inicio quiénes somos normas de uso abreviaturas contacto
Andaluca Cultura

BÚSQUEDA DE TÉRMINOS



Acceso a búsqueda avanzada

TÉRMINOS VISITADOS  


TÉRMINOS RECIENTES

AGENDA CULTURAL
   Bodas de Sangre: Programación en Jaén
   Taller de creatividad dinamizado por Yanua para celebrar el Día Internacional del Libro Infantil
   Taller de fin de semana: Fotografía + Ciencia: fotografiando lo imposible



CON LA COLABORACIÓN DE



 
TÉRMINO
- CERNUDA, LUIS
  ANEXOS
 
  • Cernuda y Andalucía   Expandir
  • No cabe ninguna duda de que, frente a la conflictiva relación de Cernuda con Sevilla y con España, su imagen de Andalucía –aunque fuera una imagen ideal que excluía otras representaciones típicas y tópicas de nuestra tierra– fue siempre positiva. Tempranamente –en 1931- lo deja bien claro en una nota titulada “José Moreno Villa o los andaluces en España”: “¿Qué embrujamiento detiene mi espíritu en tal atmósfera, manteniéndolo allá como en su único país? No puedo ni deseo vivir en otro lado; todos serían más hostiles y más bajos. Aquella atmósfera es la lejana Andalucía. Andalucía, ya se sabe, es el Norte de España; pero no la busquéis en parte alguna, porque no estará allí. Andalucía es un sueño que varios andaluces llevamos dentro. Nada sabemos de la otra, la baja Andalucía, ni de sus modas chillonas y vanidad”.
        Volverá a repetirlo, ese mismo año de la proclamación de la II República, a propósito de Lorca. Por un lado, denuncia la pereza de los tópicos: “No es mi propósito negar otros antecedentes españoles y, más específicamente, andaluces, a que antes aludía; pero es que se ha insistido tanto en explicar a los actuales poetas andaluces por su origen solamente… En ciertas personas tiene más importancia lo que aporta su espíritu aislado y no lo que su medio les da. Málaga, Granada, Sevilla proponen amables y fáciles motivos para la molicie crítica”. Por otra parte, subraya lo fundamental que una visión topificada de lo andaluz no percibe: “Lo que no se distingue ya, al hablar de lo andaluz, es ese otro impulso casi extinguido, ardiente, reconcentrado y dramático, que palpita oculto entre la multitud andaluza, apresurada, pesada y externa”. Cernuda preferirá siempre la naturaleza espontánea y libre a la adquirida o impuesta por el medio. Y sin embargo, ama profundamente a Andalucía. En el conocido texto de Divagación sobre la Andalucía Romántica, tras caracterizar su posible paraíso vital añade: “Un edén, en suma, que para mí bien pudiera estar situado en Andalucía”. Y, a continuación: “Si se me preguntara qué es para mí Andalucía, qué palabra cifra las mil sensaciones, sugerencias, posibilidades unidas en el radiante haz de lo andaluz yo diría: felicidad. Tal vez esta creencia sea una obsesión de poeta”.
        Obsesión o no, lo cierto es que para Cernuda –al igual que para Juan Ramón– Andalucía, idealizada o no, es ámbito ideal de existencia, que es algo bien distinto. Horizonte de una felicidad que nunca se consigue del todo, pero que el ámbito, al menos, hace posible. Como afirma Luis García Montero al final de su ensayo Luis Cernuda y Andalucía, “a través de Andalucía, España e Hispanoamérica, con su ética vital al fondo, Luis Cernuda intentó que la defensa del deseo no supusiera una renuncia a la lucidez”. Una lucidez que en ocasiones resulta dolorosa y que, incluso a largo plazo, puede restarnos felicidad, pero que nos hace ser más nosotros mismos.
        “La obra de Cernuda –dice Octavio Paz– es un camino hacia nosotros mismos. En esto radica su valor moral”. En este camino de autodescubrimiento es fundamental que nuestra mirada no quede prendida en el dedo, sino en el espacio fascinante que señala. Como hiciera triplemente Cernuda distanciándose de ciertos valores de una Sevilla real para él inaceptable, convirtiendo en espacio de experiencia universal las raíces de su formación ética y estética en su ciudad natal, especialmente en Ocnos, y llevándonos a un horizonte de lo andaluz extraordinariamente atractivo y, por desgracia, incluso en la actualidad aún falseado por tirios y troyanos, incumplido e irrealizado. Manuel Ángel  Vázquez Medel
  • Poesía y vida   Expandir
  • En ‘Palabras antes de una lectura’ ruega Cernuda se le permita “que refiera ahora la poesía a mi experiencia personal […] El poeta tiene fatalmente que referir a su propia persona las experiencias poéticas que con sus medios limitados percibe; y al fin y al cabo, acaso las experiencias del poeta, por singulares que parezcan, no lo sean tanto que no puedan encontrar eco, en sus líneas generales, a través de diferentes existencias”. Idéntica argumentación, situando en la raíz misma de la poesía la noción de experiencia poética, y refiriendo ésta a la experiencia vital del ser humano que sustenta al poeta aparece veintitrés años después, en el comienzo de Historial de un libro: “Debo excusarme, al comenzar la historia del acontecer personal que se halla tras los versos de La realidad y el deseo, por tener que referir, juntamente con las experiencias del poeta que creó aquéllos, algunos hechos en la vida del hombre que sufriera éstas”. En efecto, si el poeta es el sujeto del acto de escritura, el hombre lo es de las experiencias que le subyacen. Porque, en el fondo, en la poética cernudiana, poesía y vida aparecen inextricablemente unidas. Es cierto que los nexos entre una y otra, las claves de sus diferentes representaciones variaron sustancialmente a lo largo de su existencia, aunque aquella unión quedó siempre inquebrantable, proporcionando a la palabra poética de Cernuda ese alto sentido moral al que muy acertadamente se refirió Octavio Paz.
    Jenaro Talens precisó en un acertado epígrafe sobre “La teoría poética cernudiana”, que conserva toda su vigencia, ese doble aspecto que reviste el proceso creador en Cernuda: “Como expresión directa del resultado –típica de su primera época– y como exposición discursiva del elemento de experiencia en que el poema se basa –es la que le guía a partir de Las nubes–”. Permítasenos llevar algo más allá la afirmación de Talens: en el fondo, la concepción cernudiana de la Poesía, de impronta claramente romántica, se va a mantener intacta a lo largo de toda su vida: Poesía es emanación de una belleza intemporal y eterna, encarnada en el mundo efímero, mudable y evanescente de las formas humanas. Es un modo de aprehensión de la realidad, profundamente vinculado a una cierta capacidad de percibir con mayor intensidad –y por ello con mayor dolor– la belleza presente en las cosas. Sin embargo, si esta visión de la Poesía, que tiene mucho que ver con la religión de la Belleza –en la que conviven lo divino y lo diabólico, lo satánico– que se potencia sobre todo desde las raíces baudelaireanas, permanece casi idéntica a lo largo de toda su vida, su consideración del poema como escritura y artefacto que intenta captar de otro modo al habitual el mundo real, cambia.
        Así entendida, la poética cernudiana es, siempre, una poética del compromiso: del compromiso, antes que nada y por encima de todo, con la raíz misma de la vida que se manifiesta como apariencia ante nuestros ojos, pero también como conciencia en el espacio de nuestra interioridad; de compromiso con la palabra que expresa “la esencia del problema poético […] el conflicto entre realidad y deseo, entre apariencia y verdad, permitiéndonos alcanzar alguna vislumbre de la imagen completa del mundo que ignoramos”; de compromiso con el ambiente social en el que lucha y con el que lucha el poeta, contra la hipocresía de una moral burguesa a la que ha de aplicarse el mismo antídoto de su propio veneno, el cinismo… Compromiso, finalmente, con el tiempo, contra el tiempo. Y por ello es, esencial y no externa o accidentalmente, una poética en evolución. M. A. V. M.
  • Quisiera estar solo en el sur   Expandir
  • Quizá mis lentos ojos no verán más el sur
    De ligeros paisajes dormidos en el aire,
    Con cuerpos a la sombra de ramas como flores
    O huyendo en un galope de caballos furiosos.

    El sur es un desierto que llora mientras canta,
    y esa voz no se extingue como pájaro muerto;
    Hacia el mar encamina sus deseos amargos
    Abriendo un eco débil que vive lentamente.

    En el sur tan distante quiero estar confundido.
    La lluvia allí no es más que una rosa entreabierta;
    Su niebla misma ríe, risa blanca en el viento.
    Su oscuridad, su luz son bellezas iguales.


    Luis Cernuda
    De Un río, un amor.
  • No decía palabras  Expandir
  • No decía palabras,
    Acercaba tan sólo un cuerpo interrogante,
    Porque ignoraba que el deseo es una pregunta
    Cuya respuesta no existe,
    Una hoja cuya rama no existe,
    Un mundo cuyo cielo no existe.

    La angustia se abre paso entre los huesos,
    Remonta por las venas
    Hasta abrirse en la piel,
    Surtidores de sueño
    Hechos carne en interrogación vuelta a las nubes.

    Un roce al paso,
    Una mirada fugaz entre las sombras,
    Bastan para que el cuerpo se abra en dos,
    Ávido de recibir en sí mismo
    Otro cuerpo que sueñe;
    Mitad y mitad, sueño y sueño, carne y carne,
    Iguales en figura, iguales en amor, iguales en deseo.

    Aunque sólo sea una esperanza,
    Porque el deseo es una pregunta cuya respuesta nadie sabe.


    Luis Cernuda
    De Los placeres prohibidos.
  • Luis Cernuda (1927)  Expandir
  • Bajó, ledo confesor oriental, de su pétreo pie de la puerta grande ¡inconmovible catedral sevillana! atravesó gradas por el aire estrecho, en superpuestos perfiles, y vestido de actual modo negro su moreno amarillo, llegó al tren de la tarde con un ramito de clavellinas blancas en la cuidadosa mano. ¡Adiós! ¿Cómo se perdía luego y sin madre, en el crepuscular laberinto de Santa Cruz, este delgado solitario, erecto desdeñoso? ¿Qué fina y fuerte aguja interior, qué eje sutil lo sostenía bajo el grana sorbo asfixiante, azucena de hierro giraldina para todos los vientos de la poesÌa, quieta, triste por falta atmosférica?
    Solo en el fondo de otra casa de otra calle, calle del Aire, esculpido, labrado suavemente por esa íntima tarde eterna andaluza, de las cuatro a las nueve, Luis Cernuda fue, es, sigue siendo el más esencial, hondo sobrebecqueriano de los poetas jóvenes españoles. No tiene cara de Bécquer, tiene calidades de Bécquer cuarenta años delante, equivalentes trasparencias jenerales, oro, marfil, plata en espíritu, góticas bandas anjélicas alrededor de su diferente verso. Sus huesos de alabastro suenan como otro teclado preciosamente pálido en lo oscuro, otra arpa, sin polvo, por milagro auténtico, en el ángulo penumbra de otro largo salón del mediodÌa. Todo en su canto es pétalo si flor, pulpa si fruta. Confunde, como la magnolia, la acacia rosa y blanca, el nardo; fruto y flora. No tiene leña su tierra granada rosicler en punto.
    En Madrid ahora Luis Cernuda, después de sus despueses, su morenía la noto más malaya, palúdica, verdesur. Parece siempre, en cualquier sitio, que viene cimbrándose bajo ricas sombras marinas de palmeras, orilla de Guadalquivires al mar. Un vaho de patio de naranjos lo envuelve, lo sume en caricia luz esencia. Libre de Sevilla, lo siento más enjaulado en arquitecturas de Sevilla, májicas alambreras de arjente y blanco, malva y oro, cuatro liras al fin, en jaula para ruiseñor encantado en estraño grillo real. Y si voy a Sevilla y paso por Gradas, miro sin poeta confesor la pilastra vacía de la que aleó el estraño volador Luis Cernuda; faIta en el amarillo quieto su voz de arpa entrecortada, su respiración del azahar y el jazmín, el tono dé su corazón de ópalo.

    Juan Ramón Jiménez
    De Españoles de tres mundos.
  • Donde habite el olvido  Expandir
  • Donde habite el olvido,
    En los vastos jardines sin aurora;
    Donde yo sólo sea
    Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
    Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.

    Donde mi nombre deje
    Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
    Donde el deseo no exista.

    En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
    No esconda como acero
    En mi pecho su ala,
    Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.

    Allá donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
    Sometiendo a otra vida su vida,
    Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.

    Donde penas y dichas no sean más que nombres,
    Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
    Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
    Disuelto en niebla, ausencia,
    Ausencia leve como carne de niño.

    Allá, allá lejos;
    Donde habite el olvido.


    Luis Cernuda
    De Donde habite el olvido.
  • La poesía  Expandir
  • Para tu siervo el sino le escogiera,
    Y absorto y entregado, el niño
    ¿Qué podía hacer sino seguirte?

    El mozo luego, enamorado, conocía
    Tu poder sobre él, y lo ha servido
    Como a nada en la vida, contra todo.

    Pero el hombre algún día, al preguntarse:
    La servidumbre larga que le ha deparado,
    Su libertad envidió a uno, a otro su fortuna.

    Y quiso ser él mismo, no servirte
    Más, y vivir para sí, entre los hombres.
    Tú le dejaste, como a un niño, a su capricho.

    Pero después, pobre sin ti de todo,
    A tu voz que llamaba, o al sueño de ella,
    Vivo en su servidumbre respondió: «Señora».


    Luis Cernuda
    De Con las horas contadas.
  • Cronología.   Expandir
  • 1902    Nace el 21 de septiembre en el nº 6 de la calle Conde de Tójar (Acetres).

    1911
        Con ocasión del traslado de los restos de Bécquer a Sevilla lee al poeta que más habría de influir en su poesía.

    1913    Inicia sus estudios en el Colegio Calasancio de San Ramón, en la calle Bailén.

    1914
        Su familia se traslada al Cuartel de Ingenieros en la Avenida de la Borbolla.

    1916    Cernuda comienza a escribir.

    1918
        Se traslada a una casa en el nº 34 de la calle Jáuregui. Su padre se jubila y asciende a general.

    1919
        Se matricula en el curso preparatorio de la Facultad de Derecho. Asiste a las clases de Literatura de Pedro Salinas. Inicia las lecturas de los clásicos españoles.

    1920
        Muere su padre el 9 de marzo. Se traslada al número 4 de la calle Aire.

    1924    Acude a las reuniones que se celebran en casa de Pedro Salinas, quien le inicia en la poesía francesa. Mientras hace la instrucción militar por Sevilla nace “toda una serie de versos”. Gran afición a la música. Consigue la licenciatura en Derecho. En septiembre conoce a Juan Ramón Jiménez en el Alcázar de Sevilla. Aparecen sus primeros poemas en la Revista de Occidente.

    1927    Publica su primer libro: Perfil del aire (4º Suplemento de Litoral). En diciembre, homenaje a Góngora organizado por el Ateneo de Sevilla. Comienza la escritura de Égloga, Elegía, Oda.

    1928    Muere su madre en julio. Se instala en una pensión de la calle Rosario. El 4 de septiembre llega a Málaga, donde refuerza su amistad con Altolaguirre, Prados, Hinojosa y Fernández-Canivell. Llega a Madrid en octubre. Salinas le gestiona un lectorado de español en L’École Normale de Toulouse, hacia donde parte el 10 de noviembre. Escribe los primeros poemas de Un río, un amor.

    1929    Visita París. En junio regresa a Madrid y aparecen sus traducciones de L’Amour, la Poésie de Paul Eluard en Litoral. Termina Un río, un amor.

    1930    Trabaja en la librería de León Sánchez Cuesta. Reencuentro con Lorca en casa de Aleixandre. Reivindicación de la poesía de Andalucía (Hinojosa, Prados, Aleixandre, Lorca, Altolaguirre, Moreno Villa). Intenta sin éxito un lectorado en Oxford.

    1931    Escribe Los placeres prohibidos. El 14 de abril participa en las manifestaciones por el advenimiento de la República. Distanciamiento de sus compañeros de generación. A finales de año abandona su trabajo en la librería. Desengaño amoroso con Serafín Fernández Ferro, trasfondo de Donde habite el olvido, obra en la que comienza a distanciarse del surrealismo y a releer de otro modo a Bécquer. Desde este año y hasta 1935 colabora con el “Museo Ambulante” de las Misiones Pedagógicas. Profundiza sus conocimientos sobre pintura clásica española y adquiere conciencia de la postración del país

    1933    En enero publica la antología Invitación a la poesía. Manifiesta una peculiar adhesión al comunismo en la revista Octubre. La concesión del Premio Nacional de Poesía a Vicente Aleixandre sume a Cernuda, que tan sólo puede lograr un tercer puesto, en la desolación.

    1934    Publica Donde habite el olvido.

    1935 
       El 19 de enero pronuncia sus ‘Palabras ante una lectura’ y el 9 de febrero, ‘Bécquer y el romanticismo español’. Avanza en su fusión de andalucismo y romanticismo: ‘Divagación sobre la Andalucía romántica’. Termina Invocaciones y emprende un giro poético a partir de la lectura de Hölderlin.

    1936    Publica la elegía El joven marino y, a comienzos de abril, la primera edición de La realidad y el deseo. El 21 de abril se le tributa un homenaje. Publica en el número de abril de Cruz y Raya el ensayo ‘Divagación sobre la Andalucía romántica’. Al iniciarse la Guerra Civil, parte a París como secretario del embajador Álvaro de Albornoz. Regresa en septiembre a Madrid y marcha, a finales de noviembre, como voluntario de las milicias populares. Lee a Leopardi. Se traslada en abril a Valencia, donde se celebra el II Congreso Internacional de Escritores Antifascistas. Actúa en una representación de Mariana Pineda.  Entabla una sincera amistad con Octavio Paz. A principios de octubre se aloja en la Alianza de Escritores Antifascistas de Madrid.

    1938 
       En febrero se dirige a Londres para ofrecer unas conferencias por mediación de Stanley Richardson. Nunca más volverá a España. Amistad con Rafael Martínez Nadal y el pintor Gregorio Prieto. Es tutor de niños vascos en Hampshire. Intenta, inútilmente, volver desde París a España. Ayudante de español de la Cranleigh School, del condado inglés de Surrey.

    1939    Se incorpora en enero a la Universidad de Glasgow. Lee la Biblia en la versión de King James y profundiza en la lírica inglesa. Cambio de rumbo en su expresión. Melancolía y tristeza. Ensayos literarios.

    1940
        Amistad con un joven escocés. Bergamín publica en México la segunda edición de La realidad y el deseo, con Las nubes. Comienza Ocnos.

    1941 
       En Oxford se relaciona con Alberto Jiménez Fraud y su mujer, Natalia Cossío, Gregorio Prieto y Salvador de Madariaga. Primeros poemas de Como quien espera el alba.

    1942    Primera edición de Ocnos.

    1943    En julio marcha de Glasgow. Hasta 1945 permanecerá como lector en la Universidad de Cambridge.

    1944    Termina Como quien espera el alba. Nueva experiencia amorosa, que refleja en la serie ‘Cuatro poemas a una sombra’ con la que inicia Vivir sin estar viviendo.

    1945    Lector de Literatura Española en el Instituto Español (republicano) de Londres. Se aloja en casa de Gregorio Prieto. Experiencias musicales (Mozart).

    1947    El 10 de septiembre abandona Inglaterra con destino a Nueva York. Profesor de Literatura Española en Mount Holyoke (Massachussets). Publica Como quien espera el alba en Buenos Aires.

    1948 
       Publica Tres narraciones. Contactos con España. Distanciamiento de Salinas, Guillén, Dámaso Alonso y Juan Ramón Jiménez.

    1949 
       Pasa un mes en México, donde se reencuentra con sus raíces. Termina Vivir sin estar viviendo. Segunda edición de Ocnos.

    1950 
        Inicia en febrero Variaciones sobre tema mexicano y Con las horas contadas. Nueva estancia en México. Lecturas filosóficas (presocráticos).

    1951
        En México conoce a Salvador Alighieri, quien le inspirará ‘Poemas para un cuerpo’. Viaje a Cuba. Amistad con María Zambrano y relación con el grupo de Orígenes. Estrecho contacto con Lezama Lima. a la muerte de André Gide escribe ‘In memoriam A.G.’

    1952
        Regresa a Nueva Inglaterra. Abandona Estados Unidos y se instala en México Distrito Federal. Publica Variaciones sobre tema mexicano.

    1953
        Vive con Concha Méndez y su hija Paloma Altolaguirre en Tres Cruces (Coyoacán). Escribe Estudios sobre poesía española contemporánea.

    1954
        Desde 1954 a 1960 dicta un curso sobre teatro español y francés del siglo XVII en la Universidad Nacional Autónoma de México. Publica en España su traducción de Troilo y Crésida, de Shakespeare.

    1955
        Número homenaje de la revista cordobesa Cántico. Acaba Con las horas contadas.

    1957    Publica Poemas para un cuerpo y Estudios sobre poesía española contemporánea.

    1958    Publica Pensamiento poético en la lírica inglesa (siglo XIX). Tercera edición de La realidad y el deseo. Escribe ‘Historial de un libro’.

    1960
        Prepara y publica la edición de las Poesías completas de su amigo Manuel Altolaguirre, muerto en accidente de automóvil. Fallecen sus hermanas Amparo y Ana. También su amigo el poeta mexicano Enrique Asúnsolo. Edición del primer volumen de Poesía y Literatura. Escribe Desolación de la quimera. Tesis doctoral de Carlos Peregrín-Otero sobre Cernuda en Berkeley (California).

    1962    Regresa en junio a México. En septiembre es nombrado profesor visitante de la Universidad de California en Los Ángeles. Paseos por la playa y el cine. Publica en noviembre Desolación de la quimera. Número homenaje de la revista valenciana La Caña Gris, organizado por Jacobo Muñoz con textos de Gil de Biedma, Brines y Valente. Edición en Milán de Poesie di Luis Cernuda, antología integrada por 64 textos.

    1963    Regresa a México desde Los Ángeles, con la intención de permanecer. El 5 de noviembre muere en México repentinamente de un infarto en casa de Concha Méndez. Es enterrado en el Panteón Jardín de México. Poco después de su muerte llega la tercera y definitiva edición de Ocnos.

    1964
        Se publica la cuarta edición de La Realidad y el deseo completa, con Desolación de la quimera. Aparece el volumen II de Poesía y Literatura. Números-Homenaje de Ínsula, Revista Mexicana de Literatura y Papeles de Son Armadans. Aparece el ensayo de Octavio Paz La palabra edificante.
 
ZONA DE USUARIOS
Usuario:
clave:
 

MUSEOS ANDALUCES
Almería
Museo de Almería
Cádiz
Museo de Cádiz
Córdoba
Museo arqueológico y etnológico
Granada
Museo de la Alhambra
Granada
Parque de las ciencias
Huelva
Museo de Huelva
Jaén
Museo de Jaén
Málaga
Museo Carmen Thyssen
Málaga
Museo de Málaga
Málaga
Museo Interactivo de la Música
Málaga
Museo Picasso Málaga
Sevilla
Centro Andaluz de arte contemporáneo
Sevilla
Museo Arqueológico


Andaluca Cultura
   Andalupedia © 2013 - Todos los derechos reservados      Señas de identidad      Aviso legal      Créditos  22 de enero de 2026