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SAN FERNANDO

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(CA). Ciudad de 93.544 h. (2006) en  un municipio de 32 km 2  en la Bahía gaditana, a 9 km. de la capital y 8 m. sobre el nivel del mar.

Situación y emplazamiento.  Dentro de una bahía mucho más amplia que la actual (con bordes miopliocénicos desde el Trocadero al río Sancti Petri por las actuales Puerto Real, Jarana y Chiclana) el lugar de San Fernando era una isla, formándose en su extremo suroriental las barras que unen, por el Norte, con la isla de Cádiz y, por el sur, con la desembocadura del citado cauce. Aún hace sólo 20-25 siglos (poco en la historia geológica) en el frente noroccidental había fondeaderos (según alfares hallados en Camposoto, Torre Alta y Fadricas, zonas hoy lejos del mar) y en la cara opuesta un brazo de mar (antecedente del río San Pedro) la separaba del continente. Después las orillas se han ido colmatando por sedimentos acumulados por ríos (Guadalete, Iro), la dinámica litoral y la elaboración de barras y flechas, formándose lagunas, estuarios y marismas.

Cartografía y diversas informaciones señalan su carácter de isla, incluso a mediados del siglo XIX se dice en el Diccionario  de Madoz que el río San Pedro, salvado por el puente Suazo, ?constituye en isla el terreno de Cádiz y San Fernando? y era navegable en toda su extensión ?que será de unas 10 millas: recibe el agua del Océano por la parte del Sur y camina haciendo varias inflexiones, hasta encontrar por el Norte la bahía de Cádiz?. Y el Barón de Bourgoing, escribía que en 1785 se había elevado la carretera de Cádiz a Isla de León, pues se estrecha de tal modo que ?en la marea alta el mar azota por ambos lados la base de la calzada por que se camina y que parece un audaz rompeolas construido por los hombres??

San Fernando, pues, constituye una oferta espacial de isla, fondeaderos, pesca, amplios espacios de marismas y pastos y, después, se aprovecha la proximidad a Cádiz, de cuya escasez de suelo se ha beneficiado. Más tarde el recurso playa es importante en un clima oceánico-mediterráneo de una temperatura media anual superior a los 18º C y una fuerte insolación (3.100 horas anuales ). La ciudad (que deja de llamarse Isla de León entrado ya el siglo XIX, pero el gentilicio sigue siendo ?isleño?) está bien comunicada por autovía y ferrocarril; y sólo a 45 km. del aeropuerto de Jerez.

La Isla hasta principios del siglo XIX.  Suele decirse que el pasado remoto es similar al de la antigua Gades, pero con más espacio disponible, lo que proporcionaba, como se ha dicho, buenos pastos y ganadería, mezclándose los orígenes con mitos, como el de Hércules, o con personajes semilegendarios, como Gerión y sus famosos ganados de bueyes, ligados al reino de Tartessos. Es probable que se situara por aquí el citado por historiadores templo de Melkart-Hércules, debido a comerciantes fenicios fundadores de Gadir hace más de 3.000 años. Según Madoz, también se conocía como isla de Aphrodisia y de Juno, por las divinidades adoradas en estas tierras.

Durante la Bética hay alfarerías y fincas de recreo, pero no se han encontrado restos de un poblado, que sí aparece en época andalusí en torno a una Rábita o santuario, frecuentes en torno a la Bahía, quizás como herencia de antiguos espacios sagrados, ya que, como se sabe, la localización de estos lugares tienen bastante inercia, independientemente de la religión practicada. Pertenecían estas tierras a la cora o provincia califal de Sidona, y en el siglo XI estaba, primero, en la taifa de los Banu Jizrún de Arcos y, después, en el extenso reino de los abbasíes sevillanos. En el siglo XIII integra el reino almohade de Sevilla, poniéndose entonces las bases del castillo de San Romualdo.

Esta zona es testigo de los asedios de tropas castellanas para dominar el Estrecho de Gibraltar y la frontera nazarita fluctúa por aquí, lo que explica los topónimos de Jerez y Chiclana de la Frontera, quedando definitivamente en manos de la Corona de Castilla hacia finales del siglo XV. La Isla, que había pertenecido a la jurisdicción de Cádiz desde 1376, es vendida a los Ponce de León, de donde procede una parte del nombre anterior al actual topónimo, aunque antes era conocido como el Logar de la Puente o, también, Concejo del castillo de la Puente, lo que viene a ratificar el valor del paso del río San Pedro como aglutinante de población. Es también de la familia Suazo, que renueva o consolida el puente, y más tarde pasa a la Casa de Arcos. En el siglo XVII era un caserío en torno al castillo, aunque, según Madoz, ?los opulento s comerciantes de Cádiz fueron aumentando la población, que por los años de 1686 llegó a contar unos 300 vecinos (pueden calcularse casi 1.500 habitantes), aunque sin formar cuerpo de población?.

Ya en el siglo XVIII se instala el Arsenal de la Carraca, en 1766 se constituye en Ayuntamiento y en 1776 se convierte en Capitanía General de Marina, comenzando una etapa de instalaciones militares. Así, el citado Barón de Bourgoing afirmaba, en 1785, que la Isla de León era limpia y tenía aspecto de bienestar, con un mercado bien provisto, habiéndose instalado allí desde Cádiz el colegio de Guardamarinas ?hasta que se acabe el de la nueva población de San Carlos en la Carraca?. Señala también fábricas de estampados, que progresaban bastante desde hacía unos años. El censo de 1787 registra una población de 28.136 h., seguramente contando tropa y cadetes.

Con la Guerra de la Independencia, la insularidad y el valor geoestratégico naval le hacen adquirir bastante protagonismo, como zona segura, trasladándose las Cortes en 1810 de Cádiz (atacada de fiebre amarilla) a la Isla y celebrándose las primeras sesiones en el teatro llamado luego de las Cortes. Después Fernando VII otorga el título de ciudad y cambia el nombre por el actual.

San Fernando desde mediados del XIX. En 1842 se censan sólo 9.792 h., pero, según Madoz ?de otros datos más verídicos resulta que entre la ciudad, San Carlos, Casería de Osio y arsenal de la Carraca, se reúnen sobre 2.500 vecinos?; es decir unos 12.500 h. en total. Con notable diferencia aún respecto a finales del siglo XVIII, seguramente por distintos criterios de contabilidad respecto a los militares, si bien en dicho Diccionario  se alude repetidamente a la decadencia de la ciudad por tres razones principales: la desaparición de barrios enteros tras la superpoblación por el refugio de gaditanos, gobierno y ejército con motivo de la guerra napoleónica; ?el enormísimo censo que pagan todos los terrenos además de las contribuciones?; y, especialmente, ?el enorme atraso que por tantos años consecutivos sufrieron las clases de marina en la percepción de  sus haberes, y la disminución que han tenido todos sus cuerpos por la lamentable decadencia?. Se incluye un cuadro sumamente significativo, donde se comparan entre 1827 y 1841 casas productibles (de 2.625 a 1.371), tiendas de comestibles y bebidas (205 y 66), almacenes de grano (20 y 3), puestos de carne y chacina (32 y 14) y otros.

La antigua Isla de León era a mediados del siglo XIX una plaza militar con mando de teniente coronel, sede del departamento de Marina ?que se titula de Cádiz?, con arsenal (La Carraca), caserío de provisiones de víveres, cuarteles de artillería de marina, colegio naval para aspirantes, capitanía general, intendencia, contaduría principal, juzgados y demás dependencias, siendo también distrito de la nueva división de comisarías. Se trataba de una plaza fortificada ?por naturaleza y arte?, constituyendo lo primero los caños de agua de mar, ?el ingenioso laberinto de las salinas? y una sola entrada por tierra, mediante el puente de Suazo, sumamente guarnecido (varias líneas de baterías, cortadura en el arrecife o carretera), a lo que se unía, como ?arte? los castillos de San Romualdo, ?de estilo morisco?, y Sancti Petri.

El Observatorio Astronómico (?el único establecimiento de esta clase en España y como los mejores de Europa?) ocupa una densa página del Diccionario  con descripción de los dos edificios y el anteojo (?de 10 pies ingleses de longitud focal?), péndulo y círculo mural. Por lo demás, la principal producción era la salinera con un sistema de compuertas, depósitos y tajería, dependiente en parte de la Hacienda Real con casi 400.000 fanegas de producción, ?que expende a todos los pueblos de España a 52 reales?, lo que seguramente bastaba y sobraba para la nóminas. Las salinas privadas alcanzaban unos dos millones de fanegas, vendidas ?con mucho crédito al extranjero?, dando ocupación esta actividad a 500 familias y a unas 200 en la pesca, ?abundantísima y de gusto delicados?, sobre todo la de los esteros. Había viñas, huertas y pocas tierras de labor, además de cinco fábricas de curtidos (para los pueblos inmediatos) y otras dedicadas a los cristales o a la alimentación. Existían, asimismo, tres molinos harineros, que aprovechaban ?las crecientes y variantes del mar? como energía.

La calle Real (?de unas 2.302 varas castellanas, tiene hermosos edificios, muchos de ellos de tres cuerpos?) era la más importante y, en cambio, los barrios de Cristo, Pastora, Iglesia, Albinas y Callejuelas ?se hallan casi arruinados?. Se menciona la plaza de las Tres Cruces, con paseo de asientos y árboles, un hospital para pobres, una escuela gratuita, la parroquia de San Pedro y la castrense de San Francisco.

En cuanto a la historia reciente, en los años setenta del siglo XX la producción salinera (transformada hoy en piscifactorías) contaba bastante en la economía isleña, aunque la presencia militar y la industria naval y metálica generaban muchos empleos. Pero la construcción de barcos entró en crisis, decayendo la empresa Bazán (Izar y ahora, Navantia) y cerrando la fábrica de Artillería de San Carlos. La evolución demográfica refleja, lógicamente los avatares económicos. Así en 1887 había casi los mismos habitantes (no llegaba a 29.000) y hasta 1940 (38.581) se estanca o retrocede, progresando hasta 91.696 en 1991, pero desde entonces se estanca y la última cifra es sólo de 93.544.

Plano urbano, monumentos y turismo.  La ciudad de San Fernando se ubica en la zona más alta de su término municipal delimitado por los espacios naturales que forman las marismas pertenecientes al parque natural, el litoral de la Bahía de Cádiz y los amplios terrenos destinados a los usos militares, los cuales han condicionado el crecimiento de la misma. En consecuencia, su plano urbano presenta una forma alargada y lineal en sentido suroeste-noreste que se extiende entre la costa y el curso del Caño de Sancti-Petri.

En el plano urbano podemos distinguir tres ámbitos diferentes. En primer lugar, el casco histórico que se extiende en torno al Ayuntamiento, la Iglesia Mayor y, sobre todo, a lo largo de la calle Real (antigua colada del Puerto), principal eje estructurador del crecimiento, ya que a partir de dicha calle se han trazado otras en sentido transversal (avenida de la Marina, calles Almirante Faustino, Tomás del Valle, San Quintín, etc.). Ello da lugar a una malla ortogonal de manzanas alargadas con grandes bloques de edificios. En segundo lugar encontramos el área de expansión del casco histórico, que se extiende hacia el norte, entre la calle Arenal-Reyes Católicos-Comandante Ruiz Marcet y la avenida Pery Junquera (y Autovía del Sur) hacia la zona del caño de Sancti-Petri, con la aparición de barriadas como La Ardila o la del Buen Pastor (que se caracteriza por calles estrechas y edificación en altura propia de los años sesenta), junto a otras de los años cincuenta (de menor altura) como la Bazán, o los espacios situados a la espalda del Castillo de San Romualdo. Por último, el espacio urbano residencial se completa con las zonas de más reciente expansión (de los ochenta y noventa) en la parte noreste, al otro lado de la autovía, con construcciones de conjuntos residenciales cuya tipología edificatoria se caracteriza por viviendas de una a dos alturas con jardín que se sitúan en la periferia urbana (el área de de Camposoto, la zona próxima al puente Suazo o la Casería de Ossío).

Otro elemento que destaca en el plano urbano de San Fernando es el suelo industrial y el militar. Mientras los primeros se ubican en los terrenos de la factoría de San Carlos y La Carraca (factoría de Izar) y los polígonos de Fadricas (junto al centro comercial Bahía Sur) o Tres Caminos, los segundos se hallan en la zona más cercana al litoral.

Los restos más antiguos son los hornos fenicios y púnicos (Rotonda de ese nombre) al noroeste de la ciudad cerca de la antigua línea de costa, correspondiendo a los citados al principio de Camposoto y Torre Alta. El Puente de Suazo, símbolo e historia de la ciudad, tiene bases romanas, añadidos andalusíes y posteriores, más reconstrucciones del XIX. El Castillo de Sancti Petri, en la isla al sur de la ciudad cerca de la desembocadura del río, se hace coincidir con el templo de Melkart o Hércules, según relatos de escritores griegos y romanos, así como de algunos restos, aunque lo que queda hoy son edificaciones del XVI y XVII. El castillo de San Romualdo deriva de un ribat andalusí, junto al puente de acceso a la Isla, que al parecer fue ampliado en época almohade, siglo XIII, o, por lo menos, construido por alarifes andalusíes después de la conquista castellana.

Del siglo XVIII, como dijimos época de auge isleño, son una serie de edificios religiosos, militares y civiles. Entre los primeros están las iglesias citadas por Madoz de San Pedro y San Pablo y la de San Francisco, más el Carmen, Divina Pastora y Vera Cruz. El Panteón de Marinos Ilustres, el Real Observatorio y, sobre todo, el conjunto de la Carraca (situado en una pequeña isla pantanosa, y acabada a finales de la centuria) y la Capitanía de la segunda mitad de ese siglo, aunque con reformas posteriores. El Ayuntamiento, de los arquitectos Cayón y Benjumeda, pasa por ser uno de los mayores edificios de edificación civil de Andalucía. Y del siglo XIX es el Teatro de las Cortes.

Las fiestas isleñas se insertan en las andaluzas (feria de julio con casetas, sevillanas, caballos; Semana Santa con 20 cofradías y una madrugá entre jueves y viernes, romería del Cerro), las propias de la Bahía de Cádiz (Carnaval, en torno a la plaza de las Vacas, procesiones marineras del Carmen, junto con la de la Sal) y otras (Cortes constituyentes). Las actividades de cultura, ocio y deportes son numerosas, con oferta de varios Museos (Naval, Botánico, Municipal), Academia de San Romualdo, teatro, Ciudad deportiva de Bahía Sur, con un estadio de 12.000 localidades, rutas de piraguas, senderismo y dos playas bien equipadas (del Castillo o Camposoto, de 9 km., y la Casería, con puerto de pesca deportiva), además del Parque Natural Bahía de Cádiz * . La gastronomía tradicional se liga al espacio isleño (pescado, marisco, tortillas de camarones, bienmesabe ?cazón adobado?). El flamenco goza de un fuerte arraigo y es de fama mundial Camarón de la Isla y, actualmente, Niña Pastori y Sara Baras, pudiéndose citar también el flamencólogo Manuel Barrios y otros personajes de la cultura isleña, como el pintor Ángel Torres, la poetisa Ana Rosetti, la actriz Ruth Gabriel o el torero Rafael Ortega.

Economía y población.  El municipio de San Fernando está enclavado en el área metropolitana de Cádiz, comarca natural con limitada potencialidad agrícola. Esto, junto con otros factores de localización industrial, como su  situación en la Bahía, infraestructura de servicios (agua, depuración y electricidad, eliminación de residuos; accesos viarios de la red estatal, el ferrocarril y zona portuaria), ha permitido que la actividad económica gire en torno a la mar (industria naval, sede importante de la Armada española) y otras más tradicionales, de menores beneficios en la actualidad, pero de gran tradición e identidad para el municipio, como el marisqueo, la pesca en los esteros y la extracción de sal.

Por una parte, destaca la factoría de la empresa Navantia, que ocupa a unos 1.100 empleados, y que integra los astilleros públicos militares del grupo Izar (antigua Bazan) en el año 2005. El sector ha sufrido, en las últimas tres décadas, una gran reconversión y una pérdida continua de empleos, por la crisis provocada por la fuerte competencia de los países asiáticos. Al día de hoy, tiene garantizado el empleo hasta 2012, construyéndose en la factoría de San Fernando lanchas para la Armada, en breve comenzará ocho patrulleras para Venezuela e iniciará en 2008 dos buques de acción marítima. Otras empresas que destacan es la Naval Store-Werkspoor, que se dedica a la construcción de motores diésel, equipos para las industrias química y del cemento, conservas de pescado y de materiales de construcción. Una especialización manufacturera que explica la alta renta neta media declarada de 15.817,43 euros, superior a la media andaluza que asciende a 14.159,6 euros en el año 2003.

Sin embargo, la tradicional actividad de extracción de sal ha descendido por su baja rentabilidad y dificultades de mantenimiento, siendo sustituida (aprovechando el terreno y reconvirtiendo los estanques de evaporización y todo el sistema de canalizaciones) en piscifactorías dedicadas a la cría de pescados, sobre todo doradas. También hay que destacar la importancia del marisqueo, que ofrece productos típicamente isleños: las cañaíllas, las bocas, los ostiones y el pescado de estero (lisas, lenguados, róbalos, zapatillas), siendo el enclave pesquero del caño de Sancti Petri con su centro, el puerto de Gallineras, el caladero más usado en la historia de la isla.

Por otra, la crisis del sector naval y el traslado de instalaciones militares (Escuela de Infantería de Marina), los problemas laborales (despidos, temporalidad de los contratos, alta tasa de paro sobre todo femenina) de una población que asciende a 93.544 h. en el 2006, lo que supone una alta densidad de casi 3.000 h./km 2 , se agudizan con una estructura demográfica muy joven (el 23, 5% de la población tiene menos de 20 años, y el 11,8% es mayor de 65 años).

Esto ha hecho que el gobierno local busque nuevos motores de la economía y sociedad; entre ellos el turismo con el objetivo de elevar la oferta para atraer visitantes y generar una nueva proyección turística que se sume a las otras actividades (sector militar e industrias públicas de construcción naval). San Fernando, la Isla del sur de Andalucía, con más de 3.000 horas de sol al año que unida a su privilegiada situación geográfica le permite realizar interesantes visitas a distintos puntos de la provincia. Dispone de una amplia oferta en plazas hoteleras, dos bellas playas, completas instalaciones deportivas: tenis, half-court, baloncesto, fútbol, hockey sobre hierba, natación, squash... Su pasado histórico, constitucional y militar, le convierten en un municipio cargado de edificios históricos y presentan una ciudad monumental muy atractiva para combinar con el Parque Natural de la Bahía que rodea al casco urbano y supone un 60% del suelo del municipio, ofertando diferentes rutas turísticas (de las Cortes, de Camarón de la Isla). [ Gabriel Cano / Francisca Ruiz Rodríguez / Ángel Luis Lucendo Monedero ].

 

 
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