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SOCIEDADES ECONóMICAS DE AMIGOS DEL PAÃS |
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| Una de las más significativas aportaciones de la Ilustración en España, con influencia que ha llegado incluso a nuestros días, es la creación de las Sociedades Económicas de Amigos del País, concebidas como instituciones orientadas al impulso de la renovación de la economía -nuevas técnicas agrarias, introducción de industrias-, pero también la educación y la cultura o la sanidad. Estas sociedades se convierten en un revulsivo en el seno de la anquilosada sociedad española del XVIII. Andalucía aporta el mayor número de ellas, varias, atravesando muy distintas etapas y múltiples dificultades, sobreviven en el siglo XXI. Las hubo en casi todas las capitales provinciales, pero aparecieron además en muchas cabeceras comarcales, síntoma de la existencia de sectores renovadores en toda la sociedad andaluza del momento. Las primeras, como las de Granada, Sevilla o Baeza, surgen hacia 1775. En los treinta años siguientes se crearán entidades de este tipo en más de treinta ciudades andaluzas. Todavía en 1804 se aprueba la de Loja. Sus actividades fueron muy heterogéneas, desde fundar una caja de ahorros a impulsar escuelas y centros educativos de todo tipo, como la Escuela de Agricultura de la sociedad motrileña, o mejorar la situación de las cárceles, tarea que impulsa la sevillana. Casi todas tuvieron un lema propio -la de Málaga, por ejemplo, 'Por el bien de la Patria'; la de Jaén 'Benéfica para todos'; la de Aguilar, 'Favorece instruyendo'-. Varias organizan notables bibliotecas. Muchas no pasan de los primeros años o caen en la criba que supone la Guerra de la Independencia, pero otras se mantienen buena parte del siglo XIX, como la de Jerez de la Frontera. A lo largo del siglo XX van desapareciendo otras, como la de Córdoba, en los años treinta, o la de Granada, ya en los años sesenta. Actualmente se mantienen en actividad varias de ellas, la de Jaén, por ejemplo, fundada en 1786, ofrece incluso una web propia, mantiene actividad editorial y tiene notable influencia en la ciudad. También las de Sevilla y Málaga, que ocupa la Casa del Consulado, aunque con menor incidencia social. En los últimos años se han publicado obras sobre la historia de varias de ellas, como la de Sevilla, que permiten constatar su relevante labor. [ Antonio Checa Godoy ].
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