Entre el 25 y el 27 de octubre de 1918 se celebra en Castro un Congreso de Sociedades Campesinas, al que acuden representantes de los pueblos cordobeses, así como de Jaén y de Sevilla. La trascendencia del mismo es tal que toda la prensa, incluida la conservadora, se ocupa de él, así como todos aquellos que en el primer tercio del siglo XX se acercan a la historia social: Díaz del Moral, Eloy Vaquero o Bernaldo de Quirós. En aquel congreso se fijan una serie de reivindicaciones que son la base de las negociaciones entre patronos y obreros a lo largo de todo el otoño en la provincia de Córdoba, y entre ellas están el rechazo al destajo, la fijación de los jornales mínimos (3,75 para los jornaleros de pueblo), el establecimiento de una hora para cada comida durante la recogida de la aceituna o que cuando se trabajara fuera del pueblo se saliera y volviera con la luz del día. Estas resoluciones tienen una gran influencia en el movimiento huelguístico de los meses siguientes en algunas localidades cordobesas. En mayo de 1919, cuando la provincia se halla en estado de agitación permanente, se celebra otro nuevo congreso en Castro, donde de nuevo se plantean las reivindicaciones obreras, así como los planteamientos de cara a una nueva huelga general, si bien, como señalara Díaz del Moral, es “la última gran Asamblea sindicalista de la provincia”.
JOSÉ LUIS CASAS SÁNCHEZ |