Con la voz animal del unicornio blanco canta el mar mientras el río lo penetra. El río desemboca. Todo el aire es una selva nevada de vilanos. Estaba el mar sereno como el pecho yacente de un doncel, y el río le iba entrando lentamente agua dulce y el agua dulce entraba, se bebían en el agua salobre.
No es a morir a lo que van los ríos a la mar.
Juan Cobos Wilkins De Sol (1985). |