| Constituyen uno de los principales símbolos de identificación de la provincia malagueña. Las pandas -grupo de músicos, bailaores y cantaor- son originarias de los pequeños núcleos de población que componen la comarca de Los Montes, extendiéndose hacia el Este por la Axarquía, con centro en Comares, y por el Oeste por la comarca del Guadalhorce, con centro en Almogía.
Testimonio de su vinculación con tradiciones ancestrales son las fechas en las que actúan, coincidentes con los solsticios de verano, 24 de junio, y de invierno, entre el 25 y 28 de diciembre. También intervienen, ya de forma aislada, en las fiestas patronales de sus respectivos pueblos, aunque la fiesta grande es el 28 de diciembre, cuando todas las pandas se concentran en Puerto la Torre, en la venta de San Cayetano -el concurso oficial- y en la Venta del Túnel.
Lo más característico de estos grupos son los fandangos de verdiales, considerados los más antiguos de Andalucía, anteriores incluso al desarrollo del flamenco y de posible ascendencia morisca, dadas las peculiaridades de su acompañamiento musical. Son fandangos bailados, por parejas, al ritmo de cantes realizados por un solo cantaor, con compás de tres tiempos y letras que aluden al entorno y la vida cotidiana de los lugares de procedencia. Utilizan como instrumentos musicales un violín, dos guitarras, un pandero y dos pares de platillos o chinchines, aunque también pueden recurrir al laúd -en Comares-, a botellas y almireces.
Cada panda porta una bandera como distintivo y va encabezada por un alcalde, diferenciado por la vara con cintas que porta, con la cual marca el ritmo de la música y determina el comienzo y final de las luchas de fiesta -número de coplas-. Vestidos a la usanza del sencillo traje festivo campesino de otros tiempos -generalmente con pantalones negros de pana, camisa blanca, chaleco negro, faja roja y sombrero de ala ancha- los fiesteros recorrían en el pasado, en los días de fiesta señalados, los cortijos y ventas dispersos por la comarca. El 28 de diciembre, fiesta de los Santos Inocentes, transformados en parrandas de tontos, se cubren la cabeza con un sombrero que hoy constituye uno de sus principales distintivos, hecho de palma y adornado con flores artificiales, espejos, distintos abalorios y unas largas cintas de colores.
Con el transcurso del tiempo, y pese a las profundas transformaciones que han afectado a las comarcas de origen, la fiesta se conserva con notable vitalidad. Las pandas mantienen a gala los matices internos que permiten diferenciarlas, según sus estilos, en verdiales de Almogía, los Montes o Comares. Recientemente, han aparecido nuevas pandas en el contexto urbano de la ciudad de Málaga, reflejando la procedencia de buena parte del nuevo vecindario de la metrópoli, con un notable protagonismo en la feria de agosto. [ Juan Agudo Torrico ].
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