| Familia gobernante en la Andalucía árabe desde mitad del siglo VIII hasta comienzos de del XI, de modo principal entre el año 756 y el 1009, antes de que comenzara el proceso de decadencia y caída del Califato de Córdoba. El Califato es abolido oficialmente en la capital del país en 1031, cuando ya todo al-Ándalus se encontraba bajo el régimen de los Reinos de Taifas *. Los omeyas (descendientes del linaje gobernante como califas hasta el 750 en Damasco) tenían su origen en Abu Sufyán, uno de los dirigentes de La Meca en los días del profeta Mahoma. La instauración de su régimen en la Península Ibérica añade un elemento más de diferenciación del territorio respecto al resto del entorno del mundo árabe y el Islam de la Alta Edad Media. Con ellos comienza la fragmentación político-administrativa potenciada por una oposición a los califas abbasíes gobernantes en la ciudad de Bagdad desde mitad del siglo VIII, aunque se sigue conservando un marco cultural y económico único desde el Atlántico hasta la India.
La implantación de los omeyas en la Andalucía árabe, a partir de Abderrahmán I * , supone una potenciación de los rasgos característicos de al-Ándalus por oposición a un imperio abbasí. Esta diferenciación es favorecida desde el máximo poder político del país y está basado en gran medida en una arabidad de los que se consideraban herederos y que da lugar a una elaboración de lo andalusí. En esta elaboración se incardina el aporte de los elementos culturales existentes en la Península Ibérica antes de la entrada del Islam. Con el emir Abderrahmán II * se da forma a las estructuras administrativas y las manifestaciones culturales andalusíes. El apogeo de al-Ándalus llega con Abderrahmán III * , que en el año 929 proclama el califato de Córdoba, dotando de una fórmula jurídica a un país que ya funcionaba de forma autónoma dentro del Imperio desde casi dos siglos antes. En época inmediatamente anterior, el país había travesado un periodo de crisis, la fitna o ruptura del siglo IX, cuando el poder omeya centralizado en Córdoba había dado un tiempo de gobiernos locales acorde con las estructuras tribales de al-Ándalus. Al gobierno de Abderrahmán III siguen los de los califas al-Hakam II * e Hixam II * . Con éste comienza la decadencia del sistema, que termina en los Reinos de Taifas del siglo XI, cuando al-Ándalus queda dividido en varios Estados. La unidad política del país será restablecida más tarde por los almorávides * . Los Reinos de Taifas suponen un cambio de las estructuras políticas y administrativas, aunque desde el punto de vista cultural existe una continuidad con las formas omeyas. Éstas permanecen con cambios debidos a la disminución del ámbito territorial y las circunstancias de todo el ámbito peninsular y del Norte de África, hasta el final de la existencia de al-Ándalus.[ R. V.]
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