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BAZA

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(GR). Municipio de 21.000 h., con un amplio término de 545 km2, a 105 km. de Granada, 848 m. de altitud y cabecera de la comarca de su nombre.

Situación. Se localiza al pie del Cerro de San Pedro, que en realidad corresponde a las laderas erosivas del glacis o plataforma de acumulación del piedemonte de la Sierra de Baza, perteneciente a la cadena Penibética y hoy Parque Natural. La rotura de esa llanura da lugar más abajo a un glacis de erosión, donde se asienta la vega, fertilizada con el agua de varias fuentes, surgencias kársticas de dicha Sierra, que quedan semidescubiertas por la denudación. Son las de Góngora, Zalema, Zoaime, Zoaimillo, Güines, etc., cuyos topónimos árabes indican la época de creación o expansión del regadío, que se complementa con el secano de cereal y almendros, sobre todo en el glacis alto, y el aprovechamiento forestal serrano.

Pero a escala más amplia, Baza constituye una de las varias ciudades que jalonan la Depresión Intrabética, importante eje natural, de comunicación y poblamiento de Andalucía "desde los Vélez a Antequera, pasando por Granada", que recorre la A-92. Además, Baza se localiza cerca del pasillo que el Guadiana Menor abre hacia el Guadalquivir y también próxima a la cabecera del Valle del Almanzora. Su carácter de encrucijada de caminos y su emplazamiento en una fértil vega explican un antiguo origen y su función a lo largo del tiempo.

Historia.  Yacimientos arqueológicos cercanos delatan una temprana actividad en toda esta zona, que está ocupada por un gran lago hasta que es captado por el Guadalquivir a través del Guadiana Menor; y no lejos de Baza se halla Orce y los descubrimientos de homínidos. Sin embargo, es de la época prerromana "los bastetanos son uno de los pueblos citados en la antigua Turdetania, después llamada Bética" de la que hay una gran cantidad de descubrimientos, sobre todo en lo que parece que era la necrópolis del Cerro del Cepero, a unos 4 km. de la ciudad, donde se encuentran piezas valiosas para el arte y la historia. La más importante es, sin duda, la Dama de Baza "descubierta por el catedrático de la Universidad de Sevilla Francisco Presedo", estatua sedente de estilo ibero con influencia griega, que parecía proteger la tumba de algún jefe bastetano del siglo IV a.C.

También hay innumerables inscripciones, sarcófagos, armas, cerámicas y estatuas de la época romana, en que Basti y Acci (Guadix) a orillas de la vía Augusta, eran incluso más importantes que la actual Granada. Pero la impronta mayor se debe a la dilatada época musulmana, que comienza Abdelazís, en el 713, "sin hacer daño ni correr la tierra", recibiendo después el califa Abderramán I el apoyo del cadí bastí junto con los jefes de los castillos cercanos. Hay bastantes noticias de la época; así la feroz defensa de sus habitantes impide en 1126 que Alfonso I "que entra en Andalucía por el Almanzora" se apodere de Baza. Se conoce la reedificación de murallas que realizó Ben Handum, gobernador de la comarca, en 1240, constituyendo Baza uno de los principales centros del Reino nazarí.

El estudio de su evolución, realizado por Cano en 1973, señala la existencia de una típica ciudad musulmana con alcázar, almedina amurallada con varias puertas, arrabales "Calacajar, Marzuela, Churra, Algedid y Hédar" y unos contornos con huertas, jardines y extensa vega.

La Alcazaba se asienta sobre un pequeño cerro de erosión diferencial entre dos barrancos, que formaban fosos naturales, ya desaparecidos, si bien uno de ellos conserva el significativo nombre de calle del Agua. Dominaba la  Medina "centro comercial, religioso y administrativo, con mezquita y alcaicería", cuyas murallas discurrían por las calles llamadas hoy Cava Alta, Zapatería, Dolores "Cava Baja en el XVI", Cabeza "detrás de Serrano" y Alamillo. Hay constancia de varias puertas, nombradas luego de Armesto, Guadix o arco de la Magdalena, Encarnación, San Francisco y del Peso (Alhóndiga-Caños Dorados); y existen numerosas noticias de esa cerca, como la de Fernando del Pulgar  en 1489: "La ciudad tiene un muro muy fuerte y las torres muchas y grandes".

Los arrabales mencionados en el Libro de Repartimientode 1490 , algunos con muros o tapias, amplían considerablemente el centro urbano para dibujar una ciudad de casi 10.000 h.; la Alcazaba y Medina tenían 280 viviendas y los barrios un total de 1.297. El de Churra o Churriana sería el más antiguo y quizás mozárabe, como parece indicar el topónimo, cuyo templo estaría en el posterior convento de la Merced y la entrada desde el exterior radicaba en la puerta de San Sebastián; cerca, la Tamasca "hoy precisamente de Covadonga", aludiendo quizás a Damasco. El de Marasuela se correspondería con el barrio de Santiago y contaba con mezquita "actual iglesia",  baños y las puertas de Caniles "en la calle de su nombre" y de Lorca. Ésta lindaba con otro arrabal extenso "quizás Calacajar, entre las calles Dolores y Ancha", con una puerta exterior nombrada luego de San Lázaro. El Rabal Hédar "Rabalhida" es Rabalía, junto a un cementerio en la actual Alameda, y Algedid "el Nuevo", San Juan, también con mezquita, más otros "barrios de arriba" "Razalov, Morería".

Los alrededores estaban llenos de jardines, huertas, albercas, almunias o palacios y alquerías, descritas por viajeros árabes y cronistas cristianos, como el mencionado Pulgar: "A la salida de la ciudad ["] está plantada una huerta espesa con muchos y grandes árboles frutales ["] y más de mil torres pequeñas ["] y en cada pertenencia particular había tantos y tales edificios, que fortificaban toda la huerta".

Y es que su economía giraba en torno a la agricultura "cereales, frutas, hortalizas, vides" y la elaboración de seda "especialmente unos tapices de oración, denominados precisamente bastíes", además de otras artesanías; y las cifras de tiendas registradas en 1489, casi 200, indican una considerable función comercial como cabecera de una extensa zona, más allá de sus 10.000 h., cifra importante para esa fecha. Ante el cerco de las tropas del rey aragonés don Fernando en 1489, el Zagal, tío de Boabdill, encarga la defensa a Cid Hiaya, que durante seis meses resiste heroicamente "e incluso parece que se usa la pólvora en artillería", tanto que algunos caballeros aconsejaron al rey el levantamiento del cerco, pues, como relata Fernando del Pulgar, Baza "por natura e artificio esta fortalecida". Pero se apela a otra solución: la tala de todos los árboles de la vega durante 40 días ""porque la espesura e grosura de los arboles solo permitía con gran trabajo escombrar diez pasos cada día"" y el uso de empalizadas y castillos en los fosos.

El 4 de diciembre de 1489 entran los conquistadores en la ciudad, tras unas capitulaciones que permitían la salida de soldados musulmanes que acuden a la defensa, y recluía a los bastíes en el arrabal llamado después de la Morería "San Juan", permitiéndoseles continuar con sus leyes y religión. El acuerdo no se respeta después y tienen que bautizarse engrosando el grupo de moriscos, que cambian sus apellidos y con el tiempo se van diluyendo. Los casos mas significativos son el bautismo del mismo Cid Hiaya "que toma el nombre de don Pedro de Granada y lucha con Fernando de Aragón en operaciones posteriores, lo que le vale un excepcional trato por parte de la historiografía oficial posterior" o la colaboración del alcalde Mohamed Hacem.

La ciudad se estanca desde entonces y, de hecho, desde el plano de 1867 hasta la fotografía aérea de 1956 apenas registra expansión urbana, aunque sí hay ocupación de espacios interiores, transformaciones de edificios y viviendas y, desde luego, sustitución de mezquitas por iglesias, erección de ermitas y conventos y construcción de algunas casas señoriales. En 1526 se reparte la Sierra de Baza entre la población cristiana, que ascendía a 856 hogares, unos 4.000 h., y después hay un período de estancamiento, pese a que la expulsión de los moriscos no es total y algunos regresan.

A principios del siglo XVII Henríquez de Jorquera describe Baza con "fuertes muros bien torreados, con cuatro puertas señoreadas de un famoso y fuerte castillo" y el viajero francés Jouvin menciona en 1672 tres o cuatro plazas. Por su parte, Peyron, en 1772, dice que la mayor parte de las casas y edificios eran "moros" y construidos con ladrillo y cemento muy claro. Un poco antes, a mediados de siglo, en el Catastro de Ensenada se registran 1.500 familias en el municipio, de los que 1.300 viven en la ciudad, y se mantiene una economía agraria con un cierto impulso de nuevos cultivos desde finales del XVIII, más desarrollados en el siglo siguiente "remolacha, lino, cáñamo y aumento del olivar". También se daba su tradicional función viaria, que en el Diccionario  de Miñano, 1826, se refleja en la existencia de seis posadas. En el de Madoz, 1845, se registran 10.133 h. en más de 1.600 casas y 174 cuevas. Y, por otro lado, sólo se constata "además de alguna industria textil" la trilogía mediterránea, más frutas y verduras, a la vez que destaca la feria de septiembre ""en la que se venden muchos géneros y ganados, excepto el lanar y cabrío"" y el mercado de los miércoles.

La función comercial y de servicios es una constante como cabecera de una amplia zona, que llega hasta los Vélez y el Almanzora. Tanto es así que en 1833, cuando se desgaja la provincia de Almería del antiguo reino de Granada, es por un tiempo sólida candidata a la capitalidad. Junto con la función comercial y administrativa (desde 1834 es cabecera judicial) se mantiene la economía agraria, a la que se unen otros ciclos, como el del esparto hasta mediados del siglo XX y la alcaparra hasta no hace mucho.

Sin embargo, la emigración, sobre todo al área metropolitana de Barcelona, hace mella en la ciudad y su  comarca; las cifras de población municipal son elocuentes: de los 10.000 h. de mediados del XIX se pasa a casi 13.000 h. en 1900 para alcanzar en medio siglo "de altos crecimientos naturales" los 23.450 en 1950, cifra máxima conocida. En 1960 había los mismos que ahora y desciende de los 20.000 en 1970, recuperándose desde entonces, en que el crecimiento urbano es muy considerable debido a la concentración en la ciudad como consecuencia de la práctica desaparición de aldeas y cortijos, el aumento del nivel de vida y el abandono de las cuevas de los alrededores.  

Plano urbano y monumentos. El plano de la ciudad de Baza se expande considerablemente desde los años sesenta. En primer lugar, se produce una honda transformación en el barrio de las cuevas con la desaparición y el enmascaramiento de muchas, distinguiéndose varias zonas. Entre la carretera de Ronda "límite tradicional, junto con el ahora inexistente ferrocarril, entre la ciudad y las cuevas", la Mancoba "antigua rambla" y San Marcos "final urbanizado", se crea un barrio centrado por un pequeño parque con callejero de árboles a un lado "ciprés, castaño, álamo y nogal" y los ríos de la comarca al otro "Guardal, Guadalentín, Negratín". Más arriba, nuevas casas en torno al antiguo Centro Social y después las Cuevas del Ángel y los Garfios. A la derecha de la carretera Vieja de Granada, eje articulador de este extenso barrio de origen troglodita, nuevas calles de nombres de pintores (Romero de Torres, Zuloaga") y, más allá de la Plaza de Toros, nuevas urbanizaciones y las cuevas de la Fuensanta.

Otra expansión tiene lugar en torno a la Ronda, como ampliación de la antigua Morería "Águila o Albéniz". Igualmente, a ambos lados de la carretera de Granada "antigua Tamasca y zona de la carretera de Benamaurel", se levanta una estación de autobuses y se traza las avenidas Reyes Católicos, Margarita Nelken, Fuente del Acrivite, etc.  A la salida por la carretera de Murcia, hacia el hospital comarcal, se prolonga la Corredera y se crea un nuevo instituto y calles, así como toda una serie de talleres y almacenes.

Pero el mayor crecimiento tiene lugar al sur, que apenas desbordaba los límites medievales, con algunos barrios "Cáritas, Cisne, Santa Adela" y edificios en torno al eje de la carretera de Caniles. A su derecha y hacia Rabalía un nuevo callejero con dos ejes paralelos, las avenidas de Enríque Enríquez "tío de don Fernando de Aragón" y San Francisco prolongan la plaza de ese nombre. A la izquierda, más allá del barrio de Santiago, un nuevo plano con calles serranas "Sierra Nevada, Ronda, Sierra Morena". Y entre Virgen del Saliente y el final urbanizado, plaza de las Conchas, una interesante zona en torno al parque de la Constitución con colegios, instituto,  centro de la Uned, matadero y lonja en calles con denominaciones de las capitales andaluzas.

Se conserva mucho del trazado callejero andalusí, sobre todo en los barrios de San Juan y Santiago, y algunos nombres de calles y barrios "Rabalía, Morería, Moriscos, Razalor, Alhóndiga" y puertas de murallas "Magdalena, San Francisco, Lorca" recuerdan ese pasado. De la alcazaba queda poco y algunos añadidos o reconstrucciones pueden ser discutibles. Sobre la antigua mezquita principal se construye, en la Plaza Mayor, la Colegiata de Santa María, de fachada principal plateresca atribuida a Diego de Siloé, y torre de 1764. También sustituyen a sendas mezquitas las iglesias mudéjares del siglo XVI de San Juan "con añadidos góticos y renacentistas" y Santiago "planta rectangular y tres naves". Del mismo estilo mudéjar es el palacio de los Enríquez, de espléndido artesonado, y existen otros edificios religiosos "la Merced", antiguos conventos que cambian de función y varias ermitas.

No se está obteniendo suficiente rédito turístico de los baños árabes del siglo X, que estaban abandonados y se rehabilitan en gran parte, pero con escasas inversiones. La famosa estatua sedente de la Dama de Baza podría completar un poderoso atractivo turístico, sin embargo se exhibe en el Museo Arqueólogico Nacional de Madrid, gran capital que no debería necesitar sustraer los recursos de ciudades como Baza.

Es muy conocida la fiesta del Cascamorras, personaje que sale de Guadix el seis de septiembre para reclamar la imagen de la Virgen de la Piedad "patrona de la ciudad, descubierta según la tradición en Baza por un accitano". El Cascamorras no es muy bien recibido ni en Guadix "aunque últimamente se tiende a suavizar y escenificar" ni a su vuelta a Baza tras fracasar en el intento. Son los días de la feria, que, como en tantas ciudades andaluzas, evoluciona hacia la fiesta desde su carácter comercial, no perdido del todo. Tiene su origen en una petición de los mercedarios  en 1580, coincidiendo con los días de la festividad de la Piedad, y pronto es una de las más importantes de la zona, en parte por las reducidas alcabalas cobradas por el Cabildo municipal.

Sus cambios de localización desde 1593 son interesantes y explican determinadas evoluciones y características urbanas: tres años, 1594-1597, en la plaza Mayor, junto al Ayuntamiento; después los mercedarios consiguen su regreso a la plaza del convento y la calle Zapatería "que durante tiempo era la única vía donde se abrían las tiendas durante esos días, 8 y 15 de septiembre". Ya en el XIX, cuando el volumen ganadero es importante, pasa la compraventa de  animales al llano del Ángel y luego a la Plaza de las Eras, donde desde 1889 se celebraba también la feria chica en noviembre, una de las mejores de Andalucía en caballerías. Después se traslada al recinto del mercado en la carretera de Caniles, donde el ganado es sustituido por la maquinaria agrícola.

El mercado de los miércoles comienza en 1817  con venta de artículos diversos en la calle del Agua hasta la Plaza de las Eras, localización de las caballerías, mientras en la de Santo Domingo se reunía el ganado. Hoy esa Plaza de las Eras y sus alrededores concentran tenderetes muy animados, sobre todo en época de vacaciones, cuando muchos emigrados en los setenta o descendientes de aquellos visitan sus lugares de origen. En homenaje a estos se instituye en agosto la fiesta del bastetano ausente.

Economía, población.  Baza, capital de la comarca de su nombre, está muy bien vertebrada a través de la autovía A-92 en dirección Murcia, Granada y el Valle del Guadalquivir. Por otra parte, la comunicación intracomarcal está mejorando progresivamente mediante la ampliación de la red de carreteras secundarias que permiten un fácil acceso con la autovía. Se trata de una de las comarcas mejor definidas de Andalucía con los municipios de Cortes, Benamaurel, Cúllar, Freila, Zújar y Cuevas del Campo, más el de Baza, cuya área de influencia actual "también en el pasado, como dijimos" se introduce por las provincias de Jaén y Almería.

El dinamismo de esta ciudad está basado  en la terciarización, que contribuye a que se concentre el 48% de la población comarcal. Así, el conjunto de estas actividades dan empleo al 53,9% del total de la población activa a través del crecimiento y la diversificación de los servicios públicos "sanidad, partido judicial, educación, administración, etc.", de los  privados y de la expansión comercial, convirtiéndose en la principal actividad en relación a la creación de empleo "636 establecimientos en el 2003". En este contexto, es de destacar la importancia del mercado semanal de ganado, siendo el único existente en Andalucía junto con el de Ronda, pues en él se llegan a comercializar hasta 12.000 cabezas de ovino en un solo día.

Así pues, la relevancia de Baza como centro comercial y de servicios obedece no sólo a que es cabecera de una comarca de fuerte personalidad, sino también por la distancia existente entre esta ciudad y las grandes urbes del entorno "Granada, Almería, Jaén o Murcia", todas ellas a más de 100 km. Hecho que contribuye enormemente a reforzar su centralidad y a dinamizar los recursos de sus habitantes, pues la renta familiar disponible en el 2001 oscila entre 7.300 y 8.225 euros, situándose próxima a la media andaluza.

El otro sector clave en la estructura económica de Baza es la agricultura, fundamentalmente de secano "almendro y cebada", si bien en las últimas décadas la ampliación de la superficie regada se ve favorecida por la puesta en marcha del plan de transformación de la zonas regables de la comarca, iniciativa de la Junta de Andalucía, y por la construcción del pantano del Negratín "en torno a 11.000 ha en el 2002". Todo ello diversifica la producción agrícola "hortalizas, haba verde, maíz, olivar y cebada", a pesar de las características poco favorables del clima, en el que las fuertes oscilaciones térmicas diarias, los fríos inviernos con frecuentes heladas y la escasa pluviosidad mal distribuida dificultan el desarrollo de la agricultura.

A pesar de estas mejoras, la transformación y comercialización de los productos es escasa y se reduce básicamente a la elaboración del aceite de oliva, sin que existan empresas que tengan registrada una marca específica para ello. Entre los productores está surgiendo la necesidad de asociarse para incorporar la producción aceitera en las principales redes comerciales e incrementar el valor añadido.

El resto de sectores "industria y construcción" tienen en la actualidad poca relevancia en la estructura económica, destacando los talleres de confección que representan más del 46% del empleo industrial, especialmente femenino. Se trata de pymes familiares que no abarcan todo el proceso completo "diseño, corte, confección y comercialización", sino que son subcontratadas por otras empresas de mayor tamaño de fuera de la comarca. Además, sobresalen las actividades agroalimentarias (producción de jamones, cárnica), carpintería metálica, muebles, elaboración del mármol, etc., cuyos establecimientos suman un total  de 185 (2003). En la actualidad, el Ayuntamiento, para mejorar la creación de tejido empresarial, pone en marcha una unidad territorial de generación de empleo y desarrollo local que está favoreciendo la realización de nuevas inversiones.

Así pues, como se trata de una red empresarial todavía no consolidada, escasamente dinámica, apoyada sobre todo en el factor centralidad y no en un verdadero proceso de industrialización, la tasa de paro es elevada (17,8% en el 2001). Por otro lado, el mercado laboral cuenta con una oferta de mano de obra de 8.730 personas, de las que 7.179 constituyen la población ocupada, lo cual quiere decir que la tasa de empleo se sitúa entorno al 42%. A ello se debe sumar el que los recursos humanos del municipio se caracterizan por una cualificación y una especialización deficitaria a causa de su escasa formación y de la pobre diversificación industrial. Todos estos hechos, unidos a los rasgos de la estructura sectorial indican que el mercado laboral es estrecho y presenta una débil capacidad para mejorar su situación a medio plazo.

En consecuencia, de acuerdo con las características de la estructura económica, la población total del municipio evoluciona de una manera lenta desde 1960 pasando de tener 20.686 habitantes en esa fecha a 21.209 en el 2003. El crecimiento vegetativo y el saldo migratorio son ligeramente positivos pero la población presenta ya rasgos de envejecimiento (17,3% la de más de 65 años en el 2002)[ Gabriel Cano / Rosa Jordá  Borrell ].

 

Para más información, visite Wikanda: http://www.wikanda.es/wiki/Baza

 

 
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