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DEPORTES DE INVIERNO

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Denominación en la que se engloban todas las modalidades deportivas que se desarrollan con la nieve y el hielo como elementos imprescindibles de la competición. Responden a dicho criterio los deportes olímpicos de esquí alpino, esquí de fondo, esquí acrobático o artístico, tabla de nieve o snowboard , biatlon , saltos de trampolín, patinaje artístico, patinaje de velocidad, curling , hockey hielo, bobsleigh , trineo ( luge y skeleton ); así como otras modalidades no olímpicas como el esquí extremo, el telemark o el mushing  (carreras de trineos de perros).

  En Andalucía, la práctica de los deportes de invierno ofrece las mismas carencias que en el resto del territorio español, pues aun siendo España un país con montañas e inviernos con nieve, no posee ni la tradición ni la cultura del deporte blanco propias de las naciones centroeuropeas, nórdicas o, ya fuera del continente europeo, norteamericanas. De este modo, son pocas las modalidades deportivas invernales practicadas en Andalucía a un nivel competitivo y todas ellas están íntima y exclusivamente ligadas a Sierra Nevada, el único espacio que en Andalucía reúne las condiciones para el desarrollo de estos deportes gracias a la existencia de las estaciones de Sierra Nevada y Puerto de La Ragua. Las modalidades deportivas practicadas en Andalucía son:

Esquí alpino. Es la modalidad más directamente relacionada con la competición, pues ésta es elemento innato en su concepto. Consiste en descender una vertiente montañosa a través de un circuito previamente establecido en el menor tiempo posible. Partiendo de estas directrices, existen cuatro especialidades con características comunes: el Descenso se lleva a cabo en bajada libre, mientras que el Slalom supergigante, el Slalom gigante y el Slalom especial se realizan en descensos marcados por banderas (o puertas) en los que varían la longitud del trazado y el desnivel salvado. Existe una quinta especialidad, la Combinada alpina, que engloba una prueba de Descenso y una de Slalom especial.

A principios del siglo XX, es el británico Arnold Lunn el que establece las bases modernas del esquí alpino y regula su carácter competitivo con la organización del primer descenso (1911) y del primer slalom  (1921), sobre la idea original del austríaco Mathias Zdarsky, precursor de este deporte. La creación en 1924 de la Federación Internacional de Esquí (FIS), cuando ya existen numerosos clubes funcionando en los Alpes, supone el empuje definitivo para esta disciplina, que estrena rango olímpico en Garmisch-Partenkirchen (1936), con la disputa de una combinada. En 1931 se celebran en Murren (Suiza) los primeros Campeonatos del Mundo y en 1966 se crea la Copa del Mundo.

Esquí nórdico.  Es la modalidad más practicada y la base fundamental del resto de ellas. Por debajo de su carácter competitivo subyace el verdadero motivo de su existencia: la necesidad vital del hombre de desplazarse sobre la nieve. Así, su origen se remonta a 5.000 años a.C. en Asia y regiones septentrionales de Europa, si bien, en el aspecto deportivo, la primera prueba sobre esquís "mezclando carrera y tiro al blanco" se celebra en Oslo, en 1767.

Existen dos especialidades, el Esquí de fondo y los Saltos, que se unen en una tercera, la Combinada nórdica. La primera de ellas consiste en cubrir sobre esquís un recorrido marcado "de 10 a 50 kilómetros, en pruebas olímpicas" con descensos y subidas, empleando el estilo clásico (esquís paralelos) o libre (técnica del patinador). La segunda es una de las más espectaculares, pues el esquiador se lanza desde un trampolín de fuerte pendiente para aterrizar en una ladera después de un vuelo de unos segundos en el que se busca lograr la mayor distancia en metros con el mejor estilo de planeo y caída.

En los años heroicos del deporte blanco, las pruebas nórdicas predominan sobre las alpinas, aún balbuceantes. Así, aquéllas son las principales protagonistas en los primeros Juegos Olímpicos de Invierno, los de Chamonix (Francia), en 1924, y sólo un año más tarde, en 1925, se celebra la primera edición de los Mundiales de esquí nórdico en Johannisbad (Checoslovaquia)

Esquí artístico.  Sus orígenes datan de los años veinte del siglo XX, aunque no es hasta los cincuenta cuando se consolida como modalidad deportiva con la implantación de técnicas modernas y la reglamentación de las competiciones, que anteceden a la creación de los Campeonatos del Mundo (1986) y la Copa del Mundo. Deporte demostración en los Juegos Olímpicos de Calgary (1988), se hace un hueco en el programa olímpico cuatro años después, en Albertville.

Se compite en tres especialidades: ballet, saltos y baches. La primera consiste en la ejecución de una serie de piruetas y figuras dentro de un ejercicio en el que se puntúa la coreografía, la estética, la dificultad y la técnica. Los saltos, la más acrobática de las especialidades, se realizan sobre un trampolín y en ellos cuentan la belleza de la acrobacia, la técnica, la altura obtenida y la caída. Por último, se denomina baches al descenso sobre una pista fuertemente zanjeada y sobre la que se intercalan saltos que puntúan al igual que la velocidad y la técnica.

Biatlon.  Modalidad que combina la carrera de fondo sobre esquís con el tiro al blanco con carabina. Este deporte, ligado a la caza y a la disciplina militar, ingresa en los Juegos Olímpicos en 1928, aunque con un carácter de exhibición del que tarda en liberarse, pues hasta 1960 no forma parte del programa oficial.

Tabla de nieve. Conocido como snowboard , es la modalidad más joven y una de las últimas en incorporarse al programa olímpico (1998). Se origina en Estados Unidos en los años sesenta y en los ochenta ya está plenamente expandido por todo el mundo, sobre todo entre un público joven que lo adopta rápidamente como alternativa al esquí más tradicional. Existen varias especialidades, siendo las olímpicas el Slalom gigante paralelo y el Halfpipe  (acrobacias y saltos en una pista con forma de medio tubo).

Telemark.  Se basa en la técnica de viraje sobre esquís que idea a mediados del siglo XIX el noruego Sonare Horbeim en la región de Telemark. La popularidad de este estilo dura hasta principios del siglo XX, cuando comienza a expandirse el esquí alpino moderno, si bien desde los setenta vive una segunda efervescencia que desemboca en una evolución de la técnica.

Trineos de perros. Denominada mushing , ésta modalidad se remonta prácticamente a los albores de la historia del hombre en las regiones heladas, si bien las primeras referencias exactas hacen alusión al empleo de trineos tirados por perros en Laponia (Escandinavia). Ya en épocas contemporáneas, el uso de perros para el arrastre de trineos se hace imprescindible en Alaska y Canadá, en los tiempos de los buscadores de oro, así como en las expediciones científicas a los Polos. Su carácter deportivo sobreviene bien entrado el siglo XX, con las primeras competiciones en Suiza. En España, se organiza anualmente una de las pruebas con más prestigio, la Pirena.

  El esquí alpino es, con diferencia, la modalidad más practicada en Andalucía tanto en el aspecto competitivo "número de licencias" como en el lúdico, con un 80% de aficionados. El snowboard congrega al 17% de los asiduos a los deportes de invierno andaluces, mientras que el esquí artístico (2,5%), el esquí de fondo (0,3%), el telemark (0,05%) y los trineos de perros (0,01%) presentan tasas de práctica muy bajas, quedando el biatlon  como una presencia testimonial.

Historia. Los deportes de invierno en Andalucía poseen un carácter marcadamente granadino, pues sólo esta provincia cuenta con las posibilidades naturales para su práctica merced al macizo montañoso de Sierra Nevada, el más alto de la Península. Tales aptitudes ya son vislumbradas a finales del siglo XIX por dos literatos granadinos, el novelista accitano Pedro Antonio de Alarcón "referidas en su obra La Alpujarra " y el ensayista capitalino Ángel Ganivet, quien en sus Cartas finlandesas  expresaba su creencia en que la sierra reunía las condiciones apropiadas para convertirse en la "Finlandia andaluza".

Precisamente, en las últimas décadas decimonónicas se comienza a descubrir la sierra para el montañismo "la simiente de los deportes invernales" con la organización de las primeras excursiones y la edición de guías de montaña. En esa sintonía, en 1898, se crea el grupo Diez Amigos Limited, fundado por miembros del Centro Literario y Artístico de Granada, con el objeto de practicar el montañismo y con un carácter elitista derivado de su pertenencia a la alta aristocracia de la ciudad.

La Sociedad Sierra Nevada.  Catorce años después, en 1912, este grupo se convierte en la Sociedad Sierra Nevada, el club de deportes de invierno pionero en Andalucía y el tercero más antiguo de España, tras el Club Alpino Español, de Navacerrada (Madrid), y el Centro Excursionista Catalán. Integrada por miembros de los Diez Amigos Limited, numerosos intelectuales y profesionales granadinos, con el gobernador civil de la época, Benito del Campo, a la cabeza, la Sociedad sella sus primeros estatutos el 24 de julio de 1912 con unos objetivos muy claros: divulgar las posibilidades de Sierra Nevada como escenario turístico y deportivo, y fomentar la afición a las actividades de montaña en sus estribaciones.

  Obra de la Sociedad es la organización de la primera competición invernal de Andalucía, la Semana Deportiva, en 1914, con pruebas exclusivamente montañeras, y la construcción del primer albergue en la sierra "elemento fundamental para el desarrollo de una actividad permanente en la montaña", el de San Francisco, situado en la cara norte de los peñones del mismo nombre, a 2.100 metros de altitud. Por entonces es la única infraestructura de la sierra junto con la carretera estatal que, desde 1902, asciende desde Granada.

En los años veinte, el equipamiento de Sierra Nevada crece y con ello aumentan las opciones de acceso a la misma entre los aficionados, cada vez más numerosos. La carretera se prolonga hasta una altitud mayor y se inaugura (21 de febrero de 1925) el llamado Tranvía de la Sierra, uno de los pioneros en líneas de ferrocarril de montaña en España, junto al de Guadarrama, en Madrid, y Nuria, en Gerona, y que permanece en servicio hasta 1974. Uno de los artífices de esta vía, Julio Quesada Cañaveral, duque de San Pedro Galatino, promueve asimismo la construcción del primer hotel en Sierra Nevada, el Hotel del Duque, localizado en Güejar-Sierra. Posteriormente, se inauguran los albergues de Obras Públicas y el Universitario. En cuanto a clubes, en 1925 se unen a la Sociedad Sierra Nevada dos nuevas entidades: el Club Penibético y la Asociación Alpinista Granadina.

Primera época dorada.  De la competencia entre las tres sociedades y de la creación de las infraestructuras citadas emana un importante empuje al montañismo y al esquí, que en los años veinte gana terreno como complemento a las actividades de la montaña y en los treinta se consolida como modalidad con carácter propio entre los granadinos, quienes suben a la sierra exclusivamente para practicar este pujante deporte.

En 1928, se retoma el aire competitivo en Sierra Nevada con la celebración de la segunda Semana Deportiva, que, dedicada al esquí, supone la verdadera puesta de largo de este deporte en Granada y Andalucía. No obstante, no se olvidan los orígenes de la reunión deportiva y se celebra también una carrera al pico Veleta con esquís y crampones. Precisamente el Veleta es escenario en las temporadas consiguientes del descenso del mismo nombre, el más alto y largo de la geografía española.

Desde 1929 a 1936 ininterrumpidamente, Sierra Nevada es escenario de la recuperada Semana Deportiva, con participación de todas las sociedades montañeras y de esquí españolas "concentradas en Nuria, La Molina, Candanchú, Navacerrada y Pajares", pero también del Premio Hispano Andorrano, en 1932. En esos años llegan además los primeros resultados destacados para los esquiadores andaluces (granadinos), con el título nacional en 1935 para Enrique Millán Alarcón, quien en 1936 se convierte en el primer andaluz en acudir a unos Juegos Olímpicos de Invierno, en Garmisch-Partenkirchen (Alemania).

  Sin embargo, la Guerra Civil española (1936-1939) supone un paso atrás en todo lo realizado hasta entonces y la paralización total de la actividad deportiva.

La Guerra Civil: muerte y resurrección.  Sierra Nevada es frente de batalla durante la contienda. El paso de los combates deja los albergues destruidos "el de San Francisco sucumbe a una explosión" o inhábiles para ser habitados, y la carretera, destrozada. Se une a ello la carestía general del país y la casi total inexistencia de vehículos y combustible para subir a la sierra, mientras que, entre los clubes, sólo permanece activa la Sociedad Sierra Nevada. Realmente, durante el conflicto, el esquí y el montañismo sobreviven como instrumento marcial, a través del Grupo Alpino de Artillería, que combate en el macizo montañoso con algunos esquiadores, como el destacado Manuel Fernández del Moral, y alpinistas en sus filas.

  En 1939 se funda la Sociedad de Montaña Mulhacén, que comienza a llevar a cabo una importante labor de captación de los esquiadores y, en suma, amantes de Sierra Nevada, que quedan sin rumbo tras la Guerra Civil. Son los primeros indicios de recuperación, que se materializan durante la temporada 1939-1940 en la celebración de una carrera de neófitos, las pruebas de clasificación para los Nacionales y, en abril, el propio Campeonato de España, el primero tras la guerra y que, por falta de nieve, se suspende en Candanchú.

Bajo la batuta de Moreno Dávila, delegado de la Federación Regional de Montañismo y Esquí, y Baldomero Martín, presidente del Club Penibético "activo sólo formalmente" y miembro de la Sociedad Mulhacén, la competición tiene lugar del 6 al 11 de abril, dentro de la undécima edición de la renacida Semana Deportiva Nacional. En el capítulo estrictamente competitivo, la delegación andaluza completa un buen papel. El granadino José Martín Aivar se proclama campeón de España de saltos en el antiguo trampolín de la Hoya de la Mora y su paisano José Montalvo destaca en las especialidades de descenso y slalom , en las que concluye sexto y cuarto, respectivamente.

  Hecho lo más difícil, reflotar la competición, las Semanas Deportivas se suceden en el macizo penibético. En 1941, la duodécima edición asiste a una nueva exhibición de Martín Aivar, quien vuelve a ser el más laureado y se confirma como el mejor esquiador andaluz, junto a José Montalvo, Fernández del Moral y Demetrio Spínola, todos ellos incluidos en el equipo nacional. También se hace un hueco entre la incipiente élite andaluza el joven Eduardo Benítez Alahija, quien, con 20 años, acude con la selección española a unos encuentros europeos para la juventud, con sede en Garmisch-Partenkirchen. Veinte años más tarde, Benítez Alahija será uno de los primeros profesores de esquí de Sierra Nevada y su fijo, Eduardo Benítez Canito, presidente de la federación andaluza.

En el ámbito nacional, 1941 significa el comienzo de la andadura de la Federación Española de Esquí (FEDE), ya desvinculada de la de montañismo "con la que convive desde 1930", lo cual acarrea un impulso al esquí tanto en practicantes como en desarrollo de la técnica. Se empiezan a organizar cursillos en el extranjero para asimilar nuevas enseñanzas "el granadino Montalvo acude en 1942 a uno de ellos en Val d"Isére (Francia)" y a financiar estancias de entrenadores alemanes y austriacos en España, como sucede con Walter Fogger, en Sierra Nevada.

Sierra Nevada vuelve a ser en 1945 sede de los Campeonatos de España de Esquí, en su sexta edición, que terminan dominando las federaciones madrileña y catalana, con el andaluz como tercer mejor equipo regional. Este evento significa además el estreno del nuevo trampolín de saltos en la Hoya de la Mora, una de las primeras actuaciones en instalaciones efectuada en la sierra tras la Guerra, junto con la reconstrucción de los albergues.

Una nueva etapa.  Poco a poco, la actividad en Sierra Nevada va recuperando el pulso perdido y, como consecuencia, los años cincuenta y sesenta asisten al nacimiento de una nueva generación de esquiadores andaluces, con Carlos Vázquez, Miguel Olmedo, Pablo Bueno, Enrique Perea, Manuel Hernández Linares o Antonio Lizancos, entre ellos. Paralelamente, la veterana Semana Deportiva crece y en 1956 se transforma en la primera Semana Deportiva Internacional, que se prolonga ininterrumpidamente hasta 1966.

Los sesenta representan un salto cualitativo en los deportes de invierno en Andalucía por dos motivos. Primero, por la creación de la Estación de Esquí de Sierra Nevada (entonces llamada Solynieve), en 1964, equipada con hoteles en la zona de Pradollano y los primeros remontes mecánicos en suelo andaluz. Y segundo, sólo un año después, por la apertura en la sierra de la Escuela Española de Esquí, ente que regula la enseñanza del esquí en todo el territorio nacional. En ello, Sierra Nevada vuelve a ser de las primeras áreas de montaña en España, pues su centro es el sexto en inaugurarse tras los de La Molina, Candanchú, Navacerrada, Valle de Arán (Baqueira Beret) y Formigal.

Fruto de este paso adelante, se forma una generación de esquiadores mejor capacitada, que tiene a Ana María Rodríguez Molina como máximo exponente, la primera andaluza olímpica en unos Juegos de Invierno al participar en Lake Placid 80, además de ser doble mundialista y varias veces campeona de España. Del mismo modo, también en los años ochenta, el granadino Álvaro Gijón es integrante del equipo español de esquí de fondo.

Sierra Nevada, estación mundialista.  Tras nueve años sin pruebas de nivel, Andalucía, Sierra Nevada, vuelve al circuito de estaciones con eventos internacionales acogiendo en 1975 pruebas de la Copa de Europa de esquí alpino para mujeres. Dos temporadas después es sede de la final de la Copa del Mundo, también de esquí alpino, en categoría femenina y masculina,

En 1985, la conversión en pública de Cetursa, la empresa que gestiona la estación de Sierra Nevada, supone el arranque de un proceso de popularización de los deportes de invierno en Andalucía, con la promoción y la facilitación del acceso a estancias en los alojamientos de la sierra que emprende la Junta de Andalucía, a la par que la expansión física de la estación "en 1969 ya se había abierto la zona de Borreguiles" y su consolidación en el ámbito nacional.

  No obstante, en los noventa sobreviene el punto culminante de un empeño de más de un siglo. La estación alcanza en 1998 la cifra récord de un millón de visitantes "los deportes de invierno dejan de ser un privilegio para los pudientes como ocurre en sus albores" y en 1996 celebra los Campeonatos del Mundo de esquí alpino, una manifestación deportiva que le otorga una grandísima proyección internacional y un nivel de equipamiento a la altura de los mejores centros europeos.

Paralelamente, se asiste al nacimiento de la candidatura olímpica de Granada para los Juegos de 2010 y a la creación de una nueva estación invernal, en el propio macizo de Sierra Nevada, la Estación del Puerto de la Ragua, en el límite provincial con Almería y especializada en el esquí de fondo. Desde principios de los noventa, con la llegada de una máquina pisanieves, se hace viable esta práctica en la cima de este paso montañoso, pero es desde 1995, con la apertura de un albergue, cuando la actividad se incrementa con concentraciones deportivas y competiciones nacionales.

En este panorama, se abren paso nuevas modalidades antes inéditas, como el telemark, los trineos tirados por perros, la tabla de nieve o el esquí artístico. Asimismo, surge una nueva generación de deportistas, la mejor preparada de la historia del deporte invernal en Andalucía, con pleno dominio en las competiciones nacionales y, en algunos casos, con éxitos internacionales, como las olímpicas María José Rienda y Carolina Ruiz, en esquí alpino, así como los también olímpicos Álvaro Gijón de la Casa y Haritz Zunzunegui, en esquí de fondo; o de los internacionales Raquel Rienda, Daniel Rienda y Francisco Fernández, campeón de España de biatlon.

En la actualidad, casi cien años después de la génesis de la Sociedad Sierra Nevada, el número de clubes en Andalucía, la mayoría de Granada, crece hasta la veintena, siendo los más importantes desde el punto de vista competitivo el Monachil Sierra Nevada, La General Sierra Nevada, Atlético Monachil y La Ragua.

Sierra Nevada 96. Sierra Nevada acoge del 11 al 25 de febrero de 1996 la XXIII edición de los mundiales de esquí alpino, la competición invernal más importante celebrada en España en toda la historia. Un total de 50 países y 352 esquiadores acuden a Granada para participar en un evento saldado por el éxito competitivo y organizativo, y que proyecta a Sierra Nevada internacionalmente, además de consolidarla como gran estación invernal por las inversiones realizadas desde que se conoce la adjudicación (mayo de 1990, en el congreso de la FIS, en Montreux) y las infraestructuras llevadas a cabo. No obstante, son unos campeonatos salpicados por la polémica de su aplazamiento.

Programados para 1995, los Mundiales de Sierra Nevada habían de preservar la bianualidad de la competición, tomando el relevo de la estación japonesa de Morioka, sede en 1993, pero la carencia de nieve en el invierno de 1995 impide su celebración. Sin embargo, en una decisión sorprendente a cargo de la FIS, tradicionalmente conservadora en sus planteamientos, y con la intermediación de Jerónimo Páez, máximo responsable de Cetursa, empresa organizadora, los campeonatos se posponen un año y se trasladan a 1996. Definitivamente, el 11 de febrero de 1996 Juan Carlos I inaugura el evento en una ceremonia de apertura celebrada en el estadio Nuevo Los Cármenes, de Granada.

Granada 2010. Bajo el lema "Una ilusión blanca y verde", Granada se lanza en 2000 a la carrera olímpica en busca de los Juegos de Invierno de 2010. Con tal fin, los artífices de la idea "el Consistorio granadino, la Caja General de Ahorros y Cetursa" crean una oficina para que gestione la candidatura granadina y elabore el proyecto que ha de competir con la localidad oscense de Jaca ante el Comité Olímpico Español (COE) por representar a España en la designación final de la sede a cargo del Comité Olímpico Internacional (COI).

En el diseño del proyecto de Granada 2010, se preveía la celebración de competiciones en la ciudad de Granada y en las estaciones de Sierra Nevada y La Ragua, así como una subsede en Málaga. Sin embargo, a pesar de las buenas referencias de la comisión evaluadora del COE, que otorga a Granada más opciones con respecto a Jaca, los que hubieran sido los Juegos Olímpicos de Invierno más meridionales de la historia ven pronto cortado su camino al ser elegida por la asamblea del COE (23 de enero de 2002) Jaca como representante española. Meses más tarde, la candidatura aragonesa es rechazada por el COI y ni siquiera llega a integrar el proceso selectivo final, del que sale ganadora la ciudad de Vancouver (Canadá). [ José Manuel Rodríguez ].

 

 
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