El acta de nacimiento de BIas Infante dice así: “En la Villa de Casares a las doce de la mañana del día siete de Julio de mil ochocientos ochenta y cinco, ante D. Juan Jiméne Valadez, Juez Municipal y D. Eduardo Ledesma Infantes, Secretario, compareció, D. Bias Infante Colorado, natural de Casares, término municipal de idem, provincia de Málaga, de edad 53 años, de estado casado, su ejercicio Propietario, domiciliado en Casares, calle Carrera, 46 (...), presentando, con objeto de que se inscriba en el Registro civil, un niño; y al efecto, como abuelo del mismo declaró: que dicho niño nació en casa de sus padres el día cinco de este mes, a las once de la mañana. Que es hijo legítimo de D. Luis Infante Andrades, natural de Casares, término municipal de id., provincia de Málaga, y de Dña. Ginesa Pérez Romo, natural de Casares, término municipal de id., provincia de Málaga, dedicada a las ocupaciones propias de su sexo y domiciliada en el de su marido. Que es nieto, por línea paterna, de D. BIas Infante Colorado, natural de Casares, término municipal de id., provincia de Málaga, y domiciliado en Casares, y de Dña. Antonia Andrades López, natural de Casares, y por la materna, de D. Ignacio Pérez y Salas, natural de Casares, término municipal de id., provincia de Málaga” y domiciliado en Casares y de Dña. María Romo Vera, natural de Casares. Y que al expresado niño se le iba a poner el nombre de BIas”. En Casares, pues, bellísimo pueblo blanco recostado sobre una loma, próximo al mar, y en el seno de una familia de labradores acomodados, muy enraizada en el lugar, nacía el 5 de julio de 1885 Blas Infante Pérez. Dos años más tarde nacerá su hermano Ignacio que, como él, estudiará Derecho y será Juez de Instrucción en Madrid. [...] Estamos en la época de la Restauración. Es una etapa histórica en la que juegan papel relevante un puñado de políticos andaluces –Silvela, Moret, Duque de Almodóvar del Castillo, Romero Robledo...– y durante el cual –curiosa paradoja– se produce la caída de Andalucía en su postración definitiva. Es la fase del afianzamiento burgués (“oligarquía del cereal y del olivo” o, más exactamente, de la conformación del “triángulo burgués”: industriales, mineros, agrarios) y del comienzo de las fuertes agitaciones obreras, tanto en el campo como en la incipiente industria. Hay, junto a ello, insurrecciones de tipo republicano entre las que sobresalen las de 1883 y el pronunciamiento de Villacampa de 1886. Son, por todo ello, años difíciles éstos de final de siglo, con su colofón en “el 98.”
Juan Antonio Lacomba De Blas Infante. La forja de un ideal andaluz. |