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GUADIX

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(GR). Ciudad de 20.035 h. (2004), capital de la comarca de su nombre, a 949 m. de altitud, en un término municipal de 317 km 2 , y a 57 km. de Granada.

Situación y emplazamiento. Se localiza en la Depresión Intrabética o paso natural Este-Oeste entre las cadenas subbéticas y penibéticas, aprovechado desde antiguo "calzada romana" y recorrido hoy por la autovía andaluza A-92, y concretamente entre Granada y Baza, ciudad ésta con la que guarda estrechas similitudes geográfica e históricas. Así, es también encrucijada Norte-Sur, pues por el pasillo de Fiñana y el valle del Andarax se accede hasta Almería, tanto por ferrocarril como por autovía autonómica; y, por otro lado, hacia el Norte, a través del Fardes y el Guadiana Menor, se alcanza el Valle del Guadalquivir y, más allá, Despeñaperros. A eso se une un elemento capital de situación, el agua, suministrada por el río Guadix, rama del Fardes, que baja con cierta abundancia de Sierra Nevada y tributa en el Guadiana Menor, afluente del Guadalquivir. El abastecimiento urbano y la presencia de una rica vega son mucho más valiosos cuando se trata de una especie de oasis en un clima árido, cuyas precipitaciones medias anuales no sobrepasan mucho los 300 milímetros con veranos totalmente secos; y precisamente su propio nombre incluye el de río " guad en árabe", cosa poco frecuente.

Así pues, agua abundante y cruce de caminos proporcionan origen y desarrollo histórico, si bien el emplazamiento exacto del núcleo podía haberse materializado en  varios lugares próximos "parece que hay un primer asentamiento a unos cinco km." en la misma ladera del valle fluvial, como ocurre con la actual localización, con altura suficiente para ejercer la vigilancia y preservar de inundaciones. Es curioso que un geógrafo andalusí del siglo XII, El Edrisí, ya intuyera las bases territoriales de esta situación en una corta descripción: "Guadi ach, villa de mediana extensión, ceñida por murallas en la cual se negocia mucho; está provista de agua en abundancia ["] y ["] es el punto de reunión de muchos caminos". Pero antes de esas fechas hay un pasado, que resumimos a continuación.

Historia. La Acci romana.  A lo largo del valle fluvial se han hallado numerosos restos prehistóricos y de distintas épocas que demuestran un antiguo poblamiento disperso: copas argáricas, instrumentos del Bronce y también de hierro, abundante en el cercano Zenete, y otros metales, que favorecen el desarrollo demográfico. Existen vestigios de fenicios y cartagineses "según Schulten la esposa de Aníbal era de aquí" y de poblaciones autóctonas tartésicas o turdetanas, que parece dan a luz el término Acci, de origen y significación dudosa "algunos lo relacionan con la abundancia de vides o la presencia semítica". Se trataba en cualquier caso de núcleos con fuertes creencias religiosas y se sabe de cultos prerromanos al dios Netén y luego a la diosa Isis, de origen oriental, ya en época romana. Entonces es colonia, Julia Gemella Acci, con una función viaria importante "que le vale la cita de escritores como Plinio y Tolomeo", a orillas de la Vía Augusta y en la derivación, como hoy, hacia Almería. La expansión del cristianismo, ya en la época de protección imperial, continúa en Acci la tradición religiosa y se convierte en una de las primeras sedes del Mediterráneo occidental, por obra del varón apostólico San Torcuato, patrón de la ciudad. Y en el Concilio de Elvira el obispo accitano Félix es uno de los protagonistas y después está en manos de los bizantinos, manteniéndose el cristianismo incluso en la época andalusí.

El Guad-Aix. Desde la islamización de Andalucía a partir de 711, la mayoría de los accitanos toma otra religión y la ciudad se incluye en el estado de al-Ándalus. Toma primero el nombre de Medina Beni Sanu y después el de Guad-Aix o río de la vida " aix , ads o ix  parece la modificación de Acci", iniciándose una época de esplendor urbano, elogiada por numerosos escritores, como al-Jatib o el propio Edrisí antes citado. Es una medina amurallada con arrabales, alcazaba y demás elementos propios de este tipo de urbes; principalmente templos, y, siguiendo esa constante histórica religiosa apuntada, de una forma intensa y especial con una mezquita mayor exagonal y porticada. Pertenece a la cora califal de Granada, así como a la taifa de la misma ciudad y al reino almohade de mediados del XIII. Pronto forma parte del estado nazarita y durante la dilatada época andalusí hay personajes famosos en el siglo XII, como el filósofo Ibn Tufail, el músico Abu Abdalá y el místico Mohamed Alhorac, así como el poeta y pensador Sustari, del siglo XIII, que influye en Ramón Llull. También son de Guadix las hermanas Hamdah y Zaynab, poetisas citadas por el Khatib, y que "vivían en el pueblo de Bady, dependiente de Guadi Ach". De la primera son estos versos: "Mis lágrimas han desvelado mis secretos sobre un Guadi que lleva rastros visibles de belleza. ¡Qué río circula en cada jardín! ¡De qué jardín está bordado cada río!"

En 1489 es conquistada por la Corona de Castilla, quedando sus habitantes en los arrabales y después de la guerra de la Alpujarra (1568-1570) van formando los barrios de cuevas, porque la pervivencia andalusí está atestiguada. Así, dice Jerónimo Munzer en 1494 que hay una mezquita de 70 columnas exentas y varios riachuelos la riegan copiosamente. Está habitada por cristianos y "mucho nos agradó el espectáculo de la vega, que está muy poblada. En las aldeas del término todos, o la mayor parte, son moros, que es gente que se alimenta con poco" pero muy diligente en el cultivo de la tierra. Cada moro da al año más tributo a su señor que tres cristianos juntos y son verídicos, justos y fieles". Argumentos de peso para entender esa pervivencia por meras razones económicas. El historiador accitano Asenjo Sedano estudia en 1972 el enorme aumento de población morisca que regresa a Guadix, instalándose en cuevas, en el lugar donde sólo había tres o cuatro a mediados del siglo XVI, al no poder habitar sus viviendas.

El Renacimiento y el Barroco han dejado importantes huellas en la ciudad y se sabe de la fuerte presencia nobiliaria, citándose a las familias de Fernández de Córdoba, Moztezuma, Barradas, Afán de Ribera, Herrasti, Bohorques"Y personajes como el fundador de Buenos Aires, Pedro de Mendoza, el dramaturgo Antonio Mira de Amescua y el tutor real fray Antonio de Guevara. Sin embargo, se conoce poco sobre la ciudad de esta época; por ejemplo, el viajero francés Jouvin destaca en 1672 un río con grandes praderas y "sus calles nos indican su antigüedad, siendo estrechas y dando vueltas".

Los siglos XVIII y XIX.  Para mediados del siglo XVIII existe una fuente excepcional, el Catastro de Ensenada, estudiado en el caso de Guadix por Gámez Navarro. Entonces es una ciudad de 6.914 h., más 757 diseminados en cortijos, lo que indica un estancamiento  desde finales del siglo XVI y escaso crecimiento hasta el censo de 1787 (8.558 h.). La población vive "apiñada en la ciudad en 880 casas y, extramuros de ella, 600 cuebas; y de las casas avrá como 14 o 16 inabitables y como unas ochenta arruinadas" No dicen nada los peritos de las cuevas y casas de los cortijos, ni de los chamizos en los que vivían muchos jornaleros". La población activa se acerca al 30% y de ella el 47% se dedica a la agricultura, el 19% a la industria y el 34% a los servicios, indicando "la importancia de Guadix como Corregimiento, con unas funciones  marcadamente terciarias, especialmente comerciales". Incide en el carácter de capital comarcal, ya que se celebra una feria en septiembre (tras la cosecha) "en que se trata de ropas de lana, seda, platería, servicio de cobre, lenzería,  ganado bacuno, lanar y demás especies" zapaterías, correajes y coleterías". Destaca más de 100 funcionarios, 133 arrieros, dos mercaderes al por mayor y 57 profesiones liberales, entre ellos diez escribanos de número. Y en la industria, zapateros y trabajadores de la piel (83), de la madera (54) y de artículos metálicos (40).

A la agricultura se dedican 1.015 hombres "de los que 227 están en los cortijos" y, según el citado autor, la mitad son jornaleros y casi la quinta parte mozos de labor, existiendo pocos labradores; y menos de sus predios "28 son de bienes eclesiásticos y seis de sus fincas", ya que como ocurre en Andalucía en general "los cortijos son propiedad de la nobleza local, del clero, de absentistas nobles y de los propios de la ciudad". Incluso "en Guadix la propiedad aparece mucho más concentrada ya desde la época de la conquista, debido a las mercedes reales con las que los Reyes premiaron a sus más importantes colaboradores". Y, también como en el resto de Andalucía, la presión fiscal es muy fuerte entre la Iglesia, la realeza y hasta la recaudación del Voto de Santiago para la iglesia gallega. El paisaje agrario, no obstante, lo compone en su mayor parte (84%) tierras sin cultivar (con apenas arbolado y predominio de atochar y tomillar, donde pasta el ganado, cabras y ovejas principalmente, y se obtiene leña), mientras el regadío supone el 13% (muchas de año y vez). Y en secano, recordemos la aridez de estos campos, sólo el 3,3%, sembrándose al tercio un cereal resistente como el centeno. En el regadío se recogen trigo, cebada, habas, cáñamo, mijo, maíz, garbanzos, vino, aceite y diversas frutas y hortalizas.

Según el viajero británico Townsend (1784) hay 8.314 h., cinco conventos, más dos de monjas, buena Alameda y limpia. Existen algunas manufacturas "cáñamo, lino y seda", "siendo los cuchillos de bolsillo el artículo más famoso", del que su guía compra uno con resorte, cosa que no había visto antes y que, al parecer, estaban prohibidos. En el Censo de Floridablanca (1785) consta como corregimiento de segunda y encabeza un partido, coincidente con la actual comarca más el alto Nacimiento (Fiñana, Abrucena, Abla). Asimismo, ha sido capital judicial desde la constitución de los partidos judiciales en 1834.

Más información se obtiene del Diccionario  de Madoz, de mediados del siglo XIX, cuando cuenta con 10.129 h. (lo que supone un crecimiento moderado respecto a cien años antes) que viven en casas de "fábrica antigua" (una tercera parte de ellas son cuevas, "sin más luz que la que reciben de las puertas"), en calles irregulares. Destaca la plaza de la Constitución, con soportales; dos paseos, el de San Lázaro, camino de Granada, y el de Guadix, a orillas del río, con una plaza arbolada y fuente; la Alcazaba; el Seminario; la Catedral y varias iglesias (San Miguel, Santiago, Santa Ana). La principal actividad económica es la agricultura, sobre todo de regadío ("vega fertilísima y una de las más importantes de la provincia") y se citan los mismos productos que en 1750, con el añadido de la patata y la aclaración de exportación de cereales y compra de aceite y vino. La industria parece haber decaído, si bien se mantiene la de calzado; y el comercio es importante, sobresaliendo la feria anual ("concurridísima, cuyo principal tráfico consiste en ganados de todas clases" y diversos artículos textiles y metálicos), el mercado semanal (alimentos, textiles, loza, cristal") y el diario, de cereales.

En la segunda mitad del siglo XIX el accitano (o guaiseño, que se dice por allí) Pedro Antonio de Alarcón relaciona dos de sus obras con la ciudad: El sombrero de tres picos y El niño de la bola . Posteriormente, la historia de Guadix es la de una cabecera comarcal andaluza que mantiene comercio y algunos servicios con una parte de la población pobre, especialmente en las cuevas, con problemas sociales, que se reflejan en la Guerra Civil, y, más tarde, en una fuerte emigración, sobre todo de los pueblos de la comarca.

Plano urbano y monumentos.  El valle del río Guadix se abre en arcillas con una anchura de 7 km. entre las cotas de los 1.000 m., aproximadamente correspondiente a un glacis de acumulación. En ese vaciado, donde el cauce se sitúa a poco más de 900 metros sobre el nivel del mar, se localiza la vega y la ciudad; concretamente ésta en la orilla izquierda y, por lo tanto, en la ladera, a salvo de inundaciones, de manera que la alcazaba se distancia 600 m. del río y se alza más de 20 sobre él. Es la parte más antigua "procede de la época califal", está bien restaurada y su tamaño es considerable, pero pasa un tanto inadvertida y su visita no es fácil, por hallarse incluida en el Seminario. Del  recinto murado andalusí queda la huella de la ronda desde el torreón del Ferro, o Torre Gorda, del siglo XI, al Norte, encerrando luego la parte meridional del Alcázar, desde San Miguel hacia Obispo Rincón, y el este de la plaza Mayor, para salir frente a la vega donde se alinea la potente catedral, construida sobre el solar de la mezquita mayor.

El trazado callejero del centro conserva parte andalusí de calles estrechas, retorcidas, callejones sin salida, así como en los arrabales a este y oeste del centro, San Miguel y Santa Ana. Y al Sur, la zona de las cuevas, que a principios del siglo XX llegan a 2.000 y en 1950 alcanza el máximo con 4.000. Por esas fechas la ciudad no va mucho más allá del perímetro islámico, con la estación del ferrocarril a unos tres km. hacia el Noreste en el mismo valle. La fuerte emigración posterior estanca la ciudad y en el mapa de 1971 a escala 1:50.000 se aprecia algún crecimiento entre la avenida de Medina Olmos y el río, así como cerca de la estación y a orillas de las carreteras; aparte, la expansión troglodita, también en la ladera opuesta.

Aunque la autovía 92 y sus bifurcaciones quedan algo más al Norte, la encrucijada de las vías hacia Granada, Baza y Almería, frente a la catedral, sigue constituyendo el principal nudo urbano y la expansión del plano a lo largo de esos ejes ha dado lugar a diversos barrios "Los Ángeles, San Gregorio, Santa Rosa". Y últimamente se ha poblado la carretera hacia la estación "enlazando precisamente con la A-92: Tarifa, Calpera, Arenas"", que, tras el cierre de la línea con Baza, ha perdido importancia.

Volviendo a los monumentos, el legado andalusí aparece también en varios artesonados mudéjares, como en San Miguel, Santa Ana o la Magdalena, donde queda algún resto de la pequeña mezquita precedente. La conquista castellana y la cristianización conlleva la erección de iglesias y conventos, como el de la Concepción, en la calle del mismo nombre, donde estaba el zoco, entre la mezquita mayor, hoy catedral, y la Alcazaba; la iglesia de San Miguel en el arrabal del Noroeste; y, cerca, la Magdalena de fachada barroca; Santa Ana; San Agustín, del siglo XVI, obra de Diego de Siloé, sobre una antigua mezquita. El Barroco tiene cierta importancia, también en la arquitectura civil, como el palacio de Peñaflor y, desde luego, la plaza de la Constitución, o de las Palomas, de dos plantas porticada de los siglos XVI al XVIII, declarada Monumento Histórico artístico. Otras placetas son dignas de visita, como la de Santiago, centro del barrio así llamado, donde pueden contemplarse casas, palacios, iglesia y convento. Pero, sin duda, el monumento más importante y definitivo en el paisaje urbano, muy visible y contundente, es la catedral, con exterior de color ocre similar al de las tierras circundantes, construida sobre la mezquita aljama, desde finales del XVI al XVIII. Consta de tres naves, con girola y bella cúpula; y en la misma plaza se alzan la Escuela de Artes y Oficios, del siglo XVIII, el Hospital de la Caridad y la iglesia de San José (XVI-XVII).

Turismo: paisaje "lunar" y cuevas.  Al atractivo de los monumentos señalados, y el folclore andaluz "el fandaguillo de Guadix", hay que unir gastronomía, artesanía y fiestas; en lo que se nota también el legado andalusí. Así, en algunos dulces o en la mezcla de la llamada cuña de San Antón "objeto de una romería" con patas de cerdo, verduras, dátiles, naranjas y frutos secos; si bien es más frecuente, como plato popular, la tarbina o gachas de harina de maíz. La artesanía ha girado en torno a las labores de esparto, tan abundante en la comarca, y en la cerámica de fuerte tradición; sobre todo la llamada jarra de Guadix, de barro rojo y filigranas de hojas verdes, que se usaba en las bodas para recoger dinero a la novia. Y, sobre fiestas, hay que resaltar la romería a la ermita de Zalabí, en abril, y la feria mayor de septiembre, en la que aparece el personaje de Cascamorras, castigado "cada vez menos" al no traer de Baza la imagen de la Piedad.

Pero además de todo esto, hay dos atractivos accitanos que tienen cierta conexión, cuales son su paisaje y las cuevas. Toda esta zona compone un relleno de materiales poco consolidados procedentes de la erosión de las montañas béticas del Norte "Cazorla, Montes orientales" y del Sur "Sierra Nevada, Harana, Baza". En la base son marinos, de  hace entre siete y nueve millones de años, y encima otros continentales (conglomerados, arenas, arcillas, limos, margas), depositados hasta hace 100.000 años "principios del Cuaternario", en que se alcanza el nivel de colmatación, quedando áreas lagunares y endorreicas. Luego, movimientos neotectónicos elevan la zona, que es captada por un afluente del Guadalquivir, aprovechando una rotura o diapiro en el Negratín, cerca de la presa actual. Así, se desencadena un encajamiento fluvial, que actúa en materiales poco consolidados y casi desprovistos de vegetación por la aridez (menos de 300 milímetros anuales), formando los badlands  o malas tierras, llenas de barrancos y torcas (especies de seudokarts). En esta especie de formas lunares se han excavado en las laderas cuevas de vivienda, aprovechando la facilidad del vaciado a pico y el endurecimiento posterior, componiendo un paisaje especial.

Economía, población y área de influencia.  Como se ha dicho, la capital de la comarca de su nombre está muy bien vertebrada a través de la autovía A-92 en dirección hacia Murcia, Granada y el Valle del Guadalquivir. Por otra parte, la comunicación intracomarcal está mejorando progresivamente, mediante la ampliación de la red de carreteras secundarias que permiten un fácil acceso con la autovía. Se trata de una de las comarcas mejor definidas de Andalucía con los municipios de Alamedilla, Albuñán, Alcudia, Aldeire, Alicún, Alquife, Beas, Benalúa, La Calahorra, Cogollos, Cortes y Graena, Darro, Dehesas, Diezma, Dólar, Fonelas, Ferreira, Gobernador, Gor, Gorafe, Huélago, Huéneja, Jerez, Lanteira, Lapeza, Lugros, Marchal, Morelábor, Pedro Martínez, Polícar, Purullena, Valle de Zalabí y Villanueva de las Torres. Y constituye uno de los centros de atracción más claros, situándose en el  lugar 17 de Andalucía, cuando por su demografía se ubica en el 61.

El dinamismo de esta ciudad está basado en la terciarización, que ha contribuido a que se concentre el 38,7% de la población comarcal (2001). Así, el conjunto de estas actividades da empleo al 64,5% del total de la población activa a través del crecimiento y la diversificación de los servicios públicos "sanidad, partido judicial, educación, administración, etc.", de los privados y de la expansión comercial, convirtiéndose esta última en la principal actividad en relación a la creación de empleo "557 establecimientos en 2004".

Así pues, la relevancia de Guadix como centro comercial y de servicios obedece, no sólo a que es cabecera de una comarca de fuerte personalidad, sino también por la distancia existente entre esta ciudad y las grandes urbes del entorno "Granada, Almería, Jaén o Murcia", todas ellas, salvo Granada, a mas de 100 km. Hecho que ha contribuido enormemente a reforzar su centralidad y a dinamizar los recursos de sus habitantes, pues la renta familiar disponible en 2003 oscila entre 8.300 y 9.300 euros, situándose próxima a la media andaluza.

El otro sector clave en la estructura económica de Guadix es la agricultura; y en las últimas décadas la ampliación de la superficie regada se ha visto favorecida por la puesta en marcha del plan de transformación de las zonas regables de la comarca. De esta forma se ha mejorado el desarrollo del sector "cebada, trigo, olivar y almendro", a pesar de las características poco favorables del clima, en el que las fuertes oscilaciones térmicas diarias, los fríos inviernos con frecuentes heladas y la escasa pluviosidad mal distribuida dificultan el desarrollo de la agricultura.

A pesar de estas mejoras, la transformación y comercialización de los productos es escasa y se reduce básicamente a la elaboración del aceite de oliva sin que existan empresas que tengan registrada una marca específica para ello. Entre los productores está surgiendo la necesidad de asociarse para incorporar la producción aceitera en las principales redes comerciales e incrementar el valor añadido.

El resto de sectores "industria y construcción" tienen poca relevancia en la estructura económica "123 y 153 establecimientos en 2003, respectivamente". Destacan las empresas dedicadas a la transformación de la madera "haciendo uso de la abundante superficie forestal que existe en la vega por los árboles, chopos, de rivera" y la industria cárnica, que se desarrolla en torno a la alta densidad de ganadería ovina criada en régimen extensivo. El Ayuntamiento, para mejorar la creación de tejido empresarial, ha puesto en marcha una unidad territorial de generación de empleo y desarrollo local que está favoreciendo la realización de nuevas inversiones.

Así pues, como se trata de una red empresarial todavía no consolidada, escasamente dinámica, apoyada sobre todo en el factor centralidad y no en un verdadero proceso de industrialización, la tasa de paro es elevada (23,8% en 2001). Por otro lado, el mercado laboral cuenta con una oferta de mano de obra de 7.043 personas, de las que 5.369 constituyen la población ocupada, lo cual quiere decir que la tasa de empleo se sitúa entorno al 37,5%. A ello se debe sumar el que los recursos humanos del municipio se caracterizan por una cualificación y una especialización deficitaria a causa de su escasa formación y de la pobre diversificación industrial. Todos estos hechos unidos a los rasgos de la estructura sectorial indican que el mercado laboral es estrecho y presenta una débil capacidad para mejorar su situación a medio plazo.

En consecuencia, de acuerdo con las características de la estructura económica, la población total del municipio ha evolucionado de una manera lenta (con retrocesos por la emigración de los años sesenta y setenta) pasando de tener 24.997 h. en 1960 a 20.035 en el 2004. El saldo migratorio y el crecimiento vegetativo son ligeramente positivos, pero la población presenta ya rasgos de envejecimiento (16,86% la de más de 65 años en 2004). [ Gabriel Cano / Rosa Jordá Borrell ].

 

 
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