Las evidencias de la ocupación prehistórica más antigua conocidas se remontan al Neolítico Final en yacimientos de Castaño de Robledo. Con la Edad del Cobre se incrementa el número de asentamientos, situados cerca de las riberas de los ríos, y se comienza a explotar la riqueza mineral de la comarca. Destaca el yacimiento de Peña de Arias Montano (Alájar), que se desarrollará hasta época contemporánea. Los sepulcros megalíticos abundan en la comarca. De ellos hay importantes conjuntos en Corteconcepción (Coquino I, Monte Acosta) En la necrópolis de Los Azulejos (Alájar) se documentan, además, grabados rupestres. Como en otros territorios andaluces, en la Edad del Bronce la población se concentra en lugares estratégicos, muchos de ellos en relación con la explotación de los filones de cobre. Igualmente sobresale la gran cantidad de complejos funerarios en cista, típicos del área del Suroeste de la Península, entre ellos los conjuntos distribuidos en torno al asentamiento de El Castañuelo (Aracena). Cabe asímismo reseñar una fundición de esta época en el Polideportivo de Puerto Moral. Para el Bronce Final y la Edad del Hierro contamos con asentamientos como el Cerro de los Castillejos (Aracena). Los yacimientos de época romana nos permiten inferir las vocaciones minera y agropecuaria de esta comarca. Jalonan su paisaje numerosos testimonios de la actividad extractiva y del procesado del mineral (escoriales), y los centros de producción agrícola y/o ganadera (villae). Igualmente emergen centros de población de mayor entidad, por ejemplo el situado en Linares el Viejo (Linares de la Sierra). Tampoco faltan los edificios públicos entre los que resaltan un puente romano (Corteconcepción) y la basílica situada en San Salvador (Puerto Moral) con continuidad en época visigoda. La arqueología medieval ha permitido recuperar numerosos despoblados de época islámica y un fortín en el Cerro Castillejo (Fuenteheridos). [ J. M. J. A.] |