| Lengua creada en 1887 por el médico polaco Lejzer Ludwik Zamenhjof, con el propósito a convertirla en lengua internacional por encima de las lenguas nacionales. Para ello se basa fundamentalmente en los idiomas derivados del latín y en el inglés, por lo que en esperanto las cinco vocales se pronuncian como en español. El idioma se dota asimismo de una gramática sencilla. El cultivo del esperanto crece de forma notable en los primeros años del siglo XX, desplaza a otras lenguas artificiales previas, como el Volapuk, y ya en 1905 se celebra un primer congreso internacional. En 1909 se reúne en Barcelona un congreso internacional esperantista y en 1911 es autorizada su enseñanza en las escuelas españolas. El idioma artificial contaba con varios millones de conocedores en todo el mundo hacia 1920, pese a los problemas suscitados durante la I Guerra Mundial y la aparición de alguna escisión, como fue el Ido. Sin embargo, tras la II Guerra Mundial, en la que el esperanto llega a estar prohibido tanto por Hitler como por Stalin, la generalización del inglés como idioma internacional reduce el papel de esta lengua, pese a su continuo perfeccionamiento. No obstante, se estima que hoy la conocen unos seis millones de personas y que se publican en todo el mundo cerca de 120 periódicos o revistas en esta lengua.
En Andalucía el esperanto goza de temprana atención en núcleos culturales y obreros, y se afirma que es un malagueño, José Rodriguez Huertas, las primera persona que habla esperanto en España. En la comunidad llegan a aparecer varias revistas en esta lengua. Ya en 1910 José García Ruiz crea en San Fernando la Gazeto Andalucía esperanta novata revuo , a la que sigue en 1912 la Gazeto Hispana , órgano oficial de la Sociedad Española de Esperanto. El idioma conoce una clara decadencia en la posguerra, como en toda España, aunque en 1968 se celebraba en Madrid otro congreso internacional esperantista. El cultivo del esperanto comienza a reactivarse en los últimos lustros en Andalucía. Actualmente, hay asociaciones de esperantistas en varias ciudades andaluzas, como Sevilla, Málaga, Jaén y Córdoba, que organizan cursos y diversas actividades para popularizar esta lengua. [ Antonio Checa Godoy ].
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