| (AL). Municipio de la provincia de Almería situado en la Comarca del Campo de Tabernas a 53 km. de la capital. Ocupa una superficie de 123 km2 y cuenta con 707 h., cuya principal actividad productiva es el cultivo de cereales y olivo y la ganadería lanar. Sus orígenes históricos se remontan a la época de los íberos pero las crónicas oficiales sólo hablan de un núcleo de población o alquería llamado Locayna o Alocaina. Durante la época andalusí estas tierras pertenecen a la cora califal de Pechina, después se integran en la taifa almeriense de Zuhayr; en el siglo XIII en el reino almohade de Almería y forma parte del Reino nazarí de Granada hasta finales del XV. Tras la conquista castellana de los Reyes Católicos en 1489, la alquería musulmana levantada en un lugar privilegiado por sus aguas, desaparece y se conceden estas tierras en régimen de señorío a don Enrique Enríquez, con el nombre de Estado de Tahal. La mayor parte de la población se bautiza y existen documentos oficiales del siglo XV que testifican la creación de dos parroquias en 1505 y 1514 con el nombre de Lucainena, al que se añade "de las Torres" por el castillo y torres que lo defendían en la Edad Media. Durante esta época, la población se integra en la llamada Tierra de Níjar.
Los conflictos sociales y políticos del siglo XVI provocan una crisis demográfica acentuada tras la expulsión parcial de los moriscos y a finales del siglo XVI entran 19 colonos. El Censo de Ensenada (mediados del siglo XVIII) recoge la presencia de 429 h. y la existencia de siete cortijadas de las cuales aún quedan cuatro, Olivillos, Polopos, Rambla Honda y Saltador. La abolición de los señoríos y el auge de la minería suponen un nuevo régimen municipal y un crecimiento económico poblacional. Según el estadista Madoz, hacia 1847 el municipio, con el nombre de Lucainena de las Siete Torres, pertenece al partido judicial de Sorbas y cuenta con 2.455 h. El terreno que lo rodea abunda en fuentes y manantiales de agua ferruginosa y en minas de azufre en la zona de Sierra Alhamilla. La minería de hierro y plomo ha sido una de las principales fuentes económicas del municipio, de cuya actividad se conserva una curiosa formación de hornos de fundición, con el aspecto de torreones de vigilancia, que se alzan en la margen izquierda de la carretera a Turrillas. Su entorno natural impresiona por la variedad de paisajes: desierto de Tabernas, Karst de los Yesos de Sorbas, ermita de la Virgen de la Cabeza, las Minas, el Mirador de Turrillas y Los Baños, en el barranco de Juagarí. El municipio, defendido por un meandro, se muestra con sus casas colgadas del escarpe y dedica parte de su actividad artesanal a la cerámica de herencia argárica e influencia árabe, cocida en antiguos hornos de leña. Celebra las fiestas patronales, en septiembre, en honor de la Virgen de Montesino, junto a otras fiestas religiosas y populares: San Sebastián (enero), San Juan (junio) y Santiago (julio), fiesta en la que se realiza una romería oficiándose misa rociera y comida campestre junto al arbolado de la rambla. Su legado histórico-artístico suma monumentos arquitectónicos y paisajes naturales de gran belleza: iglesia parroquial, del siglo XVIII, el mirador conocido como El Poyo de la Cruz, la Fuente del Ayuntamiento, el Antiguo hospital, el lavadero público, la iglesia de Santa María (siglo XVII), yacimientos arqueológicos en sus alrededores, restos de molinos de viento y el yacimiento romano de Los Olivillos.
Para más información, visite Almeríapedia: http://almeriapedia.wikanda.es/wiki/Lucainena_de_las_Torres
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