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TABAQUISMO |
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| m.El tabaco tiene poder adictivo, debido principalmente a su componente activo, la nicotina, que actúa sobre el sistema nervioso central. El fumador sufre una dependencia física y psicológica que genera un síndrome de abstinencia, que se denomina tabaquismo. Esa dependencia y la constatación de que el consumo de tabaco está en el origen de numerosas enfermedades lleva a los gobiernos a luchar activamente contra su consumo. El tabaco es actualmente una de las primeras causas de mortalidad en el mundo. En Andalucía se calcula que cada año mueren unas 8.900 personas por enfermedades relacionadas con el consumo de tabaco, dos tercios hombres y de ellos un alto porcentaje de cáncer de pulmón. En Andalucía estas medidas contra el tabaco se inician en 1988 con el plan Tabaco o Salud, y han ido desde entonces en aumento, abarcando hoy muy distintas actuaciones, previstas por ejemplo en El Plan integral de Tabaquismo de Andalucía (2005-2010). Andalucía mantiene un porcentaje de fumadores -alrededor del 38% en los años iniciales del siglo XXI- por encima de la media española, aunque con tendencia continua a disminuir. En los años noventa del siglo XX esa disminución es lenta, pues el consumo crece entre mujeres jóvenes (menos de 25 años) y disminuye en el resto de la población, pero en los primeros años del siglo XXI el descenso es más y un 12% aproximadamente de andaluces se declaran ex fumadores. De ese 38% de personas que fuman, 33% lo hacen habitualmente y el resto esporádicamente. Hay más hombres que mujeres que fuman, aunque la diferencia desaparece en los niveles más jóvenes. Actualmente, media docena de hospitales andaluces tienen unidades de deshabituación tabáquica y en unos 460 centros de atención primaria se realizan programas o cursos para abandonar el consumo de tabaco. Casi 100.000 andaluces deseosos de dejar de fumar pasaban por ellos en 2006.( -> véase Tabaco ).
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