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VÉLEZ-MÁLAGA

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(Ma). Capital de la comarca de la Axarquía, a 60 m. sobre el nivel del mar y a 34 km. de la capital provincial. Tiene un término municipal de 157 Km 2  y 67.697 h. (2006), que se reparten en 22 núcleos (Torre del Mar, Caleta, Almayate...), aunque más de la mitad se concentran en la ciudad histórica.

Situación y emplazamiento.  Estas características demográficas se explican en gran parte por la localización y la historia. Primero, a solo 5 km. de una costa con buenas playas a lo largo de 25 km. y un clima mediterráneo-subtropical (media anual de 18.5º C y media del mes más "frío", enero, de 12º C) de veranos secos; pero su término está surcado por el río Vélez, que forma un fértil valle, explicación principal de su origen y temprano desarrollo, pues, como se ve, eso es lo que destacan los textos de viajeros árabes. El emplazamiento en una elevación del valle proporciona un carácter defensivo, como demuestra la alcazaba, cerca del litoral, con antiguas funciones de vigía y defensa, y un casco antiguo de trazas moriscas. Reúne así una oferta territorial para un origen temprano y una evolución que transita, desde un primer desarrollo basado más bien en la agricultura y la posición geoestratégica, hasta el crecimiento demográfico reciente que busca clima benigno, playas, historia y tipismo.

El auge andalusí.  Estas fértiles tierras litorales son de antigua ocupación prehistórica y existen indicios de poblamientos autóctonos, tipo tartessos, así como de fenicios, cartagineses y romanos. No obstante, los historiadores   coinciden en una fundación  andalusí y un fuerte desarrollo durante casi ocho siglos, con pervivencias hasta hoy. El nombre actual viene de Ballix, Balis o Velis Málaca (Valle de Málaga), si bien algunos autores hacen proceder Vélez de  Valiz o Walid (asentamiento en una elevación, o simplemente barrio o pueblo). En cualquier caso, origen árabe, como otros Vélez andaluces (Vélez-Blanco, Vélez-Rubio, Vélez de Benaudalla...)

Los testimonios de viajeros de al-Ándalus coinciden en elogios. Así, Ibn Bascubal menciona en el XII a Ballis min nazar Rayya (es decir, Vélez de la jurisdicción de Rayya). El Idrisí destaca su castillo; Abulfeda, siglo XIV, afirma que no existía "otra igual en su reino". Tiene un río de los mejores y de sus sitios de recreo son: el miradero Almarica, la rada o "Mina  Alduar", la rada o puerto o "Mina Gasan y Barca Ezzufar". De su jurisdicción eran las fortalezas de Xanás, productora de seda, Almáin, Bazliana y Morón. Ibn Batuta la describe hermosa con una preciosa mezquita y abundancia de uvas, higos y otros frutos. Ya a principios del XV, en el refranero granadino de Ibn Asim se dice: "Es como la higuera de Vélez, todo el que llega cuelga su zurrón", reflejando la bondad de sus frutos.

Vélez se integra en la cora o provincia califal de Rayya y, cuando se disgrega el Califato de Córdoba, pertenece en el XI, primero a la Taifa  de Algeciras-Málaga y, después, al reino granadino de los Banu Zirí. En el XIII se integra en el reino almohade de Málaga y luego en el estado nazarita hasta finales del XV. Se sabe que la jurisdicción de Vélez en el XIV era el precedente de la comarca de la Axarquía, con lugares como Miraya Bellis (Atalaya de Vélez, hoy Torre del Mar), Alcaucín, Bentomiz, Hisnat (Iznate), Almayate, Machar Abi Yahia (o hacienda del padre de Yahia, Macharaviaya), Canillas Albaida, Canillas Azeitum, Columbira (Corumbela). Y los despoblados actualmente: Bataxix y Albasat.

En la época califal se construyen la alcazaba y las murallas y es una de las más importantes ciudades del reino nazarita con mezquitas, alcaicería, zocos, desbordando  pronto la cerca para formar los arrabales, llamados hoy de San Sebastián y San Francisco. Como recuerdo de aquella época, en 1988 Antonio Gámez Burgos tiene la original ocurrencia de poner en circulación una moneda propia de la comarca, el axarco, que tiene un valor simbólico y real, pues son de plata y, según el peso, se cambian por 20, 10 o 4 euros.

Conquista y Edad Moderna.  En abril de 1487 los ejércitos de los Reyes Católicos conquistan la ciudad y el alcalde Abul Casín Benegas entrega las llaves, quedando en libertad la población andalusí para permanecer, cosa que hace la mayoría, aunque después de la Guerra de las Alpujarras (1570) disminuye y va diluyéndose posteriormente. Hasta la conquista de la capital del reino, 1492, Vélez ocupa una importante función política y administrativa, dependiendo de su jurisdicción el litoral hasta Almuñécar, Motril y Salobreña y siendo residencia de capitanes generales  de la costa.

En 1495 el viajero alemán Jerónimo Munzer  escribe: "Tiene una fortaleza en la cumbre de un monte, que por fuerza y por hambre se vio obligada a rendirse al rey de Castilla. Su campo es muy fértil en aceite, higos, almendras, grana y otros productos, que bastan para el holgado sustento de sus naturales". Es decir, apenas cambia su economía, aunque la ciudad se va transformando con modificaciones del callejero (con fuerte pervivencia hoy, no obstante) y la construcción de templos, conventos y otros edificios. Así, en el XVI se construyen las iglesias de la Encarnación y San Juan, más la ermita de San Sebastián, el convento de Santiago y el Ayuntamiento. En el XVII la sacralización   aumenta con nuevos edificios, la celebración de fiesta, como Semana Santa y Corpus, y el ensanchamiento de las antiguas plazas moriscas de la Constitución y San Francisco.

A principios de la centuria aparece en El Quijote de Cervantes una alusión  a esta ciudad: "¡Gracias sean dadas a Dios, señores, que a tan buena parte nos ha conducido¡ Porque, si yo no me engaño, la tierra que pisamos es la de Vélez-Málaga". Hacia 1640 se publican el Bosquejo Apologético de las Grandezas de la ciudad de Vélez Málaga  (cuyo autor, el clérigo Francisco de Védmar, dedicó al poderoso conde-duque de Olivares) y otro de similares elogios del veleño Juan Vázquez Rengifo, del que sólo se conocen algunos fragmentos. Y por esas fechas el viajero francés Francisco Berthaut, 1659, alaba el valle lleno de naranjos y la agradable temperatura de una  noche de mediados de noviembre ("como si hubiese sido el mes de julio").  

El siglo XVIII es de auge urbano, social, cultural y económico, con expansión agrícola y comercial, acumulación de capital y afianzamiento de una burguesía local. En 1783 se crea la Sociedad Económica de Amigos del País, que incluye a personajes como Floridablanca, Campomanes y José Gálvez. El censo de 1787 registra 7.948 h. y el viajero inglés Townsend escribe en el mes de abril de esa fecha que Vélez cuenta con una fortaleza, en ruinas, dos iglesia parroquiales y seis conventos. Le llama la atención la Alameda (con "delicioso perfume de los limoneros, donde los habitantes de Vélez se reúnen todas las noches") y el considerable comercio, "principalmente en limones, uvas, higos, almendras, aceite, aceitunas y algo de vino". Y, añade, "con pena dejé ese sitio cultivado, donde la naturaleza parece sonreir".

Vélez Málaga a mediados del XIX. Sin embargo, el XIX es de crisis, con numerosas epidemias (se escribe que la fiebre amarilla de 1804 mata a 5.000 personas, aunque la cifra parece excesiva, pues es la mitad de la población), plagas y sequías. Y para mediados de esa centuria disponemos de una fuente importante, el Diccionario  de Madoz, que no registra precisamente una mala situación. Había 13.713 h., si bien el censo oficial de 1842 señala 14.396, lo que supone desde 1787 un crecimiento medio anual aproximado del 10 por mil, superior al natural de entonces (natalidad-mortalidad).

Viven en 2.729 casas (generalmente de tres pisos)   y 1.500 esparcidas por el término; la ciudad tenía cinco plazas (Constitución, de la India, Esperanza, Carmelitas y San Juan de Dios) y otras tres pequeñas (San Francisco, Carmen y Pescadería). En la mayor se encuentra el Pósito y el Ayuntamiento, de 1597. Hay además hospital (San Marcos), casa de expósitos, hospicio para pobres y dos escuelas públicas, así como dos parroquias, Encarnación y San Juan Bautista y varias ermitas: San Sebastián, Virgen de la Esperanza, y de la Cabeza. Se mantienen los conventos de monjas clarisas (Gracia), carmelitas descalzas (Jesús, María y José) y el Santuario de los Remedios; y las iglesias de los suprimidos conventos de frailes (Santiago, San Antonio y San José), más el citado hospital de san Marcos, que fue cedido a la orden de San Juan de Dios.

La economía se basaba en la agricultura en un amplio término -donde sólo quedaba sin cultivar "las márgenes de algunos pequeños sotos"-, mayormente de secano, aunque las tierras de riego eran las mejores y producían "preciosos fruto"?. Las especies más abundantes eran la pasa moscatel y larga ("exportándose toda para el extranjero"), el maíz, vendido fuera (Valencia y Cataluña ) en sus tres cuartas partes, la batata ("principal alimento de la clase menesterosa"), sacada también para las provincias litorales del Mediterráneo y el Océano, así como al interior por medio de arriería. También se exporta azúcar y caña  dulce (en la época andalusí las plantaciones se extendían entre Adra y Vélez) y aceite, que llegaba hasta Francia. Había otras cosechas, exportadas en parte: limones, naranjas, higos, almendras, legumbres, frutas y hortalizas. Los cereales no bastan para el consumo y a la pesca se dedican ocho barcos y siete barcas que surten también a pueblos vecinos. Se nombra una fábrica de azúcar, 29 molinos de aceite, tres de harina, dos de aguardientes y licores, dos de pasta y otras industrias (cuatro talleres de platería, cordelería, jabón, sombreros, tenería, imprenta). También cinco posadas, cafés, confiterías y "varios preciosos establecimientos de lencería, paños, quincalla y otros efectos de lujo", así como "las artes  u oficios indispensables a una población de su crecido vecindario".

El puerto registró en los años 1844 y 1845 un total de 335 buques entrados y 311 salidos, en cabotaje; y cinco y cinco, respectivamente, para el comercio exterior. Los valores en millones de reales de vellón son de 1.9 en salidas  y 1.2 en compras. También se exporta por el puerto de  Málaga, que, con Granada y Antequera, compone las relaciones de ?cambios y giros de letras?; y se recoge en el Diccionario  la queja de los fuertes impuestos en las aduanas extranjeras, así como, por otra parte, la existencia de una feria anual a finales de septiembre.

Historia reciente. La situación descrita indica una cierta prosperidad económica ligada a la agricultura y el comercio, que continúa hasta el último tercio del XIX, en que hay una crisis, entre otras razones por la invasión de la filoxera hacia 1878, arruinando la producción y exportación de pasas ( -> véase Málaga). Por eso, si entre 1842 y 1860 (21.100 h.) la tasa media anual se sitúa en torno a los 20 por mil, indicando bastante inmigración, entre 1860 y 1877 desciende a 5; es decir, se produce emigración. Y en los censos siguientes la población disminuye sin alcanzar aún en 1900 (23.492) la cifra de 1877 ( 23.579 ), subiendo después ininterrumpidamente hasta sobrepasar los 30.000 en 1950, si bien con índices (en torno a 6 por mil) inferiores a los naturales y, por lo tanto, con cierta emigración. En 1908 se instala el ferrocarril que da algún impulso (pero se cierra en 1968) y a la agricultura (recuperación del viñedo, impulso de las especies subtropicales), se van sumando en los setenta alguna industria (cerámica sobre todo, modernización de las azucareras...), el comienzo del turismo, especialmente en Torre del Mar, y una actividad cultural importante (origen de bastantes pintores, algunos de fama internacional).

Entre 1950 y 1970 la tasa anual de crecimiento se sitúa en el 15 por mil, algo superior a la diferencia natalidad mortalidad. No obstante, el éxodo andaluz de los sesenta a ochenta alcanza también a Vélez (aunque menos que otras comarcas), que pierde unos mil habitantes entre 1970 (42.914) y 1981 (41.937), para recuperarse enseguida (50.999 en 1991, ya en pleno auge turístico) y superar con mucho el índice natural entre esta última fecha y 2006 con una tasa del 18 por mil, cuando ahora el crecimiento natural andaluz está en torno al tres.

Plano, monumentos y turismo.  La ciudad de Vélez-Málaga se asienta en el valle, que forma el río Vélez y los montes de Málaga. Éstos constituyen el borde norte de la villa, que se expande hacia el sur en dirección a la costa, dibujando un plano urbano de forma alargada. En dicho mapa se pueden distinguir dos partes principales: al norte, el núcleo original e histórico que se corresponde en gran parte con la ciudad árabe, que se organiza en torno a la fortaleza-alcazaba, y su posterior expansión y reorganización tras la conquista; y al sur, la ciudad moderna y actual, que se desarrolla a lo largo de un eje principal que lo componen las avenidas de Vivar Pérez y Rey Juan Carlos.

La ciudad originaria se caracteriza por mostrar una estructura urbana formada por calles estrechas, cuyo trazado es sinuoso para adaptarse al desnivel del terreno condicionado (ejemplos de ello son las calles Subida a Fortaleza, Cercadillo de San Sebastián, Muralla Alta...). El núcleo parte de la ubicación de la fortaleza-alcazaba y actual plaza Roja, en la que se ubica la antigua mezquita (hoy iglesia de Santa María la Mayor). A partir de aquí se extienden los barrios y antiguos arrabales de Vélez-Málaga: La Villa, Arroyo de San Sebastián, San Francisco o la zona del Pajarillo, en la falda del Cerro de los Remedios, los cuales articulan en torno a las actuales plazas de la Constitución y de San Francisco y las calles Tiendas, Real de la Villa-Tres Casas, Carreras o Arroyo de San Sebastián. Destaca también el barrio del Pilar, el más septentrional de la ciudad, en torno a la plaza y calle de San Juan de Dios. Al oeste del núcleo histórico, en la zona  de Cruz Verde, surge el ensanche moderno a principios del siglo XIX con el trazado del paseo de Andalucía, y las calles Reñidero, El Cerro y la Cruz del Cordero.

Sin embargo, será a partir de mitad del siglo XX cuando se produzca la verdadera expansión urbana por el sur (hacia Torre del Mar) debido, como dijimos, a la difícil orografía, convirtiéndose ésta zona, mucho más poblada, en el centro geográfico de la ciudad. El crecimiento se desarrollará a través de la calle Camino de Málaga, Camino del Algarrobo y avenidas de Vivar Téllez, Villa de Madrid y Rey Juan Carlos. La estructura edificatoria aquí está formada por manzanas regulares delimitadas por calles perpendiculares y tipología residencial de urbanizaciones (como las Real Bajo, La Mata, El Limonar, Castellano, Axarquía y Alborán). Llegan hasta las zonas industriales del polígono de La Mata y, finalmente, hasta el límite establecido por la Autovía A-7 y el núcleo urbano de Torre del Mar en el litoral.

En la parte más alta se sitúa la alcazaba andalusí (quizás califal, pero adquiere importancia a partir del XIII), de la que quedan algunos muros y la Torre del Homenaje. También restos de la muralla de la Medina (con las puertas de la Villa y de Antequera), en cuyo interior se mantiene el laberíntico trazado callejero, al pie del castillo, y donde se encuentra la iglesia de la Encarnación. Ocupa el lugar de la antigua mezquita aljama o mayor, que es consagrada como iglesia en 1487, y conserva el alminar y elementos mudéjares (artesonados, arcos...). Cerca está San Juan Bautista, también sobre otra mezquita, pero el edificio está muy transformado (aunque quedan restos andalusíes, sobre todo en la decoración y las esferas exteriores), dominando el estilo neoclásico.

Junto a la Medina está el arrabal, llamado hoy de San Francisco, con el trazado callejero árabe, y donde se ubica el convento del mismo nombre, que también sustituye a una mezquita. Pero no queda mucho del estilo mudéjar (artesonados, pilares del claustro), destacando la barroca capilla del Buen Pastor. El barrio (hoy centro urbano, administrativo y comercial de Vélez) es sede de artesanos, burgueses y familias adineradas que dejan una serie de casas (la llamada de Cervantes), sobresaliendo la de Beniel (renacentista, con elementos mudéjares, del XVI), sede hoy de la Fundación dedicada a la ilustre veleña María Zambrano. En otro de los antiguos arrabales junto a la Medina, el barrio de San Sebastián, que también conserva la huella andalusí, se halla la ermita del siglo XV, casi en ruinas.

Y fuera del recinto, el Hospital de San Juan de Dios, de finales del cuatrocientos, aunque bastante reformado después, conserva un patio mudéjar. Del XVI son el monasterio de Gracia, de las clarisas (instaladas en una casa de la Medina para trasladarse luego al actual edificio de la calle Monjas), que encierra una iglesia barroca y el palacio municipal, que es sede de la audiencia y de la capitanía de Granada. Del XVII datan el monasterio de Jesús, José y María (con iglesia de influencia manierista), el convento de San José de la Soledad (con fachada de ese mismo estilo) y la ermita de los Remedios (en el cerro de San Cristóbal, sede de la patrona de Vélez, cuya imagen procede de Granada). En el siglo XVIII se construyen el convento de Carmelitas, la Capilla de la Piedad (de exuberante barroco andaluz), el Pósito o almacén de grano, y la Fuente de Fernando VI (conjunto renacentista y neoclásico).

La artesanía de tradición morisca más importante es la alfarería, pero también quedan tejares nazaríes, bordados litúrgicos, talleres de lámparas, guarnicionería o vidrio. La repostería acusa, asímismo, la influencia andalusí y la gastronomía en general se nutre de la pesca y los huertos. El flamenco está presente (de aquí era el legendario Juan Breva), sobre todo los Verdiales, y las fiestas no difieren de otros lugares andaluces: Semana Santa (de interés turístico nacional de Andalucía), las Cruces (con principal punto en la Cruz del Cordero); feria de San Miguel y la Velaílla del Carmen. Aunque en las distintas entidades (Torre del Mar o Benajarafe) hay celebraciones propias.

Economía y población de Vélez. El municipio costero de Vélez-Málaga, cabecera comarcal de la Axarquía,  posee una población de 67.697 h. (año 2006), lo que supone una elevada densidad de población (4.311,9 h./km 2 ). Se distribuyen en 12, interiores y litorales: Vélez-Málaga (35.253 h.), Torre del Mar (19.633 h.), Caleta de Vélez (2.805 h.), Almayate Bajo (2.281 h.), Benajarafe (2.480 h.) y Chilches (1.782 h.). Y otras con menos de 1.000 habitantes: Trapiche, Cajiz, Triana, Cabrillas, Lagos  y Almayate Alto.

Hasta fechas muy recientes, el motor de la economía ha sido la agricultura. Sin embargo, en la actualidad, esta localidad es cada vez más demandada en el mercado turístico internacional. Aunque la terciarización todavía no se traduce en un aumento del nivel de vida (una renta media declarada de 12.953,39 euros, alejada de la media andaluza, que es 14.159,6 euros en 2004). Pero sí en una dinámica demográfica positiva, resultado, por una parte, del saldo migratorio cuyo origen está en el extranjero, y vinculado directamente a la actividad turística y al empleo que ésta genera. La población extranjera residente significa el 9,57% del total, principalmente alemanes (13,91%), pero también norteafricanos, asiáticos, etc. Y por otra, de una estructura por edad joven (23,14% de la población es menor de 20 años y el 13,4% es mayor de 65 años en el año 2006).

La agricultura actual es moderna y tecnificada, y origen de una industria agroalimentaria con enorme potencial. Junto a la importancia de las hortalizas y el olivar, los productos subtropicales tienen un peso cada vez más importante, así como los invernaderos. Para el año 2005, de las 7.877 ha cultivadas, el 43% son herbáceas en regadío (destaca la patata temprana con 746 ha), y el 57% restante de  leñosos (1.530 ha en regadío de cultivo tropical de aguacate, y 1.265 ha en secano de olivar de aceite). Mientras que el sector pesquero, en cuanto a producción, ocupa el segundo lugar en la provincia tras la capital.

Por otra, las industrias más significativas son las de fabricación de tierras cocidas para la construcción (tejares), de carpintería metálica, del pan y bollería y de la industria del mueble. Se pone en marcha El Parque Tecnoalimentario de Vélez-Málaga, cuyo objetivo es que "el valor añadido de los productos agrícolas quede en la zona", y crear empleo de calidad (1.500 directos aproximadamente y otros 1.000 de forma indirecta), a través de unas instalaciones al servicio de las industrias agroalimentarias y las empresas de comercialización, promoción, garantía alimentaría y de servicios.

Pero el sector que más se desarrolla es el de servicios, en base a la actividad turística y comercial. Ésta sufre, en la última década, grandes cambios: el comercio minorista se ve obligado a salir del centro histórico de la ciudad y es sustituido por grandes cadenas comerciales. Mientras que el despegue turístico y económico viene de la mano de la mejora de las comunicaciones (autovía del Mediterráneo, aeródromo El Trapiche, sede del Real Aeroclub de Málaga), y la creación de infraestructuras y equipamientos, como la Avenida Rey Juan Carlos I, que, junto con el primer tranvía interurbano de Andalucía, enlaza Vélez-Málaga con Torre del Mar, más la implantación del Plan de Saneamiento Integral. A su vez, la elevada demanda de residencias veraniegas, junto con la elección del municipio como lugar de residencia, explica la expansión del sector de la construcción.

La gama de recursos turísticos es muy amplia y de calidad: sol y playas (25 km. de costa); 11 hoteles (899 plazas) y otras 11 pensiones (312 plazas), y 114 restaurantes en el año 2005; un importante patrimonio cultural y monumental (gran legado musulmán y otras herencias arquitectónicas y artísticas); fiestas (Semana Santa, ferias..), servicios y comercios del núcleo turístico de Torre del Mar; puerto deportivo y pesquero (en La Caleta); turismo rural por la comarca, además de una rica y variada gastronomía, etc. [ Gabriel Cano / Francisca Ruiz Rodríguez / Ángel Luis Lucendo Monedero ].

 

 
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