Ciudad de origen turdetano (->véase Urso), según Ptolomeo (II, 4, 10), mencionada por Estrabón (III, 2,2,) y por Plinio (Nat. His III, 12), que la califica como colonia inmunis perteneciente al Conventus Astigitanus* , que se sitúa en la actual Osuna (Sevilla). Habitada desde el siglo VII a.C., se conoce una necrópolis ibera y numerosos restos arqueológicos de época romana, como inscripciones, mosaicos y restos de diversos edificios. Muy destacables son los relieves iberos tardíos de Osuna, transportados a Francia tras su hallazgo, y actualmente en el Museo Arqueológico Nacional donde se conservan tras regresar a España en 1941 junto a la Dama de Elche. Los relieves representan guerreros, un jinete, mujeres oferentes y músicos y formarían parte de algún edificio monumental. Sabemos por el historiador griego Appiano (Ib. 65) que es en Urso donde el general romano Quinto Fabio Máximo dispuso su ejército en 145 a.C. en el transcurso de la guerra contra Viriato* . Durante la guerra civil entre Julio César* y Pompeyo Urso tomo partido por este último, por lo que a la victoria cesariana, son confiscadas las propiedades de los ursonenses fieles al vencido. César asienta colonos romanos deduciéndose en 44 a.C. la Colonia Urso Iulia Genetiva Urbanorum por una ley de Antonio, a la muerte de César. El título hace alusión a Venus Genetrix, la divinidad protectora de la familia Iulia a la que pertenecía César. En época tardorromana la ciudad tiene continuidad y está representada en el Concilio de Elvira* del siglo IV d.C. |