Durante el siglo XX son innumerables los botánicos, tanto andaluces como nacionales y extranjeros, que han estudiado la flora andaluza. Entre ellos cabe citar a Carlos Pau Español (1857-1937) con su Flora de Granada (1922) y Relación de plantas de Almería (1925-1929); el catalán Pío Font Quer (1888-1964), que herborizó en tierras andalucías; Rufino Sagredo, por su Flora de Almería (1987); José Cuatrecasas por su estudio en la Sierra Mágina; José Ceballos por sus estudios de las masas forestales andaluza; o Modesto Laza Palacios por sus trabajos en la Sierra Tejeda y Almijara, y sobre la flora andaluza en general. Salvador Rivas Goday (1905-1981) realiza recolecciones en Andalucía donde introduce a sus discípulos, su hijo Salvador Rivas Martínez y Emilio Fernández Galiano, quién en los años cincuenta, junto con el británico Vernon H. Heywood publicó el Catálogo de las Plantas de la Provincia de Jaén. Emilio Fernández Galiano creó una escuela botánica en Sevilla. Sus discípulos, Eugenio Domínguez Vilches, Baltasar Cabezudo Artero, Salvador Talavera Lozano, Benito Valdés Castrillón y Santiago Silvestre Domingo, han formado, a su vez, a otros tantos botánicos. Gracias al trabajo coordinado de estos botánicos andaluces en 1987 se publicó la Flora Vascular de Andalucía Occidental, editada por Benito Valdés Castrillón, Salvador Talavera Lozano y Emilio Fernández Galiano. En la actualidad, en Andalucía se están llevando a cabo estudios sobre la diversidad genética de los vegetales, los ecosistemas en los que habitan y conservación de especies amenazadas. Hoy día los Jardines Botánicos son centros didácticos donde se proponen actividades educativas para acercar el mundo vegetal al público. Por otro lado, los grupos de investigación se dedican a la conservación de las especies autóctonas, sobre todo aquellas con mayor riesgo de extinción. Un ejemplo lo constituye el proyecto llevado a cabo desde 1988 por el Jardín Botánico de Córdoba, en colaboración con la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía. El objetivo de dicho proyecto ha sido la creación de un Banco de Germoplasma, dedicado a la conservación del patrimonio genético español, y especialmente del andaluz. Por otro lado, se están llevando a cabo técnicas de cultivo in vitro de especies vegetales cuya multiplicación por métodos convencionales es lenta o difícil. De esta manera se ha conseguido reproducir varias especies andaluzas autóctonas que se encontraban al borde de la extinción. La Consejería de Medio Ambiente de la Junta editaba además, en dos tomos, el Libro Rojo de la Flora Silvestre Amenazada de Andalucía, con las Especies en Peligro de Extinción (1999) y las Especies Vulnerables (2000). Los coordinadores de este trabajo han sido Gabriel Blanca, Baltasar Cabezudo, Esteban Hernández-Bermejo, Carlos M. Herrera, Joaquín Molero, Jesús Muñoz y Benito Valdés. Carmen Galán Soldevilla |