A Andrés Segovia
Ocho sonoro donde el aire espera dormido, el despertar de la armonía, tensas cuerdas, silentes todavías, grávidas de su gloria venidera,
mástil, en cuya plana de madera cuerdas y trastes en su geometría trazan un quieto hexagrama en que un día, viva se grabará música entera,
de tu vientre fecundo, ocho sonoro la mano sabia que su genio guía hará brotar en un ensueño de oro
de Juan Sebastian Bach la melodía alzando al cielo con anhelante coro escalas de inflalibre simetría.
Salvador de Madariaga |