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ANEXOS |
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- Entre la historia y la leyenda

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Allí donde la historia se oscurece para trazar un perfil ajustado de Aixa, esposa de rey, madre de rey, entra la interpretación. Como a su hijo Boabdil, en su reino de Granada, o en el destierro de la Alpujarra o en el exilio de Fez, le persigue la leyenda. Aixa, mujer celosa; Aixa, mujer fuerte; Aixa, heroína. Estos textos muestran algunos de los papeles con los que Aixa entra en las páginas recreadas para la historia. |
- “Llora como mujer...”

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Mientras los caballeros moros así contemplaban fijamente, en silenciosa agonía, mezcla de ternura y aflicción, aquella deliciosa morada, teatro de sus amores y de sus placeres, súbitamente, una resplandeciente nube de humo alzóse desde la ciudadela, seguida de una salva de artillería, apenas audible a tan gran distancia, dando a entender que se había consumado la toma de la ciudad y que los musulmanes perdieron para siempre su trono. Boabdil, debilitado por el sufrimiento y oprimido por el dolor, no pudo contener por más tiempo los dictados de su corazón y exclamó: “¡Alá akbar, Dios es grande!”, palabras de resignación que expiraron en sus labios, para dar salida a un copioso torrente de lágrimas. Su madre, la intrépida sultana Aixa la Horra, se indignó con aquella debilidad de su hijo, diciéndole: “¡Bien haces en llorar como mujer, lo que no supiste defender como hombre!”. El visir Aben Comixa trató de consolar a su real amo y le dijo: “Considera, señor, que las peores desgracias, cuando se sufren con grandeza de alma, a menudo dan más renombre que las más grandes hazañas”. Sin embargo, el infeliz monarca no se consolaba, sino que continuaba derramando abundantes lágrimas: “¡Alá akbar! –exclamaba–. ¿Cuándo existieron mayores infortunios que los míos?” Razón por la cual, aquella colina, que no estaba muy lejos de Padul, tomó el nombre de Feg Alá Akbar; pero el lugar desde donde Boabdil vio por última vez a “Llora como mujer...” Granada, es conocido entre los españoles como “el último suspiro del moro”.
Washington Irving De Crónica de la conquista de Granada. |
- Los celos de Aixa

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Casó Mulhey Hacem con la princesa Aixa (La Horra), casta y honesta, y tuvo de ella dos príncipes, el mayor Abu Abdala (Boabdil) y el segundo Muley Abul Ahazig. El rey enamoróse de una tierna cautiva de belleza extraordinaria. Isabel de Solís, hija de D. Sancho Jiménez de Solís, Comendador de Béznar, que pereció en una de las sangrientas entradas de los moros, defendiendo su hogar. Isabel, conducido a Granada aún niña, por un caballero generoso, creció en años y hermosura, de esclava en la Alhambra, dándole el mismo Rey el nombre deZoraya, que quiere decir en árabe “lucero de la mañana”. El rey enamorado repudió a Aixa y declarando sultana a Soraya, tuvo con ella dos hijos, que se llamaron Cad y Nazar. Torneos, fiestas, músicas y juglares, toda la pompa de la corte rodeada de hermosura de Zoraya, mientras Aixa devoraba sus justos celos en su palacio del Albayzín.
El Conde de Benálúa. Duque de San Pedro de Galatino De Boabdil. Granada, Jaén, Málaga y Almería. |
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