El es Hixam b. Abderrahmán. Gobernó después de su padre, en yumada I del año 172 de la Hégira/ 7.10. a 5.11.788. Hixam era la persona más señalada en cuanto a temor y, al mismo tiempo, la más cercana a su círculo íntimo. Su padre lo había nombrado ministro y sin embargo creció en temor y en dureza frente a los servidores de su gobierno. Fue ejecutado Abd al-Wahhab, el conocido por Abdús, hijo de Abu Uzmán, Sáhib azimmati-l-ard, Encargado del registro de la tierra, dirigente de la gente del gobierno y el jeque de ellos, que se sublevó contra él. Lo crucificó a la puerta del alcázar, permaneciendo crucificado durante días como aviso para los que quisiesen escarmentar con ello, por haber traicionado la clientela su padre y cumpliendo una voluntad personal del imam Hixam con esta crucifixión. El xayj Abu Uzmán hubiera deseado enterrarlo pero no se accedió a ello hasta que se apaciguó su cólera, autorizándole entonces [el emir] a acceder a su cadáver. Abu Uzmán sobrevivió a su hijo un tiempo, sin que cambiara su posición. No existe acuerdo sobre la importancia de la falta que había producido este final horrible. A no ser el que [Abu Uzmán] había venido a Córdoba desde la provincia de Tudmir, Murcia, haciéndolo sin ser llamado por el imam Hixam. No se sabe si fue por esto su final o por otro delito. Y Dios es más sabio. Fue asesinado también Sulaymán, el hijo del imam Abderrahmán. Fue ejecutado Gálib b. Tamam b. Alqama, el año 788, en Toledo; se le crucificó junto al extremo del puente. El xayj, el padre de Tamam, había vivido en Córdoba conforme a su rango. Se dice que el imam Abderrahmán ordenó a su hijo Sulaymán matarlo por el mérito reconocido que tenía en su gobierno. El fue uno de los once dirigentes que se habían sublevado en la obediencia a él [ad-Dâjil] y el que había subido personalmente a la embarcación [de ad-Dâjil con Badr] en el mar. Tuvo una consideración especial en tiempos de este emir, con su hijo Hixam y con al-Hakam I, su nieto. Murió al final del gobierno de este último, a edad avanzada y con una bondad permanente. El hecho de estos dos personajes que habían perdido a sus hijos, frescura de sus ojos, ante el más honorable de todas las criaturas, con resignación, en una obediencia que colocan por encima de la obediencia a su Creador, que es el honorable y el disponedor venerable, es una amonestación para quienes aproveche su ejemplo, en su época y después de ella. ¡Dios reparte la suerte a quien sabe advertirla, si la oye, y advierte a quien está preparado para la advertencia! Pues Dios es vencedor sobre todas las cosas. Luego murió el imam Hixam, en el mes de Safar del año 180/ 15.4. a 13.5.796, cuando tenía cuarenta años. La duración de su mandato fue de siete años y nueve meses.
De Fath al-Andalus. |