Antes de ser desecada para su aprovechamiento agrícola, la Laguna de la Janda, que en tiempos llegó a ser una de las más grandes –aunque no profundas– de Europa, constituyó un foco de atracción para una amplia variedad de animales, especialmente de las aves que migraban entre Europa y África. Del mismo modo parece que ha favorecido el asentamiento humano a lo largo de la Prehistoria. Algunos de los investigadores que iniciaron los estudios del Paleolítico en España recogieron en el entorno de esta laguna útiles tallados que atribuyeron al Paleolítico Inferior y Medio, aunque tales propuestas están pendientes de una revisión actual. Al Neolítico y Calcolítico corresponde un importante conjunto de pinturas rupestres descubierto en cuevas y abrigos de las sierras que bordean la laguna, entre los que destaca la Cueva del Tajo de las Figuras (Benalup-Casas Viejas). El reciente descubrimiento del poblado de Los Charcones permite relacionar tales manifestaciones con los dólmenes identificados en la zona a principios del siglo XX.
Gabriel Martínez |