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ALPECHÃN |
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m. (Del árabe alpicin, y éste del mozárabe pec, que a su vez deriva del latín pix y el sufijo romance - in). Es un líquido acuoso, oscuro y de olor fétido que se produce como residuo durante la extracción de aceite mediante el sistema de tres fases. Está compuesto por el agua de vegetación contenida de forma natural en la aceituna y el agua que se añade durante el proceso industrial de obtención del aceite. Incorpora todos los productos hidrosolubles de la aceituna, especialmente azúcares. Su alta demanda biológica de oxígeno (DBO) le confiere un gran poder contaminante de los cauces fluviales, de ahí el gran problema que supone para las almazaras. Este hecho es el desencadenante del paso de la centrifugación en tres fases (aceite, alpechín y orujo) a la de dos fases (aceite y alperujo). El alpechín, también conocido como jámila, sirve antaño, mezclado con cal apagada, de abono. El crecimiento de la producción aceitera y sobre todo de la dimensión de las almazaras supone un aumento de este líquido contaminante, que se almacena en balsas de oxidación (alpechineras) para favorecer su evaporación, siempre con riesgo de filtraciones y roturas con vertidos a ríos o suelos. Su degradación, lo mismo en la naturaleza que en plantas depuradoras, es difícil, ya que contiene productos con poder antibacteriano. Genera una lámina superficial en aguas y suelos debido al aceite presente, y su toxicidad para la flora es elevada, dificultando la germinación de las plantas. La reducción y el control del alpechín, con introducción de procesos que lo reducen notablemente e introducen en su lugar el alperujo *, es una de las tareas prioritarias para la protección del Medio Ambiente, en especial en el valle del Guadalquivir, en los últimos años, ya con resultados apreciables.
Para más información, visite Wikanda: http://www.wikanda.es/wiki/Alpech%C3%ADn
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