Tío Borrico el cantaor sobre el mostrador divaga. Un sol nocturno en la copa le calienta la garganta. La copla, fragua oculta, yunque de cada palabra, puebla de dolor la venta y sale por la ventana. ¡El cante truena, lastima a las estrellas del alba! El señorito de turno -borrachera atormentada- le echa el brazo por encima, pide más vino y cigalas. Después en la amanecida, sobre la fría rociada, El Borrico va contando el real de cada lágrima”.
Manuel Ríos Ruiz De El Cante de Jerez |