El marqués de Ivanrey, Ricardo Soriano, no podía pensar que años después de poner en marcha las Ventas del Rodeo, lo más granado de la nobleza española, millonarios de todo el mundo, artistas y empresarios en busca de futuro llegarían a Marbella para levantar una de las zonas turísticas de mayor gancho de Europa; o que el “inglés de la peseta”, llamado también George Langworthy, descubriera Torremolinos y en pocos años se convirtiera en el santo y seña del turismo nacional.
Eran los años cincuenta cuando la Costa del Sol, cuyo nombre se debe al periodista Francisco Sanz Cajigas, director del periódico Sur, empieza a atraer a numerosas personas. Se les conoce como pioneros y todos ellos dejaron profunda huella. Desde los ministros y empresarios que tenían acceso directo al general Franco, como José Banús –hombre clave en el desarrollo de Marbella, con Puerto Banús como buque insignia–, pasando por ilustres banqueros como los Coca, los Fierro y la larga cohorte de ministros franquistas, que hicieron de la Costa del Sol, sobre todo de Marbella, parada y fonda y lugar apropiado para sus múltiples negocios.
Todopoderosos hombres del régimen franquista fueron los primeros en comprar, como José Antonio Girón de Velasco, en Fuengirola, José Solís, con su finca “Los Tarantos” en Estepona, los marqueses de Villaverde en Los Monteros, Federico Silva en Río Real, Nemesio Fernández Cuesta y numerosos generales como José Yuste, Cavanillas, que luego gestionaría Sofico, Iniesta Cano, González Badía... Otro personaje que dejó profunda huella fue José Meliá, con su Don Pepe, y dos personajes de excepcional clase como fueron Alfonso de Hohenlohe, cuya huella aún perdura en Marbella de forma sobresaliente, y el nunca bien ponderado Jaime de Mora y Aragón.
Sería muy largo enumerar el elevado número de empresarios y hoteleros que hicieron posible la Costa del Sol; pero hay nombres que son parte de su historia como Juan Jiménez Lopera, Juan Alberola, Juan Sánchez, Ramón Asesio Bolea, Francesco de Perlac, Juan Orbaneja, Fermín Aguirre, Salvador Guerrero, Cándido Fernández Ledo, Agustín Picazo, Martín Lorca, Enrique Cibantos, Rudolf Schomburg, Pedro Turpault, Miguel Sánchez, José Luis Sureda, José Gago, Luis Callejón, Alejandro Franco, Antonio García del Valle, Salvador Buendía. A ellos y a otros muchos se debe que la Costa del Sol se convirtiera en lo que es hoy en día.
Juan de Dios Mellado