La batalla de Quesada es un enfrentamiento militar entre andaluces y granadinos que tiene lugar al sur del Reino de Jaén* durante la primavera de 1295. Este choque se inserta en la recuperación del prestigio nazarí de Muhammad II (1273-1302) ante los monarcas de Castilla* tras la muerte de Sancho IV* (1284-1295) y la complicada minoría de edad de Fernando IV* (1295-1312). El Rey de Granada se aprovecha de la falta de poder de los aspirantes a la tutoría del monarca cristiano en Andalucía para denunciar el vasallaje debido y enarbolar el estandarte de la “guerra santa” con la intención de saquear y destruir, entre abril y mayo de 1295, los castillos de Quesada* , Alcaudete, Bedmar y Locubín para asegurar los accesos directos a la capital granadina. El triunfo granadino se debe también al incremento militar que supone la llegada de los “voluntarios de la fe”; benimerines* bajo el mando de Uzman b. Abi-l-Ula, príncipe norteafricano dotado de notable genio militar y ambición desmesurada de gobierno local, pues llega a dominar tras la victoria nazarí la política exterior del Reino de Granada* durante la primera mitad del siglo XIV. Además, el triunfo de Quesada asegura a los musulmanes la construcción de una serie de torres vigías en el tramo costero entre Algeciras y Marbella para la defensa del litoral del Estrecho de Gibraltar.
Manuel González Fernández |