquetas y Playa Serena y, aun a principios de los ochenta la producción salinera se cifraba en 40.000 toneladas.

La fuerte transformación de la economía, que se verá después, no es mayor que el cambio  del paisaje, susceptible de distintas escalas de contemplación. Desde la aérea destaca el contraste del gris azulado, especie de mar, con la aridez  de la sierra y los escasos ocres intermedios o de arenas litorales. Dentro del Campo se detecta una fábrica inmensa de plástico con trajín, dentro de los  invernaderos y fuera. Los problemas de salinización y agotamiento de acuíferos hacen mirar hacia las desalinizadoras del mar y en una sociedad de renta alta, la inmigración tropieza con dificultades; mientras el urbanismo presenta también bastantes problemas.

Plano, monumentos y atractivo turístico.  La evolución urbana de Roquetas de Mar es producto de la conjunción, por un lado, de elementos naturales que caracterizan su posición geográfica (su ubicación junto al mar y la existencia de un clima apropiado para las actividades turísticas); y, por otro, de factores humanos, como es la disposición de las principales infraestructuras viarias, cuya trama está formada por cuatro componentes principales: la N-340, la A-358 y la AL-701 (en sentido este-oeste), y la A-391 (norte-sur). Así, aunque en el municipio hay numerosos asentamientos de población, se pueden establecer tres ámbitos territoriales: al norte, el continuo formado por el Parador-Aguadulce, de matiz predominantemente turístico, que presenta una posición dominante sobre dos grandes ejes de comunicaciones de la comarca del Campo de Dalias. Una segunda zona está localizada en la parte central del municipio (donde se encuentra el propio Roquetas de Mar pueblo, junto a otros asentamientos como Algaida, el Puerto o la Carretera de Mojonera), con aprovechamientos urbanos-pesqueros-industriales y que se articula en torno a la carretera de Alicún (A-391) y la A-358. Por último, al sur se encuentran poblaciones diseminadas vinculadas al turismo como son Las Marinas o las urbanizaciones de Roquetas de Mar y Playa Serena, comunicadas al resto de la trama por la AL-701.

El núcleo central del municipio, Roquetas de Mar pueblo, se debe a la unión del barrio (que se origina junto al puerto pesquero de la ciudad entre las plazas de San Roque, Traiña y Ginés Lorca Martín con una morfología urbana de casas unifamiliares) y el área central de la ciudad con una forma triangular delimitada por las calles Pablo Picasso al este, Alonso Cano al sur, y la avenida de Roquetas del Mar al oeste. Esta zona se articula en torno a la plaza de la Constitución en la que se ubican edificios singulares, como el ayuntamiento o la iglesia del Rosario, y se caracteriza por una tipología edificatoria plurifamiliar en manzanas cerradas. A partir de aquí, la ciudad experimenta una expansión con crecimientos radiales y desarticulados, principalmente en dirección suroeste a lo largo de la carretera que une Roquetas con La Mojonera, en lo que actualmente se denomina Cortijos de Marín (calles Caminos de Guardias Viejas y  Pablo Picasso). Por su parte, hacia el sur del  pueblo, y a lo largo de la costa, irán apareciendo las diferentes promociones de la Urbanización de Roquetas de Mar.

Lo reciente del crecimiento de los núcleos de este municipio explican una escasa monumentalidad histórica, auque cuenta con edificios modernos de valor artístico, aparte de su carácter de equipamiento. El centro de Roquetas conserva un trazado andalusí y de la misma época es, como se señalóanteriormente, el castillo de Santa Ana (rehabilitado recientemente para salas de exposiciones), la torre de  Cerrillos y de los Bajos o Esparto, fuera del casco, y, en las laderas próximas a Aguadulce, la torre de la Garrofa. Del siglo XVIII es la iglesia parroquial de Roquetas, con un bello retablo mayor, y el antiguo Faro, también restaurado. Como obras recientes destacan el Palacio de Exposiciones y Congresos (uno de los mejores de Andalucía, situado en Aguadulce, con una superficie de casi 20.000 m 2 ) y el Auditorio de Roquetas, sede de grandes acontecimientos culturales; a la vez que la reciente plaza de Toros está preparada para  conciertos  multitudinarios.

Conviven, por otra parte, fiestas antiguas (como las Moragas, reuniones en la playa para comer sardinas asadas a la brasa  de algas, se dice que de tradición pagana) con las  del Carmen y Santa Ana, además  de Semana Santa y otras celebraciones. Lógicamente las playas ( todas urbanas, salvo la del Cerrillo, en el paraje protegido de Entinar-Sabinar) suponen un claro atractivo turístico (Aguadulce, La Ventilla, Los Bajos, Romanilla, Bajadilla y urbanización de Roquetas) y hay una buena oferta deportiva (marina y terrestre), añadiéndose el puerto de Aguadulce y el pesquero de Roquetas.

Economía y población. El municipio costero de Roquetas de Mar, en la comarca del Poniente Almeriense, experimenta desde la década de los ochenta, un gran auge demográfico y económico. El término municipal de 60 Km 2 , con sus ocho entidades (71.740 h. en el año 2006), tiene la mayor densidad de la provincia (1.195,6 h./km 2 ). La población del municipio ha crecido un 92,65 % con respecto a 1996, duplicándose en diez años; evolución demográfica positiva, que se explica tanto por su dinámica natural (ya que tiene una estructura muy joven: 25,2 % de la población es menor de 20 años frente al 6,48 % de población mayor de 65 años) como por el elevado número de extranjeros residentes: casi el 23% del total, de los cuales el 27,36% proceden de Rumania.

El rápido crecimiento económico de Roquetas se  traduce en una alta renta media declarada (14.828,7 euros), superior a la andaluza que se sitúa en 14.159,60 euros (en 2003). Esto se debe a que la base económica  se sostiene principalmente en una rica agricultura intensiva bajo plástico y en una diversificada actividad turística. De una parte, se desarrolla una agricultura muy innovadora y avanzada tecnológicamente, que tiene su origen, como se vio, en la aplicación del enarenado por parte de los colonos, gracias a la labor del Instituto Nacional de Colonización. En 1963 se lleva a cabo el primer experimento que origina el invernadero, extendiéndose su uso rápidamente en la década de los setenta. El aumento de la superficie cultivada y los ingresos que genera esta agricultura atrae una inmigración interior, que en la actualidad se transforma en inmigración internacional, dedicada a las labores agrícolas. La producción media por hectárea se duplica en los últimos 25 años, y cuenta con unas 1.534 ha dedicadas a cultivos herbáceos, en regadío (2005), bajo invernadero (pimiento, tomate, pepino, sandía, melón, calabacín, etc.), que se comercializan en los mercados internacionales, a través de cooperativas y sociedades agrarias.

Por otra parte, a principios del siglo XXI, el turismo se convierte en el gran motor económico de Roquetas, que recibe más de dos tercios de las visitas a la provincia de Almería. Para ello, posee un potente sector servicios, muy por encima de la media provincial, ocupando el primer puesto en establecimientos de hospedaje (unos 27 hoteles, ocho pensiones, que ofertan 13.173 y 211 plazas respectivamente en el año 2005, a las que se le unen más de 40.000 dedicadas a alquiler de apartamentos, chalés y bungalós...). La mayor parte de la oferta turística se concentra en los núcleos de Aguadulce y la Urbanización, ambos declarados de interés turístico, el primero en 1964 y el segundo en 1967. Además, Roquetas se convierte en lugar preferido de los almerienses para instalar su segunda residencia, motivado por sus excelentes condiciones: calidad de vida y buenas comunicaciones que enlazan rápidamente con la capital a través de la autovía A-7. La gama de recursos turísticos es muy amplia, tanto para el verano como para el invierno: sol y calidad de las playas, cultural y de ocio, fiestas, monumentos, dos puertos deportivos y de bajura, una rica gastronomía, deportes, etc.

Por último, se mantiene la pesca tradicional en el Puerto de Roquetas, que en los comienzos del siglo XXI está viviendo la modernización de la flota, sustituyéndose la pesca tradicional como el trasmayo, por otras embarcaciones de mayor tamaño para la pesca de anzuelo, mucho más rentable. También se utilizan las traíñas (un tipo de embarcación que se caracteriza por sus chicharras, focos de luz con los que se atrae al pescado), que se alejan tres o cuatro millas de la costa para capturar jurel, sardina o caballa. Asimismo, Roquetas de Mar asiste a una diversificación de las funciones del puerto, potenciando otras actividades, como las deportivas, ya que la pesca está sometida a las condiciones climáticas y las oscilaciones de mercado. [ Gabriel Cano / Francisca Ruiz Rodríguez / Ángel Luis Lucendo Monedero ].

 

Para más información, visite Almeríapedia: http://almeriapedia.wikanda.es/wiki/Roquetas_de_Mar

 

 
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