Buena parte de la obra literaria y de la dramaturgia de José Heredia Maya ha transcurrido en torno a la búsqueda de la identidad, bien sea la individual, que aflora en textos como “Charol” y “Experiencia y juicio” o colectiva, la de su pueblo gitano o la de la Andalucía a la que rindió homenaje con las letras que Antonio Cuevas El Piki dedicó a Blas Infante. También sus montajes escénicos, desde Camelamos naquerar a Macama Jonda, revestían un cierto pulso entre las raíces y el cosmos, esto es, la necesidad de bucear en la tradición, buscarle alternativas de futuro y superar fronteras de toda índole, ya basculasen en torno al estilo, los textos, los ritmos o, simplemente, las reales: esto es la segregación racial o el desprecio de unos pueblos a manos de otros. Su primer libro de poemas, Penar ocono, lo que en el idioma de los gitanos significa “hablar claro”, ya reivindicaba un habla como bandera y una cadencia acompasada –ah, tierra, pon tu cuerpo a tierra– como estribillo para toda una estirpe que no iba a verse librada de sus cadenas legales hasta la promulgación de la Constitución de 1978. Ese profundo sentido de complicidad con los suyos guarda una porción céltica, esto es, asume su papel como voz de la tribu. Pero también se trata de una convicción personal, la de que un individuo no se explica del todo sin tener en cuenta el ADN de su clan y el horizonte universal que aguarda más allá de esa vieja línea de sombra que acechaba a los navegantes. Hay un determinismo extraño que determina tanto la vida del escritor, que ha conocido en sus propias carnes la gloria y la pena, pero que parece un reflejo de lo que históricamente concernió a su gente y que él mismo intentó glosar en el auto sacramental sobre Ceferino “El Pele”, el primer santo gitano que llevó el compás y el verso de Heredia Maya hasta el mismísimo Vaticano: “Nací gitano –había escrito mucho antes—/. Si no soy bueno,/ será por algo”. José Heredia lo es, por partida doble. En la intimidad y en lo público. En la identidad y en el cosmos.
Juan José Téllez |