Durante siglos, la población de Benamejí ha vivido con la zozobra de La Grieta, la impresionante falla originada por los periódicos deslizamientos de tierra al sur de la población, que en los últimos años llegaban al borde mismo de las casas. La falla tenía en su borde superior los 470 metros de longitud y se deslizaba hacia el Genil, distante unos 700 metros. Entre 1739 y 1997 se sucedieron numerosos derrumbes, normalmente tras lluvias intensas y cada vez más amplios. Fue muy grave el de 1963, que se lleva por delante 55 casas y afecta a otras cincuenta. En 1989 se produjo otro, que movió un millón de metros cúbicos de tierra. La Junta de Andalucía hubo de construir 150 viviendas para alojar a vecinos afectados. En 1991 comenzaron los estudios técnicos a cargo del Instituto Geológico y Minero de España, mientras el ayuntamiento local pedía decisiones rápidas. Los deslizamientos de 1997 hicieron ver, en efecto, la urgencia de tomar medidas y por fin en 1998 la Diputación cordobesa, la Junta de Andalucía y el Gobierno Central acordaron importantes inversiones para estabilizar la tierra con la instalaciones de pantallas protectoras y reforestación, entre otros recursos, y tranquilizar a los habitantes de la población cordobesa. Las obras supusieron más de 10 millones de euros, el 90 por ciento de los cuales fueron aportados a partes iguales por la Junta y el Gobierno Estatal. Hoy es un hermoso mirador sobre el valle del Genil. Antonio Checa |