Se cree que en el siglo XIII se asentaron miembros de tribus bereberes que fundaron la alquería de Cómpeta, que a finales del siglo XV llegó a tener unos 352 habitantes, según el censo de la Diócesis de Málaga. Cuando se produjo la rebelión de los moriscos, en 1559, en esta alquería residían 159 familias, de ahí que esta población tuviera una gran importancia durante los incidentes, encabezados por el vecino Martín Alguacil, quien, según señala Luis de Mármol Carvajal en su libro Rebelión y castigo de los moriscos, “juntando los vecinos de Cómpeta y de otros pueblos comarcanos les hizo un razonamiento de esta manera […] bien véis el pago que se nos da en premio a nuestra lealtad, pues por un desatino que hicieron los monfis forasteros en compañía de algunos mozos livianos y de poco entendimiento en la venta de Pedro Mellado, quiere la justicia de Vélez destruirnos a todos”. Tras la expulsión de los moriscos se asentaron en la zona 254 repobladores procedentes de Puente Genil, Estepa, Baena, Lora, Lucena, la mayoría labradores para una tierra donde el principal cultivo era la vid. De hecho, en 1571, Álvarez de Suazo destacaba que en esta zona existían 1.300 obradas de viñas, y la describía como una villa de buenas agua y excelentes vinos. Vinos que han llegado a la actualidad y han convertido a Cómpeta, con sus distintos tipos de caldos, en la capital del vino de la provincia de Málaga, teniendo su punto álgido el 15 de agosto, con la celebración de la Noche del Vino.
Juan Antonio Ruiz