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CERNUDA, LUIS

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(sevilla, 1902-méxico, 1963).  Poeta fundamental del siglo XX, Luis Cernuda (Luis Mateos Bernardo José Cernuda Bidón) nace en Sevilla el 21 de septiembre de 1902, en el número 6 de la calle Conde de Tójar (hoy Acetres), situada en el centro de la ciudad. Son sus padres Bernardo Cernuda y Bauzá, natural de Naguabo (Puerto Rico), comandante del Regimiento de Ingenieros, hombre adusto y severo, y la sevillana Amparo Bidón Cuéllar, que hereda de su padre, el aventurero de origen francés Ulises Bidón, un carácter alegre y jovial. Luis es el tercer hijo del matrimonio y el único varón. Tal vez la diferencia de edad con sus hermanas (Amparo nace en 1894 y Ana en 1895) contribuya a forjar su carácter solitario y retraído. El ambiente familiar, regido por la severidad militar del padre, es recordado con cierto tono de amargura en el poema "La familia".

Nacimiento a la vida y a la poesía (1902-1919). Cernuda vive los años de la infancia con la sensación de que no pasa el tiempo ("¡Años de niñez en que el tiempo no existe! Un día, unas horas son entonces cifra de la eternidad"). Es un niño curioso, amante de la naturaleza, que nos recuerda su fascinación ante el brotar de las plantas, pero sobre todo, con un sentimiento acentuado para captar la belleza (colores, aromas, rumores...) del mundo que le rodea. En el primer texto de Ocnos , "La Poesía", rememora cómo la experiencia del salón iluminado de la casa y la música del piano le ponen en contacto con "el poder mágico que consuela de la vida": "Entreví entonces la existencia de una realidad diferente de la percibida a diario". Es, también, la realidad que se le manifiesta, niño aún, con ocasión de la lectura de la poesía de Bécquer en 1911 cuando se trasladan de Madrid a Sevilla los restos del poeta que habría de dejar más profunda huella en su poesía.

Antes incluso de leer a Bécquer, Cernuda accede a un libro de mitología en la biblioteca paterna, que juzgará decisivo en su orientación poética posterior: "Aquellas páginas te revelaron un mundo donde la poesía, vivificándolo como la llama al leño, trasmutaba lo real. Cualquier aspiración que haya en ti hacia la poesía, aquellos mitos helénicos fueron quienes la provocaron y la orientaron".

En 1913 ingresa en el Colegio San Ramón, situado en la calle Bailén, con los padres Escolapios. Y con ellos seguirá, pero ya en el Calasancio Hispalense, en la Plaza de Ponce de León a partir de 1915. El año anterior, en el que comienza la I Guerra Mundial, se traslada con su familia al Cuartel del Tercer Regimiento de Zapadores, en la actual Avenida de la Borbolla, tras el ascenso de su padre al rango de teniente coronel.

En septiembre de 1916 Cernuda escribe sus primeros versos: "Hacia los catorce, y conviene señalar la coincidencia con el despertar sexual de la pubertad, hice la tentativa primera de escribir versos". Y esta escritura estará presidida por un especial sentido del pudor. No es anecdótica la conexión: en la poesía de Cernuda la dimensión erótica y sexual alcanzarán, con el tiempo, una importancia de primer orden. La hermosura del cuerpo juvenil "sobre todo del cuerpo masculino" será siempre para Cernuda un canon de belleza. Palabra y cuerpo, eros y poesía estarán siempre unidos en su mundo poético.

El poeta ha reconocido la importancia que en su formación poética tienen las clases del profesor de retórica y preceptiva literaria de cuarto de bachillerato, el padre Antonio López, quien les pide que compongan una décima (estrofa, como es sabido, importante en su primer libro), "dándome como precepto estético el que en mis temas literarios hubiera siempre un asidero plástico". Y esa dimensión plástica y sensible estará siempre presente en su palabra poética, incluso en su poesía más meditativa.

En 1918 se produce la jubilación de su padre, con el grado de general, y la familia se traslada al número 34 de la calle Jáuregui. Pronto se hará cierto lo que más tarde diría en "Escrito en el agua": "Terminó la niñez y caí en el mundo. Las gentes morían en torno mío y las casas se arruinaban".

Universidad y juventud en Sevilla (1919-1928).  Octubre de 1919, aún con 17 años, marcará el inicio de sus estudios en la Universidad de Sevilla, donde se matricula en la Licenciatura de Derecho. En el aula 4 de la calle Laraña recibirá las clases de José de Castro (Lógica Fundamental), Miguel Lasso de la Vega (Historia de España) y Pedro Salinas (Lengua y Literatura Españolas).

Antes de terminar su primer año universitario Cernuda ha de afrontar una difícil situación: la muerte de su padre el 9 de marzo de 1920. La familia se traslada al número 20 de la calle de Benomar (que pronto cambiaría este nombre por el actual, calle del Aire), y su madre concede en noviembre la emancipación al joven. Una imprevista precariedad económica condicionará el futuro y los proyectos del poeta.

Antes de finalizar la carrera, la publicación de algunas líneas en prosa en una revista estudiantil, que Salinas lee y la mediación de algunos amigos, propicia el contacto más intenso entre ambos. Cernuda asistiría a las tertulias literarias que Salinas organiza, en compañía de sus amigos Higinio Capote, José de Montes y Joaquín Romero Murube. Animado por Salinas lee a fondo a los poetas españoles clásicos (Garcilaso, Fray Luis de León, Góngora, Lope, Quevedo, Calderón) y también a los poetas franceses (primero a Baudelaire, luego a Mallarmé, cuyo verso le parece de una hermosura sin igual, y a Rimbaud, del que aún no capta el alcance de su pensamiento). También es Salinas quien le hace leer a André Gide, autor decisivo para que el poeta comience a reconciliarse con su condición homosexual.

Pasado el tiempo, y a pesar de todos los problemas surgidos entre ellos, Cernuda reconocerá: "No sabría decir cuánto debo a Salinas, a sus indicaciones, a su estímulo primero; apenas hubiera podido yo, en cuanto poeta, sin su ayuda, haber encontrado mi camino". Pero también "y esto es muy propio de nuestro poeta" le ajustará las cuentas en textos como el conocido poema "Malentendu" de Desolación de la quimera .

Cernuda encuentra inesperadamente su camino literario. Un peculiar "camino de Damasco", porque una tarde, mientras hace la instrucción a caballo por los alrededores de Sevilla, "sin transición previa, las cosas se me aparecieron como si las viera por vez primera, como si por primera vez entrara yo en comunicación con ellas, y esa visión inusitada, al mismo tiempo, provocaba en mí la urgencia expresiva, la urgencia de decir dicha experiencia. Así nació entonces una serie de versos, de los cuales ninguno sobrevive". Cernuda, en efecto, inicia su servicio militar en 1923, en el Tercer Regimiento de Artillería Ligera, y lo termina en 1925, al igual que su Licenciatura.

Con esa "revelación poética" y la sabia orientación de Salinas, nuestro poeta comienza en 1924 la escritura de algunos de los poemas que luego integrará en su primer libro, Perfil del aire . Cernuda desea hacernos saber la importancia que tiene en la gestación de este libro la influencia de Pierre Reverdy.

1925 será un año importante en la vida del poeta: finalizada la Licenciatura de Derecho comienza a preparar "sin éxito" oposiciones para Secretario del Ayuntamiento. En septiembre tiene lugar su encuentro con Juan Ramón Jiménez en el Alcázar de Sevilla, donde "dice" "me sentía como el creyente a quien en un trance sobrenatural se le permite vislumbrar un rincón del paraíso". Tal vez también por mediación de Juan Ramón, Cernuda verá sus primeros poemas publicados en el número de diciembre de Revista de Occidente , que luego pasarían a su primer libro Perfil del aire .

En Madrid, donde se traslada con la intención de iniciar la carrera diplomática conocerá a Melchor Fernández Almagro, Juan Chabás, José Bergamín, Enrique Díez-Canedo" Visitará a Juan Ramón y "lo más importante "comentará" ha sido mi presentación a Ortega, que dijo estupendas cosas de Sevilla, y me anunció que le mordían algunas gentes que no entienden mis versos, por haberlos publicado". Son años en los que nos queda también el testimonio de su pasión por el cine.

En otoño comienza a publicarse la revista Mediodía , en torno a la cual están Alejandro Collantes de Terán, Rafael Laffón, Rafael Porlán, Adriano del Valle y Joaquín Romero Murube. Colaborará con ella a pesar de sus diferencias con el grupo, como lo hará con Papel de aleluyas , impulsada en Huelva por Fernando Villalón, el boletín Verso y prosa , Litoral , Carmen , etc. Con todo, en diciembre tiene el disgusto de recibir devueltos unos poemas de Revista de Occidente . Su relación con sus editores y con los responsables de revistas va a ser en ocasiones muy difícil.

El año 1927 emblemática y tópicamente da nombre a la generación de Cernuda, por la celebración del tricentenario de Góngora, organizada por el Ateneo de Sevilla. Será mucho más importante para nuestro poeta por la publicación de su primer libro, Perfil del aire . Lo editan en Málaga Emilio Prados y Manuel Altolaguirre por recomendación de Pedro Salinas "a quien va dedicado" como suplemento cuarto de la revista Litoral . El hecho de que, pasados los años, Cernuda llegue a retirar incluso el título de su libro primero se debe a la amargura que le causan las críticas ""todas atacaban el libro"", en contraste con las expectativas que tiene el poeta.

Fiel a la máxima de "aquello que te censuren, cultívalo, porque eso eres tú", decide reafirmar su propio rumbo, distanciarse de las novedades del momento, y siguiendo a su poeta más querido, Garcilaso "con alguna adición de Mallarmé" comienza a escribir "Égloga" (basada en la estructura formal de la "Égloga II", será publicada en el número de diciembre de Carmen ), a la que seguiría "Elegía" y "Oda", ejercicios sobre las formas poéticas clásicas muy importante para su aprendizaje poético, pero en los que el poeta no se encuentra plenamente. Completará estas tres composiciones con un "Homenaje" a Fray Luis de León.

El año 1928 será decisivo en su vida: la muerte de su madre el 4 de julio hará que los pocos bienes se repartan entre los hermanos, y Luis, antes de abandonar Sevilla, pasará una breve estancia en una pensión de la calle Rosario. El 4 de septiembre abandonará Sevilla con destino a Málaga y luego a Madrid. En la estación de San Bernardo le despiden Fernando Villalón y Adriano del Valle. "La sensación de libertad me embriagaba. Estaba harto de mi ciudad nativa, y aún hoy, pasados treinta años, no siento deseo de volver a ella".

Bajo el signo del surrealismo (1928-1931). En Historial de un libro , al abordar su segunda obra, Égloga, Elegía, Oda , Luis Cernuda expresa su decepción con una frase que invierte otra de Paul Éluard: "y sin embargo nunca he encontrado lo que amo en lo que escribo". Y añade: "La mención de Éluard es sintomática de dicho momento mío, porque el superrealismo, con sus propósitos y técnica, había ganado mi simpatía. Leyendo aquellos libros primeros de Aragon, de Breton, de Éluard, de Crevel, percibía cómo eran míos también el malestar y osadía que en dichos libros hallaban voz". En efecto, malestar y osadía pueden definir el estado de ánimo y la reacción de Cernuda durante los años 1929 a 1931, esenciales en su trayectoria vital y poética, en los que se desarrolla la etapa surrealista de su escritura.

A la muerte de su madre Cernuda visita Málaga donde conoce a Emilio Prados y a Manuel Altolaguirre, así como a José Antonio Muñoz Rojas y a José María Hinojosa. Su primera experiencia de contacto con el mar es muy intensa. Málaga será la "Sansueña" recreada en el relato "El indolente", de 1929.

De regreso a Madrid retoma el contacto con algunas de las personas a las que había conocido en su anterior viaje a la capital, especialmente, con Vicente Aleixandre. El 10 de noviembre sale camino de Toulouse, donde había conseguido un lectorado. A pesar de que la ciudad le decepciona, su estancia en ella será muy importante para su escritura y para su vida personal, en unos días en que afronta con firmeza el conflicto que le plantea su homosexualidad, ya liberado de coacciones familiares y tabúes. Durante estos meses va asiduamente al cine, en el que encuentra "sobre todo en sus actores favoritos" patrones de identificación. Y afianza sus lecturas de los surrealistas franceses. Más tarde dirá: "De regreso de Toulouse, un día, al escribir el poema "Remordimiento en traje de noche", encontré de pronto camino y forma para expresar en dicha poesía parte de aquello que no había dicho hasta entonces. Inactivo poéticamente desde el año anterior, uno tras otro surgieron los tres poemas primeros de la serie que luego llamaría Un río, un amor , dictado por un impulso similar al que animaba a los superrealistas. Ya he aludido a mi disgusto ante los manierismos de la moda literaria, y acaso deba aclarar que el superrealismo no fue sólo, según creo, una moda literaria, sino además algo muy distinto: una corriente espiritual en la juventud de una época, ante la cual yo no pude, ni quise, permanecer indiferente".

Quizás haya sido Octavio Paz quien más acertadamente ha calibrado la importancia del surrealismo en la poesía de Cernuda: "Cernuda descubre el espíritu moderno a través del surrealismo (") No sería difícil señalar en su poesía y aun en su prosa las huellas de ciertos surrealistas como Éluard, Crevel, y aunque se trate de un escritor que es su antípoda, el deslumbrante Louis Aragon (primera manera). Pero a diferencia de Neruda, Lorca o Villaurrutia, para Cernuda el surrealismo es algo más que una lección de estilo, más que una poética o una escuela de asociaciones o imágenes verbales: es una tentativa de encarnación de la poesía en la vida, una subversión que abarca tanto al lenguaje como a las instituciones. Una moral y una pasión".

Las dos obras que acusan más netamente esta atmósfera, Un río, un amor y Los placeres prohibidos se construyen sobre un trasfondo neorromántico de decepción amorosa, de imposibilidad de consumar el deseo erótico, más radicales en el primer libro que en el segundo. De este modo vamos a pasar desde un mayor descriptivismo y amargura a un tono más meditativo, con resonancias elegíacas, en el que se abre de nuevo la posibilidad del amor. Los trazos de homoerotismo de Un río, un amor , se transformarán en directa exposición de su homosexualidad "desde el propio título" en Los placeres prohibidos . Pero, sobre todo, la etapa surrealista ofrece a Cernuda la posibilidad de encontrar sus propios cauces formales y métricos: "Antes había tenido cierta dificultad en usar el verso libre; con el impulso que entonces me animaba, la dificultad quedó vencida, llegando a veces, tanto en Un río, un amor como en la colección siguiente, Los placeres prohibidos , a utilizar versos de extensión considerable, en realidad versículos. Prescindí de la rima, consonante o asonante y apenas si, desde entonces, he vuelto a usar la primera".

Luis Cernuda da por concluida su etapa surrealista tras la escritura de Los placeres prohibidos : "El período de descanso entre Los placeres prohibidos y Donde habite el olvido , aunque apenas marcado por un lapso de tiempo, aparte de la experiencia amorosa que dio ocasión a muchas composiciones de la segunda colección citada, representó también el abandono de mi adhesión al superrealismo". Cernuda es plenamente consciente de lo que le había aportado, pero también de los peligros y del agotamiento de esta etapa: "Éste había deparado ya su beneficio, sacando a la luz lo que yacía en mi subconciencia, lo que hasta su advenimiento permaneció en mí en ceguedad y silencio. Ya no tenía necesidad del superrealismo y comenzaba a ver, por otra parte, la trivialidad, el artificio en que degeneraba al convertirse en fórmula poética". El surrealismo queda atrás: se trata de una estética en el límite que no permite ir más allá sin el riesgo de repetirse. Sin embargo, la época surrealista proporciona a Cernuda una gran libertad de espíritu, temática y estilística desde la que desarrollará toda su obra posterior. Como reconoce el poeta, aparecerán en su poesía posterior "aquí o allá, algunos relámpagos o vislumbres de manera surrealista". Y no sólo esto: nos entrega dos de los libros más hermosos de su autor y de toda la poesía española del siglo XX.

La República (1931-1936). A su regreso a Madrid, tras el lectorado de Toulouse, Luis Cernuda entra a trabajar en la librería de León Sánchez Cuesta y profundiza en algunas amistades: Aleixandre, Moreno Villa y, sobre todo, Lorca, que acaba de regresar de su viaje a Nueva York y a Cuba. 1930 pasa sin gran transcendencia literaria, y excepto algunos poemas de Un río, un amor , no publica nada.

La llegada de la República es acogida con entusiasmo por Cernuda, a quien España le parece un país decrépito y en descomposición, y entonces en un momento importante de su rebeldía contra muchos de los valores (o disvalores) de la sociedad.

En noviembre de 1931 decide abandonar su trabajo en la librería de León Sánchez Cuesta e incorporarse a las tareas de las Misiones Pedagógicas, con las que colaborará hasta 1935. Con ellas recorre los caminos de Castilla y Andalucía: Burgohondo, Ávila, Cifuentes, Guadalajara, Pedraza, Segovia, Toledo, Coca y Cuéllar, Toro, Benavente, Teruel, Aracena, Ayamonte, Isla Cristina, Punta Umbría, Huelva, Cádiz, Ronda, Málaga" Aunque inicialmente se encargaría del proyecto de dotación de bibliotecas básicas para las escuelas nacionales, más tarde se implica en el proyecto del Museo del Pueblo: copias de cuadros del Museo del Prado realizadas por Ramón Gaya, Juan Bonafé o Eduardo Vicente recorren toda la geografía española, y Cernuda ofrece algunas explicaciones y comentarios sobre los cuadros. Por estos años replanteará y profundizará su relación concreta con Andalucía "las Misiones Pedagógicas le permitirán un conocimiento más profundo de su lamentable realidad", pero también comienza a formular una relación ideal.

Su sensibilidad ante los problemas sociales es extraordinaria. El contacto directo con las miserables condiciones en que viven las gentes de la mayor parte de los pueblos de España despierta su rebeldía y le hace confiar en un gran proceso transformador, una verdadera revolución que destruya todo el mal que está en la raíz misma de la injusticia. Su conocido texto "Los que se incorporan", publicado en el número de octubre-noviembre de 1933 de la revista Octubre  es inequívoco.

1932 y 1933 serán los años de escritura de Donde habite el olvido , que desde el título proclama su filiación becqueriana. Andalucismo auténtico y romanticismo se funden en estos años en el mundo de Cernuda. Pero también una experiencia de desengaño amoroso como consecuencia de su relación con el joven gallego Serafín Fernández Ferro. Editado dentro de La realidad y el deseo "con una sierpe en forma de S en el pórtico" la gente, los cercanos, comentan que es un último homenaje a Serafín. En "Aprendiendo olvido", de Ocnos , se ha referido a esta amarga experiencia, que en otro lugar refleja con plena conciencia: "La historia era sórdida, y así lo vi después de haberla sobrepasado; en ella mi reacción había sido demasiado cándida (mi desarrollo espiritual fue lento, en experiencia amorosa también) y demasiado cobarde".

Donde habite el olvido , título tomado de un verso de la rima LXVI de Bécquer es, como el poeta confiesa, el recuerdo de un olvido: "¿Qué queda de las alegrías y penas del amor cuando éste desaparece" Nada, o peor que nada: queda el recuerdo de un olvido. Y menos mal cuando no lo punza la sombra de aquellas espinas; de aquellas espinas, ya sabéis". Aunque aún hay ciertos rasgos de la etapa surrealista presentes en la escritura, el neorromanticismo becqueriano mitiga y hace más clásica su expresión, en la que late inconfundible la voz de Cernuda. El profundo desengaño que inspira el libro hace que se aproxime a un nihilismo casi absoluto, como ha señalado Talens.

En enero de 1933 aparece la pequeña antología La invitación a la poesía , editada por Altolaguirre, una de las pocas amistades que mantendrá hasta la muerte de éste. Altolaguirre se había casado con Concha Méndez "en cuya casa de México morirá muchos años más tarde Cernuda", con la que se trasladará a Londres en octubre de 1933. Serán meses muy tristes para Cernuda, privado también de la compañía de Lorca "que se había embarcado para Buenos Aires" y distanciado de Vicente Aleixandre con ocasión del Premio Nacional de Poesía, otorgado a éste en diciembre por La destrucción o el amor . Donde habite el olvido  sólo merecería un tercer puesto por parte de un jurado "Manuel Machado, Dámaso Alonso y Gerardo Diego" al que Cernuda no perdonará la ofensa.

1934 será otro año importante para la vida y la obra de Cernuda por el inicio de la escritura de Invocaciones a las gracias del mundo , título luego reducido en la tercera edición de La realidad y el deseo a Invocaciones  "por llegar a parecerme engolado y pretencioso". "Al comenzar dichos poemas "comentará", cansado de los poemitas breves a la manera de Machado y Jiménez, poetas que habían perdido quizá el sentido de lo que es la composición, percibí que la materia a informar en ellos exigía mayor dimensión, mayor amplitud; al mismo propósito ayudaba el que por entonces me sintiera capaz (perdóneseme la presunción) de decirlo todo en el poema, frente a la limitación mezquina de aquello que en los años inmediatos anteriores se llamó poesía "pura"". Intenta con ello ampliar los límites de su experiencia poética, aunque reconoce que en algunos poemas de la serie hay cierta tendencia a la divagación y cierto tono ampuloso. Cernuda "dirá Paz" "sintió predilección, desde que empezó a escribir, por el poema largo. Para el gusto moderno la poesía es, ante todo, concentración verbal y por eso el poema largo se enfrenta a una dificultad casi insuperable: reunir extensión y concentración, desarrollo e intensidad, unidad y variedad, sin hacer de a obra una colección de fragmentos y sin incurrir tampoco en el grosero recurso de la amplificación".

Invocaciones ocupa su escritura entre 1934 y 1935. El tono del libro está más allá del desencanto de su obra anterior, y el amor, el deseo y la crítica a la hipocresía del ambiente moral encuentran libre canalización: "El sarcasmo, la ironía, el escepticismo, de igual manera que la reafirmación de sus propias tendencias amorosas y la conciencia de su destino en el entorno histórico que lo determina "afirma Capote", hacen de Invocaciones una de las manifestaciones cernudianas más palpitantes y desgarradas".

Aunque en estos años Cernuda ve publicado su libro Donde habite el olvido (1934) y El joven marino (1936), buena parte de su obra permanece inédita. La posibilidad que le ofrece José Bergamín de publicar en las ediciones de Cruz y Raya le llevan a pensar reunir toda su obra bajo el título La realidad y el deseo . El día 1 de abril de 1936 sale de los talleres de Manuel Altolaguirre esta primera edición de 500 ejemplares. Está integrada por seis secciones o libros: Primeras poesías , profunda reelaboración de Perfil del aire ; Égloga, Elegía, Oda , que ahora se abre con un "Homenaje" a Fray Luis de León; los dos libros de la etapa surrealista, Un río, un amor y Los placeres prohibidos ; el becqueriano Donde habite el olvido y, finalmente, Invocaciones , obra en la que apreciamos el comienzo de un cambio profundo, impulsado por las lecturas de la lírica inglesa y alemana. Cernuda busca en estas tradiciones poéticas un pulso, un tono, un ritmo, una melodía distintos para la lengua española y, más que una metafísica, una lúcida conciencia estética.

El día 21 de abril se celebra un banquete homenaje a Luis Cernuda. En el brindis, a cargo de Lorca, éste proclama: "La aparición del libro La realidad y el deseo es una efemérides importantísima en la gloria y el paisaje de la literatura española. La realidad y el deseo  me ha convencido con su perfección sin mácula, con su amorosa agonía encadenada, con su ira y sus piedras de sombra. Libro delicado y terrible al mismo tiempo, como un clave pálido que manara hilos de sangre por el temblor de cada cuerda". Ha llegado, por fin, su reconocimiento poético.

Guerra y salida de España (1936-1938). La atmósfera previa al comienzo de la Guerra Civil sorprende a Cernuda a punto de trasladarse a París como secretario del nuevo embajador, don Álvaro de Albornoz, de cuya hija Concha es excelente amigo. Allí permanece desde el 9 de julio hasta septiembre. Regresa a Madrid y se pone al servicio de la República. Cuando el Gobierno republicano abandona Madrid el 7 de noviembre, Cernuda decide quedarse y participa en programas radiofónicos de ánimo a los resistentes en la ciudad. A finales de mes se alista en el Batallón Alpino de las milicias populares y es enviado al frente de Peguerinos, cerca del Monasterio de El Escorial, en la Sierra de Guadarrama, de donde regresará en enero de 1937.

Hasta que finalmente decide trasladarse a Valencia, en abril de 1937, vive en Madrid en el edificio de la Alianza de Escritores y Artistas Antifascistas: "La muerte trágica de Lorca no se apartaba de mi mente. En las noches del invierno de 1936 a 1937, oyendo el cañoneo en la ciudad universitaria, en Madrid, leía a Leopardi. El tono de mis versos se hacía quizá menos ditirámbico y su extensión iba reduciéndose, usando de preferencia una combinación básica de versos endecasílabos y heptasílabos". Así lo vemos en el hermoso poema "A un poeta muerto (F.G.L.)", fechado en Valencia entre el 19 y el 23 de abril de 1937.

En Valencia Cernuda se une al grupo de Hora de España , revista en la que colabora con importantes poemas que formarían luego parte de Las nubes , así como con reseñas y notas de lectura. También participará activamente en la puesta en escena de Mariana Pineda  dirigida por Altolaguirre en homenaje a Lorca, con el principal papel masculino, don Pedro.

"En febrero de 1938 "escribe Cernuda" un amigo inglés, el cual, sin saberlo yo, había gestionado desde Londres que el gobierno de Barcelona me otorgara pasaporte con destino a Inglaterra, para dar unas conferencias, me avisó de que podía emprender el viaje (") A ese amigo, Stanley Richardson, que murió en Londres en 1940, durante un bombardeo, debo haberme salvado de los riesgos eventuales, después de terminada la Guerra Civil, si su final me alcanza en España". En efecto, el poeta Stanley Richardson, que había conocido en 1935, con el que traduce dos sonetos de Wordsworth y mantiene un idilio recordado en el poema "Por unos tulipanes amarillos", le consigue varias conferencias de apoyo a la causa republicana. Cernuda sale de España el 14 de febrero de 1938, camino de París y de Londres. Antes de partir tendrá la ocasión de dar un abrazo, por última vez, a Vicente Aleixandre. Con él lleva algunos poemas, como la "Elegía española I", escrita un año antes en Valencia, en la que se dirige a una España destruida como madre, antes de sentirla como madrastra ("Ser de Sansueña") en el exilio.

Exilio en Gran Bretaña (1938-1947). Cinco meses estará Cernuda en Inglaterra "marzo a julio de 1938" antes de intentar regresar a España: "Sin dinero, como de costumbre, sin conocer todavía la lengua, mortificado ante la perfección de la convivencia humana inglesa, después de unos cuantos meses de estancia, en julio marché a París, camino de España. Mas las noticias que allá me dieron de la Guerra Civil, y mi escaso deseo de volver a asistir impotente a la ruina de mi tierra, me detuvieron. Fue aquélla una de las épocas más miserables de mi vida"". Es el momento de la escritura de Las nubes .

Cernuda ha ido poco a poco encontrando su voz. No hay grandes rupturas entre Invocaciones y Las nubes , pero en este libro nos encontramos ya, de lleno, en un segundo momento poético de madurez que constituye un ciclo juntamente con el libro siguiente Como quien espera el alba : "Todo el libro Las nubes "afirma Talens" tiene un aire de separación entre poeta y realidad, de contemplación desde la lejanía, utilizada, no sólo como recurso estilístico, sino por necesidad imperiosa de adquirir serenidad ante el mundo". Las nuevas lecturas se van a unir a ese trasfondo que ha ido sedimentando la mejor influencia de Leopardi y Hölderlin. El tema de España y un desgarro existencial próximo a lo religioso están muy presentes en Las nubes . Pero estos contenidos están vivenciados profundamente. Desde el medio del camino de su vida, como Dante, Cernuda se apresta a bajar a los círculos infernales.

Ante la imposibilidad de regresar a España, y de nuevo gracias a la mediación de Richardson, vuelve en septiembre a Inglaterra y es nombrado ayudante de español en la Cranleigh School, del Condado de Surrey. Entonces leerá en su propio idioma a Shakespeare, Blake, Wordsword, Coleridge, Browning, Hopkins, Keats, T.S. Eliot, Housman... "Si no hubiese regresado, aprendiendo la lengua inglesa y, en lo posible, a conocer el país, me faltaría la experiencia más considerable de mis años maduros (") Aprendí mucho de la poesía inglesa, sin cuya lectura y estudio mis versos serían hoy otra cosa". En efecto, su contacto con la lírica inglesa le proporciona el sentido de mesura, de contención, de exactitud de la palabra poética, más allá del ornato verbal. Cernuda huye del engaño sentimental, procurando objetivar el proceso de su experiencia a la vez que, siguiendo a Browning, proyecta su experiencia emotiva sobre una situación dramática, histórica o legendaria, como sucederá con "Lázaro" en Las nubes , "Quetzalcóatl" (premonitoria expresión de su interés por México) en Como quien espera el alba , "Silla del Rey" o "El César" de Vivir sin estar viviendo . "Ante el Escorial "dirá Paz", un lienzo de Tiziano o la música de Mozart percibe una verdad más vasta que la suya, aunque no contradictoria ni excluyente".

A mediados de enero de 1939 Cernuda se incorpora al Departamento de Español en la Universidad de Glasgow, en la que le ofrece un puesto de assistant W.C. Atkinson, y donde permanecerá hasta 1943. La experiencia, muy dolorosa humanamente, porque siente en Escocia toda la nostalgia de quien ha nacido en las luces del sur, resulta extraordinariamente positiva para su poesía.

Cernuda termina en estos años Las nubes , escribe casi todos los poemas de Como quien espera el alba ""una de las colecciones de mis versos donde hay más cosas que prefiero"" obra comenzada en Oxford durante el verano de 1941, continuada en Glasgow y finalizada en Cambridge en 1944, y los poemas en prosa de Ocnos , libro que publicará en Oxford en 1942.En estos años, además, revisa su obra de teatro La familia interrumpida , sus narraciones escritas entre 1937 y 1940 "algunas de las cuales se publicarían en 1948 con el título Tres narraciones " y elabora importantes ensayos que aparecerán tanto en el Bulletin of Spanish Studies como en la revista mexicana El Hijo Pródigo .

Apenas recibe una oferta de J.B. Trend para ir a la Universidad de Cambridge, no lo duda. Su curso sobre Pensamiento y estilo en la poesía española del Siglo de Oro va a dar lugar a dos excelentes ensayos: Tres poetas clásicos y Tres poetas metafísicos . Además de esta enseñanza reglada Cernuda ofrece charlas a los miembros de la Spanish Society de la Universidad, como la que dedicara a la música andaluza.

Cernuda se enamora intensamente la primavera del 44, y esa pasión, que duraría hasta septiembre, inspira los poemas de la serie "Cuatro poemas a una sombra" con los que "acabado el libro Como quien espera el alba con los poemas "Río vespertino" y "Vereda del cuco"" inicia la nueva obra Vivir sin estar viviendo .

Se trasladará al Instituto Español (republicano) de Londres, al vencer el contrato con Cambridge en junio de 1945, tras una estancia durante el verano en el condado de Somerset. Una vez en Londres se aloja en casa de Gregorio Prieto. Desde su habitación tiene espléndidas vistas de uno de los parques más hermosos de Londres, ciudad por otra parte en ruinas al final de la II Guerra Mundial, como refleja Cernuda en el poema "Otras ruinas", que termina con los versos extraordinarios "Pues quien vivir a solas ya no sabe, morir a solas ya no debe./ Del dios al hombre es don postrero la ruina".

Sigue escribiendo Vivir sin estar viviendo , cuyo título, en contraste con el esperanzado de su obra anterior Como quien espera el alba , es síntoma del estado de ánimo en estos momentos (de vida vicaria) en los que ya ha perdido toda esperanza de regresar a España. Las palabras de la "Presentación a una lectura" en 1946 nos hacen intuir que, de alguna manera, en Cernuda se afirma lo que desea negar (su dolor por el alejamiento) al tiempo que busca en la poesía el único refugio posible.

El 10 de septiembre abandona Inglaterra con destino a Nueva York, desde donde se trasladará al Mount Holyoke College, por mediación de Concha de Albornoz, que da clases en esta institución del estado de Massachussets. Escribirá: "Nada suyo guardaba aquella tierra / Donde existiera. Por el aire, / Como error, diez años de la vida / Vio en un punto borrarse". Pese a todo, poco después reconocerá a Edward Wilson que "ha sido la fase más rica de mi vida hasta ahora, si no como molde primero, como refinación de lo que a ella llevé conmigo". Cernuda ha dado comienzo "con los poemas de Vivir sin estar viviendo , en su mayor parte escritos entre Cambridge y Londres" a su tercera etapa, de tránsito a la vejez. Un ciclo que tendrá como característica esencial la acentuación de la angustia temporal que, en el fondo, está presente en toda su obra.

Años en Norteamérica (1947-1952). Desde el puerto de Southampton llega Luis Cernuda en un buque francés a Nueva York a mediados de septiembre de 1947. Pero el destino de Cernuda, en esta ocasión, marca un claro contrapunto con la metrópolis: se incorporará a Mount Holyoke, un colegio para mujeres situado en el campo, cerca del pueblo de South Hadley (Massachussets). Allí comparte, con su amiga Concha de Albornoz, las clases de Literatura Española de la Edad Media y el Siglo de Oro (Cervantes y el teatro clásico español). Ese mismo mes recibe de Argentina ejemplares de Como quien espera el alba , edición que, aunque le mortifica por las erratas, le complace por la favorable acogida de la crítica: "El tiempo comenzaba quizá a hacer su obra", comentará.

Cernuda visita diversos lugares de Nueva Inglaterra y Nueva York, ya que se siente muy aislado en Mount Holyoke, donde por otra parte puede conocer un invierno riguroso y nevado. "Mount Holyoke "dirá, pese a todo" me agradó, así como la cordialidad de la gente y la abundancia de todo. Téngase en cuenta que, por primera vez en mi vida, mi trabajo iba a pagarse de manera decorosa y suficiente, lo cual, como es natural, acaso ayudaba a mi primera reacción optimista (") Seguí experimentando en Mount Holyoke, durante el curso de 1947 a 1948, agrado idéntico".

A partir del verano de 1949 comienzan sus visitas a México, y la vida en Mount Holyoke se le hace enojosa. Cernuda, en efecto, muestra desde hace tiempo interés por México, y allí, además, están sus mejores amigos: Manuel Altolaguirre, Concha Méndez, Emilio Prados, José Bergamín, José Moreno-Villa, Juan Gil-Albert y Ramón Gaya. En México se reencuentra con un clima y una luz muy parecidas a las de su Andalucía natal; visita con entusiasmo las playas de Acapulco, y sobre todo se reencuentra con su lengua al cruzar la frontera: "Sentí cómo sin interrupción continuaba mi vida en ella por el mundo exterior, ya que por el interior no había dejado de sonar en mí todos aquellos años (") Porque la lengua del poeta no sólo es materia de su trabajo sino condición misma de su existencia".

Llevado por el entusiasmo de este encuentro, comienza en febrero de 1950 la escritura de Variaciones sobre tema mexicano , un conjunto de poemas en prosa. El verano de 1950 lo pasará también en México, y el contraste que experimenta a su regreso a Mount Holyoke le hace la vida insoportable. Sin embargo, comenzará en otoño la escritura de Con las horas contadas . Para paliar este estado de ánimo, intenta, inútilmente, cambiar de escenario y conseguir plaza de profesor en Puerto Rico. A falta de mejor opción, una licencia de ocho meses permitirá su regreso a México en 1951.

Lo más importante de este año será, no obstante, su relación con el joven culturista mexicano Salvador Alighieri: "Conocí a X, ocasión de los "Poemas para un cuerpo", que entonces comencé a escribir. Dados los años que ya tenía yo, no dejo de comprender que mi situación de viejo enamorado conllevaba algún ridículo. Pero también sabía, si necesitara excusas para conmigo, cómo hay momentos en la vida que requieren de nosotros la entrega al destino, total y sin reservas, el salto al vacío, confiando en lo imposible para no rompernos la cabeza. Creo que ninguna otra vez estuve, si no tan enamorado, tan bien enamorado, como acaso pueda entreverse en los versos antes citados, que dieron expresión a dicha experiencia tardía". En efecto, "Poemas para un cuerpo" constituyen la sección final de Con las horas contadas , obra en la que el poeta vuelve al poema más breve, sin abandonar el tono meditativo de su poesía anterior. Esta apasionada relación con el joven se interrumpe cuando en noviembre de 1951 marcha Cernuda a Cuba invitado por Rodríguez Feo, codirector con Lezama Lima de la revista Orígenes . A su nuevo regreso, Mount Holyoke se le hace insoportable: "Toda la hiel del mundo no es tan amarga como esa necesidad mía de volver aquí. El horror que me inspira todo esto es indecible". Sin más recursos que sus ahorros, tras renunciar a su contrato, se traslada a México en noviembre de 1952.

México (1952-1960). En noviembre de 1952 abandona Estados Unidos y se instala en México, en un piso amueblado de la calle Madrid. Sin embargo, apenas pasado un año se trasladaría a Coyoacán, donde tiene su casa Concha Méndez. Pronto encuentra la posibilidad de impartir clases en la Universidad Nacional Autónoma de México, y en febrero de 1953 ofrece el curso "Forma y expresión de la poesía española contemporánea". A partir del cursosiguiente, 1954 y hasta 1960, ofrecerá, con desagrado, unas clases sobre teatro español y francés del siglo XVII, a cambio de una parca compensación económica.

1955 le trae el número homenaje de la revista cordobesa Cántico . Acaba en mayo de 1956 Con las horas contadas . Para que pueda subsistir más dignamente, y por mediación de Octavio Paz, el Colegio de México, o más bien Alfonso Reyes, le da una beca que le permite escribir sus estudios sobre poesía española contemporánea. Estas becas son importantes y con ellas no sólo termina sus Estudios sobre poesía española contemporánea , que aparecerían en Madrid en 1957, sino que realiza su ensayo Pensamiento poético en la lírica inglesa (siglo XIX) , que publicaría la Imprenta Universitaria de México en 1958.

Finalizado el libro Con las horas contadas , comienza a escribir Desolación de la quimera , título procedente de un verso de T.S. Eliot. En 1958 aparece, en Fondo de Cultura Económica, su tercera edición de La realidad y el deseo , que incorpora Como quien espera el alba , Vivir sin estar viviendo , Con las horas contadas y una sección XI "Sin título, inacabada" con poemas del futuro libro Desolación de la quimera . Además, incluye los poemas en prosa de Los placeres prohibidos . Con ocasión de esta edición escribe "Historial de un libro", "para ver no tanto cómo hice mis poemas, sino, como decía Goethe, cómo me hicieron ellos a mí". Ahora "a falta de unos cuantos poemas de sus últimos años" está perfilada ya esa obra que Paz considera dividida en cuatro partes: "La adolescencia, los años de aprendizaje, en los que nos sorprende por su exquisita maestría; la juventud, el gran momento en que descubre a la pasión y se descubre a sí mismo, período al que debemos sus blasfemias más hermosas y sus mejores poemas de amor "amor al amor"; la madurez, que se inicia como una contemplación de los poderes terrestres y termina en una meditación sobre las obras humanas; y el final, ya en el límite de la vejez, la mirada más precisa y reflexiva, la voz más real y amarga. Momentos distintos de una misma palabra".

Entre California y Coyoacán (1961-1963). La muerte de Manuel Altolaguirre y Enrique Asúnsolo, el traslado de Octavio Paz a París, el escaso sueldo con que se mantiene en México, son circunstancias que llevan a Cernuda a aceptar un ventajoso contrato con el State College de San Francisco. A pesar de que reconoce que la ciudad es agradable y su posición buena, se siente solo y en una situación de completa extrañeza. Ofrecerá un curso sobre poesía española y un seminario sobre estilística y retórica hasta junio de 1962. En esta atmósfera espiritual escribe los últimos poemas de Desolación de la quimera .

En junio de 1962 regresa de nuevo a México, pero en septiembre es nombrado "con un ventajoso contrato" profesor visitante de la Universidad de California en Los Ángeles. A pesar de las comodidades y de la presencia de Carlos Peregrín-Otero en el Departamento de Español, con quien mantiene una cordial amistad, junto con Silverman y Sánchez Reulet, su estancia no le es grata.

En Los Ángeles asiste con frecuencia al cine. A pesar de que ahora su obra comienza a ser conocida y reconocida internacionalmente "hay que recordar el número homenaje de La Caña Gris o la antología publicada en Milán", de que comienza a cambiar la fortuna editorial de su obra " Desolación de la quimera  verá la luz en noviembre", Cernuda parece añorar los años de marginalidad y la mayor libertad para crear que había tenido hasta entonces.

El 5 de junio de 1963 regresa a México. Tiene intención de volver a California a la vuelta del verano, pero ahora a la Southern California (USC). Las pruebas médicas exigidas para el visado le hacen desistir.

Cernuda pasará los últimos meses de su vida, en la casa de Concha Méndez dedicado a la revisión de la tercera edición de Ocnos . También corrige Poesía y Literatura II , que aparecerá póstumamente.

Concha Méndez relata las últimas horas del poeta: "En los últimos días fue su actuación como la de alguien que estuviera dominado por un presentimiento; no parecía el mismo; recordaba con emoción a sus familiares, nos mostraba retratos, estaba afable, comunicativo. Y fue en casa de mi hija, en la sobremesa de un lunes cuatro de noviembre, cuando nos hablamos por última vez". El poeta pasa esa tarde en el cine de Coyoacán. Continúa contando Concha Méndez: "Debían ser sobre las seis de la mañana del día siguiente cinco de noviembre "hora de México" cuando la muerte le sorprendió en la puerta de su cuarto de baño, en ropas de cama, batín y zapatillas, intentando fumar, con la pipa en una mano y las cerillas en otra. Así lo encontró Paloma unas dos horas más tarde". Paloma Altolaguirre recuerda que en la mesita de noche está el libro que lee esos días: Novelas y cuentos , de Emilia Pardo Bazán, marcado en sus páginas con una reproducción del David de Miguel Ángel y otra de Francisco I de Tiziano. En su máquina de escribir aún se encuentra una cuartilla con una nota que piensa agregar a su ensayo sobre los Quintero. Sus últimas palabras son para Andalucía.

El velatorio de Cernuda tiene lugar en la calle Sullivan. Al día siguiente su cuerpo es enterrado en el Panteón Jardín, en una tumba próxima a la de su antiguo amigo Emilio Prados. En el acto está presente un reducido grupo. En la lápida puede leerse una sencilla inscripción: "Luis Cernuda Bidou [sic], poeta. Sevilla, 1902. México, 1963". [ Manuel Ángel Vázquez Medel ].

 

 
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