| (higuera de la sierrra, huelva, 1894-sevilla, 1975). Político. Estudia Derecho en Sevilla en cuya Universidad es profesor de Derecho Procesal, y se doctora en Madrid. Ejerce la abogacía, se vincula a Acción Católica e interviene, muy joven, en la creación de sindicatos católicos en Sevilla. Con la dictadura de Primo de Rivera trabaja en los círculos católicos, pero a la caída del dictador se orienta claramente hacia la política e interviene decisivamente en la reorganización del Partido Integrista en la provincia de Sevilla en el mismo 1930. Proclamada la República, se presenta sin éxito a las elecciones a diputados de junio de 1931 por la provincia de Cádiz, y ese mismo mes adquiere y relanza el semanario El Observador , que convierte en su tribuna andaluza. Su implicación en la intentona de Sanjurjo en Sevilla en agosto de 1932 le lleva a la cárcel por tres meses. Su prestigio en los círculos antirrepublicanos crece y en 1933 acomete decididamente la organización el tradicionalismo en Andalucía, con ayuda de algunos militares en retiro forzoso por la legislación republicana.
Su purismo tradicionalista, frente a la política más afín "fusionista" a la dinastía derrocada del Conde de Rodezno, facilita su ascenso y, en 1933, el pretendiente Alfonso Carlos lo nombra Secretario General de la Comunión Tradicionalista, puesto que es el primer andaluz en alcanzar. En la comunidad configura una red de diarios afines, facilitando su paso del integrismo al carlismo, como Diario de Jerez , Eco de Jaén , La Información , en Cádiz, y La Unión , en Sevilla. Tras el triunfo del Frente Popular se decide por la insurrección armada y participa representando al carlismo en las reuniones preparatorias de la sublevación militar del 18 de julio de 1936, a la vez que compra armas en el extranjero, pero pronto, iniciada la guerra, se ve claramente relegado y no tiene conocimiento previo del Decreto de Unificación obligatoria de Carlistas y Falangistas de 1937.
Por ellos se enfrenta con el general Franco, lo que le supone el destierro a Lisboa y luego un confinamiento en las Baleares, hasta regresar, mediados los años cuarenta, a Sevilla. Encabeza en esos años el sector del carlismo opuesto al colaboracionismo con la dictadura. En 1956 cesa como jefe de la Comunión Tradicionalista y se va apartando de la política, mucho más cuando en el carlismo cobran fuerza las tendencias renovadoras de Carlos Hugo. No obstante, en 1967 recibe el nombramiento, por el tradicionalismo, de Duque de Quintillo. [ Antonio Checa Godoy ].
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