| El culto a esta devoción en la localidad de Puebla de Guzmán, en la comarca onubense de El Andévalo, da lugar a una de las más multitudinarias y emblemáticas romerías de la provincia, por la riqueza y complejidad de sus rituales. El mito de origen en el que se describe la aparición de la Virgen se remonta a 1470, y se tienen noticias históricas de la celebración de la romería desde mediados del siglo XVI. Desde entonces, los puebleños han acudido periódicamente al Cerro del Águila, ubicado a cuatro kilómetros de la población, donde se erige el santuario de la Virgen de la Peña, construido en el siglo XVII. En su entorno se levanta un interesante conjunto arquitectónico originado por esta función ritual, con construcciones destinadas a los romeros, danzantes, mayordomos y la "casa de fondo", en la que se elabora y distribuye la "comida de pobres".
La Virgen de la Peña no cuenta con hermandad hasta 1919. Sin embargo, tanto en fechas anteriores como en nuestros días, son las figuras de los mayordomos y mayordomas quienes acaparan el protagonismo social y articulan buena parte de la estructura simbólica del ritual. De hecho, su propia presencia se subraya entre el conjunto de los romeros por llevar el traje de "gabachos", sobresaliendo sobre todo la vestimenta de gabachas de las mayordomas: compuesta de una elaborada indumentaria, rica en bordados y ornamentos suntuosos "pendientes, rosarios, gargantillas", en la que destaca la singularidad de los sombreros de copa alta con los que se cubren, así como las tocas y camisas bordadas y las casacas con botonaduras de plata.
Actualmente, la mayordomía es ejercida cada año por varias personas, con el fin de poder hacer frente a los elevados gastos que conlleva, sobre todo para cumplir con uno de los actos más singulares de este ritual: la comida de pobres. Como su nombre indica, en su origen y hasta hace unos treinta años es una comida, costeada y servida por los mayordomos, destinada a los pobres que acudían en gran número a la romería, pero actualmente es un convite abierto a todos los romeros que acuden a la peña, consistente básicamente en una caldereta de carne que se sirve en la Casa de Fondo, el domingo y lunes de romería.
La romería se celebra entre el sábado y el martes de la última semana de abril. A ella acuden centenares de romeros procedentes de todas las poblaciones del entorno. Se trata de un elaborado ritual que se desarrolla entre el pueblo y la ermita "la imagen sólo baja al pueblo cada seis años", en el que van a desempeñar un papel destacado los numerosos caballistas que recorren continuamente las calles del pueblo "sobre todo en las noches de estos cuatros días" y camino del santuario, y que van a conformar específicamente las comitivas romeras de subida al santuario en la tarde del sábado para dar comienzo a la romería, y el último día con la "subida de pendones", ceremonia con la que concluye. Asimismo, con motivo de la celebración tiene lugar una danza ritual de espadas protagonizada por jóvenes "lanzaores" puebleños, siempre en un número impar, entre 7 y 11, que ejecutan sus diversas mudanzas tanto en los prolegómenos de la romería que tienen lugar en el pueblo como, fundamentalmente, en el entorno del santuario: en la recogida de mayordomos y en la procesión. Van vestidos con un sencillo traje compuesto de camisa blanca, pantalón negro hasta media pierna, medias blancas, zapatillas negras, faja roja, y banderola y pañuelo "anudado en la frente" azul; y ejecutan las diferentes mudanzas sin soltar en ningún momento los extremos de las espadas que dan nombre a la danza, marcando el ritmo de sus pasos con el sonido de la gaita y el tamboril. [ Juan Agudo Torrico ].
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