(Romance que trata del fracaso y la muerte de Juan II al intentar conquistar esta localidad a los musulmanes)
Álora, la bien cercada, tú que estás en par del río, cercóte el Adelantado una mañana de domingo, de peones y hombres de armas el campo bien guarnecido; con la gran artillería hecho te habían un portillo, viérades moros y moras subir huyendo al castillo; las moras llevan la ropa, los moros harina y trigo, y las moras de quince años llevan el oro fino, y los moriscos pequeños llevan la pasa y el higo. Por encima del adarve su pendón lleva tendido. Allá detrás de una almena quedado se había un morisco con una ballesta armada y en ella puesto un cuadrillo en altas voces diciendo, que del real le han oído: -“¡Tregua, tregua, Adelantado por tuyo se da el castillo!”- Alza la visera arriba Por ver el que tal le dijo, Asestárale en la frente Salido le ha al colidrillo. Sacóle Pablo la rienda y de mano Jacobillo, estos dos que había criado en su casa desde chicos. Lleváronle a los maestros Por ver si sería guarido; A las primeras palabras el testamento les dijo.
Del Romancero. |