Amargo amor que a tres caminos viertes para mi sola sed un llanto mismo y en las desnudas aguas del bautismo, con la vida y la luz, me das tres muertes.
Del sueño del dolor no me despiertes si a condenerme vuelves a este abismo: más que el nuevo eslabón de un espejismo, le vale al corazón que lo libertes.
La orilla del olvido desolada, déjame conquistar para el sosiego que ardientemente busca su morada.
Aún puedo caminar herido y ciego, la soledad por compañera amada y la esperanza por secreto fuego.
Juan Rejano De Fidelidad del sueño (1941). |