Desde El Gloria no se dio una voz festera de tamaña magnitud, ni tan sugestiva. La Paquera de Jerez es un fenómeno natural, una yema hirviendo que, de siglo en siglo, brota en la cepa del cante: ese eco que se nos queda clavado como una estaca en cl entrecejo, una inefable sonería flamenquísima e incomparable, única, en cada salía, tercio y remate. La Paquera de Jerez, tan original por originaria, es la viveza y la bullería de un arte transido por los más ancestrales sentimientos. pues pone bocarriba y bocabajo, revoleando y recogiendo, barajando, en su titirimundi cantaor, todo el ritmo de su ralea. EI cante de La Paquera, motivado siempre por los títeres de su sangre y por los aljibes musicales de su raza, es relampaguero y esencial en su contexto, tiene siempre picos y rompimientos, estrépitos y rocío, emoción amasada y chorros luminosos, llega al gentío y lo enardece. La Paquera de Jerez sigue siendo al cabo de una larga vida profesional, una de las figuras más populares del cante flamenco, ese nombre que arrastra a la afición y cierra o revienta el cuadro, como todos los genios de la jondura verdadera.
Manuel Rios Ruiz |