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TÉRMINO
- FREILA
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  • Freila o la adaptación al medio y a la historia  Expandir
  • Destacamos este pequeño pueblo de la comarca de Baza, igual que podría hacerse con tantos otros de Granada y Andalucía, como un ejemplo de adaptación a un medio en principio hostil. Se localiza en plena depresión u hoya bastetana, entre el sistema penibético (Sierra de Baza) y el subbético (Segura, Cazorla), cuyo contacto queda enterrado por la sedimentación posterior a los plegamientos alpinos, si bien emerge una especie de islote, cerro Jabalcón, de 1.492 metros. Bajo unas condiciones áridas (poco más de 300 mm. de lluvias de promedio anual) se presentan varios paisajes: uno meridional, al pie de la estribaciones de la Sierra de Baza, formado por un glacis de acumulación encostrado (llanos de Zabroja y Fazares con vegetación de encinas y cultivos de secano); una zona allanada más baja de sedimentos arcillosos (llano de Guadix) y la transición de ambas por medio de badlands o barrancos, con torcas o karst mecánico. Aquellos también están presentes entre la llanura baja y el río Guadiana Menor, hoy embalse del Negratín, y en las laderas de las ramblas que cruzan el término desde la Sierra al río.
        Uno de esos cauces generalmente secos es precisamente el denominado de Freila, especie de oasis, que mantiene una vega, relacionada con el origen e historia del pueblo. En su ladera derecha se excavaron cuevas de vivienda en la época musulmana en torno a la torre-castillo, que comunicaba, mediante señales de fuego con la torre del Túnel y la de Baza, importante urbe entonces, y la del  Maruq, junto al río, que enlazaba con la zona de Tíxcar donde estaba la frontera entre el Adelantamiento de Cazorla y el reino nazarí granadino. Localización, pues, adaptada a un sistema de comunicaciones, junto con el trogloditismo, que supone la excavación relativamente fácil  de los terrenos arcillosos, endurecidos con la aireación, a veces buscando el conglomerado como techo, escalonando las viviendas en la vertiente de la rambla. Una ventaja de estas habitaciones (con indudables inconvenientes) es la isotermia o temperatura con pocas variaciones a lo largo del año, que presenta un invierno frío y un verano caluroso. Hoy algunas cuevas han desaparecido y la mayoría están enmascaradas con la construcción de una casa delante, pero en el Diccionario de Pascual Madoz de 1850 se dice que “es una población de cuevas, pues solo hay nueve casas, una de ellas en el campo, hallándose el Ayuntamiento y la cárcel en dos de las primeras”.
        Otra adaptación fue la de la población musulmana a la nueva situación por la conquista castellana en 1489, tras la caída de Zújar, paso previo hacia Baza. Entonces la mayoría se bautizan y cambian de nombre, empezando por el propio alcaide de Fereyla, Alí Abenamar, convertido en Gonzalo de Cortina y que fue encargado por los Reyes Católicos en 1491, junto con el capitán Antonio del Águila, de un reparto de tierras en Baza. Algunos de los habitantes de Freila se marcharon a pueblos vecinos y en Zújar consta en 1572 el apellido morisco de Freila y también Bácor, pequeña aldea perteneciente al municipio hasta que pasó a Guadix en los años cincuenta del siglo XX.
        Para la economía del pueblo y de la comarca ha sido importante el esparto y el albardín, plantas gramíneas propias del clima estepario y abundante en el término. Su explotación es antigua, pero durante el XVIII hubo medidas restrictivas de exportación, levantadas a finales del siglo, constituyendo ya en el XIX un fuerte comercio, de gran demanda para la industria papelera inglesa, hasta que comienza la competencia argelina en la segunda mitad. Daba trabajo en otoño, entre la siega y la aceituna, tanto en  las duras faenas de recogida y acarreo por parte de los hombres, como después en la elaboración, predominantemente femenina, de distintos objetos (pleitas, sogas, calzado, serones), sobre todo capachos para el prensado de aceitunas. Tanta relevancia tuvo esta actividad que consta en un acta capitular de 1878 cómo se extremaba la vigilancia del espartizal de Freila, del que se recogían 10.000 quintales antes de las roturaciones en terrenos comunales. Y en otras de 1880 y 1889 se dice que llegaban bastantes familias forasteras en la campaña del esparto y en los censos aparece un aumento de población entre 1860 y 1877 desde 1.007 a 1.435 habitantes, de los cuales 67 habían nacido fuera de la provincia; si bien a finales de siglo se experimentó una crisis y en 1900 había 1.468. Y efectivamente, viendo la lista de los 72 vecinos (unos 300 habitantes) de 1750 hubo después muchas incorporaciones de apellidos nuevos.
        La población fue aumentando hasta un máximo de 3.181 y, descontada la separación del anejo Bácor-Olivar (en torno a 1.000), después ha ido bajando hasta rozar ahora la cifra de 1.000 con una población envejecida; casi la cuarta parte es mayor de 65 años, cuando la media provincial es del 17% y la andaluza no llega a 15%. Esa disminución demográfica se ha debido a otra especie de adaptación, que fue la emigración, sobre todo al área metropolitana de Barcelona, durante los años sesenta y setenta del siglo pasado. Y después hubo una considerable salida estacional (convertida en parte en definitiva) para trabajar en los hoteles y la construcción, principalmente en Ibiza.
        El esparto, con todo, se estuvo explotando durante el siglo pasado hasta las últimas décadas señaladas, pero, por entonces había ya una mayor apertura y deseos de un trabajo estable, mejor remunerado en una ciudad con más infraestructuras y servicios, estableciéndose cadenas enteras de familias que se marchaban. Y eso que también había otra actividad económica estacional que retenía algo la emigración: la cogida de la tápena o capullos de la alcaparra (cappari spinosa), un recurso también aclimatado a la sequía y que durante un par de meses a comienzo de verano daba trabajo sobre todo a mujeres y niños, que salían al pintar el sol para regresar antes de que calentase demasiado. Podía suponer en una familia avezada ingresos suficientes para una parte del año, pero también la competencia de otros países áridos con mano de obra barata acabó con este recurso.
        Y lo que podemos llamar la adaptación más reciente consiste en aprovechar la construcción del pantano del Negratín en parte del término municipal  para  intentar conseguir de la Confederación Hidrográfica nuevos regadíos en los llanos contiguos, así como algunas instalaciones (camping, deportes náuticos…) que generen ingresos.

    Gabriel Cano
 
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