Localizada entre el Valle del Fardes y los llanos de Darro, en la Cuesta del Negro se documentan dos asentamientos pertenecientes a distintas fases de la Edad del Bronce, separados por un periodo de abandono. El primero de ellos presenta características materiales propias de la Cultura del Argar; el segundo pertenece al Bronce Tardío no argárico. La población argárica se establece en el yacimiento hacia el 1800 a.C. y organiza el hábitat según un modelo que es definido como propio del grupo granadino de la Cultura del Argar: un recinto fortificado en la parte central, las casas distribuidas en las laderas adyacentes y un pequeño fortín de planta circular controlando el acceso desde los llanos superiores. La necrópolis de esta fase se encuentra al interior del área de habitación y de ella se recuperan 37 sepulturas. El estudio de los ajuares permite distinguir varias clases de sepulturas, diferenciadas para hombres y mujeres y que permiten inferir la existencia de cuatro niveles sociales. La economía de la población del Bronce Antiguo combina la agricultura de secano y redadio y la ganaderia extensiva de ganados ovicaprinos y bovinos. El hábitat que se superpone al poblado argárico se fecha entre el 1300 y 1100 a.C. Su patrón urbanístico se define por la existencia de grandes cabañas de planta rectangular, aisladas y alineadas a lo largo de las vaguadas sobre las que se sitúa en yacimiento. En su cultura material destacan las cerámicas con profusas decoraciones geométricas realizadas mediante distintas técnicas (boquique, excisión, puntillado, etc.), diferentes a las existentes en otros yacimientos contemporáneos de la Alta Andalucía, y que sus excavadores explican por la implantación de un grupo de pobladores procedente de la Meseta. [ j. a. a. m.] |