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ANEXOS |
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- Averroes. Cronología

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1126 Nace en Córdoba. Termina la construcción de la catedral de Santiago de Compostela.
1135 Alfonso VII de Castilla se proclama emperador. Nacimiento de Maimónides.
1137 Unión de Aragón y Cataluña.
1140 Se compone el Poema de Mío Cid.
1147 Segunda Cruzada. Los almohades entran en Marrakech y Sevilla.
1153 Primer viaje a Marrakech.
1154 Muere Roger II de Sicilia en Palermo.
1157 Se funda la Universidad de Bolonia. Abu Yaqub Yusuf, gobernador de Sevilla.
1159 Escribe los compendios de lógica y filosofía.
1162 Escribe el Colliget o Libro de las generalidades de la Medicina.
1163 Se funda la Universidad de Oxford. Abu Yaqub Yusuf califa almohade en Marrakech.
1165 Nacimiento de Muhyi-d-Din Ibn al-Arabi.
1168 Ibn Tufayl lo presenta ante el califa en Marrakech.
1169 Es nombrado juez de Sevilla.
1170 Paráfrasis de la Física, escrita en Sevilla.
1171 Se funda la Orden Militar de Santiago. Terremoto en Córdoba.
1172 Comienza la construcción de la mezquita aljama almohade de Sevilla.
1178 Compone, en Marrakech, Acerca de la sustancia del Universo. 1179 Tratado de Cazorla entre Aragón y Castilla.
1180 Es nombrado juez de Córdoba. An-Násir, califa en Bagdad.
1182 Sucede a Ibn Tufayl como médico de corte del califa almohade.
1184 Termina de redactar la Destrucción de la destrucción (Tahafut at-tahafut). Muerte del califa Abu Yaqub Yusuf. Le sucede su hijo Abu Yusuf Yaqub. Comienza la edificación de la Giralda.
1185 Muere Ibn Tufayl de Guadix.
1186 Redacta el Comentario mayor de la Física.
1187 Saladino conquista Jerusalén.
1188 El maestro Mateo termina el Pórtico de la Gloria en Santiago de Compostela.
1189 Comienza la Tercera Cruzada.
1190 Termina el Comentario mayor de la Metafísica.
1193 Muerte de Saladino.
1194 Escribe el Comentario a la República de Platón.
1195 Es desterrado a Lucena. Batalla de Alarcos.
1196 Pedro II, rey de Aragón.
1197 Persecución de Averroes y otros intelectuales andalusíes.
1198 Es rehabilitado. Muere en Marrakech. Nace Gonzalo de Berceo y se termina la Giralda. Muerte de Avenzoar el Nieto.
1199 Muerte del califa almohade Abu Usuf Yaqub al-Mansur.
1200 Construcción de la Torre de Oro. Muere el astrónomo al-Bitruchi. |
- Los esfuerzos de la razón

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Las tres religiones reveladas, judaísmo, cristianismo e Islam, han tenido tarde o temprano que enfrentar sus dogmas con la filosofía de los antiguos griegos. ¿Cómo es posible que un pueblo –como el heleno– ajeno a la revelación de Yavhé, Cristo o Alá lograra en sus filósofos una sabiduría extraordinaria y aun, a veces, en contradicción con los libros sagrados? ¿Por qué Aristóteles parece que explica el mundo mejor y con más verdad que la Biblia o el Corán? Filón de Alejandría y Maimónides en el caso de los israelitas, Clemente de Alejandría y Santo Tomás de Aquino para los cristianos, y al-Farabi*, Avicena* y Averroes entre los musulmanes, procuraron salvar este problema a fin de que la autoridad de la Palabra de Dios no sufriese descrédito ni sospecha de error. El punto de arranque de Averroes es el empleo del esfuerzo racional aplicado al entendimiento de la verdad revelada y, en esta tarea, su filosofía sobresalió con excelencia. El cordobés universal tomó a Aristóteles por modelo fidedigno de lo que la razón humana, con sus solas fuerzas, es capaz de conocer. Su reivindicación del Aristóteles puro fue tan fuerte que criticó con dureza las interpretaciones sesgadas de Avicena, al juzgarlas más interesadas en salvaguardar la teología islámica que en exponer fielmente el pensamiento aristotélico. En el Occidente latino cristiano, Averroes será el comentador canónico del Estagirita. El genio de Averroes, sin embargo, va más allá de la simple interpretación, pues su apuesta por el aristotelismo resulta ser una defensa de la libertad de la razón para investigar la realidad y ponerla, luego, en contraste crítico con la religión. Opción que no le salió gratis al cordobés ya que, a causa de sus opiniones filosóficas, sufrió el destierro y la condena pública de sus obras en la mezquita mayor de Marrakech, capital y centro político del poder almohade. La metafísica, la ontología, la gnoseología y, en definitiva, la cosmovisión de la realidad que enseña Averroes sigue muy de cerca al aristotelismo, apartándose sin embargo como creyente musulmán de las opiniones incompatibles con el creacionismo coránico. Mientras para el pensador griego el universo es eterno, autosuficiente, esférico e increado, Averroes identificará al primer motor inmóvil y eterno de Aristóteles con el Dios creador y providente de la revelación. Lo que, sin embargo, producirá mayor repercusión en el Occidente medieval latino será su complicada teoría de la unidad del intelecto agente en todos los hombres. Para Averroes, lo mismo que para Aristóteles, hay un “intelecto agente” y un “intelecto pasivo”. El intelecto agente es uno, separado y común a la especie humana y colabora con el intelecto pasivo en el acto de conocer. El intelecto pasivo de cada uno de los seres humanos, por su constante comunicación con el intelecto agente, tiene que resultar de alguna manera también eterno. Tan eterno, al menos, como la especie humana. Del uso que hagamos de este intelecto pasivo así alcanzaremos un grado u otro de intelecto especulativo y de sabiduría. La concepción griega del conocimiento, heredada por Averroes, no atiende al individualismo del sujeto cognoscente, sino a la validez universal del conocimiento verdadero. Aquello que haya de verdad en mi entendimiento es eterno porque procede del intelecto agente. La inmortalidad del individuo no es la de una sustancia espiritual que sobrevive al cuerpo; cuanto hay de inmortal en el hombre pertenece al intelecto agente. En ética, en derecho y en teoría social, Averroes aprovechará mucho la doctrina aristotélica de la Ética a Nicómaco, la Metafísica y la Retórica, porque la idea del hombre como un “animal social” se aviene perfectamente con el alto valor que el Islam concede a la umma (la comunidad de creyentes). En este punto, Averroes incluso interpretará a su conveniencia los libros II al IX de la República de Platón. La perfección de la vida en común reclama una especialización en las tareas. No tiene razón de ser que todos los individuos valgan para todo. Averroes, metido en vena platónica, dividirá a la humanidad en tres grupos: los materiales o seguidores del placer, los buscadores del honor y, por último, los sabios consagrados a la contemplación. Únicamente éstos deben gobernar porque ellos saben conducir a los hombres a la sociedad ideal, reflejo del orden universal necesario y educadora de los ciudadanos a través de leyes prudentes. Notable resulta el escaso interés que tiene Averroes por averiguar las condiciones de legitimidad del poder político; para él cualquier gobernante se legitima en el uso recto y justo de la autoridad y el mando. Lo que habilita al gobernante es el bien social que promueve, y faltando éste, quien gobierna es un tirano. El monumental corpus de obras escritas por Averroes cubre la filosofía, la teología, la medicina, la astronomía y el derecho. El encumbrado punto que alcanzó su especulación no tuvo después seguidores parejos en al-Ándalus ni tampoco en el resto del mundo musulmán. La relevancia de Averroes se prolongó en la Europa cristiana, donde su pensamiento, no bien interpretado, inspiró una heterodoxa corriente filosófica conocida con el nombre de “averroísmo* latino”. Pasan del medio centenar las obras seguras de Averroes, y hay decenas de libros de dudosa atribución. En español existen traducciones de varias obras y opúsculos: Exposición de la República de Platón, Comentario al libro sobre el alma de Aristóteles, Epítome del libro sobre la generación y la corrupción y Comentarios a Galeno, entre otras. Sobre Averroes destacan los trabajos de Miguel Asín Palacios, los del arabista malagueño Miguel Cruz Hernández y el clásico de E. Renan, Averroes y el averroísmo.
Alberto Guallart |
- Príncipe de la Ciencia

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Los filósofos del mundo islámico se enfrentan a la realidad con mirada de científico. Y quizás no sea casual que el Corán propicie una investigación racional de la naturaleza, como reconoce el propio Averroes al afirmar: “Que la revelación invite a considerar por la razón los seres existentes y a buscar por medio de ella su conocimiento”, es cosa bien manifiesta en más de una aleya del Libro de Dios. Así, por ejemplo, dice: “Considerad, ¡oh vosotros!, los que tenéis entendimiento” (Corán, 59-2). Este es un texto que prueba la necesidad de emplear el raciocinio intelectual, o el racional y el religioso a la vez”. Asimismo, dice en otro lugar: “Y por qué no ponen su atención en el reino de los cielos y de la tierra y en lo que Dios creó” (Corán, 7-184). Éste es también un texto que “exhorta al estudio reflexivo sobre todos los seres” (Fasl al-Maqal, Doctrina decisiva y fundamento de la concordia entre la revelación y la ciencia; traducción al castellano por M. Alonso: La teología de Averroes). Esta invitación coránica a hacer uso de la razón, a fin de complementar el conocimiento revelado con el adquirido mediante la observación del universo, es uno de los fundamentos de la investigación científica en el mundo islámico. Tanto el arte como la ciencia islámicas tienden a desvelar la interconexión de todas las partes del universo. El significado de la shahada, profesión de fe islámica es contundente: “No hay más que una sola realidad absoluta”. El ideal de la actividad humana es el conocimiento de Dios; y el camino es el estudio del universo, entendido éste como obra divina. Para Averroes, la mente es capaz de alcanzar ese conocimiento intuitivo; según él, la vía de unión con Dios no es el misticismo, sino la ciencia; y así, aun siendo un gran jurista, estudia filosofía, medicina y astronomía hasta convertirse en uno de los científicos más importantes del siglo XII. La producción científica de Averroes en Medicina abarca dieciséis obras, entre las cuales destaca la enciclopedia en siete volúmenes Kitab al-kulliyat fi al-tibb (Libro sobre las generalidades de la Medicina), que trata sobre anatomía, diagnosis, fisiología, higiene, materia médica, patología y terapéutica. Esta obra se convertiría en libro de texto de universidades cristianas, como Oxford, París y Roma hasta el siglo XVII. Entre las restantes obras, ocho de éstas son resúmenes de las que escribe Galeno acerca de la mezcla, las facultades naturales, enfermedades, fiebres, medicinas y curas. Igual que su filosofía, la medicina de Averroes es antagonista de la de Avicena; es más práctica, tal vez por influencia de la literatura médica cristiana y judía. Lo más destacable de los escritos médicos de Averroes es el hecho de que a través de ellos se puede conocer mejor la obra de Galeno e Hipócrates, ya que presenta los datos mejor ordenados que en las mismas fuentes originales. Tras estudiar astrología, Averroes se introduce en este campo gracias al Anagesto de Arzaquiel, del que hace un compendio. También escribe un tratado sobre el movimiento de la esfera, Kitab fi-Harakat al-Falak. Se le atribuye el descubrimiento de las manchas solares. Trata el problema de la distinción entre tiempo verdadero (tiempo-duración) y tiempo abstracto (tiempo-medida): el tiempo verdadero debe considerarse como una circunferencia en la que todo punto es al mismo tiempo principio y fin de un arco; el tiempo abstracto es el tiempo abstraído de la realidad del mundo, que se le aplica como medida, y es representado como línea recta, ya sea ésta finita o infinita. Con el descubrimiento de la idea de tiempo verdadero, Averroes supera la posición de la filosofía antigua y medieval, presente en la ciencia moderna representada por Newton. El espíritu científico de Averroes es importante para el desarrollo de la ciencia moderna a través de su influencia en Alberto Magno, Roger Bacon, Duns Scotto y Guillermo de Ockham. Hasta los siglos XVI y XVII no desaparecería su influencia, cuando hombres como Copérnico, Vesalio o Galileo aportan una nueva perspectiva y dirección a las ciencias. Puede afirmarse sin titubeos que Averroes ayuda a plantar la semilla del Renacimiento en Europa.
Miguel R. Aguilar Urbano |
- Las Mujeres

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Se puede plantear una cuestión que debe ser discutida sobre si existen mujeres cuyas naturalezas se asemejan a las de cada una de las clases de ciudadanos [...] o si la naturaleza femenina es diferente a la del hombre. Si fuera de la primera manera, desde el punto de vista de las actividades comunitarias, la mujer debería gozar de la misma situación que el varón [...]. Y las mujeres podrían ser guerreros, filósofos, dirigentes políticos, etc. [...] Si la naturaleza del hombre y de la mujer es la misma [...] resulta evidente que deben realizar las mismas actividades [...] Cuando algunas mujeres han sido bien educadas [...], no resulta imposible que lleguen a ser filósofos o gobernantes. Pero en estas sociedades nuestras se ignoran las habilidades de las mujeres y sólo se utilizan para la procreación, estando relegadas al servicio de sus maridos [...]. Esto inutiliza sus otras posibles actividades [...]. Entonces representan una carga [...], lo cual es una de las causas de la pobreza de algunas comunidades, en las que llegan a duplicar el número de hombres, mientras que, como carecen de formación, no ayudan a ninguna de otras actividades necesarias.
Averroes De Comentario a la República de Platón |
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